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NotaPublicado: Dom Sep 27, 2009 6:34 pm 
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Recuerdos de un sargento divisionario: ANTONIO RUGERO COZANO.

Creo que los sargentos son los grandes desconocidos de la DA. Algún día me extenderé sobre las razones que, a mi entender, han causado esta situación. Pero ahora querría dar a conocer a través del foro a uno de ellos, fallecido el 7 de febrero de 2005.
Antonio Rugero Cozano, era Gaditano, de San Fernando. Nacido el día 10 de mayo de 1918, estudió la enseñanza secundaria en el Instituto de Cádiz. Desde muy joven se entregó a la lucha por España y alguna vez le he oído narrar su participación en uno de los actos propagandísticos celebrados por José Antonio Primo de Rivera en su tierra, en una época desgraciadamente violenta en la que la simple afirmación de ideales patrióticos implicaba un grave riesgo físico. Tras el Alzamiento, se unió inmediatamente a un Tercio de Requetés gaditanos. Su compañero y amigo Mateo Ratia Ramos (quien serviría después en el mítico IIº / 269 también como sargento) también de San Fernando, nos recordó como lo había conocido en el Cuartel de Requetés de la Calle Real. Mandaba el Tercio el Comandante D. Fernando Oca González y la Compañía de Ametralladoras el Capitán Benítez. La unidad, tal y como ha quedado reflejada en la historia, es el Tercio de Requetes “Nuestra Señora de la Merced”, que posteriormente pasaría a llamarse oficialmente 4ª Bandera de FET-JONS de Cádiz. Durante la Guerra, la unidad intervino en la toma y defensa de Lopera, en las acciones de Villanueva del Duque, en la defensa contra los ataques rojos en la Granja de Torrehermosa y en los ataques sobre Peñarroya. Muy castigada en los combates, la 4ª Bandera (o Tercio de “Nuestra Señora de la Merced”), registró 91 muertos y 372 heridos en combate. Desde mayo de 1937 el Tercio al que perteneció Antonio formó parte de la 22ª División, asignada a la defensa del extenso frente del norte de Andalucía, en la Sierra Morena. El gran historiador de las milicias nacionales en la Guerra Civil, Rafael Casas de la Vega, escribe sobre esta unidad: “Lo que más interesa en relación al historial del Tercio Nuestra Señora de la Merced es que la unidad adquiere una moral ofensiva que va a hacer de ella uno de los mejores Batallones de Milicias del Ejército del Sur (...) el Tercio de la Merced está en posesión de dos Medallas Militares Colectivas que acreditan sobradamente su valía”. Terminó la guerra y Antonio ya era Sargento Provisional. La desmovilización de las unidades de Milicias le llevó hasta el Ejército regular. Y en cuanto se convocó el alistamiento para la División Azul, allí estaba él. Estuvo de Sargento (Sargento Provisional) en la 9ª del 269, y como a gran número de sargentos, le tocó “chuparse” toda la campaña, ya que era fácil relevar a la tropa y a los oficiales, pero muy difícil a los suboficiales, dado el elevado número de ellos que se necesitaban en la División Azul –dada su plantilla alemana- y el corto número de suboficiales que existía proporcionalmente en el Ejército español. Hizo toda la campaña, como ya he señalado, hasta la repatriación de la División. Permaneció en el Ejército algún tiempo más, alcanzado el rango de oficial, para pasar finalmente a la vida civil y su trayectoria profesional fue tan rica y fecunda como pare merecer la concesión de la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito Civil.
Establecido en Alicante desde poco después de su repatriación de Rusia, llegó a ser un alicantino más. En los últimos años de su vida fue un activísimo colaborador del BLAU DIVCISION, tanto en las tareas burocráticas, como escribiendo pequeños textos, que me gustaría daros a conocer poco a poco.
La esquela publicada en el diario “Información” de Alicante, cuando falleció, reflejaba, como título de honor, su categoría de veterano de la División Azul. Y en su funeral, al que acudí junto a otros miembros de la Hermandad, pudimos ver que –por indicación personal suya- su féretro aparecía cubierto con la Bandera de España. Uno de sus nietos, altamente emocionado, dirigió a los asistentes unas palabras sobre su abuelo, donde recordó su permanente entusiasmo por la vida, y también que había sido modelo de español, modelo de soldado, modelo de padre y abuelo. Creo que a todos se nos saltaron las lágrimas.
Junto a esta nota introductoria, ahí va el primero de estos textos de Antonio aparecidos en el Blau División.



Antonio Rugero Cozano
ANÉCDOTAS Y RECUERDOS DIVISIONARIOS
(Sargento Provisional de la 9ª de Esparza)


Nuestro trato con la población rusa

Los que voluntariamente nos alistamos para formar la División Azul y luchar contra el comunismo, que no contra el pueblo ruso, nos sentimos, o yo así lo siento, idiotas al escuchar el estribillo de “NO A LA GUERRA” ¿Qué insensato quiere la guerra? A cuento de ello viene esta historia.
Por orden del Capitán de mi Compañía, acompañado de un divisionario, guripa o mortadela, muy joven, como éramos casi todos, nos adelantamos a las unidades en marcha en dirección Sluszk, durante el traslado del sector del Voljov al de Leningrado, para escoger la vivienda que reuniera las mejores condiciones para alojamiento y distribución de las Secciones, cocina, material, etc. Recorriendo las distintas habitaciones, encontré en el bajo de la casa una puerta que conducía a una especie de corredor sótano, y al fondo del mismo vi una tenue luz. Me acerqué con la precaución que la guerra exige al combatiente y mi sorpresa fue ver sentadas a dos personas, más bien dicho, dos cadáveres vivientes, madre e hija. Encima del fuego, una vasija de barro, con agua y unos trozos de huesos. Se levantaron, se arrodillaron después y en su lengua rusa pedían clemencia, caridad. A mi llamada acudió mi compañero, que sintió de aquella macabra manera las situaciones que la guerra ocasiona. Como llevábamos el uniforme alemán, les aclaramos que éramos soldados españoles. Nos desprendimos del rancho en frío y de algunas cosas más para dárselo. Les comunicamos que al anochecer llegaría una unidad española a ocupar la casa. Desconozco que pudo pasar después.
Pero si que puedo afirmar que durante mi permanencia en la Blau División no conocí casos de maltrato por parte del soldado español para con el pueblo ruso. Y eso desde el primer momento. Recuerdo, por ejemplo, una pequeña anécdota que ocurrió durante la famosa marcha a pie por la célebre “Autopista” hacia Moscú, y tuvo por protagonista la pequeña cocina de campaña incorporada a la 9ª Compañía. En una de las paradas de descanso, los cocineros arrojaron a la cuneta las cáscaras de las patatas. En aquel momento pasaba por allí un pelotón de trabajadores, formado por hombres y mujeres, con escolta militar alemana. Rompieron la formación y se lanzaron sobre aquellas pobres pieles. Los soldados que los escoltaban se liaron a culatazos contra ellos, pero nuestros cocineros no pudieron admitir tan desigual enfrentamiento y casi se lían a golpes con los alemanes. Menos mal que otros camaradas españoles acudimos a sus voces y se apaciguó el asunto.
En aquellos días lo que decía “Radio Macuto” sobre cualquier tema tenía para nosotros tanta autoridad como si lo pusiera en Boletín Oficial del Estado. Y digo esto porque uno de aquellos “macutazos” decía que el mismo comandante de la División, nuestro General D. Agustín Muñiz Grandes había recibido expresiones de desaprobación del mando alemán por ayudar a personas rusas que habitaban en la ciudad de Novgorod en asuntos alimentarios...


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NotaPublicado: Lun Sep 28, 2009 9:45 pm 
Gracias Carlos por tu gran aportación efectivamente emocionante.
RS :wink:


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NotaPublicado: Mar Sep 29, 2009 10:31 pm 
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ANÉCDOTAS Y RECUERDOS DIVISIONARIOS
Antonio Rugero Cozano
(Sargento Provisional de la 9ª de Esparza)


Tengo el honor de trasmitiros tres más de los pequeños textos con anécdotas que Rugero publicó en el Blau División.

Aguantando el tipo.


Aunque alguno de quienes me leen quizá piense que soy reiterativo con mis anécdotas, quiero seguir dando fe de momentos vividos, y todas estas pequeñas historias de un modesto guripa divisionario son el reflejo de una juventud inquieta, quizás equivocada, pero pura en sus pensamientos.
A finales del mes de febrero de 1942, ocupando una posición defensiva en el poblado de Kotowistsy, me designaron en compañía de unos quince suboficiales del IIIº Batallón del Regimiento 269º para asistir a un pequeño curso de cuatro o cinco días, en el que el profesor sería un Capitán y donde se nos instruiría sobre como ampliar al máximo los ángulos de tiro de las máquinas y fusiles ametralladores, teniendo en cuenta la distancia entre los emplazamientos.
Muy cerca de nuestras posiciones nos habilitaron una vivienda de dos pisos, de estructura de madera, bastante deteriorada, con las puertas y ventanas destrozadas. A medida que íbamos llegando, nos alojábamos en el piso alto como dormitorio, mientras que las clases se daban en el primer piso y el sótano constituía un refugio aceptable.
Llegó la noche, y nos acostamos todos los componentes del grupo. Pero la artillería rusa empezó a machacar: sus impactos parecía que estaban dibujando el contorno de la casa. Y aquí viene la anécdota, que quizás solo sea reflejo de un sentido pedante, vano, de alarde del valor. Una potente voz dijo en la oscuridad: “Maricón el que se levante!” Todos, sin decir nada entre nosotros, nos aguantamos el miedo, nos envolvimos en las mantas. Y lo demás lo hizo Dios, con su protección.
Las noches fuimos más prudentes y nos acostamos directamente en el refugio. Las charlas de nuestro profesor fueron muy instructivas y sirvieron para que después nosotros instruyéramos a otros. Por cierto, que recuerdo que el Capitán y todos nosotros, durante las clases que se daban por la mañana, no nos quitábamos en ningún momento ni los guantes ni el pasamontañas: tal era el frío que hacía...







Una anécdota significativa


Pese a las numerosas novelas y libros de historia que se han escrito sobre la División Azul, quedan muchísimas anécdotas, pequeñas historias, que vale la pena contar, rescatar del baúl de los recuerdos de los guripas que formamos aquella unidad. Es lo que yo hago ahora, pero os invito a que todos vosotros lo hagáis también.
Y ahí va alguna de ellas. Un día del mes de noviembre de 1941, el pelotón de la 9ª Compañía del 269º que mandaba estaba ocupando una vivienda en Kotowistsy. En pleno día e inesperadamente se organizó un intenso tiroteo de orilla a orilla del río Voljov. Hubo de todo: Morteros, máquinas automáticas, etc. Y cuando se hizo el silencio (todos nos preguntamos el por qué) un proyectil perdido alcanzó en el pecho a una mujer rusa, de la familia que vivía la casa que ocupábamos. Y aquí aparece un guripa desconocido, que la carga a su espalda, se lanza a la intemperie, y atraviesa 400 metros hasta donde estaba el botiquín, a través de un espacio completamente batido por el fuego enemigo. Deja a la mujer en el botiquín y vuelve a su unidad, sin que nadie se entere de quien era ni por qué lo ha hecho. Sencillamente se trataba de un gran corazón que latía en el pecho de un magnífico guripa.







Un relevo.


Nuestros soldados actúan hoy en distintos lugares del mundo y en coordinación con los de otros países. Pero hoy al menos hay mucho más conocimiento de idiomas extranjeros y también el español es más conocido a nivel mundial. Cuando fuimos a Rusia creo que solo una minúscula minoría de los voluntarios entendía alemán y desde luego nadie sabía ruso. Y nos cruzamos con muy poca gente que supiera español. ¡Aquello sí que tuvo mérito!
Viene a mi memoria el recuerdo del día 14 de octubre de 1941. Llegamos al apeadero de tren de Vitelok, aproximadamente a las cuatro de la tarde. Hacía bastante frío y se encendieron algunas hogueras. Mala idea: nos localizó la artillería rusa. ¡Magnífica artillería la rusa!
Iniciamos una marcha nocturna de aproximación a las líneas defensivas alemanas. Cada divisionario iba cargado con su impedimenta. Se sucedían las paradas y descansos, pues estábamos bastante agotados. Se hizo medianoche. El silencio era sepulcral, pues estábamos a un tiro de piedra de las líneas enemigas...
Se aproximó un soldado de enlace alemán y mi unidad, 1º Pelotón de la 1ª Sección de la 9ª de Esparza, le sigue hasta una vivienda del poblado de Kotowistsy. Nos esperaba un sargento alemán. Nos saludamos y a continuación realizamos el relevo del puesto de vigilancia. El sargento alemán y el sargento español, andaluz por más señas, que esto escribe, acompañados por un cabo asturiano y un divisionario gallego. El divisionario ocupó su puesto de vigilancia, con perfecta responsabilidad del puesto... ¡Y ninguno habíamos dicho ni una palabra, pues ni el alemán hablaba castellano ni ninguno de los españoles tenía idea de alemán! ¡Un dominio insuperable de la mímica!
Y ya al margen: en el silencio de aquella noche nos quedamos observando aquel río ancho, caudaloso, que separaba las líneas propias de las del enemigo. Su nombre, Voljov, llegaría a ser para nosotros inolvidable. Suspirábamos profundamente, conscientes de la responsabilidad que acabábamos de asumir. Quizás fuera el miedo del novato. Días más tarde aquel primer divisionario que había relevado al alemán fue herido y muerto por el enemigo...
Han pasado ya más de 60 años pero, camaradas divisionarios, todos los que estéis orgullosos de haber pertenecido a aquella Gran Unidad, animaros a escribir en este Boletín, aunque sea despotricando, porque la verdad es que cada vez que el Boletín llega a nuestras manos, de nuestras mentes y nuestros corazones sale una plegaria en memoria de los que allí quedaron.


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NotaPublicado: Jue Oct 01, 2009 5:01 pm 
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Gracias Calatrava.

Magníficos documentos.

Un saludo.

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Y al oir del cañon el estampido, nos haga su sonido enardecer...


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NotaPublicado: Jue Oct 01, 2009 7:44 pm 
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Extraordinario trabajo guripa! sigue así!

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Vuelvan por mi
el martillo al taller,
la hoz al trigal.
Brillen al sol
las flechas en el haz
para ti.


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NotaPublicado: Vie Oct 02, 2009 9:06 pm 
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ANÉCDOTAS Y RECUERDOS DIVISIONARIOS
Antonio Rugero Cozano
(Sargento Provisional de la 9ª de Esparza)


Tengo el honor de trasmitiros más fragmentos de los que con anécdotas que Rugero publicó en el Blau División.
Al forista que acaba de intervenir, recordarle que por desgracia Antonio ya no está con nosotros. ¡Ojalá aun viviera y pudiera seguir redactando estos textos!.
Pero como no quiero que se pierdan, aquí os mando más.



[center]Retazos[/center]
[center]Antonio Rugero Cozano[/center]


Procedente del Regimiento de Infantería “Cádiz” nº 22, cuyo Jefe era el entonces Coronel D. José Jiménez Jiménez (“J.J.J.”), fuimos pasaportados con destino a Sevilla un grupo de Oficiales y Suboficiales voluntarios para la División Azul. Eran los últimos días del mes de junio de 1941. Recuerdo perfectamente las frases de despedida: “Señores Oficiales y Suboficiales, van Ustedes a luchar en el mejor Ejército de Europa. Os exijo una preparación y un comportamiento digno del español”. Llegamos a Sevilla, nos recibió en el Gobierno Militar el Coronel Martínez Esparza y fuimos encuadrados en las unidades que se estaban formando en el Cuartel de la Puerta de la Carne. Allí estuvimos preparando las Compañías que se encuadrarían en la DA. Varios compañeros parábamos en una fonda. Un buen día amanezco con una fiebre altísima. La dueña de la fonda me recomendó un doctor que tenía la consulta cerca de nuestro alojamiento. Llega el Doctor y me pregunta que tengo. Contestación mía: “Perdone doctor que venga a Usted, pero es que si voy al Capitán Médico del Cuartel me da de baja y me quedo en España.” La cara del médico se transformó. Llamó a una enfermera y me trajeron un vaso de agua, con el que me hicieron tomar unas pastillas. Me acompañó a la puerta y me dijo: “Acuéstate y cada tres horas, una pastilla”. ¡Gracias Doctor! Al día siguiente estaba bueno. Claro que entonces tenía 21 años... Muchos casos iguales se repitieron entre los miembros de aquella juventud, que estaba deseosa de partir a la lucha.
[center]* * *[/center]
Marchaba mi Sección, de la 9ª Cía. del 269º, por la que llamaban “Autopista de Moscú”, aunque aún estábamos en Lituania. Mandaba la Sección un Alférez Provisional y a sus órdenes estábamos cuatro Sargentos. La foto del grupo se publicó en BD 525 (abril 2003). En sentido paralelo a la marcha de la unidad iba una troika o carro conducido por un hombre de cierta edad y una chica joven. Se entabló una animada charla, a base de mímica. Otro compañero y yo, con permiso del Alférez, nos sentamos en la troika y seguimos su rumbo, al manifestarnos la joven que seríamos bien recibidos en el punto al que se dirigían. A un par de horas de camino, llegamos a un pequeño poblado. De las viviendas salieron muchos pequeños, pocos hombres y muchísimas mujeres. Después de los saludos, nos invitaron al trabajo de la trilla del trigo y la cebada. A continuación nos sentaron en una de las viviendas ante una mesa y nos pusieron un par de huevos fritos con patatas. ¿Hermoso manjar! Éramos soldados españoles con uniforme alemán. Pasamos una tarde fabulosa y divertida entre tantas jóvenes. Como es natural, se nos echó el atardecer encima. Nos despedimos y nos dieron una pequeña explicación de cómo encontrar nuestra unidad. No nos sirvió de nada. Atravesamos a campo través, guiándonos solamente con una brújula que llevábamos, con la pistola ametralladora en ristre. Seguro que más de uno de los guripas os habéis visto en una situación como esta. Pero éramos jóvenes, con unas piernas duras y con afán de incorporarnos a nuestra unidad. Lo hicimos hacia las doce de la noche. La Compañía dormía. Aún hoy le doy las gracias al Alférez por no dar parte de nosotros al Capitán...
[center]* * *[/center]
He visto en la Sede de la HDA a familiares y amigos de caídos de nuestra Gloriosa División Azul interesándose por obtener información, datos, recuerdos, sobre aquella juventud que entregó mucho y no recibió nada. Y me viene a la memoria como murió un camarada. Era el mes de junio o el de julio de 1942. La 9ª Compañía del 269º ocupaba y defendía un sector pantanoso. Los días eran interminables y había millones de mosquitos. Nosotros llamábamos a aquella zona “el Bosque Stalin”. A un sargento compañero mío, de valor reconocido e inagotable entereza divisionaria, pero del que por desgracia no consigo recordar el nombre (aunque si recuerdo lo enamoradísimo que estaba de su novia, que vivía en Sabiñanigo, Huesca) le tocó, por riguroso turno, salir al mando de una pequeña patrulla, para hacer una descubierta por el campo y reconocer el estado de las alambradas que defendían la posición. Pisó una potente mina y voló por los aires diez o quince metros. Fuimos a retirarlo y nuestra sorpresa fue el encontrarlo completamente intacto. Su cara, su uniforme, todo. Parecía que dormía. Enviamos sus pertenencias al Puesto de Mando del Capitán. Y no recuerdo en que cementerio fue enterrado. Rezo ahora una plegaria por ti, querido camarada, aunque sea tarde, recordando que entregaste tu vida por nosotros.
[center]* * *[/center]
En los primeros días del mes de septiembre de 1942, la 9ª Cía., y otras del 269º fueron embarcadas en ferrocarril, para el cambio de frente. Eran vagones de mercancías; en el interior, unas alpacas de paja; circulábamos de noche. Al amanecer, el tren hace una parada y corremos la puerta corredera. A la vista aparecen lagunas de agua helada, a unos 200 o 300 metros una alambrada y un grupo bastante numeroso de mujeres que nos gritaban “Kaputt”. Y aquí entra en acción un guripa español, creo que madrileño, conocido entre los compañeros por su alegría y simpatía, que de pronto salta del vagón, corre hacia una de las lagunas, se lanza al agua, rompe con su trasero la delgada capa de hielo, se levanta a continuación completamente chorreando y saluda a las “panienkas”. De vuelta al vagón, fue aplaudido de forma general desde todos los vagones que formaban el convoy...
[center]* * *[/center]
Ya he contado alguna vez que estuve hacia el final de nuestra campaña en el 2º Escalón del IIIª Batallón del 269º en Mestelewo, con un grupo de guripas. Fotos de aquellos días ya se han publicado en BD (527, 528, 529). Eran magníficos compañeros y alegres camaradas. Un día fuimos invitados a tomar unas copas de vodka en un bunker ocupado por un pequeño destacamento de alemanes un maestro armero y el que suscribe. El grupo alemán lo presidía un “Unteroffizier”. En la Wehrmacht un suboficial era como la madre de una unidad. Decían ellos que el Estado Mayor podía equivocarse, pero los suboficiales no. Después de los saludos reglamentarios, intercambiamos noticias. Era septiembre de 1943. Nos impresionó el hecho de que todos aquellos hombres hubieran perdido algún familiar (padre, madre, esposa, hijos) en la retaguardia, debido a los bombardeos enemigos. Tenían un pequeño aparato de radio y allí mismo nos pudimos enterar de la proeza que había realizado un pequeño grupo de paracaidistas, que había saltado sobre un abrupto monte para liberar a Mussolini. De vuelta a nuestro alojamiento me comentó: “¿Te has dado cuenta de la naturalidad con la que se han tomado la noticia?”.[center][/center][center][/center][center][/center][center][/center][center][/center]


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NotaPublicado: Mar Oct 06, 2009 9:09 pm 
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ANTONIO RUGERO. Textos.


Mis recuerdos del 10 de febrero

En su libro “La División Azul”, el general Esteban-Infantes decía sobre los combates del 10 de febrero en Krasny Bor: “Mi preocupación era que el enemigo se corriera por el río Ishora, lo cruzara por Sansonovka y envolviera al Regimiento 269º”
Era mi Regimiento y, francamente, yo también estuve bastante preocupado por la misma idea durante aquella trágica y gloriosa jornada. Ese mañana del día 10, a primeras horas, apareció por la derecha de nuestra posición, casi lindante con el 262º Regimiento, un guripa mal herido, que después pudimos ver que no era un sencillo soldado, sino un alférez. Llegaba agotado, trastornado, herido. Toda su cara estaba ensangrentada y una oreja, o se le había desprendido o la había perdido enteramente. El oficial procedía de alguna de las unidades que estaban recibiendo un fenomenal bombardeo de la artillería rusa. Nos podíamos imaginar cómo estarían nuestros camaradas. Acompañado de un soldado, enviamos al oficial hacia el Puesto de Mando de nuestro Capitán.
Así que la preocupación que sentía el general era la que a medida que avanzaba el día y rugía la batalla, sentíamos todos los hombres del 269º. Al machaqueo de la artillería siguió el avance de la infantería, acompañada de tanques. El rumor del ruido de la terrible batalla era audible en nuestras posiciones. Así que hasta las tres o las cuatro de la tarde no estuvimos más tranquilos. Y el motivo de nuestra tranquilidad fue ver como entraban en posición, a unos dos mil metros de nuestras líneas, los cañones de una de las eficaces baterías del 8’8 alemanas. Por donde estuviesen esos cañones no pasaban los tanques rusos...
Yo no era más que un simple suboficial, de un sector vecino al atacado, y como tal no podía saber que pretendían los rusos aquella jornada, ni que dejaban de pretender. Pero siempre he tenido claro una cosa: la operación rusa tenía unas miras mucho más amplias de lo conseguido en aquella jornada. ¡Se equivocaron con los españoles!


El 10 de Febrero y su conmemoración.


El pasado 7 de febrero del 2004 asistí con mi mujer (compañera de inagotable entereza) y mi nieto –cadete en la Academia Militar- a los actos conmemorativos del 10 de Febrero, con motivo del LXIº Aniversario de Krasny Bor. En la Asamblea que celebramos en el local comprobé con alegría que existen jóvenes “divisionistas” para continuar la labor de aquella nuestra División 250, admirada y respetada por su entrega al servicio de España. Durante la Santa Misa me entregaron copia del programa de actos de la Academia de Infantería con motivo de la Patrona del Arma. Incluía un vino de honor y baile en el Comedor bautizado “Capitán Arredondo.” Muchos de quienes asistieron a aquellos actos quizás ignorasen que Arredondo sirvió en nuestra División Azul y de su bizarría nos han hablado, entre otros, los profesores Kleinfeld y Tambs (véase la página 328 de su libro).
En el silencio de la Santa Misa vino a mi recuerdo la mañana del 10 de Febrero. Los días anteriores, el siete, el ocho, el nueve, el puesto de vigilancia nocturna del pelotón de la 9ª Compañía del 269, en las líneas ante Kolpino (enlazando con el sector ocupado por el Regimiento 262º y el Batallón 250º) tuvo que ser adelantado varios metros, con el fin de prevenir sorpresas rusas. Se oía un ruido infernal en las líneas enemigas, incluidas enérgicas voces. Se empleaba toda la noche en la preparación de emplazamientos de artillería, de “organillos”, de morteros, todo ello delante de nuestras narices. Fueron días en que se extendió el temor a lo que estaba por venir, no pudiendo descansar debidamente, pues todos esperábamos el zarpazo que nos iban a dar. Finalmente mi sector no fue el atacado por la infantería enemiga, lo que no quiere decir que no sufriéramos bastante por la acción de la artillería y la aviación enemiga. Recuerdo que en su libro, el general Esteban-Infantes ironizaba sobre la ausencia de la “Luftwaffe” para protegernos.
La Comida de Hermandad resultó magnífica, alegre, con excelente camaradería entre los guripas de diferentes unidades, todos ellos españoles por encima de todo, y aunque algo tocados por la edad, con un fuerte espíritu.
Hoy, 61 años después de aquel memorable combate, y con 85 años a mis espaladas, doy gracias al Señor por haberme concedido el seguir viviendo para poderle contar todas estas historietas a mis nietos.

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Con mi canción la gloria va, que en Rusia están los camaradas de mi División... ...


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NotaPublicado: Mié Oct 07, 2009 3:42 pm 
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calatrava escribió:
ANTONIO RUGERO. Textos.
...Muchos de quienes asistieron a aquellos actos quizás ignorasen que Arredondo sirvió en nuestra División Azul y de su bizarría nos han hablado, entre otros, los profesores Kleinfeld y Tambs (véase la página 328 de su libro).


El capitán legionario bilaureado -y medalla militar individual- D.Pablo Arredondo Acuña murió en 1924.
Este enlace lo cuenta http://reservavoluntaria.forums-free.co ... -t155.html
Y, además, la información sobre su muerte creo haberl visto también en la galería de laureados de la Academia de Infantería.

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A mí me parece, Señor, que no tengo otra cosa buena sino ser español (Catalina de Erauso, "la Monja Alférez", a un Cardenal)


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NotaPublicado: Mié Oct 07, 2009 11:17 pm 
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Evidentemente se trata de dos ARREDONDO diferentes.

Capitán D. PABLO ARREDONDO ACUÑA muerto en 1924 y otro (posiblemente su hijo o sobrino) Capitán D. FRANCISCO BONIFACIO ARREDONDO SIERRA de la 4ª Cía del 269 y muerto el 13 de noviembre de 1941 en Possad.

Además en la División Azul había otro Arredondo (primo del caído en Possad) Teniente en la 12ª Cía del 262 llamado PABLO ARREDONDO Y DÍAZ DE OÑATE.

ARREDONDO, apellido de héroes.

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NotaPublicado: Jue Oct 08, 2009 1:03 am 
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Si que es un apellido de heroes.
En honor del Pablo Arredondo caído en África y honrado con dar nombre a un salon o un comedor en la Academia era antepasado en línea directa de uno de los heroes más famosos de la División, un sencillo guripa, PABLITO ARREDONDO (todo el mundo le llamaba asi, Pablito), que caería en combate para salvar la vida de su capitán, el también mítico Portolés.
Hace ya algun tiempo, en las páginas del Blau División se trascribieron por entregas amplios fragmentos del diario de este magnífico guripa, cuyo sueño era ganar en Rusia la Laureada que en África había ganado su ¿abuelo?
Enfin, que con tanto Arredondo en la División no es extraño que el bueno de Rugero se le cruzaran datos.

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NotaPublicado: Jue Oct 08, 2009 2:52 am 
Para completar un poco los datos anteriormente expuestos, simplemente añadir que Pablo Arredondo Garrido era sobrino y ahijado del Comandante (ascendido a título póstumo) Pablo Arrredondo Acuña. Pablito era hijo de su hermano Juan, Comandante de la Zona de Ubeda en agosto de 1924, cuando el bilaureado y Medalla Militar Individual realiza su testamento. En este testamento le lega a su ahijado Pablo, "la Cruz de San Fernando que lleve en mi uniforme al morir y sepa cumplir con la Patria."

Es de suponer que el siguiente deseo testamentario fue cumplido por sus hermanos y ayudó a inculcar a su ahijado el amor a España: [font=Tahoma]"Encargo a mis hermanos Juan y Luis hagan un ligero resumen de mi vida militar y se la lean con frecuencia a sus hijos, para que sirviéndoles de ejemplo, sigan éste y sean hijos amantísimos de España, como yo siempre lo fui."[/font]

Pablito, enlace del Capitán Portoles, muere el 12 de octubre de 1942 en las posiciones de Krasni Bor, que cuatro meses más tarde serían escenario de la más cruenta batalla que sufrió la División Azul. Al quedarse sin munición, simuló con terrones de tierra que lanzaba granadas. Así se recuerda su muerte en la Historia de Torreperogil:

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
[font=Comic Sans MS]"No todos los famosos voluntarios de la División Azul regresaron a sus
hogares. Tal es el caso de don Pablo Arredondo Garrido, joven de 18 años
que con su arrojo en los campos de Rusia supo hacer honor a su sangre y
a su raza. Pertenecía aquel soldado a la «250 División» y murió en la
batalla de Krassnyj Bor. Dice un historiador que Pablito estaba
preocupado por la carencia de armas en su posición, por cuya causa
estaban caídos los ánimos. Se levantó Pablito Arredondo y dijo: «¡Iré con
piedras, he dicho que iré con piedras!». Y así, a pedradas cayó sin vida un
cuerpo joven, un niño casi.
En acta de la sesión de 18 de noviembre de 1942 se dice: «Que se haga
constar en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte en los
campos de Rusia del Divisionario don Pablo Arredondo Garrido.
Que se ofrezcan funerales por su alma y sea invitada la población»."[/font]

Destacar que la madre de Pablo Arredondo Acuña, viuda desde el año 1889 del Teniente Coronel Don Pablo Arredondo Muñoz-Cobo que había muerto a causa de enfermedad adquirida en las Campañas de Cuba, de seis hijos que tuvo, todos oficiales, en 1924 con Pablo, entregaba a la Patria el cuarto hijo que moría en tierras africanas.

http://www.ceuta.com/blogs/riffien/2005 ... -hroe.html
"Caballeros Laureados de Torreperogil" por Diego muñoz-Cobo Muñoz-Cobo
Historia de Torreperogil por la Asociación Cultural Ubetense «Alfredo Cazabán Laguna»: http://www.vbeda.com/gines/torre/torre160.pdf

Un Saludo


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NotaPublicado: Vie Oct 09, 2009 7:13 pm 
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Os ofrezo el último lote de textos de mi buen amigo Antonio Rugero que se publicó en el BLAU DIVISION, tiempo atras.
Ya los habeis leido: textos de un sencillo sargento, con algunos errores, como el confundir al laureado Pablo Arredondo con el Pablito Arredondo divisionario... pero textos llenos de frescura, de sinceridad, que segun mi entender nos retratan de forma fidedigna a los hombres de la DA.
Lamento no disponer de más textos de Antonio. Ya tenia su edad, desde luego, pero la muerte le sorprendio y se lo llevó en pocos días.




ANTONIO RUGERO. Textos.

Antonio Rugero Cozano (Sargento Provisional en la 9ª de Esparza).

En el Aniversario de la Repatriación.

Este año 2004 hemos tenido la gran alegría de poder conmemorar el Lº Aniversario de la repatriación de los prisioneros de la División Azul cautivos en Rusia. Mucho se ha escrito sobre esto pero a mí me ha llamado la atención lo publicado por el Boletín de la HDA gaditana, ya que Cádiz es mi tierra natal. Gracias al Boletín gaditano pude recordar que con el Semiramis llegaron a España cuatro paisanos míos de San Fernando, José Camilo Pavón, Ramón González Gómez, José Moreno Rodríguez y Manuel Velázquez Felip, además de otros de otras localidades de la provincia. Como divisionario, como guripa, me encanta proclamar lo orgulloso que estoy de mis paisanos. Como sabemos, fue la batalla de Krasny Bor la ocasión en que cayeron prisioneros la mayor parte de los españoles que estuvieron cautivos en Rusia. El 10 de febrero –ya lo he contado otras veces- mi compañía, la 9ª del 269º, enlazaba con el Regimiento 262º, que fue el atacado. Por eso me tocó ser testigo del volcán de fuego que cayó sobre el pequeño sector de Krasny Bor. Miles de proyectiles lanzados por cañones, organillos, aviones, tanques... Cientos de muertos, heridos, prisioneros... Nunca podré olvidarlo y siempre ruego una oración por quienes allí cayeron.



El tiempo no puede borrar algunos recuerdos.

El gran divisionario y gran escritor Tomás Salvador dijo una vez que en una novela u obra histórica “solamente deben ser citados por su nombre aquellos que por su dimensión histórica o su sacrificio son de por sí los elegidos”. Tenía razón, pero esto deja de lado a miles de sencillos y anónimos soldados. Por eso querría dejar aquí por escrito mi agradecimiento y reconocimiento a los sufridos voluntarios encuadrados en una pequeña unidad, mi pelotón, que durante los terribles meses de noviembre y diciembre de 1941 y enero de 1942 dieron una y mil veces pruebas de constancia, paciencia, obediencia e incluso de su capacidad para mantener el ánimo alegre, ante la adversidad de un enemigo terrible, implacable... el clima.
En aquellos meses, la noche duraba aproximadamente 16 horas. Si, dieciséis horas de oscuridad. Como el tiempo de duración del servicio en un puesto de vigilancia no podía exceder una hora, resultaba que los 7 u 8 miembros del pelotón, pues resulta que se acostaban y levantaban dos o tres veces durante la noche. Estos magníficos camaradas tenían que dedicarse también al trabajo de tirar de pico y pala, para mantener expedita la trinchera de comunicación hasta el puesto de vigilancia. No era nada extraño en los recorridos que como Sargento tenía que hacer el encontrar a camaradas que estaban exhaustos, casi dormidos de puro agotamiento, a punto de congelarse.
Y en las horas de día había que dedicarse a cortar madera para mantener la estufa. Menos mal que, por lo menos, la materia prima, la madera, no escaseaba.
Al oscurecer, dos de los miembros del pelotón salían a esperar el trineo mediante el cual nos enviaban la cena para esa noche y la comida para el día siguiente. Pero, dicho sea de paso, la comida que debía ser para 24 horas podía desaparecer en una sola sentada, pues apetito no era lo que faltaba. ¡Normalísimo en jóvenes de 20 años!
El Pelotón tenía a su cargo un sector de frente de entre 1.300 y 1.500 metros, estando dotado con una sola máquina automática (fusil ametrallador). Cada vez que había algún enfrentamiento, algo nada raro en el sector que estábamos, debíamos acudir corriendo a nuestros puestos de combate. Con tantas fatigas y tan pocas comodidades, nadie tenía a tiempo para el aseso personal. Menos mal que el verbo “despiojar” existe.
Si, eran soldados anónimos. No hicieron nada excepcional. Pero cumplir con sus duros deberes en aquellas terribles circunstancias tiene también su aquel...


Algunas anécdotas.

Mi Compañía estaba descansando en Ssluzk a finales de 1942. Era invierno. Nos comunicaron que los vecinos alemanes habían organizado en una vivienda grande una sala de proyección de películas, para entretener a las fuerzas que descansaban en las proximidades. Para poder asistir a la proyección solo se exigía que cada soldado llevase un trozo de madera cortada, para abastecer la estufa que daba calor a la sala de proyección. Varios compañeros asistimos, pertrechados cada uno, claro está, con nuestro pedazo de madera. A la entrada del local además de una pareja de alemanes había una especie de depósito para ir recogiendo el combustible. Allí estábamos cuando apareció un divisionario azul de impecable aspecto, que se metió la mano en los bolsillos y sacó... ¡una caja de palillos de dientes! ¿De dónde los habría sacado? El caso es que empezó a echar los palillos, uno a uno, en el depósito. Y justo detrás del personaje venían otros dos divisionarios, estos con un tronco inmenso, de los que se usaban para construir las paredes de las “isbas”. Y también muy serios. Yo dije para mí: “los alemanes no van a entender esta broma, aquí se arma la de María Santísima”. Pues no. No pasó nada. Los dos alemanes, muy serios, tan disciplinados como eran siempre, tomaron en definitiva como broma lo que era eso, una broma de soldados españoles, de los cuales ya sabían que tenían un carácter algo singular, pero que eran excelentes camaradas. Por las mismas fechas, se nos repitió por enésima vez la orden de que todo soldado debía llevar siempre encima la máscara antigas. Pero aquel artilugio debía ir metido en un incomodísimo cilindro. Un día, paseando por Ssluzk vi como un oficial, que debía sospechar algo, llamó a un divisionario que paseaba y le hizo abrir el cilindro. En vez de la susodicha careta lo que llevaba era un gran bocadillo. Pero nadie puede imaginar que aquel fuera un mal soldado. Nuestro Calderón ya dejó escrito: “Aquí el más valiente es – el que menos lo parece – y así, de modestias llenos – a los más viejos veras – tratando de serlo más – y de parecerlo menos”.

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Con mi canción la gloria va, que en Rusia están los camaradas de mi División... ...


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NotaPublicado: Sab Jun 01, 2013 11:25 am 
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Otro de los protagonistas de la ultima fila , que es hora de que vuelvan a la primera por lo interesante que es. Leerlo completo. Fue abierto por Calatrava en 2009

Tambien se le menciona en estos enlaces:

http://memoriablau.foros.ws/t1600/arred ... cio-caido/

Y esta catalogado:

http://memoriablau.foros.ws/t5524/r/

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