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NotaPublicado: Mar Feb 21, 2012 9:45 pm 
No todos los perros utilizados eran "perros bomba". Como dice Volchov1941 en su artículo, también eran entrenados para otros menesteres.

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Este animal estaba entrenado para tendido de líneas telefónicas, lo cual evitaba muchas bajas de personal al no tener que salir a campo abierto tirando de los cables y por tanto no ser presas fáciles para los francotiradores.


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NotaPublicado: Mar Feb 21, 2012 9:48 pm 
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Siempre será mejor sacrificar un perro que un hombre, aunque en estos tiempos que vivimos no se si sería posible una imagen como esta:

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"Dió a España triunfos y palmas, con felicísimas guerras, al Rey infinitas tierras y a Dios infinitas almas"
Lope de Vega


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NotaPublicado: Mar Feb 21, 2012 9:57 pm 
Vista la imagen, los tiradores de la ametralladora no podían despistarse ni un instante, pero lo cierto es que de nada les servía si al perro lo soltaban lor detrás.


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NotaPublicado: Mar Feb 21, 2012 10:15 pm 
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Había leído algo sobre esta cuestión pero pensé que estaban exagerando y que era una especie de leyenda urbana. Pero, vamos, muy instructivo.

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De aquí sólo se sale con una cruz. O es la de Hierro, o es la de madera.


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NotaPublicado: Mié Feb 22, 2012 6:21 pm 
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La primera referencia que yo conocí al respecto fue leyendo la novela "Kaputt" de Curzio Malaparte, escritor y periodista germano-italiano que fue oficial del Quinto Reggimento Alpino en la Primera Guerra Mundial, militante fascista desde 1922 a 1931, reportero de guerra para "Il Corriere dela Sera" en el frente del Este acompañando a la Werhmacht, encarcelado varias veces por enfrentarse a Mussolini, militante comunista desde 1945 y finalmente católico practicante hasta su muerte en 1956. Aunque ideológicamente no se sabe si encontró "su sitio" o lo encontró pero lo pasó de largo, es un personaje interesante y la novela mencionada, junto con "La piel", son lecturas recomendables para quien tenga tiempo y ganas.

Por contribuir a fomentar en lo posible la cultura y la lectura desde el foro a nuestros potenciales visitantes y de paso ejercitar un poco mi pobre mecanografía, transcribo un pasaje de "KAPUTT", que narra sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial en distintas zonas ocupadas por los alemanes, y que Malaparte comenzó a escribir en plena "blitzkrieg" en Ucrania en verano del 1941 y terminó en la isla de Capri en septiembre de 1943.

Por cierto, una de las tres personas que le ayudaron a esconder y conservar el manuscrito original de la novela preservándolo de la Gestapo, fue el falangista, diplomático e intelectual Don Agustín de Foxá, hoy denostado por los comunistas sevillanos que ni parecen saber quién fue el comunista Malaparte ni falta que les hace para vivir del cuento subvencionado. Lo cortés no quita lo valiente.

Como el pasaje es un poco extenso, he suprimido algunos párrafos que no afectan al meollo de la cuestión: los perros antitanque rusos.

Citar:
Un buen día los alemanes comenzaron a perseguir a los perros. Al principio creí que se habría dado algún caso de rabia, por lo que el general Schobert había dispuesto el exterminio. Luego me di cuenta de que aquella matanza encubría otras razones. Lo cierto es que apenas se entraba en un pueblo, e incluso antes de iniciar la matanza de hebreos, empezaba la caza de los canes. Grupos de las SS y de panzerschützen (“grupos acorazados”) corrían por las calles disparando sin cesar sus fusiles ametralladores y lanzando granadas de mano sobre aquellos infelices perros bastardos de pelo amarillento, ojos enrojecidos y patas torcidas, haciéndoles salir de los huertos y de los matorrales, persiguiéndoles ferozmente a través de los campos.

Los pobres animales huían a los bosques, o se refugiaban en los fosos y en los agujeros detrás de las empalizadas, o bien iban a esconderse en las casas, acurrucándose en los rincones, debajo de las camas de los campesinos, de las estufas y de los bancos. Los invasores entraban en las casas, sacaban a los perros de sus escondrijos y los mataban con la culata del fusil.

Los más feroces en la caza eran los panzerschützen. Parecían tener una deuda personal con aquellos animales. Yo les pregunté el motivo, y los panzerschützen me contestaban desabridos, volviéndome la espalda:

- Pregúnteselo a los perros!

Pero los viejos cosacos sentados en las puertas de sus casas se reían entre dientes, golpeándose las rodillas con las manos abiertas.

- Ah, biedni abachki! (¡Pobres perros!)- y reían maliciosos, como si no compadecieran a aquellos pobres bichos, sino a los alemanes.

Las viejas asomadas a las empalizadas de los huertos, las muchachas que bajaban al río con dos cubos suspendidos en un palo colocado sobre el hombro, los niños que iban a enterrar piadosamente en el campo a los infelices perros asesinados, todos mostraban una sonrisa triste y al mismo tiempo maliciosa. Por la noche, en la campiña y en los bosques se oía un desesperado ladrar, un aullar lastimero, un grave y continuo plañir. Se veía husmear a los perros por los alrededores de los huertos y de las casas en busca de comida. Los centinelas alemanes les daban el alto con voz extraña. Se comprendía que temían algo terrible y misterioso, que les dominaba un pavoroso miedo...

Cierta mañana me hallaba en un observatorio de artillería, para seguir de cerca el ataque de una panzerdivision alemana. Las formaciones de tanques esperaban la orden de ataque ocultas en un bosque. Era una mañana límpida y fría. Yo contemplaba los campos brillantes de escarcha y las selvas de girasoles negras y amarillas a la luz del sol naciente (...) De improviso, vi salir del bosque la columna de tanques y extenderse en forma de abanico por la llanura.

Pocos momentos antes de comenzar el ataque había llegado al observatorio el general von Schobert, que ahora escrutaba el campo y sonreía. Los tanques y las fuerzas de asalto, en su avance por los surcos, parecían grabados con buril sobre la inmensa lápida de cobre de la llanura que se extiende al sureste de Kiev. Había algo de Durero [1] en aquella amplia escena dibujada con seca precisión; en aquellos soldados monstruosamente envueltos en redes miméticas como antiguos gladiadores, en la vasta y profunda perspectiva de árboles, tanques, cañones, máquinas, hombres y caballos dispuestos abigarradamente y en primer plano sobre el declive que, desde el observatorio, se iniciaba dulcemente hacia el Dniéper. Y más lejos, a medida que la perspectiva se alejaba al abrirse y profundizar en la planicie, los hombres encorvados detrás de los tanques, con el fusil ametrallador en las manos, los panzers crepitando entre las altas hierbas y los claros de los girasoles seguían siendo figuras de Durero.
(...)

Los tanques, seguidos por las fuerzas de asalto, ya habían ahondado profundamente en la desierta llanura. Después de los primeros disparos, un profundo silencio había caído sobre la inmensa planicie ondulada de rastrojos y hierbas quemadas por los primeros hielos del otoño: parecía que los rusos hubieran abandonado el campo de batalla, huyendo más allá del río. (...) Y de pronto, en un bosque un poco lejano, vimos aparecer algunos puntos negros, luego otros, y otros más, que se agitaban con rapidez, desparecián entre los zarzales, y tornaban a parecer más cercanos, corriendo veloces al encuentro de los panzers alemanes.

- Die Hunden! Die Hunden! (¡Los perros, los perros!) –gritaron con terror los soldados.

El viento atraía alegres y feroces ladridos que recordaban los de una jauría cuando acosa a una zorra.

Frente al repentino asalto de los perros, los panzers habían empezado a correr en zig-zag disparando rabiosamente. Las fuerzas de asalto que seguían a los blindados se detuvieron dudando; luego iniciaron la desbandada, huyendo por todos lados a través de la llanura impelidos por el pánico. El crepitar de las ametralladoras llegaba nítido y leve, semejante a un tintineo de cristales. Los ladridos de la jauría mordían el rabioso zumbido de los motores, y de vez en cuando se oía alguna voz lejana, que el viento apagaba con el difuso susurro de la hierba.

- Die Hunden! Die Hunden!

De repente brotó el sordo estruendo de una explosión, luego otro y otro... Dos, tres, cinco panzers volaron por el aire; sus piezas de acero saltaron de la tierra como elevados surtidores.

- ¡Ah, los perros! –exclamó el general von Schobert pasándose la mano por el rostro.

Eran los “perros antitanques”, acostumbrados por los rusos a ir a buscar su pitanza bajo el vientre de los carros de combate. Conducidos a primera línea cuando presentían la inminencia de un ataque y mantenidos en ayunas durante uno o dos días, apenas los soldados rusos veían aparecer los panzers alemanes en la llanura, desataban a los hambrientos canes, echándoles fuera de las trincheras gritando:

- Pasciol! pasciol! (¡Fuera, fuera!).

Los perros, llevando sobre sus espaldas un zurrón cargado con un fuerte explosivo, en contacto con una especie de antena de acero erguida sobre los lomos, corrían ávidos y veloces al encuentro de los tanques germanos para saciar su hambre debajo de las panzas de acero. Y apenas se metían debajo de ellas, volaban los tanques por el aire destrozados en diez mil pedazos.

- Die Hunden! Die Hunden!- gritaban los soldados de alrededor nuestro.
(...)

Por eso los soldados alemanes se mostraban cada día más feroces con los perros rusos y su caza se efectuaba con despiadado furor. Por eso también los viejos cosacos golpeándose las rodillas con las manos abiertas:
- Ah, biedni sabachki! - murmuraban.
(...)


[1] Alberto Durero (Albrecht Dürer, 1471-1528) pintor renacentista alemán. Entre su extensa obra, Malaparte se refiere a sus famosas acuarelas reproduciendo paisajes. Se pueeden ver dos ejemplos en los siguientes enlaces:

http://www.reprodart.com/a/alberto-dure ... osque.html

http://www.theartwolf.com/landscapes/al ... e-arco.htm


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NotaPublicado: Jue Feb 23, 2012 1:59 pm 
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Conocia este sistema antitanque,pero haber leído que su eficacia fue limitada por ser los olores bajo los panzer muy diferentes de los que había bajo los tanques rusos.

Creo recordar que una de las causas era el empleo de gasoil por parte de unos o de otros,lo que hacia mostrar a los perros una cierta reticencia a la hora de dirigirse a su destino.

Eso sí,viendo los testimonios vertidos en este hilo creo que me veo obligado a cambiar mi parecer.


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NotaPublicado: Jue Feb 23, 2012 6:30 pm 
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Stablack escribió:
Conocia este sistema antitanque,pero haber leído que su eficacia fue limitada por ser los olores bajo los panzer muy diferentes de los que había bajo los tanques rusos.

Creo recordar que una de las causas era el empleo de gasoil por parte de unos o de otros,lo que hacia mostrar a los perros una cierta reticencia a la hora de dirigirse a su destino.

Eso sí,viendo los testimonios vertidos en este hilo creo que me veo obligado a cambiar mi parecer.


Yo creo que los perros-bomba no fueron ni tan efectivos como comúnmente se ha creído ni un invento tan "friki" -como se dice ahora- como podría parecer a primera vista. Un sistema curioso pero que no parece que fuera tan decisivo para derrotar a una División Panzer como otros sistemas más convencionales.

Es posible -no digo ni siquiera que probable, porque a pesar de mi nick no soy veterinario- que los perros pudieran ser reticentes a meterse debajo de un carro alemán por una cuestión de sonido o de olores; la mayoría de los carros soviéticos empleaban motores diésel -salvo los de fabricación norteamericana o británica- y he oído incluso que al ser diferente el sonido del motor había problemas para que el perro fuera hacia el Panzer.

Recuerdo una entrevista a un veterano alemán que trabajó como asesor para la película "Stalingrado" de Vilsmaier. Decía que nada menos que cincuenta años después (la película es de 1992), se había estremecido de miedo al oír los motores de los T-34 empleados en el rodaje.

Parece ser que hubo incluso algún caso en el que algún perro, por aquello de la costumbre, prefirió en un momento dado meterse bajo un carro ruso en lugar de debajo de uno alemán por las razones antes expuestas, aunque es posible que esto sea una leyenda urbana: dudo que los rusos fueran tan tontos como para emplear sus perros cerca de sus propios carros, aunque en momentos concretos la estupidez y la falta de previsión pueden ser asombrosamente grandes...

Lo que sí que recuerdo es una curiosidad que acaeció en Stalingrado: una división Panzer que iba a participar en la ofensiva de Manstein para liberar la ciudad tuvo unas bajas catastróficas antes de iniciar la marcha... por culpa de los ratones: habían anidado en los motores y habían roído los cables de los sistemas eléctricos de los vehículos. Ratones parando una división Panzer...

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NotaPublicado: Jue Feb 23, 2012 6:58 pm 
Stabsveterinar escribió:
Lo que sí que recuerdo es una curiosidad que acaeció en Stalingrado: una división Panzer que iba a participar en la ofensiva de Manstein para liberar la ciudad tuvo unas bajas catastróficas antes de iniciar la marcha... por culpa de los ratones: habían anidado en los motores y habían roído los cables de los sistemas eléctricos de los vehículos. Ratones parando una división Panzer...


Me cuadra perfectamente. Para la gente que se dedica a la compra y venta de maquinaria de construcción (todas esas grúas, camiones y apisonadoras que vemos frecuentemente a los lados de una autopista, cerca de las grandes ciudades) la mayor catástrofe son las ratas y los ratones, porque no dejan ni un sólo cable.


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NotaPublicado: Jue Feb 23, 2012 7:12 pm 
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Abundando en las reticencias ya vertidas por otros compañeros del foro, y al margen de haber insertado el extracto de "Kaputt", publicado al final de la SGM, como primera o una de las primeras noticias al respecto, yo también albergo mis dudas sobre la actuación de los perros-anticarro por diversas razones.

No pongo en duda su utilización ni creo que fuesen una leyenda, puesto que están incluso representados en museos rusos sobre la que ellos consideran su "Gran Guerra Patriótica", pero la eficacia de estos animales es discutible, como habéis apuntado, por los ruidos, disparos, etc.

Un carro produce mucho ruido, y más si dispara una ametralladora de calibre medio o su cañón; también desarrolla una velocidad concreta que, unida a la del perro hambriento corriendo hacia él en dirección contraria, es mayor aún; no soy especialista ni medio entendido siquiera en perros, pero no los considero tan estúpidos como para lanzarse a la ñanza de un tanque rugiendo, disparando y lanzándose hacia el animal. Y el ruido los disparos, el humo de éstos y de los escapes del carro, el olor a combustible quemado y a pólvora, trilita, etc, deben ser muy decisivos para un perro como para ser ignorados por el hambre que pueda tener. Me extraña mucho que un perro que lleva dos o tres días sin comer, se lance contra un carro como en la escena descrita por Malaparte, estando además débil comopara correr con al menos dos kilogramos de explosivo y una antena de acero atados al lomo. Además un perro hambriento se dirige hacia la comida si la ve o la huele, no la va a imaginar bajo un panzer porque sí. Y el instinto primario de todo ser vivo que no sea vegetal es huir ante el peligro, no lanzarse a él por tener hambre.

Otra cosa muy distinta sería que, acostumbrados realmente los perros a comer bajo los carros rusos, los partisanos o soldados soviéticos los lanzasen, equipados con el explosivo y hambrientos, por ejemplo al anochecer o al alba, contra una unidad de carros alemanes estacionados y con el motor parado. Ahí sí que sería una ataque por sorpresa contra el que poco podrían hacer los centinelas con armas automáticas si, por ejemplo, se lanzan varios perros a la vez.


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NotaPublicado: Jue Feb 23, 2012 10:58 pm 
Julian_Sorel, en la actualidad existen perros en todos los ejércitos del mundo y, básicamente, se emplean para la búsqueda de explosivos y de drogas.
Cada animal tiene su entrenamiento específico, y poniendo juntos a dos perros de la misma camada, uno entrenado para encontrar explosivo y el otro para buscar droga, ni el del explosivo encontrará una bola de hachis aunque la tenga delante de su hocico ni el de la droga encontrará un trozo de hexógeno plástico aunque se lo pongan en el sitio que duerme. Básicamente son el mismo animal (la misma camada). Quiero decir con esto que, si de esa camada cogemos a un tercer perro y lo entrenamos para buscar trufas, será un campeón buscando trufas, pero no será capaz ni de buscar un petardo de feria ni una planta de marihuana.
Cabe destacar que cuando un perro antidroga encuentra lo que busca, su reacción es destrozar el paquete que la contiene, ya que para eso se le ha enseñado y de esa manera, pero cuando un perro de explosivos encuentra lo que busca se sienta al lado y ni roza siquiera el paquete.

El animal es animal, pero no estúpido. Si se le ha enseñado a meterse debajo del carro para recibir "su premio" (que puede ser una simple caricia de su instructror) se mete debajo del carro, si le enseñas a fumar fuma. Todo lo aprenden.

http://www.sobreincendios.com/prevenci% ... xplosivos/

Saludos


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NotaPublicado: Vie Feb 24, 2012 12:02 am 
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De la Wikipedia, con todas las reservas que la fuente merece. Traducción propia.

La utilización de perros antitanques tuvo lugar entre 1941-1942, cuando el ejército soviético hizo todo lo posible para detener el avance alemán en el frente oriental. En ese período, las escuelas de formación de perros se concentraron principalmente en producir perros antitanques. Unos 40.000 perros fueron desplegados para diversas tareas en el Ejército Rojo.

El primer grupo de perros antitanques llegó a primera línea al final del verano de 1941 e incluyó 30 perros y 40 instructores. Su despliegue reveló algunos problemas graves. A fin de ahorrar combustible y municiones, los perros habían sido entrenados con tanques parados y sin disparar sus armas. En el campo, los perros se negaron a meterse bajo tanques en movimiento. Algunos perros persistentes corrían cerca de los tanques, en espera de que se detuvieran, pero fueron disparados en el proceso. Los disparos de los tanques asustaba a muchos de los perros. Iban de vuelta a las trincheras y a menudo detonaban la carga provocando una matanza de soldados soviéticos. Para evitarlo, se disparaba contra los perros que regresaban, a menudo por sus instructores, lo que provocó que éstos se negaran a trabajar con nuevos perros. Algunos fueron tan lejos como para decir que el ejército no se conformaba con sacrificar gente en la guerra y también sacrificaba perros; quienes criticaban abiertamente el programa fueron procesados por departamentos especiales (contraespionaje militar). Del primer grupo de 30 perros, sólo cuatro lograron detonar sus bombas cerca de los tanques alemanes, infligiendo una cantidad desconocida de daños. Seis explotaron a su regreso a las trincheras soviéticas, matando e hiriendo a sus propias tropas. Tres fueron muertos por las tropas alemanas y capturados, a pesar de los intentos furiosos de los soviéticos para evitarlo, lo que proporcionó ejemplos del mecanismo de detonación a los alemanes. Un oficial alemán capturado informó más tarde que aprendieron del diseño del perro antitanque por los animales sacrificados, y que se había considerado el programa desesperado e ineficiente. Una campaña de propaganda alemana intentó desacreditar al ejército soviético, diciendo que los soldados soviéticos se negaban a luchar y enviaban perros en su lugar.

Otro error de entrenamiento serio fue revelado más tarde; los soviéticos utilizaban sus propios tanques de motor diésel para entrenar a los perros en lugar de tanques alemanes, que tenían motores de gasolina. Como los perros dependían de su agudo sentido del olfato, los perros buscaban tanques soviéticos, más familiares, en lugar de olor extraño de los tanques alemanes.

La eficiencia del uso de perros antitanques en la segunda guerra mundial sigue siendo incierta. Hay reclamos por las fuentes soviéticas de que alrededor de 300 tanques alemanes fueron dañados por perros antitanque soviéticos. Esta afirmación fue cuestionada por los historiadores rusos como propaganda, tratando de justificar el programa de formación de perros. Sin embargo hay reclamaciones documentadas de éxitos individuales del programa, con un número de tanques dañados cercano a la docena. Por ejemplo, en el frente de la División de infantería 160ª cerca de Hlukhiv seis perros habrían dañado cinco tanques alemanes; cerca del aeropuerto de Stalingrado, perros antitanques destruyeron 13 tanques. En la batalla de Kursk, 16 perros destruyeron 12 tanques alemanes que habían roto las líneas soviéticas de defensa cerca de Tamarovka, Bykovo (cota 244,5).

Las fuerzas alemanas sabían sobre los perros soviéticos desde 1941 en adelante, por lo que tomaron medidas para defenderse de ellos. La ametralladora montada en la parte superior de los vehículos blindados resultaba ineficaz debido al tamaño relativamente pequeño de atacantes como los perros, que además estaban demasiado cerca del suelo, y debido también a su velocidad y a la dificultad de detectarlos. En consecuencia, cada soldado alemán recibió órdenes de disparar a cualquier perro en áreas de combate.

La hostilidad de los soldados alemanes y oficiales a los perros es mencionada en la novela semi-ficticia "Kaputt" de Curzio Malaparte. Como corresponsal italiano en el frente oriental durante 1941 y 1942, Malaparte relató cómo una de las primeras tareas de los soldados alemanes al entrar y ocupar aldeas en Ucrania fue buscar y matar a cualquier perro a la vista.

Después de 1942, la utilización de perros antitanques por el ejército soviético rápidamente declinó y las escuelas de entrenamiento fueron redirigidas a la producción de perros de búsqueda de minas y tareas más necesarias. Sin embargo, el entrenamiento de perros antitanques continuó tras la Segunda Guerra Mundial, hasta junio de 1996.

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NotaPublicado: Vie Feb 24, 2012 5:19 pm 
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Valhalla escribió:
Julian_Sorel, en la actualidad existen perros en todos los ejércitos del mundo y, básicamente, se emplean para la búsqueda de explosivos y de drogas.


Ay de aquél Ejército que necesite perros antidroga... :shock:

Bromas aparte -sé que te querías referir más bien a los cuerpos policiales en el caso concreto de los perros antidroga- estoy de acuerdo contigo, y entiendo que conoces el tema mejor que yo.

Pero insisto en que una cosa es adiestrar un perro para detectar sustancias estupefacientes o explosivos, o personas vivas atrapadas en la nieve o entre escombros, etc, incluso para saber que si quiere comer o satisfacer cualquier otra necesidad debe hacerlo debajo de un carro de combate o donde le enseñe su instructor, y otra cosa más peliaguda es instruirlo para buscar su comida bajo un tanque en movimiento, algo tan grande, ruidoso, peligroso y temible para un perro.

No es que me parezca imposible, pero me cuesta creerlo, tal y como lo cuentan las pocas versiones que hay disponibles. Son animales muy listos, dóciles si se les sabe tratar y educar, fieles, previsibles si los conoces... lo que quieras.

Pero me parece más probable lo que cuenta el comentario aportado por Stabsveterinar -que se lograra en contadas ocasiones-, que la propaganda rusa o un reportero de guerra tan deslumbrado por el stalinismo como temeroso del nazismo y decepcionado con el fascismo italiano. Porque en el libro de Malaparte hay muchas afirmaciones tan cuestionables entonces como probadamente falsas ahora.

Saludos.


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NotaPublicado: Vie Feb 24, 2012 8:07 pm 
Julian Sorel escribió:
Pero me parece más probable lo que cuenta el comentario aportado por Stabsveterinar -que se lograra en contadas ocasiones-, que la propaganda rusa o un reportero de guerra tan deslumbrado por el stalinismo como temeroso del nazismo y decepcionado con el fascismo italiano. Porque en el libro de Malaparte hay muchas afirmaciones tan cuestionables entonces como probadamente falsas ahora.


Malaparte se convierte al comunismo tras la guerra y Kaputt se publica en plena guerra (1944), cuando todavía comulgaba con el fascismo.

No creo que vayan por ahí los tiros.


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NotaPublicado: Vie Feb 24, 2012 11:24 pm 
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Alarico escribió:

Malaparte se convierte al comunismo tras la guerra y Kaputt se publica en plena guerra (1944), cuando todavía comulgaba con el fascismo.

No creo que vayan por ahí los tiros.


Si no fuera por salirnos del tema de los "perros-antitanque" podríamos discutir -en el sentido más positivo de la palabra- sobre Malaparte y su conversión al comunismo. De modo que solamente diré que en el propio libro se advierte una clara aversión al socialismo no comunista, esto es, al nazismo y al fascismo, y una admiración, por no decir adoración, al comunismo de Stalin o si se prefiere, de los Soviets. Hay multitud de ejemplos en "Kaputt", y de eso sí que no tengo la menor duda, me lo he leído tres o cuatro veces. En mi opinión es una lectura recomendable, no tan fiticia como pueda pensarse pese a ser una novela, y su autor y la biografía de éste, también las considero muy interesantes. Aún sin compartir sus ideas, que cambiaron varias veces de signo y rumbo a lo largo de su vida.

Cuando empezó a escribir la novela, en 1941, Malaparte ya había sido encarcelado al menos en cuatro ocasiones en Italia por criticar al fascismo y a Mussolini, pese a haberse afiliado al partido fascista en 1922, siendo puesto en libertad por sus buenas relaciones con jerarcas fascistas, entre ellos Ciano. Creo que Malaparte conoció la URSS durante la invasión alemana y solamente desde el lado alemán aunque con la libertad que daba ser reportero de guerra y civil, pero precisamente por ello no conoció la otra cara del régimen stalinista, por lo que se quedó con detalles como los koljoses y la teoría comunista, pero no menciona otras muchas cosas que ya se podían saber o intuir en plena guerra mundial, sin llegar a que se desclasificaran los archivos del KGB ni a que cayase el "muro" cuarenta y cuatro años después de la toma de Berlín.

De todas formas, agradece encarecidamente en el prólogo la ayuda de Agustín de Foxá y de dos diplomáticos rumanos, todos ellos aliados de Alemania, para mantener los manuscritos originales a salvo de la Gestapo, y eso también le honra, sobre todo al decirlo públicamente en 1944.

Siento haberme extendido tanto y desde luego que es solamente una opinión personal.

Saludos.


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NotaPublicado: Mié Feb 29, 2012 10:29 pm 
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Un perro-bomba en un número de "ASPA" de 1943.

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