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NotaPublicado: Lun Ago 09, 2010 2:03 pm 
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El Teniente Erich Rose Rose cruzó la frontera el 1 julio 1941 incorporándose el 1 agosto como Intérprete al Cuartel General.

El 30 de abril de 1942 se le concede la Cruz de Hierro de 2ª clase.

El 23 de agosto de 1942 marcha a España en Comisión de Servicio, regresando al frente el 11 de septiembre.

El 10 febrero 1943 cae en combate en la batalla de Krassny Bor, siendo dado por desaparecido el día 12, citándosele como Muy Distinguido:

"Teniente Don Erich Rosse Rosse.
De la 2ª Sección de Estado Mayor, marchó a Krasnij Bor para establecer un C. I. A. (Centro de Información Avanzado; luchó valientemente en el pueblo y posteriormente se puso al frente de una Sección de "flak" alemana hasta que, cercado y agotadas las municiones, intentó una salida en la que halló gloriosa muerte".
(ASPA ROJA escribió:)
Este sencillo párrafo nos permite reconstruir con bastante verosimilitud cual debió ser el papel del teniente Rose en el combate. Para empezar, hay que subrayar que al teniente Rose se le había asignado una tarea de cierta responsabilidad. Se suponía, y pronto se vio que acertadamente, que el sector atacado iba a ser el del 262º Regimiento. Para analizar la información recogida sobre enemigo desde las líneas propias, y canalizarla hacia escalones superiores, así como para hacer llegar hasta el Puesto de Mando regimental la información oportuna procedente de esos mismos escalones superiores, se estableció el citado Centro de Información Avanzado, bajo la responsabilidad de Rose. Si este oficial hubiera perdido la confianza de sus superiores españoles, resulta inimaginable que se le encomendara una misión como ésta, muy sensible. Había suficientes oficiales en la División capaces de hacerse cargo de esa tarea, pero el elegido fue el teniente Rose.

Por otra parte, su papel una vez iniciado el combate, lo podemos reconstruir en base a lo que sabemos sobre el desarrollo de la batalla. Los efectivos soviéticos lanzados contra el centro del dispositivo español al norte de Krasny Bor, el IIº Batallón del 262º Regimiento, acabaron rompiendo las líneas de esta unidad. Un primer contraataque a cargo de elementos del Grupo de Caballería español no logró restablecer las líneas. Con los soviéticos a punto de adueñarse de Krasny Bor, todos los elementos del Puesto de Mando del 262º Regimiento salieron al contraataque, tratando de agrupar en torno suyo a los soldados que, aislados o en pequeños grupos, se retiraban desordenadamente de la primera línea.

En el parte oficial de la batalla firmado por el General Esteban Infantes se lee:

"Sobre las 10'00 horas de la mañana, la situación es desesperada, irrumpen las primeras olas en Krasnij Bor y es preciso organizar el contraataque en el que toma parte personalmente el Coronel Jefe del Sector".

Fue un contraataque desesperado. Como decía el parte, el mismo coronel Sagrado se puso a su frente. Durante su transcurso cayó, por ejemplo, el capitán Ayudante del Regimiento, Ángel Hernández Doncel. Por la relación del personal distinguido en la batalla, sabemos también, por ejemplo, que el Oficial de Enlace alemán en el 262º Regimiento, el teniente Franz Jobst, y el intérprete de ruso en el Puesto de Mando regimental, el teniente Constantino Goguijonadchvili tomaron parte en un combate singular contra un carro enemigo.

El teniente Rose hizo lo mismo que sus compañeros del Puesto de Mando y, evidentemente, también tomó parte en este contraataque desesperado. No fue la suya, según parece, una decisión personal de exponerse al fuego enemigo para buscar de alguna manera la muerte. Actuó, de igual manera, ni más ni menos, que el resto de sus camaradas de aquel Puesto de Mando.

No muy alejadas de ese Puesto se encontraban dos de las piezas Pak pesadas servidas por voluntarios noruegos. En una expresión muy afortunada, Kleinfeld y Tambs afirman que aquellos noruegos fueron víctimas del mal lingüístico en que se vieron envueltos, en alusión a los terribles remolinos que caracterizan a los fiordos de su país. En efecto, los noruegos no sabían ni alemán ni español. Acababan de llegar al sector de Krasny Bor y, como hemos visto, ni los españoles tenían muy claro quienes eran. Por eso en el texto antes citado se es cita como "Sección alemana de cañones Flak". Ni eran alemanes, ni estaban dotados con cañones Flak (antiaéreos) sino con Paks (antitanques).

Erik Norling ha narrado, en base al testimonio de los veteranos noruegos, el papel de esta Sección en la Batalla de Krasny Bor38. Ellos recordaban haber combatido codo con codo junto con miembros de la División Azul española durante aquellas horas, aunque no citan expresamente a ningún teniente español. Lo que cabe imaginar es que en algún momento, el teniente Rose debió darse cuenta de la difícil situación en que se encontraban los noruegos y se unió a ellos. Las dos piezas noruegas situadas cerca del Puesto de Mando español sufrieron unas pérdidas atroces. En una murió toda la dotación. En otra sólo hubo un superviviente. Rose debió de ser uno de los españoles que cayó luchando, hombro con hombro, junto con los noruegos.

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-"A donde lleva esta carretera??"
-"A la gloria" respondió el soldado...


Última edición por parsifal el Vie May 31, 2013 8:29 am, editado 5 veces en total

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NotaPublicado: Lun Ago 09, 2010 2:39 pm 
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Erich Rose era un desconocido para los historiadores militares, hasta que Carlos Caballero Jurado preparando e investigando sobre la batalla de Krasny Bor, librada por la División Azul en los arrabales de Leningrado el 10 de febrero de 1.943 apareció el nombre de Rosse. En el parte de bajas de oficiales del 10 de febrero de 1943 en el sector del Regimiento de Granaderos 262, se incluye el nombre del Teniente Rosse, figurando como desaparecido y perdiéndose toda pista desde esa fecha. Otro parte citan como Distinguidos en los combates del 10 de Febrero de 1943 en el sector de Krasnij Bor», en cambio, incluye a Rose (de nuevo como Rosse) como caído gloriosamente en combate y su actuación durante la batalla es calificada explícitamente como "Muy Distinguida".

Interesantisimo copiado de :

http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?f=6&t=5392

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"Ante Dios nunca seras heroe anonimo" de la Ordenanza del Requete


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NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 6:43 pm 
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He visto este articulo que firma IL3 de una serie titulada Lucharon por Franco, de forocoches.com, refiriendose a extranjeros en el bando nacional. Que publico por su interes biografico sobre este divisionario el teniente judio aleman Erich Jakob Rose Rose. En este articulo menciona en varias ocasiones a nuestro compañero Carlos Caballero. Espero que nos diga algo.

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Erich Rose era un desconocido para los historiadores militares, hasta que Carlos Caballero Jurado preparando e investigando sobre la batalla de Krasny Bor, librada por la División Azul en los arrabales de Leningrado el 10 de febrero de 1.943 apareció el nombre de Rosse. En el parte de bajas de oficiales del 10 de febrero de 1943 en el sector del Regimiento de Granaderos 262, se incluye el nombre del Teniente Rosse, figurando como desaparecido y perdiéndose toda pista desde esa fecha. Otro parte citan como Distinguidos en los combates del 10 de Febrero de 1943 en el sector de Krasnij Bor», en cambio, incluye a Rose (de nuevo como Rosse) como caído gloriosamente en combate y su actuación durante la batalla es calificada explícitamente como "Muy Distinguida".

Caballero tras consulta a D. César Ibáñez, que lleva entre manos desde hace muchos años la confección de un listado sobre la oficialidad de la División Azul. Para lo que ha debido de consultar miles de documentos y recoger otros tantos testimonios orales. D. César es un auténtico archivo vivo y a las preguntas de Caballero sobre el teniente Rose respondió con dos informaciones fundamentales y desconcertantes. La primera, que el teniente Erich Rose Rose no era, como nuestro historiador Don Carlos venía suponiendo, un oficial español de origen alemán. Se basaba en la suposición, en que toda la oficialidad de la División era española y los casos de nombres con uno, o incluso dos apellidos, de origen germánico corresponden siempre a personas procedentes de familias alemanas o austríacas naturalizadas como españolas. El personal alemán que estaba presente en las unidades españolas no formaba parte orgánicamente de la División, sino de la Plana Mayor de Enlace alemana (Deutsche Verbindungstab). El caso de Rose era, por tanto, de lo más singular, ya que siendo alemán no formaba parte de esa Plana Mayor, sino de la misma División Azul. Y la segunda información ofrecida por el Sr. Ibáñez era aún más explosiva: durante sus trabajos de recopilación de datos le habían llegado rumores de que el teniente Rose era judío. El tema tomaba así unas dimensiones enteramente nuevas y altamente intrigantes.

A esas alturas el teniente Erich Rose Rose no era un desconocido para los historiadores militares españoles. D. José Luis de Mesa Gutiérrez ya había escrito sobre él en su libro «Los otros internacionales. Voluntarios extranjeros desconocidos en el Bando Nacional durante la Guerra Civil (1936-1939)», para informarnos de su paso por las Academias de Alféreces Provisionales y por la Legión Española. Más recientemente, D. Lucas Molina Franco y D. José M- Manrique García, en su obra «Los hombres de von Thoma. El Ejército alemán en la Guerra de España (1936-1939)», escribieron también sobre él, para narrar su llegada a España como miembro de la Legión Cóndor, su servicio como instructor en varias Academias militares españolas y su paso final a la Legión Española. Consultados los autores de ambos libros, ninguno de ellos tenía la más mínima noticia de la ascendencia judía del personaje.

Se realizo una nueva consulta, en este caso a D. Francisco Grau Pérez, quien sirvió en Rusia en el Cuartel General (C.G.) de la División Azul. En efecto, él conoció a Rose a quien recordaba con un aspecto "muy alemán" (tez clara y pelo rubio), aunque de estatura algo inferior a la habitual en otros oficiales alemanes que conoció. Me contó que en el C.G. español todos le llamaban "Enrique" en vez de Erich y que se sabía que en nuestra Guerra Civil había servido en la Legión Española. Pero tampoco él tenía noticia alguna del origen judío del personaje. Otro investigador especializado en temas de la División Azul, D. Jesús Dolado Esteban, le hizo saber a Carlos Caballero que Erich Rose había sido buen amigo de un miembro de la División Azul, un oficial español de Intervención Militar, D. Jaime Ripoll Lecuona, ya fallecido, pero a cuyo archivo personal tenía acceso. En dicho Archivo encontró fotos de Rose, pero ningún papel referido a él.

Así que, en definitiva, no se pudo verificar el supuesto origen hebreo del Teniente Rose. Para salir de dudas se busco en la obra de un historiador norteamericano, Bryan Mark Rigg, que sabía había aparecido hacía algún tiempo, y que estaba consagrada al tema de los soldados de ascendencia judía que sirvieron en la Wehrmacht durante la II- Guerra Mundial. La obra acababa de ser traducida al francés así que fue fácil localizarla. Y, en efecto, la lectura de «La Tragedle des soldáis juifs d'Hftler» Le confirmó que Rose era de ascendencia judía. Pero como la información ofrecida por Rigg era limitada, contacto personalmente con él para ver si disponía de más datos sobre Rose. Le contestó negativamente, pero con gran amabilidad le puso en contacto con sus fuentes, el general alemán Albert Schnez y la historiadora de la misma nacionalidad Susanne Meinl. El primero contestó rápidamente a mi carta, con una misiva tan emotiva como rica en datos (que después se amplió en entrevista telefónica) y le mandó fotocopia del testamento de Rose. Schnez había sido amigo personal y compañero de la Academia Militar con Rose y aún hoy, tantísimos años más tarde, el trágico destino de su amigo le conmovía profundamente. La Doctora Meinl no fue menos amable. Es una investigadora del Fritz Bauer Instituí, organismo alemán dedicado a estudios sobre el "Holocausto" y ella se ha especializado, en los casos de los oficiales de origen judío que servían en el Ejército alemán y se vieron obligados a abandonarlo al llegar Hitler al poder. Pero la Dra. Meinl no poseía más información adicional que a la contenida en su artículo y, de hecho, le decía en el correo que intercambiaron, que desde hacía años esperaba que alguien desde España le ofreciera más información sobre " Rose español, por decirlo con sus palabras. Cabe suponer, por tanto, que los archivos alemanes tengan poco más que ofrecer sobre el teniente Rose.

Había llegado el momento de buscar en los archivos españoles. D. Lucas Molina le ofreció inmediatamente la documentación que sobre Rose había encontrado en el Archivo General Militar (AGM) de Ávila, procedente de los fondos del Cuartel General del Generalísimo (C.G.G.) y más concretamente de la 1- Sección (Personal) del Estado Mayor del citado C.G.G. Por su parte, el AGM le facilitó la copia de los documentos que sobre Rose allí existen, procedentes de los fondos de la División Azul depositados en dicho Archivo. Con idéntica amabilidad, desde Almería, la Brigada Legionaria le remitió copia del expediente del Legionario Erich Rose Rose que se conserva en los Archivos de la Legión Española. Y la FDA, a la documentación que ya habían tenido la generosidad de facilitarle, añadió copia del listado de miembros de la División condecorados con la Cruz de Hierro, ya que en ella aparecía Rose.

Este conjunto de documentos y testimonios, más la bibliografía a la que tuvo acceso, es lo que le ha permitido dibujar un perfil biográfico, aunque incompleto, de este singular oficial alemán, de ascendencia judía, que durante nuestra Guerra Civil sirvió en la Legión Cóndor y la Legión Española, para combatir después en la Campaña de Rusia como miembro de la División Azul hasta su muerte en combate.

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Erich Jakob Rose nació el 7 de septiembre de 1912en Estrasburgo (Alsacia), siendo hijo de Siegbert Emil Rose y de su esposa Franziska Julie, cuyo apellido de soltera era también Rose. Por ello, cuando fue filiado en los documentos españoles, sus apellidos eran Rose Rose. Estrasburgo formaba parte a la sazón del II- Reich, pues Alsacia y Lorena habían sido anexionadas por Alemania tras su victoria en la Guerra Franco-Prusiana de 1870. El padre de Rose era uno de los oficiales de la guarnición, ya que era Stabsarzt (capitán médico) en el Regimiento de Infantería nº 132. La Dra. Meinl le informó que Rose pasó sus primeros años entre Estrasburgo y Berlín, trasladándose en 1920 la familia a Darmstadt, donde el padre entró a trabajar como médico para la Administración Civil. Podemos suponer, que el padre tomó parte en la Primera Guerra Mundial y abandonó el Ejército debido a las drásticas reducciones de plantilla que supuso pasar del gigantesco Ejército Imperial a la diminuta Reichswehr impuesta a Alemania por el Tratado de Versalles. Lo que sí se puede asegurar es que al pasar a la situación de retirado del Ejército, su graduación era la de Oberstabsarzt (comandante médico).

La familia Rose parece haber sido una familia acomodada y con un más que notable interés por la cultura, como acreditan su bien provista biblioteca y una pequeña colección de arte, cuyo contenido le consta por la documentación relativa a la expropiación de sus bienes (analizada por la Dra. Meinl). Como hijo único que fue de una pareja de padres de avanzada edad y buena posición social y cultural, cabría imaginar que al joven Rose se le criara "entre algodones", alejándolo del peligro y los rigores. Pero no fue así. Sabemos que el joven Erich fue un miembro activo de las organizaciones juveniles nacionalistas alemanas y, como tantos jóvenes de sus generación, se forjó al aire libre y en la vida comunitaria de marchas y campamentos. Las ideas de las que se impregnó en estos ambientes juveniles eran, por otra parte, las mismas que se vivían en su hogar. El general Schnez y la Dra. Meinl coinciden plenamente en afirmar que el joven Erich compartía los valores e ideales políticos de su padre, calificándolos como "de derecha", "conservadores" y "nacionalistas". Más explícito, el general Schnez me decía en su carta que los Rose, tanto el padre como el hijo, consideraban que "el comunismo y el bolchevismo eran el enemigo número uno del mundo". Por otra parte, el joven Erich no manifestó nunca otro sueño profesional que el de ser oficial del Ejército, como lo había sido su padre, para combatir como soldado de su país contra la mayor humillación impuesta a Alemania: el Diktat Versalles.

Conviene recordar, siquiera brevemente, la convulsa situación que atravesó Alemania a partir de su derrota en 1918. Al trauma de la derrota en sí misma se añadió la conmoción de los intentos de revolución comunista, los conatos separatistas, las pérdidas territoriales a manos de los vecinos (Polonia, Dinamarca, Francia...), la crisis económica, una notable inestabilidad política, etc., todo ello envuelto en la humillación que había supuesto Versalles, doblada en sus funestas consecuencias económicas (pago de reparaciones, etc.) Una parte muy importante de la población se había radicalizado hacia la izquierda (socialdemócratas y comunistas), pero otra parte no menos importante se radicalizó hacia la derecha, hacia posiciones nacionalistas y autoritarias. Cuando el país parecía querer empezar a enderezar su rum¬bo, una nueva sacudida, esta vez como consecuencia de la crisis económica de 1929, colapso otra vez la situación política, social y económica, dando alas a los movimientos radicales de un signo u otro. La familia Rose, que en condiciones normales se hubiera limitado a mantenerse dentro de posiciones conservadoras "clásicas", parece que en este contexto convulso también se radicalizó y, según el general Schnez, los Rose, tanto el padre como el hijo "tuvieron al principio una clara simpatía por el nacionalsocialismo con excepción, claro está, del antisemitismo de este partido y del extremismo de alguno de sus militantes".

Pero Erich Rose estaba interesado en lo político sólo marginalmente. Su vocación, ya se ha dicho, era el Ejército. El 1 de abril de 1930 sentó plaza en el Infanterie Regiment 13, como Offiziersanwárter (Aspirante a Oficial) junto con quien iba a ser su compañero y amigo, Albert Schnez. Inicialmente estuvieron acantonados en Schwábisch Gmünd, pasando después a Ludwigsburg. El 1 de octubre de 1931, los dos compañeros y ya amigos, Schnez y Rose, dieron un paso más en su carrera militar. Tras haber servido como soldados el periodo preceptivo pasaron, ya con el rango de suboficiales y con el título de cadetes (Fahnenjunker Unteroffizier), a la Academia de Infantería (Infanterie Schule) de Dresde. Al cabo de un año y cumpliendo órdenes, que acató aún cuando iban contra sus más íntimos deseos de ser oficial de Infantería, Rose fue trasferido al Arma de Ingenieros y durante otro curso siguió las enseñanzas impartidas en la Pionnier Schule de Munich, ahora con la categoría de Alférez Cadete (Fáhnrich). Finalmente, el 1 de octubre de 1933, Erich Rose recibió su nombramiento de Alférez (Leutnant) y fue destinado al Batallón de Zapadores n5 5 (Pionnier Btl. 5) en Ulm.

Para entonces, Hitler ya estaba en el poder, desde hacía varios meses. Por vez primera en la historia de la Europa contemporánea, había un partido que hacía del racismo y el antisemitismo el centro de su programa, estaba en el poder.
El antisemitismo tiene una amplia y profunda raigambre en la tradición cultural europea, en la medida en que ésta se ha forjado en torno al cristianismo. Sólo con las Revoluciones liberales frutos de la Ilustración empezó a producirse la llamada "emancipación", es decir, la abolición de las restricciones legales que impedían a los judíos la inserción "normal" en las sociedades que les acogían. Fue un proceso lento, complicado, lleno de altibajos.

En el caso de Alemania, la comunidad israelita se insertó aceptablemente bien en el conjunto de la sociedad alemana, hasta la llegada de los Nazis al poder.

El 27 de mayo de 1933, el Ministro de Defensa, general von Blomberg, introdujo estas medidas en el ámbito de las Fuerzas Armadas, inicialmente sólo para el personal civil de ellas dependiente. Pero algunos meses después, el 28 de febrero de 1934, von Blomberg decretó la aplicación del Arierparagraph también para el personal militar. Para el joven oficial Erich Rose aquella decisión fue la que cambió su vida. En virtud de aquellas absurdas disposiciones, resultaba que él era judío "al 75 por cien", porque su padre tenía dos progenitores judíos, mientras que su madre tenía uno. Daba lo mismo que tanto su padre como él estuvieran bautizados y que no se sintieran otra cosa que alemanes al 100 por cien.

Toda su juventud, Erich Rose no había soñado con otra cosa que con ser oficial del Ejército, para proteger a Alemania del "peligro bolchevique" y para ayudar a su Patria a liberarse de "las cadenas de Versalles". Y ahora que estaba en el poder un líder y un partido que parecían compartir sus ideas, él era expulsado del Ejército.

La historia de los militares judíos, o parcialmente judíos (según la terminología nazi) constituye un capítulo realmente interesante de la historia militar alemana, y uno siente la tentación de dar a conocer más detalles sobre ella en este artículo, pero cabe imaginar que el magnífico libro de Rigg acabará encontrando un editor español. Me limitaré a reseñar varios datos, que permitan situar la historia de Erich Rose en su contexto, ya que su caso no fue, por desgracia, único. El primero es que, en conjunto, los mandos militares se tomaron muy poco interés en aplicar esta política antisemita, en especial en la Armada y la Fuerza Aérea. El segundo es que, en definitiva, unos 150.000 alemanes judíos y Mischlinge acabaron prestando servicio en las Fuerzas Armadas alemanas, y pese al progresivo endurecimiento de las medidas contra ellos, que en decenas de miles de casos supuso que se les retirara del servicio, algunos de ellos siguieron vistiendo el uniforme hasta el final del conflicto. Militares alemanes muy destacados como Milch (Mariscal de la Luftwaffe), Bayerein (General de Tropas Panzer) o Rogge (Almirante, que había alcanzado la gloria como comandante de un buque corsario, el crucero auxiliar «Atlantis») son ejemplos de destacados militares alemanes que eran Mischlinge. Entre los 1.671 casos analizados exhaustivamente por Rigg, encontramos muchos ejemplos de destacadísimos militares, que recibieron importantes condecoraciones, cayeron en combate o sufrieron graves heridas. No faltaron los casos, realmente trágicos, de militares que lucían sobre sus uniformes condecoraciones prestigiosas, incluida la Cruz de Caballero, mientras sus familiares directos debían lucir la estrella de David sobre sus atuendos civiles, instituida por los nazis como sím¬bolo discriminador e infamante. Y este es el tercer elemento a tener presente: confrontados con el hecho incuestionable de que pese a sus ancestros judíos, muchos de estos hombres eran excelentes soldados17, se decidió como medida excepcional decretar la "arianización" de muchos de estos Mischlinge. Esta "arianización" sólo podía ser decidida personalmente por Hitler quien, en medio de las innumerables ocupaciones que cabe suponer en un Comandante en Jefe, sin embargo dedicaba mucho tiempo a estudiar cada una de las propuestas de "arianización". Como conclusión, cabe señalar que debido a los prejuicios racistas de su política, Hitler privó a la Wehrmacht del concurso de no menos de 250.000 soldados, lo que supone unas "bajas" comparables a un Stalingrado. La cifra incluye al grueso de los Mischlinge en edad militar que fueron reclutados inicialmente pero a los que se fue desmovilizando, y también la cifra aproximada de soldados que podrían haber sido reclutados de no haberse fomentado la emigración de población de los judeoaleman, y de no haberse excluido totalmente del reclutamiento a los judíos que permanecieron en el Reich.

Cuando se decretó la separación del servicio de los militares judíos o Mischlinge aún ejercía como Presidente del Reich el viejo Mariscal Paul von Hindenburg, que exigió que se tuvieran consideraciones con aquellos que habían prestado destacados servicios, así como que se les ofreciera una alternativa profesional que les permitiera vivir dignamente a quienes debían abandonar el servicio. Según el General Schnez, a su amigo Erich Rose, por ejemplo, se le ofreció en 1934 un empleo en la Embajada alemana en Madrid. Pero no estuvo mucho tiempo en ella, aunque el general ignoraba si se había desligado de ella por propia voluntad o bien por ser presionado para ello. Me inclino por la segunda opción, pues las primeras medidas legislativas contra los judíos fueron "perfeccionadas" cuando en septiembre de 1935 se dictaron las llamadas "Leyes de Nuremberg"18 que supusieron un endurecimiento de las medidas discriminatorias contra judíos y Mis-chlinge. Recibidas con notable desinterés (cuando no desprecio) por la población alemana, sus perversas consecuencias quedaron en un segundo plano ante los éxitos que estaba cosechando el régimen nazi, que en pocos meses había barrido toda sombra de amenaza revolucionaria izquierdista, había logrado el pleno empleo y la reactivación económica y estaba empezando a romper las ataduras de Versalles, con la reincorporación del Sarre al Reich en enero de 1935.

Así que verosímilmente el paso de Rose por la Embajada alemana fuera fugaz. Pero parece que siguió en España, Lamentablemente este periodo de la vida de Rose no ha dejado ningún rastro documental que yo haya podido encontrar y por lo que le ha contado la Dra. Meinl, tampoco ella ha tenido suerte. Meinl le decía en uno de sus correos: "Siempre he pensado que trabajó para la Inteligencia Militar alemana (para Canaris) porque fue algo común enviar fuera del país a judíos y semijudíos de ideas patrióticas para trabajar para el Abwehr". Meinl citaba como ejemplo ilustrativo para su hipótesis el caso, también reseñado por Rigg, de cómo un elevado porcentaje de miembros de la misión militar alemana enviada a China eran oficiales judíos o semijudíos, que habían sido excluidos del Ejército, pero que fueron enviados a cumplir esta tarea en espera de que en Alemania las cosas se calmaran y, con la confianza de que cuando llegara el momento de una nueva guerra, se les permitiera el reingreso en el Ejército. La hipótesis de Meinl de que Rose permaneciera en España como agente del Abwehr, la Inteligencia Militar alemana, no es descabellada en absoluto. Con respecto a la organización de este Servicio de Inteligencia en España antes de la Guerra Civil, el historiador español D.

Ángel Viñas ha escrito:

"El Abwehr, por supuesto, funcionaba y actuaba en España desde mucho antes. No en vano había ampliado Canaris en la década de los veinte la organización de espionaje alemán ya existente en nuestro país, la organización de Canaris no sólo hacía considerable uso del personal al servicio de las representaciones diplomáticas y consulares, sino que las dependencias de la Wilhelmstrasse (sede del Ministerio Alemán de Exteriores, N.d.A.) colaboraban estrechamente con el Abwehr".

Sin embargo, Viñas no cita en absoluto a Rose como agente del Abwehr en España, por lo que, si lo fue, sería en un papel muy secundario. Y no podemos olvidar que, en definitiva, muchos judíos alemanes habían encontrado una salida para su difícil situación en la emigración y Rose puede ser un caso más dentro de esta emigración judía, fomentada por las mismas autoridades nazis.

En cualquier caso, como ya se ha señalado, este es un periodo oscuro de la vida de Rose y poco o nada podemos decir sobre él. Hay que suponer que en algún momento antes del estallido de la Guerra Civil, o inmediatamente después del estallido de ésta, Rose abandonara el país de vuelta a Alemania, ante el enrarecimiento de la situación para la colonia alemana establecida en España dada la abierta postura antinazi del Gobierno de izquierdas instaurado en España tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.

El inicio de la Guerra Civil española iba a abrir para Rose posibilidades inéditas. No es este el lugar para contar el origen de la implicación alemana en esta contienda, ya que existen excelentes obras globales sobre el tema. Si acaso vale la pena subrayar, dado el tema que nos ocupa, que uno de sus organizadores fue el General de la Fuerza Aérea alemana Helmuth Wilberg, un Mischling de los que había logrado continuar su carrera militar. En el marco de la creciente presencia militar alemana en nuestro país, se decidió enviar un equipo de instructores, inicialmente para instruir a las Milicias de Falange y más tarde para ayudar en la formación de Oficiales y Suboficiales Provisionales del Ejército. Este conjunto de personal alemán fue conocido como Gruppe Issendorff, por el nombre de su primer jefe, el teniente coronel Walter von Issendorff, o como ImkerAusbilder (ImkerInstructores), ya que el nombre codificado para el conjunto del personal del Ejército alemán adscrito a la Legión Cóndor era Imker.

Erich Rose Rose iba a regresar a España como miembro de este Gruppe Issendorff aunque quizás mantuviera también en esta época alguna vinculación con el Abwehr. Ésta sigue siendo la hipótesis de Meinl, quien ha escrito que "Rose combatió en España a partir de 1936 en el lado franquista durante la Guerra Civil verosímilmente como agente del Abwehr. Esta hipótesis tiene la virtud de explicar por qué alguien que ha sido excluido expresamente del Ejército alemán puede volver a España como integrante de un destacamento expedicionario de ese mismo Ejército, ya que el hecho de que estuviera parcialmente familiarizado con el idioma español no parece motivo suficiente. Suponer que Erich Rose contó para regresar a España con el apoyo del almirante Canaris, jefe del Abwehr, o de alguno de sus subordinados, no es descabellado, aún cuando no existan pruebas fehacientes. Pero, en todo caso, las actividades de Rose en España, a partir de ese momento, como vamos a ver, tienen muy poco que ver con las de un agente de Inteligencia Militar.

Los documentos sobre Rose conservados en los archivos españoles aseguran que llegó a España el 13 de junio de 1937. No se ha encontrado ningún papel que informe expresamente sobre sus primeros dos meses y medio de permanencia en España, pero como alguno de los documentos a él referidos aseguran que su primer destino como instructor fue la Academia de Toledo, se puede suponer sin mucho margen de error que, en efecto, debió figurar en el cuadro de instructores que impartieron en esas precisas fechas dos cursos para Tenientes Provisionales y de Complemento en la citada Academia.

Continua... (por favor no interrumpir hasta colgar todo completo, gracias)

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Última edición por ASPA ROJA el Vie Sep 07, 2012 6:55 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 6:44 pm 
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... ...

El día 1 de septiembre de 1937, y según consta en certificación expedida a su nombre, inició un nuevo servicio, ahora como instructor en la Academia de Alféreces Provisionales de Granada que, junto con las de Riffien y Ávila, fue una de las tres Academias que formaron al grueso de los Alféreces Provisionales de Infantería del Ejército Nacional. Rose permaneció allí hasta el 31 de enero de 1938, cinco meses completos. Sin embargo, el 28 de septiembre de 1937, es decir, durante su primer mes de servicio en Granada, Rose remitió al teniente coronel von Issendorff una instancia en que rogaba:

"Se sirva hacer las oportunas gestiones bajo la intervención del Sr. Coronel von Thoma de afiliarse como Teniente en la Legión Extranjera y expone lo siguiente: el deseo interior de tomar decisivamente parte en la lucha contra el peligro bolchevique me trajo a España. Después de haber desempeñado durante varios meses el trabajo como instructor me he convencido que puedo secundar con más eficacia esta contienda luchando en primera fila. Al mismo tiempo me complazco advertirle que tengo la intención de quedarme para siempre en España.

Von Thoma aceptó la solicitud de Rose y la apoyó, escribiendo en los siguientes términos al general Yagüe, Inspector de la Legión:

"Tengo el honor de someter a la decisión de V.E. una instancia del Teniente alemán Rose que yo mismo puedo segundar de muy de buena gana. Desde meses trabaja el Teniente éste de instructor en una Academia de Infantería y sin duda gracias a sus conocimientos militares y su personalidad haría un buen oficial de la Legión Extranjera, lo que es su íntimo anhelo teniendo la intención de quedarse en España. Hace tiempo se esfuerza en perfeccionarse en el idioma español y desde luego ya puede hacerse comprender muy bien. El Teniente ruega a V.E. de aceptarle como oficial y está a las órdenes de V.E. para presentarse personalmente".

La carta, con registro de entrada del 10 de octu¬bre de 1937 en la Inspección de la Legión, acaba solicitando que se le notificara la respuesta al mismo von Thoma ("jefe del Grupo alemán"). Apenas tres días después, Yagüe remitía escrito a Franco exponiéndole el caso de Rose y la recomendación de von Thoma, solicitando que concediera la correspondiente autorización para admitir al referido oficial en la Legión filiándole en el Banderín de Talavera por la duración de la campaña y reconociéndole el grado que ostenta actualmente". El 23 de octubre el C. G. G. daba respuesta afirmativa a la petición. Una nota manuscrita en el documento original dice: "Comunicarlo por teléfono a von Thoma para que el referido oficial se presente en Talavera". Por su parte, la Inspección de la Legión informó a la Bandera de Depósito de Talavera de que Rose debía ser filiado como teniente cuando se presentara.

Y, sin embargo, Rose no se presentó en Talavera y no fue incorporado a la Legión. De hecho, hasta el 31 de enero siguió prestando sus servicios como instructor en Granada. ¿Cuál fue la razón para que, después de haber mostrado tanto interés por pasar a la Legión, no aceptara la oportunidad que se le ofrecía de incorporarse a ella como oficial? Hay que descartar que Rose hubiera dado marcha atrás. Pero cabe la posibilidad de que von Thoma no le trasmitiera el beneplácito de Franco. La razón sería que comprendió en seguida que se había cometido un error de procedimiento. La solicitud patrocinada por von Thoma, tramitada por Vagüe y aprobada por Franco personalmente permitía a Rose acceder a la Legión directamente con su grado de Teniente, lo que podía considerarse un favor muy especial, concedido sin duda por venir avalado por von Thoma. Pero a la vez era explícita: el nombramiento sería por la duración de la campaña. Esto frustraba las aspiraciones, claramente expresadas por Rose, de quedarse a vivir en España, pues sin duda no imaginaba para él otra profesión que la militar. O bien von Thoma pensó que en esas condiciones no valía la pena informar a Rose, o bien Rose, si llegó a saber la respuesta, quedó decepcionado.

Cuando terminó su periodo de servicio en Granada, Rose fue designado para prestar servicio en la Escuela Naval de San Fernando, en Cádiz. Este periodo de su estancia en España ha sido perfectamente narrado por Lucas y Manrique en su obra citada, a la que remito al lector. Sólo subrayaré que en esta época tuvo como compañeros al teniente Joachim Canaris, familiar del antes citado Almirante Canaris, alemán residente en España y que quizás fuera el eslabón que unió al Almirante y a Rose, y a Johann Hoffmann, quien volvería a coincidir con Rose en la División Azul y de quien volveré a hablar. Vale la pena subrayar que estando Rose en San Fernando hubo que organizar a toda prisa un nuevo equipo de instructores porque se inició un nuevo curso para Alféreces Provisionales de Infantería de Marina, y para dirigir este nuevo equipo el designado fue el teniente Rose, que por vez primera accedía a esta responsabilidad de Jefe de Equipo de Instructores, lo que demuestra que tenía una reconocida solvencia a los ojos de sus "superiores alemanes y españoles.
Mientras Rose se encontraba en San Fernando, concretamente el 1 de abril de 1938, von Thoma volvió a escribir a Yagüe en relación con el teniente alemán, haciendo todo lo posible por conseguir una solución para Rose:

"En septiembre del año pasado entregué a V.E. en Yuncos la demanda adjunta del Teniente Rose, que tiene el deseo de ser admitido en la Legión Extranjera tiene el especial deseo de continuar en la Legión Extranjera una vez terminada la guerra. Ruego por lo tanto a V.E. de examinar nuevamente la demanda remitida en el mes de septiembre de 1937, que fue por mi recomendada, para que me sea posible contestar al interesado".

El día 11 del mismo mes, Yagüe respondía a von Thoma, comunicando que no se podían hacer excepciones a las normas sobre el reclutamiento de la oficialidad del Tercio: "las disposiciones en vigor sobre reclutamiento de la oficialidad de este Cuerpo se oponen a que pueda pertenecer al mismo una vez terminada la guerra en las condiciones que expone. Durante la actual campaña, son atribuciones de S. E. el Generalísimo el disponer la incorporación del referido oficial a la Legión".

Los oficiales legionarios procedían, bien de las Academias Militares españolas, o bien se reclutaban en el seno de la misma Legión a través de la llamada Escala Legionaria. Pero para ascender a oficial dentro de esta Escala era imprescindible empezar el servicio como Legionario e ir ascendiendo, peldaño a peldaño,en la jerarquía militar.

En cualquier caso, el 5 de junio de 1938 el tenien¬te Rose, acabada su tarea en San Fernando, volvía a empezar un nuevo periodo como instructor en la Academia de Alféreces Provisionales de Granada, donde permanecería hasta el 6 de agosto. No cabe duda de que von Thoma, después de su segundo intento de abril, sí que trasmitió a su subordinado las decisiones de Franco y Yagüe, permitiendo además que dejara de formar parte de la Legión Cóndor para empezar su nueva andadura en el Tercio. El 8 de agosto, von Thoma firmaba a favor de Rose un certificado donde constaba su tiempo de permanencia en España, su servicio como instructor en Toledo, San Fernando y Granada, "ocupando últimamente en ésta el cargo de Jefe de Compañía". Von Thoma concluía informando que:
"Durante su estancia en España de un año, ha tenido suficiente ocasión para cobrar el necesario dominio de la lengua española y aprender y el practicar, gracias a su empleo militar, todas las voces y ordenanzas españolas. El Teniente Rose se presta perfectamente para el empleo de Jefe de Compañía en el frente, así como de Jefe de Instrucción de Infantería. Conforme a las órdenes dictadas por S. E. El Generalísimo, no puede incorporarse oficial alguno a la Legión conservando su grado, sino única y exclusivamente como soldado. Como el Teniente Rose tiene el propósito de permanecer en el mencionado Cuerpo, una vez terminada la campaña, en la esperanza de ascender a oficial, efectúa su incorporación a la Legión con esta fecha". Salta a la vista que von Thoma consideraba un absurdo hacer que un competente oficial tuviera que volver a empezar de nuevo, desde el grado de Legionario de 2ª, su vida militar. Pero como Rose estaba decidido a hacer su vida militar en la Legión, estaba dispuesto a hacerlo.

El día 17 de septiembre era filiado en el Banderín de Enganche de la Legión en Zaragoza un legionario de 2ª con el nombre de Henri Rosse Rosse, destinándosele a la IV Bandera de la Legión. De aquí arranca, por cierto, el hecho de que nuestro personaje sea citado unas veces como Rose y otras como Rosse. La documentación existente sugiere alguna intervención a favor de Rose del mismísimo general Yagüe, ya que desde Zaragoza la Representación de la Legión remitió escrito a Yagüe comunicando haber cumplido su orden de alistar a Henri Rosse Rosse. Lo normal hubiera sido que Rose se hubiera presentando en la Bandera de Depósito de la Legión en Talavera para incorporarse al Tercio. Talavera fue el principal centro organizativo de la Legión durante la Guerra Civil pero el problema es que, de haberse presentado allí Rose, hubiera sido alistado como teniente y sólo hasta el final de la campaña, cosa que no le interesaba.

Pero esta pequeña argucia de alistarse en Zaragoza acabó siendo descubierta por el personal administrativo de Talavera que meses más tarde, el 2 de febrero de 1939, remitía escrito al general Yagüe mostrando su extrañeza por lo sucedido. El citado escrito hacía referencia a las órdenes recibidas en octubre de 1937 para alistar a Rose como teniente cuando se presentara, y a que el citado oficial nunca se había presentado. Y añadía que, sin embargo, en la documentación por ellos recibida se habían encontrado con que en septiembre de 1938 se alistaba en Zaragoza un legionario con el nombre de Erich Rose Rose y cuyos datos de naturaleza coincidían con los del oficial que debía haberse alistado en octubre de 1937. En alguno de los papeles rellenados o entregados por Rose constaba su verdadero nombre, resulta evidente, de manera que no fue difícil para los burócratas de Talavera suponer que era el mismo. Por ello el oficial responsable concluía que "por sí se tratase del mismo individuo, tengo el honor de ponerlo en el superior conocímiento de V.E. a los correspondientes efectos".

¿Por qué se había tomado Yagüe la molestia de pedir personalmente que se enganchara a Rose en Zaragoza? La única explicación plausible es que, dada su buena relación con los mandos alemanes de la Cóndor y más concretamente con von Thoma, no quisiera negarse a un favor pedido por este oficial alemán. Además, la unidad a la que debía incorporarse Rose estaba bajo el mando de Yagüe. La IV Bandera era una de las mejores unidades de choque del Ejército Nacional. Mandada por el comandante Vierna (que años después mandaría un Regimiento de la División Azul en Rusia como coronel), la IV Bandera había pasado desde Marruecos a la Península a fines de julio de 1936, combatiendo en la marcha sobre Madrid y en las batallas en torno a la capital, siendo enviada posteriormente al sector aragonés del frente, donde se batiría de nuevo en todos los combates de importancia. Estaba encuadrada, junto con otras dos Banderas Legionarias, cinco tabores, una Bandera de Falange y cuatro Batallones de Infantería en la 3ª División que, a su vez, era parte del Cuerpo de Ejército Marroquí, mandado por el mismo general Yagüe quien, a su cargo de Inspector de la Legión, había añadido desde hace meses el mando de esta poderosa unidad de combate.

En el momento en que Rose fue destinado a la IV Bandera la Batalla del Ebro había concluido su primera fase: el Ejército Republicano había sido completamente frenado y empezaba a ser rechazado. El día 7 de octubre, la 13 División pasó a retaguardia para descansar, dado que en la primera fase de la batalla se había batido con gran denuedo e importantes bajas. Algunos días después, el Ejército Nacional pasaba al ataque, para liquidar completamente al Ejército Republicano del Ebro. No poseemos la menor referencia al papel que Rose pudo haber desempeñado en aquellos combates, y lo único que se encuentra en su documentación es la información de que el 26 de octubre causaba baja en la IV Bandera por enfermedad. Esa misma documentación nos informa que permaneció en el Hospital hasta el 11 de enero de 1939, fecha en que quedó bajo la dependencia de la Representación de la Legión en Zaragoza.

Mientras tanto, von Thoma había hecho, de nuevo, gestiones a favor de Erich Rose. El día 22 de noviembre de 1938, en carta personal y manuscrita, le pedía al General Yagüe: "Ruego a V.E. que el voluntario Enrique Rose Rose, de la IV Bandera, 10ª Compañía, adonde presta servicio, pueda participar en un cursillo para Alférez Provisional".

A continuación, von Thoma volvía a exponer detalladamente sus méritos:

"Hasta hace pocos meses estuvo Rose como Jefe de Compañía en la Academia de Alféreces de Granada y ha recibido informes del servicio prestado muy buenos, lo mismo de los militares españoles como de los alemanes. Me rogó de librarle del servicio para poder entrar como voluntario en la Legión española, por tener el deseo de quedar en la Legión también después de la Guerra. Los informes militares van añadidos a su documentación. Ruego a V.E. permita que pueda Rose presentarse a curso de Alféreces ya que desde junio de 1937 presta servicio en España como Jefe de Compañía, en una Escuela de Oficiales".

En respuesta igualmente manuscrita, Yagüe respondía a von Thoma que la asistencia a los cursos de Alférez Provisional era decidida por los Jefes de la División a la que pertenecían los solicitantes y que Rose debía presentar su solicitud por esa vía. A la vez, Yagüe se tomó la molestia de remitir escrito al Comandante Jefe de la IV Bandera preguntándole si el "Legionario Enrique Rose" había presentado solicitud para ir a un curso de Alféreces y, en caso afirmativo, que curso había dado a dicha solicitud. Pero, como sabemos, en esas fechas Rose estaba en un Hospital en Zaragoza, mientras que la IV Bandera tomaba parte en el avance por tierras de Aragón y Cataluña, por lo que el mando de la unidad no tuvo ni forma ni ocasión de contestar al escrito de Yagüe.

El 20 de febrero de 1939, por cuarta vez, von Thoma volvía a interceder por Rose en una nueva carta a Yagüe donde de nuevo ponderaba sus méritos. En la carta, ubicaba correctamente a la IV Bandera en San Baudilio de Llobregat y según parece suponía que Rose estaba en ella en esos momentos (en realidad estaba en Zaragoza). Subrayaba en esta ocasión que Rose "Ha instruido a centenares de oficiales con el mayor éxito, como así puede atestiguarlo el Jefe de la Academia, Coronel Izquierdo, y yo, Jefe de Academias" (hay que suponer que von Thoma quisiera decir que él era el Jefe de los Instructores alemanes en las Academias). Añadía que "asimismo ha demostrado gran valor y decisión en su actuación en el frente", dato este que no puedo ratificar por carecer de cualquier documento que nos informe al respecto.

Como vemos, el coronel von Thoma, a quien sin duda podemos suponer ocupado por un buen número de asuntos, se tomó muchas molestias en el caso del teniente Rose, cuyas circunstancias personales sin duda conocía. Este sería otro ejemplo a unir a los numerosos ejemplos, documentados por Rigg, en el sentido de los abundantes casos en que militares alemanes hicieron todo cuanto pudieron por ayudar a sus camarades de armas discriminados por ser judíos o Michslinge.

Yagüe volvió a responder a von Thoma exactamente de la misma manera que a la carta anterior. Pero, como he señalado más arriba, para esas fechas el personal administrativo de la Bandera de Depósito de la Legión ya había detectado que el legionario Rose, alistado en la IV Bandera, era la misma persona que el teniente Rose, al que debía haberse alistado en octubre de 1937 como oficial.

De hecho, el comandante jefe de la IV Bandera recibió un escrito fechado el 26 de febrero de 1939 redactado en estos términos: "Ruégale manifieste oyendo al interesado, Legionario Erich Rose Rose, si antes de efectuar su enganche tenía noticias de habérsele concedido el derecho a hacerlo como oficial en este Cuerpo y causas por las que no lo verificó".

Yagüe ya no podía seguir amparando a Rose de una manera especial sin poner en juego su prestigio de ecuanimidad en la gestión de los asuntos internos de la Legión, así que la burocracia debía seguir su marcha para esclarecer el tema.

Cuando Rose abandonó el Hospital, su Bandera había dejado Cataluña y se la había enviado a Extremadura para descansar y reorganizarse de cara a nuevas operaciones en Andalucía y La Mancha. Y el 18 de marzo de 1939, la Representación de la Legión en Zaragoza, de la que dependía desde que salió del Hospital, le emitía pasaporte para incorporarse a su unidad, vía Talavera. Tres días antes de esa fecha, el Jefe de la IV Bandera había tenido por fin ocasión para responder a la solicitud de informes sobre Rose, aunque sólo para decir que estando de baja por enfermedad desde octubre anterior, no podía dar respuesta alguna a las preguntas que se le formulaban sobre Rose. Muy poco después de remitirse ese escrito, la IV Bandera se ponía de nuevo en movimiento, avanzando por el suelo del sur de la provincia de Ciudad Real, unas operaciones en las que cabe deducir que Rose tampoco participó.

El día 1 de abril de 1939, por fin, la Guerra Civil terminó. Pero los asuntos burocráticos continuaron su marcha. El 3 de abril Yagüe remitió sendos escritos a Zaragoza y Talavera para que se le aclarara dónde estaba Rose en ese momento. En los días siguientes tanto la Representación de la Legión en Zaragoza como la Bandera de Depósito de Talavera respondieron que había sido pasaportado a la IV Bandera y el día 20 de abril, el comandante jefe de esa unidad, que por fin pudo ver a Rose en persona, podía comunicar oficialmente a Yagüe que: "el legionario Erich Rose Rose manifiesta que no tenía ninguna noticia de que al hacer su enganche en este Cuerpo podía hacerlo como oficial". Aunque así hubiera sido, establecida su identidad, ya no cabía posibilidad de incumplir la orden de Franco de octubre de 1937 de alistarlo como oficial, por lo que el día 22 se ordenaba que Rose fuera finalmente filiado "reconociéndose el empleo de Teniente por la duración de la campaña en iguales condiciones que los restantes oficiales extranjeros que sirven en la Legión". Rose debió abandonar la IV Bandera y presentarse en Talavera.

Nuestro teniente volvía a encontrarse en una difícil situación. Ya era oficial de la Legión, pero en las condiciones en que había sido alistado no duraría mucho tiempo en el Cuerpo. Pronto empezaría la desmovilización de unidades y puesto que su nombramiento era "por la duración de la campaña", él sería de los primeros que debería abandonar el servicio. Después de ser filiado como teniente en Talavera ni siquiera se le había asignado a ninguna de las prestigiosas Banderas legionarias, sino que se le adscribió a la Bandera de Depósito radicada en esa localidad toledana. Mientras sus camaradas de la Legión Cóndor se despedían de España, tomando parte en diferentes desfiles y se disponían a regresar a Alemania, donde iban a ser recibidos como héroes, Rose, como seguía totalmente decidido a permanecer en España intentó una nueva solución: dirigirse directamente a Franco.

El 30 de mayo de 1939, "Año de la Victoria", el teniente Rose dirigía al "Excmo. Sr. Jefe del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos Nacionales", instancia redactada en estos términos:

"Erich Rose Rose, Teniente de La Legión, de 26 años de edad, soltero, natural de Estrasburgo, en Alsacia, de nacionalidad alemana, a V. E. con el debido respeto tiene el honor de exponer:

"Que llevando dos años prestando sus servicios en el Ejército español y hallándose desde el mes de agosto de 1938 en La Legión, reuniendo por tanto dicho lapso de tiempo que es el que determina la O. C. de 4 de septiembre de 1920 (D. O. 199) para concederse a los subditos extranjeros la nacionalidad española, es por lo que recurre a V. E. en súplica de que se digne concederle dicha nacionalidad a cuyo fin acompaña los documentos necesarios al objeto de que una vez otorgado este beneficio pueda ser nombrado Oficial Provisional para cuyo empleo ha demostrado aptitudes".

Acompañaban a la instancia una serie de certificados sobre sus servicios como Instructor, expedidos tanto por las Academias donde había servido como por la Legión Cóndor. Apenas unos días después, el 8 de junio Rose volvía a la carga, con otra instancia dirigida igualmente a Franco, aunque en términos ligeramente distintos ya que subraya que "desempeña la graduación de Teniente en La Legión, según orden de S. E. por la cual los oficiales extranjeros pueden conservar su graduación prestando servicios en La Legión durante la Campaña", y añadía que "llevando dos años prestando servicio en el Ejército español y siendo su más vehemente deseo continuar en él, y habiendo solicitado la nacionalidad española, recurre a S. E. en súplica si no puede existir la posibilidad de pasar a la Escala Activa, por haber sido oficial profesional de Infantería en Alemania". Entre la documentación adjunta figuraba escrito del Jefe de la Bandera de Depósito de Talavera que informaba sobre "el Teniente Agregado a la 2- Compañía de esta Bandera, Don Erich Rose Rose honrándome en significar a V. E. que desde la incorporación de este oficial, observa intachable conducta, sin poder ampliar mis informes a más con¬ceptos porque por estar en el Cuadro Eventual no he podido formar juicio de sus conocimientos profesionales ni aptitud para el mando". Este informe era enviado a la atención de Yagüe en su calidad de General Jefe de la Legión. Como ya había ocurrido con von Thoma, también Yagüe puso todo lo que pudo de su parte para ayudar a Rose y el día 8 de junio, a la vez que Rose presentaba su nueva instancia, remitía escrito a Franco en el que informaba que Rose "solicita nacionalizarse español", y rogaba especial atención a su caso, ya que "siendo los trámites de larga duración para conseguir el interesado los documentos prevenidos en la vigente legislación para nacionalizarse, debiendo en tanto ser licenciado por estar filiado únicamente por la duración de la Campaña, respetuosa mente me honro en ponerlo en su superior conocimiento a los efectos que considere convenientes".

El escrito de Yagüe y la instancia de Rose siguieron su curso burocrático normal, es decir, fueron remitidos a su vez al Ministro de Defensa, general Dávila, para que informara al respecto. En esas fechas, el citado Ministro aún seguía radicado en Burgos, como el mismo Cuartel General de Franco. Y casi simultáneamente se daba orden de adscribir a Rose a la XV-Bandera de la Legión. Es curioso que en ese preciso documento donde se le asigna destino vuelva a reaparecer el nombre ficticio con el que realizó su alistamiento, ya que se le nombra como teniente Don Henri Rosse. Tal y como Rose sin duda temía, este último nombramiento era fugaz, ya que estaba empezando el proceso de desmovilización de las Banderas Legionarias que no eran necesarias de cara al nuevo periodo de paz. En efecto, el 12 de julio se le entregaba pasaporte para presentarse en Dar Riffien, en el Protectorado español en Marruecos, para ser licenciado en la debida forma y manera, puesto que su nombramiento era por la duración de la Campaña. Rose decidió jugar sus últimas cartas y obtuvo permiso para viajar a Madrid y tratar de activar sus gestiones, permiso que le fue concedido y comunicado a Dar Rifien. El 22 de julio Yagüe volvía a enviar a Franco un mensaje idéntico al remitido anteriormente, el 8 de junio, solicitando de nuevo una atención especial pare este caso.

Con fecha de redacción de 11 de agosto y registro de entrada del día 15 en la Representación de la Legión en Talavera, el General Subsecretario del Ejército en el Ministerio de Defensa respondía al General Jefe de la Legión, Yagüe, que el decreto de 4 de junio de 1939 que regulaba la posibilidad de pasar de la Escala Provisional a la Profesional solo afectaba en principio a los militares de nacionalidad española, pero que dadas las peculiaridades del caso cabía un estudio más pormenorizado. Dicho de otra manera, se podía esperar que el caso de Rose se resolviera a su favor.

Había que localizar inmediatamente a Rose para trasmitirle tan buena noticia pero, de golpe, éste se volvió ilocalizable. Desde Talavera se preguntó a las plazas de Madrid, Burgos y Dar Riffien si tenían noticias sobre su paradero. La respuesta llegó el 5 de septiembre y desde Dar Riffien: Erich Rose se había presentado allí, donde se procedió a licenciarlo como estaba previsto, y se extendió pasaporte a su favor para que llegara a Barcelona desde donde, según había manifestado, tenía intención de continuar con destino a Alemania. Curiosamente en esa misma echa se trasmitía a la dirección personal de Rose, un piso en la Calle de Alcalá de Madrid, una carta donde se le informaba sobre la posible resolución de su caso.

Antes señalé que, en principio, no reunía las condiciones para pasar de la Escala Provisional a la Activa, pero en la carta se añadía que: "si se aprecian debidamente las circunstancias que concurren en el solicitante, especialmente el ser reglamentariamente oficial de La Legión Española, por haberlo sido con anterioridad del Ejército alemán, los servicios prestados en aquella y su amor a nuestro Ejército, pudiera si así lo considera el Exorno. Sr. Ministro de Defensa, acceder a lo que se solicita" (es decir, el acceso a los cursos de Transformación, para pasar a la Escala Activa).

La respuesta, como se ve, si bien no era definitiva, parecía muy esperanzadora (hubiera sido muy fácil dar un no, amparándose en la legislación vigente) pero con casi total seguridad Rose no llegó a leerla, pues en esas fechas lo más probable es que estuviera en Alemania o en viaje hacia ella. ¿Qué podía haber motivado el repentino interés de Rose por volver a su país? A falta de cualquier dato concreto y seguro, solo cabe especular y la explicación más verosímil es que dado el ambiente claramente prebélico que se vivía en toda Europa, Erich Rose hiciera todo lo posible por regresar a Alemania con la esperanza de que, en aquellas circunstancias, las absurdas leyes raciales que le impedían servir en el Ejército quedaran en suspenso. Alemania iba a necesitar de todos sus hijos y él, que se sentía total y completamente alemán, no podía dejar de acudir en defensa de su país.

Que muy posiblemente Rose lograra llegar a Alemania podemos deducirlo de que, en caso contrario, al haber recibido en su domicilio de Madrid el escrito antes señalado, hubiese vuelto a la carga para lograr el ser admitido como Oficial profesional de nuestro Ejército. Y que la suposición de Rose sobre que en aquellas circunstancias se relajarían las medidas discriminadoras con judíos y Mischlinge no eran descabelladas nos lo ha demostrado Rigg, quien en su libro ha descrito como en los primeros meses de la guerra, decenas de miles de Mischlinge, con un 50 o un 25 por cien de "sangre judía" fueron efectivamente movilizados. De hecho, hasta acabada la campaña de Francia, en junio de 1940, cuando Alemania consideró que la guerra estaba virtualmente ganada (el Ejército francés tenía la reputación de ser el más poderoso de Europa y sin embargo había sido completamente derrotado) no se cursaron órdenes estrictas a las unidades militares para que procedieran a la desmovilización en masa de los Mischlinge.

Pero si Rose alcanzó Alemania, lo que parece creíble, cuando se presentara para ser alistado debió encontrarse con una cerrada negativa basada en que, en su caso, él era judío en un 75 por cien. Según el dogma racista, cabía esperar que en alguien con un 75 o al menos un 50 por cien de "sangre alemana", esa sangre "aria" se impusiera a la reputadamente maléfica sangre "judía". Pero en alguien con tan solo un 25 por cien de sangre "alemana" difícilmente se podía obrar tal "milagro".

Cuando a mediados de agosto Rose había estado en Dar Riffien para ser licenciado, se le había expedido un certificado con los servicios prestados en la Legión. Quizás para emplearlo ante las autoridades militares alemanas. Lo cierto es que, el 14 de octubre de 1939 y según consta en su expediente legionario, se emitió una copia de este certificado, hay que suponer que para él personalmente, luego parece probable que en esa fecha estuviera en España otra vez.

Entre octubre de 1939 y julio de 1941 no he encontrado documento alguno que haga referencia a él. El intento por localizar si había algún expediente referido a él, debido a su intención de nacionalizarse español, petición que debía ser tramitada a través del Ministerio de Justicia, ha sido infructuoso. En el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares, a donde debían haber ido a parar ese tipo de papeles, no fue posible localizar nada referido al súbdito alemán Erich Rose Rose.

El por qué no intentó otra vez hacerse un hueco en el Ejército español tampoco lo sabemos. Si seguimos teniendo en cuenta la posibilidad de que siguiera vinculado al Abwehr, cabe especular con la posibilidad de que la Inteligencia Militar alemana lo prefiriese como civil en vez de como militar. Por otra parte, en su testamento, redactado en 1942, cita a una novia española, Rosario Tamayo Cuadrado, y a un socio alemán en Madrid, Cari Frohmüller. Quizás, pura y simplemente, decidió hacer vida como un ciudadano civil.

Si así fue, ese proyecto de vida dio un vuelco cuando el 22 de junio de 1941 la hasta entonces invicta Wehrmacht cruzó la frontera soviética. Casi inmediaamente, en una España que apenas empezaba a restañar las heridas de la Guerra Civil, se sucedieron grandes manifestaciones públicas pidiendo el envío de una fuerza de voluntarios contra la Rusia Comunista. El Gobierno español decidió embarcarse en la aventura y pronto estuvieron abiertos los Banderines de Enganche para lo que iba a ser la División Azul. El flujo de voluntarios fue tal que, literalmente, hubo que pedir "enchufe" para encontrar plaza en aquella fuerza expedicionaria anticomunista. Ignoramos cómo lo hizo Rose, pero el caso es que fue admitido y salió de España camino del frente ruso formando parte de la División Azul

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NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 6:45 pm 
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Su expediente personal de divisionario lo presenta como teniente provisional de Infantería, destinado en el Cuartel General de la División, y procedente de "Licenciado", es decir, que ya no servía en el Ejército en el momento de constituirse la División Azul. Aún más, el expediente nos informa que el teniente Rose estaba en posesión de dos condecoraciones españolas, la Medalla de la Campaña, concedida a todos quienes habían servido durante la Guerra Civil, y una Cruz Blanca al Mérito Militar, condecoración ésta que no se concede por hechos de guerra, sino por otro tipo de méritos castrenses. La ficha personal recoge también la dirección del cabeza de familia y ahí aparece: "Doctor Rose, Wittmannstrasse 42, Darmstadt, Alemania".

En la Revista de Comisario que se pasó en las distintas unidades de la División Azul el 1 de agosto de 1941, Rose aparece específicamente reseñado como intérprete destinado en el Cuartel General. Una información más precisa y detallada la ofrece Fernando Vadillo en su libro «Orillas del Voljov» quien ubica exactamente a Erich Rose como Intérprete adscrito a la Unidad de Servicios del Cuartel General de la División, a las órdenes del Gobernador del Cuartel General, capitán José Permuy, y junto a otros dos tenientes intérpretes (éstos españoles, José Jaime Monteys y José Castro Rial) un oficial pagador y un oficial médico. Por cierto, hasta donde nuestro historiador sabe, ésta es la única referencia a Rose de amplia bibliografía divisionaria.

No era un puesto de gran brillantez el que debía desempeñar. Desde luego no era el que Rose había soñado durante años, cuando sin duda se había visto a sí mismo protagonizando gestas heroicas avanzando al frente de sus soldados. Pero es muy posible que, de todas formas, estuviera lleno de alegría en su interior. Volvía a vestir el uniforme feldgrau alemán, con las divisas de teniente. Y se iba a batir contra el Comunismo, como siempre había deseado. Cierto, lucía un escudo español en su guerrera, pero llevando tanto tiempo conviviendo con españoles, sin duda se sentía cómodo entre los hijos de la que quería que fuera su Patria de adopción.

Un puesto de intérprete en un Cuartel General no es la mejor forma de obtener fama y gloria. Ni siquiera es un buen lugar para conseguir modestas condecoraciones. El paso de Rose por la División Azul no nos ha dejado, por tanto, una ancha estela de datos. Pero hay uno que es muy revelador. Según consta en la documentación en posesión de la Fundación de la División Azul, el Teniente Erich Rose Rose recibió la Cruz de Hierro de 2§ Clase el 30 de abril de 1942. El documentalista de la FDA, D. César Ibáñez, ha elaborado un listado de los españoles que recibieron las Cruces de Hierro de 2º- y 1ª Clases, en base a los documentos correspondientes depositados en el Bundesarchiv-Militárarchiv. En ese exhaustivo listado podemos comprobar que el mismo día, idéntica condecoración fue otorgada a otros cinco oficiales que servían en el Cuartel General de la División Azul. Pero todos ellos tienen una graduación muy superior a Rose (dos son tenientes coroneles y tres son comandantes) y todos ellos habían ocupado puestos de relevancia en el organigrama de mando de la División Azul. Que en esa misma fecha y ocasión la condecoración le fuera otorgada a quien en apariencia no era más que un sencillo teniente provisional en anodinas tareas de intérprete sugiere que, cuando menos, Rose acreditaba un sobresaliente celo en el cumplimiento de sus obligaciones, tan notorio como para llamar la atención del mando de la División, del cual, parece evidente, podemos suponer que gozaba de plena confianza. Si aparte de este mérito genérico hubo, en los motivos de la concesión, otro mérito más concreto y específico, se ignora.

Para quien había soñado toda su vida con ser oficial del Ejército alemán, el recibir la Eísernes Kreuz, la Cruz de Hierro, sin duda alguna el símbolo por antonomasia de las tradiciones militares germanas, debió suponer una inmensa alegría. Una alegría que, sin embargo, iba a verse empañada muy pronto por motivos muy distintos

Hay que suponer que el teniente Rose recibiría Correo de su familia y amigos desde Alemania. Y las noticias que le llegarían eran, no cabe duda, cada vez peores. La persecución contra judíos y Mischlinge subía de intensidad día a día, conforme el curso de la guerra se volvía adverso para Alemania. Hitler había soñado con una guerra corta, una Blitzkrieg, porque esa era la única guerra que Alemania podía ganar. Pero a finales de 1941 todo había cambiado. El Ejército Rojo, al que se había despreciado hasta extremos absurdos, no sólo no había sido derrotado, sino que en la ofensiva de invierno de 1941-1942 había causado a los alemanes humillantes derrotas. Los Estados Unidos habían entrado en la guerra. Para Hitler todo ello era una muestra más de la existencia de una conspiración judeo-capitalista-comunista. Y como la guerra en curso no era para él la que en realidad era (un choque entre grandes potencias, perfectamente explicable en clave geopolítica) sino una batalla entre lo ario y lo judío, obró siguiendo esos prejuicios. Los soldados alemanes, que se esperaba se pasearan fácilmente victoriosos por los espacios infinitos de la URSS, caían por centenares de miles en un frente donde las batallas más espantosas se sucedían con una rapidez endemoniada. En la misma Alemania, los bombardeos de terror aliados arrasaban ciudades y masacraban civiles. Si bien centenares de miles de judíos alemanes habían emigrado antes de la guerra, aún quedaban muchas decenas de miles en Alemania, así como una importante masa de Mischlinge. Como Hitlery muchos dirigentes nazis estaban convencidos de que la Revolución de 1918 en Alemania había sido provocada por los judíos, no estaban dispuestos a tolerar que siguieran residiendo en suelo alemán. Cada vez más familias judías alemanas eran deportadas a campos de concentración o a Ghettos establecidos en las regiones ocupadas de Europa Oriental. No se las acusaba de nada en concreto, de ningún hecho específico, sino simplemente de ser hebreas. Los Mischlinge veían cómo sus derechos eran cada vez más recortados y, de hecho, se les asimilaba pura y simplemente a los judíos. La realidad es que muy posiblemente la mayor parte de aquellos judíos y Mischlinge habrían prestado su concurso al esfuerzo de guerra alemán, pero nunca se les permitió hacerlo. Ahora, en cambio, se veían castigados, como señalaba Molte, no por hacer, sino por ser. Es fácil imaginar los efectos de esas noticias sobre Rose.

La División Azul mantenía en Madrid una oficina propia, la Representación de la División Azul, encargada de gestionar todo el papeleo generado por la fuerza expedicionaria. En los expedientes que esta oficina mantenía sobre los integrantes de la División se hacía constar, por ejemplo, si por algún motivo viajaban a España. En ese caso se anotaban las fechas de cruce de la frontera hispano-francesa, en un sentido y otro, a efectos de computar el tiempo de servicio. Gracias a esa práctica sabemos que Erich Rose viajó a España en 1942, entrando en nuestro país el día 23 de agosto de 1942 y saliendo de él con destino al frente el 11 de septiembre siguiente. El motivo reseñado para el viaje se consigna como "Comisión de Servicio", es decir, un viaje por motivos oficiales. Pero carecemos de cualquier otra indicación sobre cual era la misión concreta que le trajo a España.

En todo caso, poco antes de emprender viaje le llegó una terrible noticia: sus padres habían sido deportados a Theresienstadt. Se trataba de una localidad situada en Bohemia (el nombre checo era Terezín) de la que, a fines de 1941, se había evacuado a la población para reasentar en ella a ciertas categorías de judíos con los que se deseaba tener alguna consideración. Por ejemplo, con quienes habían sido oficiales y funcionarios de cierto rango, con los veteranos de guerra, judíos casados con arios, etc. El padre de Rose, judío al 100 por cien según la legislación nazi, pero exoficial del Ejército del Kaiser, fue uno de los designados para ser deportados a este campo o Ghetto. La noticia a buen seguro conmovió tanto a los padres como al hijo. ¿Cómo podía asumir su padre que él, devoto y orgulloso oficial del Ejército Imperial, fuera tratado como un criminal, y deportado? ¿Y qué podía sentir su hijo, educado por el padre en el amor a Alemania y a su Ejército, ante el trato que se les daba a sus por otra parte ya ancianos padres?

En algún momento del viaje, a la ida o a la vuelta, Erich Rose visitó a su viejo compañero de los días de cadete, el a la sazón Capitán Albert Schnez, destinado en el Alto Mando del Ejército (OKH). El Sr. Schnez no pudo precisarle la fecha exacta, ni en la carta que le dirigió anCaros Caballero, ni a B. M Rigg cuando le entrevistó para su libro. Pero sí recordaba muy bien las circunstancias en que se produjo el encuentro.

El Sr. Rigg ha sido el primero en dar a conocer al público este estremecedor momento, y sean sus palabras:
"A veces, el conocer" el sufrimiento que causaban los nazis a sus familiares resultaba insoportable para los "Mischlinge que servían en el Ejército. El teniente Rose, veterano de la Legión Cóndor que había combatido en el bando de Franco y oficial de enlace en ¡a División Azul española (en realidad intérprete del Cuartel General español) se confesó en 1942 a un compañero de armas, Albert Schnez (más tarde general de la "Bundeswehr"); tenía un aspecto desmoralizado, sacudía la cabeza mientras contaba que su padre judío y su madre medio judía habían sido deportados a Theresienstadt. Había oído que otros miembros de su familia estaban en los Campos y temía por su vida. Deseaba morir. "Estoy hecho trizas. Ya no tengo nada que esperar de la vida. ¡Toda mi familia ha sido asesinada o va a serlo!". Schnez, que estaba entonces destinado en el Estado Mayor del Ejército de Tierra trató de confortarlo lo mejor que pudo, prometiendo que trataría de obtener para él un certificado de "arlariizaclón". Uno de sus amigos, el Comandante Eberhard von Hanstein, del OKW (Alto Mando de las Fuerzas Armadas habló con Schmundt Ayudante de Campo del Ejército junto a Hitler y éste presentó el caso ante Hitler"32.

"Hitler reconoció que Rose era un excelente oficial y que "si sólo hubiera sido medio judío, hubiera estado dispuesto a concederle la arianización, pero era imposible con alguien que era judío al 75 por cien

Rigg recoge también otras partes del testimonio de Schnez, como que Rose parece que no estaba dispuesto a pedir la "gracia" de la "arianización", por considerar que sería comportarse "como un cabrón", ya que lo único que se conseguiría así sería que él pudiera seguir luchando mientras su familia era sin embargo perseguida.

En la carta que le dirigió a Caballero, el general Schnez le trasmitió otros detalles que quizás también comunicó a Rigg, pero a este le parecieron irrelevantes. El general recordaba que aunque Rose tenía un aspecto muy deprimido, ya que su familia estaba siendo gravemente humillada y además expoliada, y algunos familiares habían sido ya deportados a campos de concentración, le dijo que él personalmente se sentía seguro en España y en la División Azul. Añadía el general, que tratando de averiguar más cosas sobre el destino de su amigo, había hablado sobre él con Johann Hoffmann. Este oficial alemán, de familia radicada en España, había sido compañero de Rose en los equipos de instructores de la Legión Cóndor y también se encontraba con la División Azul en Rusia, aunque en este caso como miembro de la Plana Mayor de Enlace alemana. Schnez habló con él en el 2002 en Málaga (Hoffmann ocupaba el cargo de Cónsul alemán en esa ciudad andaluza). Lo curioso del testimonio de Hoffmann es que decía que en los últimos tiempos Rose acabó teniendo roces con algún oficial español, debido a la virulencia de sus ataques a Hitler. Al parecer Hoffmann citó el nombre de un oficial en concreto, de elevado rango, pero Schnez no lograba recordarlo. Consulto este extremo telefónicamente con el general Schnez, preguntándole concretamente si podía tratarse del General Muñoz Grandes, lo que negó taxativamente. El nombre de quien fuera el Comandante en Jefe de la División Española le era perfectamente conocido y, de haber sido ése, lo recordaría, le dijo.

En la versión de los hechos trasmitida por Hoffmann a Schnez, este empeoramiento de las relaciones de Rose con sus compañeros españoles afectó mucho a la moral de Rose. Llegados aquí, es importante subrayar que en la División Azul, como en cualquier fuerza militar del mundo, el criticar agriamente a quien en definitiva encarnaba el puesto de Comandante en Jefe, Hitler, sin duda debía ocasionar situaciones de tirantez puesto que era algo que afectaba a la moral. Los integrantes de la División Azul eran perfectamente conscientes de que en el Frente del Este se estaban librando titánicas batallas. Y nada debía afectar a la moral de combate de los soldados propios, ya que cualquier desfallecimiento en esa moral redundaba en ventajas para el enemigo. No se trataba, por tanto, de que el o los oficiales españoles con quienes eventualmente chocó Rose fueran especialmente filonazis o visceralmente antisemitas, sino simplemente de que pretenderían mantener intacto el más característico de los valores militares: la disciplina. De hecho, el único historiador que ha tratado monográficamente el tema de las relaciones de los divisionarios españoles con los judíos perseguidos de la Europa Oriental que atravesaron, ha subrayado el comportamiento muy humanitario que al respecto tuvieron los españoles.
Lo más desconcertante del testimonio que Hoffmann ofreció a Schnez era la afirmación de que el oficial español con quien chocó Rose le acusaba de "haber ido contra los intereses españoles" y "haber traicionado a España". A uno le cuesta imaginar la forma y manera en que un simple oficial intérprete podía dañar esos intereses y la única explicación que se le ocurre es que quien formulara esa acusación supiera que Rose había trabajado o trabajaba aún para el Abwehr.
Finalmente, hay que recordar que en la División Azul se daban, de cuando en cuado, casos de soldados o mandos que eran calificados como "indeseables" por los motivos que fueran (de orden moral, de tipo político, por cobardía) y que eran devueltos a España. Estos casos quedaban debidamente consignados y desde luego en el Expediente Personal divisionario del teniente Rose no hay la más mínima indicación al respecto. Así que, en definitiva, los roces que Rose pudiera tener con uno o más oficiales españoles nunca trascendieron del nivel de lo puramente privado, nunca debieron ir más allá de conversaciones personales.

Con todo, se decidio ofrecer la versión de los hechos ofrecida por Hoffmann porque así se la trasmitió el general Schnez, y sería intelectualmente deshonesto por su parte no consignarla, pero personalmente Caballero la encuentra poco creíble, por los motivos que expondrá más adelante. En todo caso, la opinión que sobre los hechos se llegó a formar Schnez y que trasmitió a Rigg es que, ante la dramática situación en que se encontraba su familia y ante el enrarecimiento de sus relaciones con sus camaradas del frente, Rose cayó preso de una creciente melancolía y buscó la muerte en combate, una suerte de suicidio honorable.

Volvamos ahora a los hechos. En su viaje de regreso al frente, Rose se detuvo en Munich, donde con fecha de 20 de septiembre de 1942, dictó testamento. En el encabezamiento hace constar su posición militar: Oberleutnant in der Spanischen División (teniente en la División Española). El texto del testamento recoge una serie de cláusulas sobre el reparto de sus bienes, que aquí no nos interesan, salvo elocuentes detalles como que nombre albacea a su tío, Max Müting, teniente de la Reichs-wehr en situación de retirado del servicio, o que deje parte de sus bienes al hijo de su "mejor amigo", el capitán Richard Schmittmann. Como se ve, nos hallamos ante un personaje cuyo círculo vital, familiar y de amistades, está formado por militares alemanes. Ése era el mundo al que pertenecía y al que deseaba seguir perteneciendo. A la hora de repartir sus pertenencias tiene buen cuidado en premiar a quienes han apoyado a su familia en los tiempos difíciles que empezaron en 1934. Y, por desgracia, en el testamento debe citar también a sus padres (algo bastante inhabitual), porque es consciente de que debe tratar de ayudarles en la penosa situación en que se encuentran, si llega el caso de que él muera.

Pero lo más estremecedor del testamento que el teniente Erich Rose firmó en Munich el 20 de septiembre de 1942 es su último párrafo:

"Si caigo en combate, y espero que esto no ocurra, no quiero que lloréis por mí, porque el destino que yo he querido para mí nunca ha sido otro que el de morir vistiendo mi guerrera gris, a despecho de todo. Y eso ya lo he conseguido, después de una gran lucha".

Sus padres estaban siendo objeto de un atropello inaudito por lo inmerecido. Y una absurda política racista pretendía negarle a él mismo ser lo que era, un soldado alemán. Pero, incluso en esas circunstancias, Erich Rose no formulaba para sí otro deseo que el poder tener el honor de caer en combate vistiendo su guerrera de oficial alemán. ¿Cabe imaginar una muestra mayor de amor a su Patria?

Puesto que el testamento de Rose está firmado el 20 de septiembre, lo razonable es imaginar que fuera a principios de octubre cuando el teniente se incorporara a las líneas del frente guarnecidas por la División Azul, que ya no estaban en las orillas del Voljov, sino en los arrabales de Leningrado. En estos momentos parece que el teniente Rose estaba asignado ya a la 2ª Sección del Estado Mayor español, la Sección de Información, a la sazón mandada por el comandante José Alemany Vich. Las noticias que Rose recibió después de reincorporarse al frente no pudieron ser más horribles. Sus padres habían sido deportados a Theresienstadt poco antes de que él firmara el testamento. Pero el padre no iba a durar mucho con vida. Según la Dra. Meinl, el Doctor Rose murió poco después de llegar a Theresienstadt, sin especificar el motivo. Ciertamente era un hombre de edad ya avanzada, pero suponer que haya muerto pura y simplemente de pena no es inconcebible. Siempre según la Dra. Meinl, la madre de Rose fue entonces deportada a Auschwitz, muriendo en el viaje de traslado en enero de 1943, sin que tampoco en este caso especifique un motivo concreto. El estado de ánimo del teniente Rose cuando recibiera estas noticias no es difícil de imaginar.

Pero la guerra seguía su curso. El invierno se echaba encima y era de temer que, con la llegada de los grandes fríos, los soviéticos intentaran de nuevo grandes ofensivas, como ya había ocurrido el año anterior. En efecto, en enero de 1943 los soviéticos perforaron las líneas alemanas al sur del Ladoga, aunque sólo establecieron un pequeño corredor entre la cercada ciudad y el resto de Rusia. Pero aquello sólo era el principio. Los Estados Mayores alemanes evaluaron muy correctamente que el Ejército Rojo intentaría una nueva operación para desbloquear la situación en el sector de Leningrado. El lugar donde los soviéticos asestasen su próximo golpe no se podía saber, pero numerosos indicios apuntaban al sector de Krasny Bor, por el que pasaban tanto el ferrocarril como la carretera que unían Leningrado con Moscú. Era el sector guarnecido por el 262ª Regimiento de la División Azul española.

Lógicamente se procedió a reforzar el sector con otras unidades españolas, y también con algunos elementos alemanes: una batería de Artillería y una compañía de Infantería en este último caso. Como la defensa contracarros española era reputada como ineficaz por estar dotada con cañones Pak (antitan¬ques) de pequeño calibre, muy poco antes de la fecha en que se lanzó el ataque soviético se asignó al sector guarnecido por los españoles una Sección de Cañones Pak con piezas pesadas procedente de la vecina 2ª Brigada SS de Infantería. Esta Brigada SS encuadraba a elementos de varias Legiones de voluntarios anticomunistas europeos y la citada Sección de Antitanques que llegó a reforzar a los españoles estaba compuesta por noruegos.

El documento citado al principio de este artículo, donde se reseña el personal que en los combates del 10 de Febrero tuvo un comportamiento distinguido, es la principal fuente de información que tenemos para tratar de reconstruir el papel que tuvo el teniente Rose en la Batalla de Krasny Bor. En él se lee textualmente: "Teniente Don Erich Rosse Rosse.
De la 2ª Sección de Estado Mayor, marchó a Krasnij Bor para establecer un C. I. A. (Centro de Información Avanzado; luchó valientemente en el pueblo y posteriormente se puso al frente de una Sección de "flak" alemana hasta que, cercado y agotadas las municiones, intentó una salida en la que halló gloriosa muerte".

Este sencillo párrafo nos permite reconstruir con bastante verosimilitud cual debió ser el papel del teniente Rose en el combate. Para empezar, hay que subrayar que al teniente Rose se le había asignado una tarea de cierta responsabilidad. Se suponía, y pronto se vio que acertadamente, que el sector atacado iba a ser el del 262º Regimiento. Para analizar la información recogida sobre enemigo desde las líneas propias, y canalizarla hacia escalones superiores, así como para hacer llegar hasta el Puesto de Mando regimental la información oportuna procedente de esos mismos escalones superiores, se estableció el citado Centro de Información Avanzado, bajo la responsabilidad de Rose. Si este oficial hubiera perdido la confianza de sus superiores españoles, resulta inimaginable que se le encomendara una misión como ésta, muy sensible. Había suficientes oficiales en la División capaces de hacerse cargo de esa tarea, pero el elegido fue el teniente Rose.

Por otra parte, su papel una vez iniciado el combate, lo podemos reconstruir en base a lo que sabemos sobre el desarrollo de la batalla. Los efectivos soviéticos lanzados contra el centro del dispositivo español al norte de Krasny Bor, el IIº Batallón del 262º Regimiento, acabaron rompiendo las líneas de esta unidad. Un primer contraataque a cargo de elementos del Grupo de Caballería español no logró restablecer las líneas. Con los soviéticos a punto de adueñarse de Krasny Bor, todos los elementos del Puesto de Mando del 262º Regimiento salieron al contraataque, tratando de agrupar en torno suyo a los soldados que, aislados o en pequeños grupos, se retiraban desordenadamente de la primera línea.

En el parte oficial de la batalla firmado por el General Esteban Infantes se lee:

"Sobre las 10'00 horas de la mañana, la situación es desesperada, irrumpen las primeras olas en Krasnij Bor y es preciso organizar el contraataque en el que toma parte personalmente el Coronel Jefe del Sector".

Fue un contraataque desesperado. Como decía el parte, el mismo coronel Sagrado se puso a su frente. Durante su transcurso cayó, por ejemplo, el capitán Ayudante del Regimiento, Ángel Hernández Doncel. Por la relación del personal distinguido en la batalla, sabemos también, por ejemplo, que el Oficial de Enlace alemán en el 262º Regimiento, el teniente Franz Jobst, y el intérprete de ruso en el Puesto de Mando regimental, el teniente Constantino Goguijonadchvili tomaron parte en un combate singular contra un carro enemigo.

El teniente Rose hizo lo mismo que sus compañeros del Puesto de Mando y, evidentemente, también tomó parte en este contraataque desesperado. No fue la suya, según parece, una decisión personal de exponerse al fuego enemigo para buscar de alguna manera la muerte. Actuó, de igual manera, ni más ni menos, que el resto de sus camaradas de aquel Puesto de Mando.

No muy alejadas de ese Puesto se encontraban dos de las piezas Pak pesadas servidas por voluntarios noruegos. En una expresión muy afortunada, Kleinfeld y Tambs afirman que aquellos noruegos fueron víctimas del mal lingüístico en que se vieron envueltos, en alusión a los terribles remolinos que caracterizan a los fiordos de su país. En efecto, los noruegos no sabían ni alemán ni español. Acababan de llegar al sector de Krasny Bor y, como hemos visto, ni los españoles tenían muy claro quienes eran. Por eso en el texto antes citado se es cita como "Sección alemana de cañones Flak". Ni eran alemanes, ni estaban dotados con cañones Flak (antiaéreos) sino con Paks (antitanques).

Erik Norling ha narrado, en base al testimonio de los veteranos noruegos, el papel de esta Sección en la Batalla de Krasny Bor38. Ellos recordaban haber combatido codo con codo junto con miembros de la División Azul española durante aquellas horas, aunque no citan expresamente a ningún teniente español. Lo que cabe imaginar es que en algún momento, el teniente Rose debió darse cuenta de la difícil situación en que se encontraban los noruegos y se unió a ellos. Las dos piezas noruegas situadas cerca del Puesto de Mando español sufrieron unas pérdidas atroces. En una murió toda la dotación. En otra sólo hubo un superviviente. Rose debió de ser uno de los españoles que cayó luchando, hombro con hombro, junto con los noruegos.

Si todo esto ocurrió tal como expone Caballero, y cree que es la hipótesis más verosímil, nada indica que el teniente Rose aprovechara el combate de Krasny Bor para suicidarse exponiéndose indebidamente al fuego enemigo. En cualquier Ejército del mundo, el suicidio sólo se considera "aceptable" cuando quien lo comete escapa así a una situación que implique deshonor. Y el teniente Rose, un militar por los cuatro costados, no había cometido hecho alguno que implicara deshonor. Por tanto, no cree que buscara la muerte como una forma de escapismo. Por otra parte, siempre había soñado con tomar parte en el combate en primera línea. En la Guerra Civil española las circunstancias quisieron que tuviera que limitarse a las tareas de un instructor. Y en la División Azul desempeñó las de traductor y oficial de información. Pero en la primera ocasión que tuvo de batirse con las armas en la mano, el teniente Rose no lo dudó. Alegando las misiones que le habían sido asignadas, podía haberse quedado a cubierto en el Puesto de Mando regimental, o replegarse a retaguardia. Pero no lo hizo. Al contrario, se lanzó al combate y el fuego enemigo segó su vida. Actuó conforme se esperaba que hiciera un oficial, alemán o español. Su esperanza de tener ocasión de morir vistiendo el uniforme feldgrau se hizo trágica realidad. Sin embargo, dado lo extremo de las condiciones en que se libró el combate, durante los días siguientes hubo no poca confusión a la hora de establecer el número y tipo de las bajas sufridas por la División Azul española. Por ejemplo, en el Parte oficial de la batalla firmado por el General Esteban lnfantes nos encontramos con que se califica como muertos a oficiales que habían caído prisioneros (por ejemplo, el capitán Oroquieta), y en cambio no se dice ni una palabra sobre oficiales que habían caído prisioneros (por ejemplo, el teniente Rosaleny) o habían resultado heridos. En este contexto, que la baja de Rose fuera catalogada como "Desaparición" en vez de como "Muerte en Combate" no tiene nada de extraño, se explica perfectamente por haber pasado los últimos momentos de su vida combatiendo junto a noruegos y además queda justificada por no haberse encontrado el cuerpo, que quedó sobre terreno ocupado por los soviéticos.

La Representación de la División Azul en Madrid anotó en el Expediente personal del teniente Rose, que había causado baja el 10 de febrero como desaparecido, "según lista recibida en esta representación el día 26 de febrero". Otra anotación en su ficha, muy poco explícita, reza: "Nota: Oficina Agregado Militar Embajada alemana", lo que quizás signifique que la Representación consideraba oportuno dar parte de esta baja a la Embajada alemana, toda vez que Rose seguía teniendo esa ciudadanía. Y muy poco después, en abril de 1943, esa Representación de la División se dirigía a la Inspección de la Legión para que se le notificara a qué unidad de la Legión Española había pertenecido Rose. La Comisión Liquidadora encargada de tramitar todos los papeles relativos al personal que había servido en Banderas Legionarias ya desactivadas respondió, el mismo mes de abril, que Rose había prestado servicio en la XVª Bandera, sin decir palabra sobre su paso por la IVª Bandera, añadiendo que carecía de cualquier dato sobre la residencia del teniente Rose. En definitiva, todo indica que por parte de la División Azul se realizaron todos los trámites oportunos en relación con la baja causada por el teniente Rose.

Aquí debemos recurrir de nuevo a la memoria de Don César Ibáñez y a los testimonios por él recogidos. Según éstos, desde el Cuartel General de la División Azul se dirigieron a la Plana Mayor de Enlace alemana, para comunicar la baja del teniente Rose y preguntar qué hacer con la maleta con sus efectos personales. Fue entonces cuando desde la Plana Mayor de Enlace alemana se respondió que el tema no era de su incumbencia, ya que Rose era judío, afirmando de paso que su desaparición era un poco extraña (¿una forma de sugerir una deserción?). Así pues, parece que era en la Plana Mayor de Enlace alemana, y no en el Cuartel General de la División Azul, donde Rose tenía algún enemigo. Johann Hoffmann, que conocía a Rose desde España y pertenecía a esa Plana Mayor, podía haber informado al General Schnez sobre este tema, pero ya vimos como prefirió desviar su atención hacia unas eventuales malas relaciones de Rose con sus camaradas españoles (poco o nada creíbles, como se ha expuesto).

La noticia de que el teniente Rose había causado baja llegó de alguna manera, aunque con perfiles muy imprecisos, a sus familiares y amigos en Alemania y en su expediente divisionario se incluye una carta remitida por la Cruz Roja alemana "en nombre de sus familiares" preguntando por el paradero de Erich Rose del que se afirma que había resultado "herido grave en las proximidades de Staraia Russa.

Pese a los rumores difundidos desde la Plana Mayor de Enlace alemana sobre lo extraño de su desaparición, o las confusas noticias que llegaron a familiares y amigos en Alemania, no hay datos razonables que desmientan la información contenida en la "Relación de Personal Distinguido en los combates del 10 de Febrero", es decir, su muerte en combate. Si Rose, oficial de la División Azul, hubiese resultado herido grave y se le hubiese evacuado a un hospital militar alemán, en función del azar de los combates, antes o después se le hubiese trasladado a un hospital español. Si Rose hubiera caído prisionero en manos de los soviéticos, su caso habría dejado huella en la más que amplia bibliografía dedicada al tema de los prisioneros de guerra de la División Azul. Y si Rose hubiera desertado al campo soviético, su caso habría sido aireado hasta la saciedad por los historiadores militares soviéticos, cuyos estudios sobre la División Azul se dedican casi exclusivamente a explotar los testimonios obtenidos de prisioneros y desertores.

No, no hay razón alguna para imaginar que Rose no murió en Krasny Bor, aunque su baja quedara para siempre oficialmente catalogada como "Desaparecido en combate". Su expediente como miembro de la División Azul termina con la copia de un certificado, expedido en octubre de 1949 por el Ministerio del Ejército español, en el que se declara que el teniente Don Erich Rose Rose fue dado por desaparecido el 10 de febrero de 1943 en Krasny Bor. Quien pidió tal certificación, no consta, pero debió ser algún familiar o amigo y por algún motivo relacionado con la herencia de la familia.

Cuando Rose encontró la muerte en combate en Krasny Bor llevaba ya diecinueve meses de servicio en la División Azul. Para entonces, la mayor parte de los oficiales, suboficiales y soldados que se habían unido a ella en julio de 1941, ya había regresado a España en sucesivos Batallones de Repatriación. Rose cumplía todas las condiciones para ser repatriado y sin duda lo habría sido caso de haberlo solicitado. Visto lo que estaba sucediendo con su familia, todo el mundo habría comprendido sus razones para deshacerse de su uniforme alemán. Pero no lo hizo. Siguió en campaña, cumpliendo puntual y fielmente sus obligaciones como oficial.

En la II Guerra Mundial murieron decenas de millones de personas. Otras tantas sufrieron atroces padecimientos en forma de heridas y mutilaciones. El caso concreto de este teniente alemán, Erich Rose, al que la circunstancia de tener antepasados de fe judía llevó a tener que servir en las filas de la División Azul, es sólo un ejemplo más de los innumerables dramas que aquel conflicto provocó. Extenderse sobre su caso sirve, en primer lugar, para hacernos comprender las dimensiones de aquella tragedia. Demasiado a menudo se habla pura y simplemente de cifras de caídos, prisioneros, heridos, etc.; cifras abstractas, que no poseen la capacidad para evocarnos los sufrimientos que hay detrás de cada uno de esos números. En segundo lugar, el caso del teniente Rose muestra de manera elocuente los absurdos de los que partía la política racista de Hitler y las espantosas consecuencias que de ella se derivaron, y lo hace desde un ángulo que no es el habitual, por lo que su capacidad de denuncia es más grande.

Finalmente, y como conclusión puramente personal de Caballero, señalar que en el teniente Erich Rose Rose he visto ejemplificados tres grandes valores. La Libertad, la Voluntad y el Patriotismo. La Libertad, porque, en efecto, él actuó con completa libertad. En una época en que fanáticos armados con conceptos pseudocientíficos trataron de imponerle el hecho de que él era judío, decidió que él era alemán y que deseaba seguir siéndolo a toda costa. Obviamente, no habría nada malo en que hubiera tomado la otra decisión, afirmarse como judío. Pero esa hubiera sido la decisión "fácil". A los ojos de los nazis y de los judíos ultraortodoxos, quien es de estirpe judía, lo es para siempre, quiera o no. Rose demostró que no era así, y ejerciendo el más alto don de ser humano, su libertad, tomó una decisión propia, no la que se le imponía.

Y no fue fácil. De ahí que el teniente Rose encarnara también el valor de la Voluntad. Ya hemos visto a lo largo de este artículo cuanto empeño tuvo que poner de su parte para lograr cumplir lo que era su objetivo: morir como soldado sirviendo a su Patria.

Y finalmente está el Patriotismo. Porque si Rose hubiera antepuesto el interés personal al de su Patria, su historia había sido muy distinta. Habría permanecido en España, o regresado a ella cuanto antes desde las filas de la División Azul. Pero, como su padre, el teniente Rose había llegado a la conclusión de que el comunismo era el enemigo número uno de su Patria, y obró en consecuencia.

En esto, Rose fue mucho más clarividente que los líderes nazis alemanes. Éstos fijaron para el III Reich un objetivo absurdo, la hegemonía de la raza alemana, y designaron un enemigo equivocado, el judaismo. Debido a esos dos grandes errores, a la hora del combate decisivo, la gran campaña contra el comunismo soviético, Alemania se iba a ver privada en definitiva del concurso de millones de europeos, que no estaban dispuestos a convertirse en ilotas en una eventual Esparta germánica. De no haber sido por ese racismo, millones de europeos de todas las nacionalidades, y desde luego la mayor parte de los alemanes de ascendencia judía, se habrían sentido muy cómodos participando en la batalla final para extirpar el comunismo. Pero no fue así. Todos los pueblos de Europa sufrieron lo indecible y Alemania pagó, y muy caro, aquel error. Si en vez de en peregrinas teorías racistas y antisemitas Alemania hubiera basado su política en establecer una genuina (y no meramente propagandística ) amplia coalición de fuerzas anticomunistas, todo podría haber ocurrido de una manera muy distinta.

Rose pudo comprobar in situ, en la martirizada Rusia, los horrores del comunismo. Y ratificarse así en su convicción de que aquella doctrina era el enemigo a batir. No es de extrañar, por tanto, que el teniente Rose se sintiera muy a gusto en las filas de la División Azul. Y no sólo porque gracias a ella pudo volver a vestir su guerrera feldgrau y lucir sobre ella la Cruz de Hierro, sino porque la unidad expedicionaria española tenía como origen y motor de su existencia la misma idea que él albergaba desde su juventud y que había recibido de su padre: la de que el comunismo era el enemigo más peligroso para el mundo. Fiel a esa convicción, Rose sirvió como un buen soldado. No me refiero a esos pseudohéroes de celuloide que aniquilan enemigos a mansalva, sino a los soldados reales, los de carne y hueso, a los que cumplen silenciosa y abnegadamente su labor, a menudo poco brillante e incluso tediosa. Pero que están dispuestos también a entregar su sangre si es necesario, como hizo el teniente de la División Azul Erich Rose Rose. Creo sincera y profundamente que su historia merecía ser rescatada del olvido para las nuevas generaciones. Descanse en paz.

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NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 7:16 pm 
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Erich Jakob Rose nació el 7 de septiembre de 1912 en Estrasburgo, ciudad de Alsacia que por entonces pertenecía a Alemania. Su familia era nacionalista alemana y pensaba que el bolcheviquismo era un nuevo cáncer mundial.


La familia de Erich simpatizó en los años 20 con el nacionalsocialismo, excepto en lo referente al antisemitismo pues tres de sus abuelos eran judíos. Ellos pensaban que el antisemitismo de Hítler era tan solo una postura electoralista y que desaparecería con la llegada al poder de los nazis. No en balde, en los primeros años del partido solo se perseguía a los judíos comunistas.

Pero después del nombramiento de Hitler como canciller los nazis siguieron mostrando su antisemitismo (en éste se basaba toda su "ideología"), y varios periódicos de EE.UU. y Gran Bretaña comenzaron a calificar a los alemanes como "asesinos de judíos". Esos artículos, por cierto, serían usados posteriórmente como una excusa muy utilizada por los nazis para demostrar que Alemania estaba "en guerra" contra los judíos y justificar así sus crímenes , pero curiosamente fue contestado por los propios judíos alemanes ¡defendiendo a Hitler!

Jakob Rose, un soldado judio en la División Azul

En 1934 el general Von Blomberg, Ministro de Defensa alemán, introdujo una norma por la que se prohibía a los judíos formar parte de las Fuerzas Armadas. Erich Rose que era oficial del ejército alemán fue expulsado junto con 275.000 soldados más.

A Rose se le ofreció un puesto de trabajo en la embajada alemana en España, lo que ocurre es que existen bastantes probabilidades de que dicho empleo no fuera más que una tapadera y Rose en realidad se hubiera convertido en un espía del Abwehr, el servicio secreto del Ejército Alemán. Esto ocurrío con muchos soldados judíos que querían seguir vinculados al ejército y eran ayudados por sus oficiales a acceder a este tipo de puestos.

Tras la victoria del Frente Popular Rose volvió a Alemania (curiosamente) y allí, una vez comenzada la Guerra Civil Española, se introdujo como voluntario en la Legión Cóndor. Así, en 1937 regresó a España como instructor.

En septiembre de dicho año decidió que quería formar parte de la Legión (española esta vez) porque deseaba ir al frente, cosa que consiguió un año después, incluso con recomendación del coronel Ritter von Thoma, jefe de las fuerzas de tierra de la Legión Cóndor. Rose participó durante un mes en la batalla del Ebro y tuvo que ser ingresado por enfermedad.

En 1939 se le ocurrió enviar dos instancias a Franco pidiéndole la nacionalidad española, y ésta se le concedió.

En 1940, comenzada la 2ª G.M., parece ser que volvió a Alemania e intentó ser admitido en la Wehrmacht sin éxito.

Nuevamente en España, en 1941 consiguió ser enrolado en la División Azul como intérprete, pero él quería acción.

En 1942 fue condecorado con la Cruz de Hierro de 2ª Clase y ese mismo años se enteró de que sus padres habían sido deportados al campo de concentración de Theresienstadt. Allí murió su padre, antiguo oficial médico del Kaiser durante la Gran Guerra y patriota alemán, mientras que su madre fue deportada de nuevo, aunque esta vez a Auschwitz; dadas las condiciones de aquellos traslados murió antes de llegar.

Cuando se enteró del encierro de sus padres y otros familiares Rose confesó a un amigo que estaba hecho polvo, acojonado y que quería morirse. Su amigo, destinado en el Estado Mayor del Ejército, le prometió que intentaría conseguirle un certificado de "arianización". A través del comandante Von Hanstein, del Alto Mando de la Wehrmacht, el amigo consiguió que el caso llegara ante Hitler.

El Führer, viendo el historial de Rose, reconoció que se trataba de un excelente oficial y dijo que le habría concedido el certificado de "arianización" si hubiese sido "judío al 50%", pero que siéndolo "al 75%" tal gracia era imposible.

Decidió que se encontraba muy a gusto entre los españoles y que seguiría en la División Azul. Sin embargo tuvo roces con sus compañeros hispanos, quizá porque éstos descubrieron que seguía trabajando para el Abwehr.

El 10 de febrero de 1943, durante la batalla de Krasny Bor (la más importante de cuantas participó la División Azul), parece ser que el teniente Erich Rose se puso al frente de una sección de cañones antitanque servida por voluntarios noruegos (de las Waffen SS; otra paradoja: unos tipos de las SS dirigidos por un judío) que se encontraban en dificultades y cayó muerto por el fuego soviético.

Rose dejó escrito un testamento:

"Si caigo en combate, y espero que esto no ocurra, no quiero que lloréis por mí, porque el destino que yo he querido para mí nunca ha sido otro que el de morir vistiendo mi guerrera gris, a despecho de todo. Y eso ya lo he conseguido, después de una gran lucha".


Jakob Rose, un soldado judio en la División Azul en www.quequieres.es

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Testamento de Erich Jakob Rose Rose

"Si caigo en combate, y espero que esto no ocurra, no quiero que lloréis por mí, porque el destino que yo he querido para mí nunca ha sido otro que el de morir vistiendo mi guerrera gris, a despecho de todo. Y eso ya lo he conseguido, después de una gran lucha".

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Teniente Erich Jakob Rose Rose

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NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 9:30 pm 
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Registrado: Mié Sep 23, 2009 10:33 pm
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El escrito sobre el teniente de la Division Azul Erich Rose que amablemente ha transcrito ASPA ROJA es la copia casi literal del largo articulo que dedique a la figura de este oficial y publique hace ya varios años en REVISTA ESPAÑOLA DE HISTORIA MILITAR, del que despues saque una version mucho mas reducida en HISTORIA DE IBERIA VIEJA

No me cita expresamente como autor, pero si al menos me cita...

Por lo demas, la figura del heroico teniente Rose, es como veis, un caso absolutamente fascinante.

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Con mi canción la gloria va, que en Rusia están los camaradas de mi División... ...


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Gracias por tu aclaracion Calatrava, como ves he puesto la referencia de donde ha salido, podia haber hecho lo mismo IL3 de Sevilla, y deberia haberte puesto como autor y la revista que lo publica, de la misma forma que pongo el tema y el foro. El rincon se llena. Un saludo

PD . Creo que esta biografia se merece estar y digna de estudio.

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 Asunto: felicitación
NotaPublicado: Vie Sep 07, 2012 9:54 pm 
Artículos de esta categoría hacen grandes a sus autores, a los heroes de los que se trata y al propio foro.
Muchísimas gracias por tan apasionado y emotivo rato de lectura.
Espero que se repita mucho.


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NotaPublicado: Lun Dic 12, 2016 5:10 pm 
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SEMILIANO RAMOS MUNUZ +15-10-1942 ¡¡¡¡ PRESENTE !!!!

Cuando al llegar a España, nuestra gente se os acerque con el natural afán de saber de nuestra vida en Rusia, jamás le habléis de vuestras propias heroicidades
y sí de las gloriosas hazañas que realizaron los que aquí han muerto...
General Muñoz Grandes


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