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KRASNY BOR 1ª PARTE
PARTE 1


BOSQUE ROJO



BOSQUE ROJO

foto memoria blau
En estos días que corren donde el odio y la mentira a sustituido a la reconciliación entre todos los españoles que ya habíamos conseguido cicatrizando viejos rencores es especialmente importante contar desde la objetividad y con rigor histórico lo que ocurrió en aquellos años difíciles, años en que si bien es cierto que en España no reinaba el bien estar si lo hacia el bien ser , años en los que la juventud española tenia honor y redaños suficientes para emular como así lo hicieron las mejores gestas de la infantería española.

Los heroes
Hoy día se leen en los medios de falsificación histórica al servicio de la antiespaña haciendo gala de una absoluta falta de objetividad una sarta increíble de tópicos y falsedades sobre la división azul que es necesario que todos aquellos que hemos tenido el honor de tener contacto con los divisionarios, bien sea por vinculo sanguíneo como es mi caso, bien por cercanía ideológica o simplemente por ser amantes de la historia y de la verdad. Como digo es necesario que la verdad de aquella gesta no quede enterrada por la mentira y el tópico, debemos en la medida de nuestras posibilidades contar a todo aquel que quiera escuchar, a todo aquel que quiera saber lo que allí ocurrió en realidad
Por ello es para mi un orgullo poder aportar mi granito de arena, a la ultima gesta española del siglo XX

Trasladémonos en el tiempo hasta la primera semana de febrero de 1943 y hagamos un análisis de la situación general del frente ruso en esas fechas para poder hacernos una idea de las circunstancias que rodearon la batalla El mes de noviembre representó el punto de partida que marcaba un dramático cambio de signo en el desarrollo de los acontecimientos bélicos. Iban a sucederse una serie de hechos catastróficos para las armas alemanas
-El día 4, los británicos pasaron a la ofensiva en Egipto, arrollando a las tropas de Rommel.
-El día 8 los norteamericanos desembarcaron en África Occidental y avanzaron sobre Túnez.

-El 19, los soviéticos cercaron en Stalingrado a los casi 250.000 hombres que constituían el Sexto Ejército al mando de Von Paulus.

Aramburu Topete
En el frente en el que operaba la blau las cosas no iban mucho mejor La Operación luz del norte esta suspendida indefinidamente, por escasez de blindados y aviación y por si esto fuera poco las divisiones de infantería permanecen en cuadros con grandes dificultades de ser reemplazadas en breve, además a esto hay que sumar el desgaste que supuso la ruptura del volchofw que tan heroicamente soluciono el 2º bon del 269. En posselok
Uno de los grandes mitos que intentan minimizar la labor de la división azul es el argumentar que esta tan solo tomo parte en frentes secundarios de poca intensidad lo cual es absolutamente falso, para demostrar esto plantearemos el plan soviético en el frente norte para liberar leningrado y cercar y aniquilar a todo el ejercito norte alemán.
Para poner en su verdadera perspectiva estratégica el papel táctico que jugaron las unidades españolas de la Azul en torno a Krasny Bor, es necesario conocer la planificación operacional del mariscal Zhukov. Según su plan, Estrella Polar debía comenzar con los ataques de los frentes Leningrado (I. A. Govorov) y Volkhov (K. A. Meretskov) a principios de febrero de 1943 con el objetivo fundamental de confundir a los alemanes, haciéndoles desviar su atención hacia Leningrado, lejos de la región de Demiansk, que era donde se iba a concentrar el principal esfuerzo de Estrella Polar. Luego de ese ataque, a mediados de febrero, comenzaría su ataque el Frente Nor occidental (Timoshenko) para cortar el corredor de Ramushevo, y, poco después, el Grupo Especial Khozin explotaría el éxito para capturar Pskov y Narva. La fuerza combinada de estos tres frentes destruiría luego al Heeresgruppe Nord y levantaría el cerco de Leningrado.

El escenario foto memoriablau
Una vez en desarrollo, Estrella Polar incluyó cuatro diferentes operaciones ofensivas: las tres iniciadas por los frentes Leningrado y Volkhov en sectores independientes desde el 10 al 12 de febrero, y una cuarta de mucha más envergadura comenzada por el Frente nor. Occidental el 15 de febrero, es decir:
* La operación Krasnyi Bor-Tosno (10-23 de febrero) del Frente Leningrado (55º Ejército).
* La operación Chudovo-Tosno (10-23 de febrero) del Frente Volkhov (54º Ejército).
* La operación Siniavino (12-23 de febrero) del Frente Volkhov (67º Ejército y 2º Ejército de Choque).
* La operación Demiansk (15-28 de febrero) del Frente Noroccidental (ejércitos 27º, 11º, 1º de Choque, 34º y 53º).
Según Glantz, todas estas operaciones permanecieron casi en total oscuridad hasta que la reciente disponibilidad de documentos del Stavka (Stalin) permiten ahora hacer una reconstrucción más detallada de su progreso e interrelación.
Mientras que los ejércitos 55º y 54º llevaban a cabo sus maniobras de pinzas hacia Tosno, el 67º Ejército del teniente general V. P. Sviridov (Frente Leningrado) y el 2º Ejército de Choque del teniente general V. Z. Romanovsky debían atacar Gorodok 1 y 2 y Siniavino, y capturar Mga y el ferrocarril Leningrado-Volkhov. Antes de comenzar la operación, el Stavka transfirió el 2º Ejército de Choque y su sector norte de Siniavino al Frente Volkhov para proporcionar un mando y control más unificado. Los frentes Leningrado y Volkhov debían comenzar su ofensiva el 8 de febrero, una semana antes que el Frente Noroccidental, para distraer las reservas del Heeresgruppe Nord hacia Leningrado, lejos del principal sector de ataque del Frente Noroccidental.

Aramburu Topete f. memoria blau
En lo que respecta a la División Azul, esta se enfrento al 55º Ejército de Sviridov se componía de ocho divisiones de fusiles, dos brigadas de fusiles y dos de esquíes, y un regimiento de tanque independiente. El ataque iría encabezado por la 45ª y 63ª divisiones de fusiles de guardias, la 43ª División de Fusiles, y la 34ª Brigada de Esquíes, las cuatro formaciones constituyendo el primer escalón del ataque, apoyadas por el 31º Regimiento de Tanques. En total, 45.000 hombres y 50 tanques. Una vez que este primer escalón destruyese las defensas españolas en Krasnyi Bor, un grupo móvil compuesto por la 35ª Brigada de Esquíes y la 122ª Brigada de Tanques bajo el mando del mayor general I. M. Liubovtsev debía avanzar a lo largo del ferrocarril de Oktiabr', capturar la Estación Ul'ianovka y encabezar el avance sobre Tosno.
Ante estas poderosas fuerzas estaban la División Azul y la 4ª División de Policía SS del L Armeekorps del 18. Armee muy mermada que defendían un sector de 32 kilómetros. De estas fuerzas seria la división azul la que soportaría el ataque principal, de ancho desde Krasnyi Bor al río Nerva al este de Kolpino. La División Azul en la zona del ataque contaba con un regimiento reforzado y tres batallones de infantería, totalizando una fuerza de 4.500 hombres sin tanques que se iban a enfrentar al principal ataque del 55º Ejército.
Como se puede deducir de todo ello la blau estaba en el ojo del huracán, era la llave de paso que desencadenaría siempre según los planes rusos la caída de todo el frente norte
En este contexto general, sabiendo ahora qué buscaban realmente los soviéticos (la destrucción del Heeresgruppe Nord), la actuación de la 250. Infanterie división "División Azul" española adquiere mucha más trascendencia de la que normalmente se le venía concediendo (que no era poca), pues todos los combates y operaciones soviéticas (de los tres frentes) estaban íntimamente ligados, y de los éxitos individuales dependía el éxito final de Estrella Polar, que finalmente fracasó. Gracias a la actuación de la 250 división
Veamos ahora la disposición de las fuerzas españolas días antes de comenzar la batalla

f. memoria blau
Como antecedente importante es de destacar la reciente incorporación del nuevo jefe de la división el general Esteban infantes el día 12 de diciembre. El general a pesar del poco tiempo dispuesto, conoce ya perfectamente la ideosincracia de la división y sus capacidades
La división en un principio debía de ocupar el margen occidental del río ishora en un frente de 20 kmts sin embargo en realidad tubo que cubrir 10 kmts mas en la parte oriental del río hasta enlazar con la división ss polizei muy mermada en sus fuerzas. Esto dejaba a la división con unas reservas mínimas que se redujeron aun más en los combates de posselok. seria en este tramo de nueva adjudicación donde se desarrollaría la batalla quedo fijado de esa manera el frente con el regimiento 269 en la margen occidental del ishora y el 262 en la parte oriental del río protegiendo la carretera y la línea férrea leningrado Moscú y conectando con la división ss polizei esta ampliación del frente convertía la línea en algo excesivamente delgado y sin reservas, por otro lado en la primera semana de febrero los informes que van llegando tanto al mando español como al alemán son inquietantes. Los prisioneros rusos cogidos en patrullas de exploración cada vez mas frecuentes indican la llegada de gran cantidad de tropas, carros de combate de ultima generación kv1 y t34 y artillería a kolpino y alrededores, al final no hacen falta ni siquiera los prisioneros, desde los puestos de observación de artillería se observan los comboys de camiones rusos que no cesan de llegar a kolpino
El general Esteban infantes que no goza de muchas simpatías entre sus homólogos alemanes se reúne con klefel jefe del 50 cuerpo de ejercito el 23 de enero en el le informa de la peligrosísima situación asunto que ya conoce el general klefel y le solicita el inmediato refuerzo de del subsector de krasny bor así como el ataque inmediato de la luftwafe a las concentraciones de tropas de kolpino, el general no recibe si no vagas promesas que no llegaran a materializarse.
El día 9 de febrero las patrullas de reconocimiento traen prisioneros nuevos, todos ellos con ropa interior nueva, esto para los divisionarios es la señal de que el ataque será inminente ya que responde a la tradición rusa de acudir al combate con la ropa limpia.

Gastadores f. memoria blau
El general tan solo a recibido algunas piezas del 75 antitanque sin munición, minas anticarro sin espoleta, ausencia absoluta de la aviación propia a pesar del aumento de la actividad de la aviación rusa que pasa de la habitual “parrala” (patrullas aéreas de hostigamiento” a sobrevolar la zona constantemente y por supuesto ninguna tropa de refuerzo a pesar que desde hace varios días se esta formando con las escasas fuerzas disponibles la agrupación hezken
En este momento el general Esteban infantes toma conciencia de que los españoles lucharan solos sin mas ayuda que sus propias fuerzas y toma una serie de medidas que sin duda alguna son parte fundamental de las claves de la victoria española
a) Un tercio de las fuerzas, a juicio del Jefe del Subsector, debía situarse detrás de la 1ª línea para sustraerse, en lo posible, de la preparación artillera que se produciría.
b) Ordenó al Rg 269 que el II Bón. (Que había sufrido un enorme desgaste durante la batalla de POSSELOK) se reforzase para, en caso necesario, ser utilizado.
c) El Rg 263 debía constituir un grupo de dos compañías para actuar como reserva de la División.
d) Solicitó el apoyo de la artillería del CE y del Ejército, así como la aviación alemana.
e) Se situó al Grupo de Exploración en una 2ª línea, a retaguardia de la unión entre el I y el II Bón del Rg 262.
f) Reforzó el Subsector con la casi totalidad del Bón de Zapadores, situó la 2ª Compañía de Zapadores al O. del río ISHORA, la 3ª Compañía a caballo de la carretera LENINGRADO-MOSCÚ, a unos 400 m al S. de la 1ª línea y al resto del Bón. Con su Mando y la 1ª Compañía, cerca del PC del Subsector.
Estas medidas transformaban el estilo de defensa. Radicalmente pasaban de ser un frente continuo a una defensa en erizo técnica que los españoles dominaban perfectamente desde la guerra civil.

De esta forma el subsector de krasny bor quedo con las siguientes fuerzas
-Regimiento de Infantería 262, con tres Batallones, una Compañía de Cañones, otra Contracarros y otra Compañía Mixta.
-Batallón de Infantería 250 (de cuatro Compañías).
-Compañía de Esquiadores.
-Grupo de Cañones Contracarros, de tres Compañías (debe señalarse que sus piezas eran ineficaces contra los carros que emplearon los rusos)
-Grupo de Exploración, con tres Escuadrones.
-Batallón de Zapadores, de tres Compañías.
-La Artillería contaba con el I Grupo de 105, una Batería de refuerzo de 105 y otra de 150.
En el flanco derecho una cia alemana.
En total unos 4.500 efectivos
Del lado ruso intervendrá el 55 ejército con 8 divisiones de las que comprometerá 4

Mapa de operaciones
Las Divisiones de la Guardia números 45 y 63, Divisiones de Infantería números 43 y 72, dos Brigadas de Esquiadores34 y 250, una Brigada Motorizada la 35 y un núcleo de carros de combate superior a dos Regimientos. Contaba con el apoyo por el fuego procedente de la artillería orgánica de las cuatro Divisiones, la artillería del Ejército y un refuerzo de tres Regimientos de artillería.
Comparando este despliegue propio con las fuerzas enemigas que se han señalado anteriormente, resulta la siguiente relación entre los efectivos de ambos contendientes:
-Infantería y otros combatientes: 9 a 1
-Artillería: 15 a 1
-Carros de Combate y Aviación: Superioridad total por parte soviética.

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KRASNY BOR 2ª PARTE


2ª PARTE


De esta forma llega el amanecer del día 10 de febrero de 1943.
Para continuar con los acontecimientos de la batalla cogeremos como hilo conductor por lo menos ese día el relato de Aramburu
La batalla comenzó a las 6:45 h con una intensa preparación artillera, que incluyó todas las posiciones de la 1ª y 2ª líneas, así como objetivos concretos de la retaguardia. Su duración fue de más de dos horas, alargando el fuego delante de sus oleadas de asalto. La intensidad del fuego artillero fue tal, que las líneas telefónicas fueron totalmente destruidas, las fortificaciones cegadas, el terreno -que anteriormente estaba cubierto por la nieve- se cubrió de embudos y pasó de ser blanco a negro; las bajas fueron muy numerosas: hubo compañías que perdieron el 80% de sus componentes y el promedio de bajas en las Unidades en línea fue cerca del 50%. Se calcula que en esas dos horas cayeron sobre el subsector 960.000 proyectiles sin contar con los famosos cohetes katiuscas
El asalto de las posiciones de la 1ª línea, comenzó aproximadamente a las 8,30 h. Fue un ataque frontal que alcanzó la totalidad de nuestras posiciones., las Unidades que las guarnecían rechazaron varias oleadas de asalto, pero, diezmadas por la preparación y ante un enemigo con una superioridad de 8 a 1 y bien apoyados por carros, aviación y artillería, fueron cayendo una a una defensas heroicas; baste decir que de los Mandos de las diez Compañías de la 1ª línea, cuatro murieron (MIRANDA, ULZURRUN, IGLESIAS Y HUIDOBRO), dos fueron heridos (AUVA Y OROQUIETA), otros dos (PALACIOS y el propio OROQUIETA), fueron hechos prisioneros y sólo tres (CAMPOS, MUÑOZ Y SOLANA) pudieron replegarse a la segunda línea para continuar la defensa con los restos de sus unidades. Dos de los tres Comandantes de Batallón murieron.
Pronto pudo apreciarse que los rusos ejercían su esfuerzo principal en la dirección KOPLINO/KRASNY BOR/SABLINO, materializándose sobre el ferrocarril LENINGRADO.MOSCÚ y un esfuerzo secundario hacia KOLPINO-MESTELEWO apoyando su flanco O. en el río ISHORA.
El asalto a la 2ª línea, constituida por posiciones discontinuas y que prácticamente sólo se enlazaban por la vista, fue inmediato a la ocupación de la 1ª, ya que los rusos contaban con tal superioridad que podía alimentar el combate continuamente. A las 12:00 h aproximadamente, la 2ª línea fue ocupada, salvo la posición que defendíamos la 3ª Compañía e Zapadores y la 8ª del Rg 262 y cuyas vicisitudes paso a describir a continuación.
Para más fácil entendimiento de cómo transcurrieron los acontecimientos durante la jornada del día 10 de febrero, vistos o sentidos desde la posición, recurro a la cronología de los hechos:
Antes de continuar con el relato de Aramburu es necesario indicar que los rusos desde el primer momento tienen problemas, la preparación artillera ha sido de tal calibre que provoca dos efectos no deseados 1º todas las referencias de las unidades rojas han sido borradas por su artillería cambiando el paisaje por completo lo que les complica enormemente la coordinación de los asaltos que se producen en oleadas continuas y a veces en direcciones equivocadas
2º el terreno literalmente ha hervido el hielo y la nieve a sido sustituido por un fango que atasca a los carros de combate rusos retrasando su entrada en la línea y en absoluta descoordinación con su infantería dicho esto sigamos con Aramburu
05:30 h.. Empieza a amanecer, hay niebla. Ordeno que cada cual se vaya a su puesto y se prepare para resistir la acción de fuego que desencadenará el enemigo.
06:00 h. Levanta la niebla. Se empieza a ver el despliegue de los medios rusos. Es impresionante decenas de baterías "órganos de Stalin", y carros de combate pueden apreciarse a simple vista; las trincheras repletas de hombres y, a retaguardia, una actividad inusitada en carreteras y caminos.
06:10 h. Abre fuego nuestra artillería contra las líneas de los rusos. Estos no responden al fuego.
Tal es La confianza del mando ruso en su superioridad y la creencia de que su artillería borrara la resistencia española

06:30 h. Inicia la preparación el enemigo, una masa de cerca 500 piezas de artillería, centenares de morteros y "órganos de Stalin" machacaran durante dos horas las posiciones españolas. Era impresionante, desapareció la nieve, los embudos cubrieron el terreno, las trincheras fueron cegadas, los refugios hundidos y destrozados, las bajas muy numerosas. En nuestra posición, los efectos, aunque importantes, no fueron decisivos y las bajas no llegaron al 20%.
Algo superiores fueron las de la 8ª Compañía de AROZARENA y, en especial, fue muy sensible la pérdida del Capitán médico.
08:30 h. Los rusos inician el asalto a la 1ª línea alargan el fuego y oleadas de infantes, apoyados por carros de combate KV-1 y T-34 se lanzan sobre las posiciones españolas. Dos horas dura la terrible y heroica defensa, pero, al fin, sucumben una a una las resistencias. Gracias a este sublime sacrificio, cuando el enemigo ataca las posiciones de la 2ª línea, sus Unidades han sufrido un duro castigo miles de bajas quedaban sobre el terreno y, aunque tienen capacidad suficiente para alimentar el combate, habían creído que después de la gran preparación de fuego, el ataque sería poco más que un paseo militar. Con esta resistencia no sólo ganamos un precioso tiempo, sino algo más importante, se acrecentó la voluntad, de vencer por parte española y disminuyó en el enemigo, al ver la lentitud de su progresión.
09:20 h. Ante el inminente ataque con carros, ordeno colocar sobre el flanco Oeste. Un nuevo campo de minas con las 50 de reserva y se colocan también como campo simulado, los 200 envases de minas de que disponemos para dar mayor extensión, aunque ficticia al campo.
10:00 h. La posición de la 2ª Se. del Tte. CARBALLO es asaltada; el primer ataque es rechazado, pero lo repiten y el Tte. CARBALLO -que había sido herido gravemente durante la preparación- sale del bunker donde estaba y pistola en mano, contraataca hasta caer muerto por los rusos. La actuación de esta Sec fue heroica, lucharon de tal forma, que después de resistir más de dos horas y habiendo sufrido 22 bajas entre sus 40 hombres, se replegaron a mi posición con todas sus armas y heridos, al mando del valiente Sargento GIGOSO. Mientras esto ocurre en el flanco O. en el E. las ametralladoras del Capitán AROZARENA mantienen alejado a los rusos, causando grandes pérdidas a las Unidades que penetraban hacia KRASNY BOR.
10:30 h. Atacan por primera vez nuestra posición. Por el Centro y el E. son rechazados, no llegan al cuerpo a cuerpo y, en su repliegue, nos dan ocasión de hacerles numerosas bajas. Durante este ataque, dos carros de combate quedan averiados en el campo de minas, pero logran retirar uno de ellos.
11:00 h. Un tercer carro queda averiado en un campo de minas que habíamos colocado durante la batalla. El Zapador MIGUEL PARIS logra llegar hasta él, y aprovechando la falta de un periscopio, introduce por el agujero una granada de mano que provoca su destrucción.
La artillería española no deja de tirar, pero sus efectos son escasos, a causa de sus pocos efectivos y la movilidad de sus objetivos.
12:00 h. El Cap. CAMPOS con los restos de su 6ª compañía del 262 y los de las 7ª y 5ª Compañías, cuyos capitanes habían muerto, se repliega sobre nuestra posición ; traen cuatro oficiales y 90 hombres; de estos últimos, unos 20 quedan en la posición y el resto se repliega hacia KRASNY BOR.
Aprovechando una pequeña pausa del combate, envío a retaguardia al Tte. AMARO -que había sido herido en uno de los ataques- acompañando a los heridos que pueden andar por su pie y con un parte para el General ESTEBAN-INFANTES. En él le notifico la marcha de los acontecimientos y solicito que se nos envié un médico, una radio e instrucciones. El Tte. AMARO llega hasta el PC de la División y entrega el parte al General, quien le contesta que, dada la situación y la falta de reservas, sólo puede ofrecer una oración en nuestra ayuda.
A esta hora no queda ningún síntoma de resistencia ni a vanguardia ni en los flancos, sólo a retaguardia,
Esporádicamente, se oyen disparos.
13:00 h. Comprobamos que la posición está cercada, aunque a retaguardia los rusos no han situado puestos fijos.
13:30 h. Nuevo intento de asalto por una pequeña Unidad sobre el flanco. Muere al rechazarlo, los dos componentes de un equipo de lanzallamas.
Los rusos parece que no tienen intención de volver al asalto y sí sólo de fijarnos.
14:00 h. Aprovechando la existencia de la cuneta de la carretera LENINGRADO-MOSCÚ cuyo perfil permite la progresión sin ser visto, envío dos soldados con un equipo de tendido telefónico para intentar alcanzar el borde del bosque -a unos 4 Km. a retaguardia- con objeto de enlazar, pues suponía que allí habría fuerzas españolas.
14:45 h. egresa el equipo telefónico sin haber podido alanzar su objetivo por hostigamiento de patrullas rusas.
15:30 h. logran incorporarse a la posición cinco soldados de la Compañía del Cap. OROQUIETA. Nos informan que el Capitán con un grupo de soldados aún resiste.
16:00 h. Aprovechando que está oscureciendo, salgo para intentar auxiliar a OROQUIETA. No encontramos a los rusos que suponíamos había quedado para fijarnos. Antes de llegar a las antiguas posiciones de la 1ª línea, encontramos a soldados de la Compañía de OROQUIETA, los cuales nos informan de que ha quedado herido y prisionero de los rusos. Con estos soldados se incorporan también dos suboficiales alemanes del equipo de escucha del Tte. De transmisiones BLESA, muerto durante el ataque.
20:00 h. Intentamos nuevamente enlazar con la retaguardia, enviando una patrulla de cuatro hombres incluyendo uno de los alemanes.
21:45 h. Regresan una vez más sin haber alcanzado nuestras líneas y habiendo recibido fuego de una posición, sin identificar si se trataba de rusos, españoles o alemanes y que la hacer fuego contra la patrulla, produjeron un muerto.
22:00h. Nos reunimos los capitanes AROZARENA, CAMPOS y yo para estudiar y decidir las futuras acciones:
-Habíamos cumplido con la misión recibida: el enemigo no había conseguido pasar por la carretera LENINGRADO-MOSCÚ, pero su acción de rodillo sobre todo el Subsector era tal que nos rebasaban por todas partes, no siendo para la progresión de los rusos obstáculo nuestra posición y el frente, si lo había, se encontraba a varios kilómetros de retaguardia.
-Teníamos la moral muy alta, pero las bajas habían sido numerosas no obstante, a pesar del cansancio de llevar 36 horas sin dormir y 12 combatiendo, nos quedaba poder combativo.
Hagamos un alto en el relato de Aramburu para indicar que ya a estas horas en el cuartel general del 55 ejercito rojo por los escasos datos que han llegado hasta nuestros días todo son amenazas de destitución y excusas para lo que ya atisban como un fracaso en regla, se habla de armas secretas en poder de los españoles, se habla del mal de las trincheras que afecta a sus unidades (falso dos de sus divisiones son de refresco y no han permanecido ni una semana en sus posiciones de partida), se habla de un deshielo fuera de temporada, en otras palabras la extraordinaria resistencia de los españoles desconcierta al mando ruso y lo predispone a cometer otro de sus grandes errores del día que es suspender la penetración hacia krasny-bor justo en el momento en que los españoles están agotando su capacidad de resistencia, optaran en cambio por intentar romper la línea a la altura de “la fabrica de papel” en el ishora, sin embargo los españoles a esas alturas de la batalla ,si estarán preparados para recibirlos con garantías de éxito. Continuemos con el relato de Aramburu dice así
Contemplamos dos opciones:
a) Continuar la defensa de la posición.
b) Intentar romper el cerco mientras tuviésemos capacidad combativa e incorporarnos a las líneas propias.

La primera de ellas tenía como faceta positiva, la continuidad de la misión recibida. Ahora bien, esta misión había perdido efectividad por los acontecimientos de la batalla. Por otra parte, era más que probable que al amanecer, la posición -la única no conquistada por los rusos- fuese atacada con todos los medios a su alcance y aniquilada. El sacrificio de la guarnición no hubiese tenido por parte nuestra más que una falsa vanidad de protagonismo aunque éste hubiera sido a costa de la vida. A esta inmolación habría que sumar las decenas de heridos que no habían podido se evacuados.
La segunda opción aunque de resultados imprevistos, dada la situación del campo de batalla y el desconocimiento por nuestra parte de las líneas que debíamos alcanzar, tenía como factor muy positivo el que, aunque con escasas probabilidades, pidiéramos salvar los restos de nuestras Unidades.
La primera opción suponía abandonar el contenido del Art. 127 de las Ordenanzas, pero, como en otros puntos de este artículo se ha reseñado, la misión se había cumplido en todo momento, siendo las circunstancias de la batalla las que habían hecho desaparecer su efectividad. Por el contrario la segunda opción encajaba perfectamente en el Art. 133, ya que nuestra acción cooperaría a la finalidad general de las operaciones.
Acordamos por todo ello, romper el cerco. Por dónde se debía intentar, fue nuestra siguiente preocupación. Tres direcciones se presentaban como posibles
-Abrirnos paso hacia el E. hasta alcanzar la antigua línea ocupada por la DI 43 alemana.
-Marchar hacia el S, siguiendo la carretera LENINGRADO-MOSCÚ.
-Abrirnos paso hacia el O. hasta alcanzar el río ISHORA.
La primera de las direcciones, la desechamos rápidamente, pues los resultados de la batalla durante la mañana nos daban la certeza de la caída del frente en esta zona. En cuanto a la segunda, estimamos que, aunque no conocíamos a que distancia encontraríamos fuerzas propias, según hubiera trascurrido el combate al atardecer, no podían estar a más de 5 o 6 Km.
Por otra parte, dispondríamos de un factor topográfico muy positivo: las cunetas de la carretera, con unas dimensiones medias de 1 m de profundidad y 1,5 m de anchura, eran verdaderas trincheras por donde intentar la progresión. Otro factor positivo sería la facilidad de orientación, durante la negra noche. Como factor más negativo contemplamos la casi certeza de la vigilancia rusa de esta vía. La tercera opción era segura en cuanto a la distancia a recorrer y con la casi certeza de que la margen O. del río ISHORA estaría ocupada por nuestra DEV, pero en el camino que debíamos recorrer, las probabilidades de encontrarnos con fuerzas enemigas importantes, eran muy altas.
Como consecuencia, decidimos seguir la segunda de las direcciones es decir, la carretera LENINGRADO-MOSCÚ. Acordamos así mismo, iniciar el intento a las 00:00. Mientras tanto, teníamos que enterrar a los muertos, destruir los materiales que no pudiéramos transportar y organizar la composición de la columna.
00:40 h. Iniciamos la operación. Menos de 180 hombres restaban de las compañías 5ª, 7ª y 8ª del RI 262, 3ª del Bón 250 y 3ª de Zapadores aproximadamente la mitad heridos. En vanguardia y a mi mando la 3ª de Zapadores, cubriendo la acción el Cap. AROZARENA y su Compañía. En el centro con el Cap. CAMPOS, el resto de las Unidades y los heridos, los cuales debían valerse por sí mismos salvo los muy graves que serían arrastrados en trineos por sus compañeros.
Un incidente curioso ocurrió al iniciarse la marcha, un Sargento informó de que creía que uno de los soldados del equipo de lanzallamas; al que habíamos dado por muerto, aún vivía. Paramos, y el Sargento con una patrulla regresó a la posición y comprobó que, en efecto había muerto, pero encontró a los rusos que ya estaban entrando en la posición, nuestra patrulla logró hacer prisionero a uno de ellos, el cual acabó tirando del trineo de los heridos.

Oficial del rgto262 Fernandez-Cid
La operación de ruptura resultó más fácil de lo esperado. Los rusos no habían consolidado aún sus líneas y sólo tuvimos ligeros encuentros con patrullas. Habíamos supuesto que la línea del bosque tenía muchas probabilidades de estar ocupada por fuerzas españolas o alemanas, como así fue.
Tras el ligero incidente al recibir fuego desde el bosque y darnos a conocer, alcanzamos una posición guarnecida por fuerzas del RI 316 del Coronel HECKEL de la DI 212 alemana. El Coronel quedó asombrado por nuestra aparición. NO había sido informado de nuestra existencia, e incluso, según nos dijo, no creía en tal posibilidad. Nos pidió, aunque estábamos agotados, que permaneciésemos como reserva de su Regimiento hasta el mediodía, evacuó a los heridos y nos dio de comer. A las 12:00. Recibimos la orden de incorporarnos a SABLINO, donde elementos de transporte nos llevaría al sector de la División española.


Aquí termina el relato de Aramburu dándonos entrada a los acontecimientos poco claros por parte de los alemanes que ocurrieron la noche del 10 al 11 de febrero

Manuel Maqueda

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KRASNY BOR 3ª PARTE
La batalla segun el capitan Palacios


Este relato comienza el 9 de febrero de 1943, en Rusia, a las ocho de la tarde y a tres metros bajo tierra. Unos golpes muy fuertes sonaron en la puerta de mi bunker.
- ¿Da usted su permiso, mi capitán?
- Adelante.
Entró un enlace. Al abrir la puerta penetró una ráfaga de aire helado.
- ¡Cierra, cierra o nos congelamos!.

KV1 El tanque mas potente ruso contra la infanteria
Fuera, la temperatura no subía de veinte grados bajo cero, mientras que la del bunker, con su estufa encendida, estaba bien caldeada. El enlace venía calzado con la calentísima walensky rusa, bota alta de fieltro en lugar de cuero; llevaba el pasamontañas ceñido a la cabeza, dejando apenas sitio a los ojos, boca y nariz, y el camuflaje blanco, medio sábana medio gabardina, con su caucha perlada de hielo, le cubría de la cabeza a los pies. Me extendió un sobre azul y rogó le firmara el “recibí”.
Dentro del sobre azul venía otro, con la palabra “secreto” escrita a grandes rasgos, y dentro de este último, un parte del comandante de mi batallón, que decía virtualmente así:
“El Servicio de Información me dice que en la madrugada de mañana el enemigo efectuará un ataque en el sector defendido por este batallón, con unos efectivos de una división en primera línea y dos de reserva. Ruégole tome las medidas oportunas y me informe por todos los medios de comunicación de que dispone, teléfono, radio y soldadograma, de las incidencias del combate. En todo caso espero que su compañía sabrá cumplir con su deber. Firmado: José Payeras Alcina, comandante del segundo batallón. Regimiento 262”.
Despaché al enlace y mandé venir a todos los oficiales de mi compañía: teniente Molero y alféreces Castillo, Santandréu y Céspedes.
-Mañana vamos a tener toros- les dije.
El bunker era un pozo cavado en tierra, de unos tres metros de profundidad, dos y medio de ancho y otros tantos aproximadamente de largo. El techo estaba formado por cuatro pisos de troncos de pino. En realidad eran varios techos superpuestos. En el inferior los troncos se extendían apretados a lo ancho del bunker, en el siguiente los troncos se apoyaban a lo largo, y así sucesivamente. Sobre todos ellos, medio metro de hielo daba consistencia y protegía la simplísima construcción.

T 34 La otra bestia que intervino en la batalla
Las paredes del bunker estaban forradas de madera, con mucho postín, para cerrar paso a las raíces.... y adecentarlo a la vista. En el suelo no había más que las literas, donde dormíamos Castillo y yo; un armario de pino, dos mesas, dos sillas y unas palanganas. En las mesas, el, papeles, , la radio –por la que oíamos San Sebastián, Sevilla y Radio Coruña- mapas, papeles, alguna fotografía...., todo el mundillo en fin, de cosas menudas entrañables que nos unía al mundo que habíamos dejado atrás. Este hilo tan leve quedaría roto pocas horas después. Cada mañana, desde que ocupamos aquella posición, había que sacar el agua que se había infiltrado por el suelo pantanoso. A veces la altura del agua rozaba el borde de las literas. En las paredes quedaba la marca de al humedad como un zócalo más oscuro. Esto daba un cierto matiz gracioso a la decoración. Por último, la estufa, nuestra gran aliada. La salida de humos de todos los bunkers (pues la compañía entera, en grupos de a quince o veinte, dormía en ellos) la había organizado, dirigiéndolos por medio de chimeneas subterráneas que salían treinta metros atrás del verdadero emplazamiento para evitar su localización. Los rusos nos saludaban cada mañana regalándonos buenos morterazos de desayuno, a los que correspondíamos nosotros con igual cortesía. Los suyos iban dirigidos a las columnas de humo que veían salir bajo tierra. Lo más que conseguía era destrozar la boca de la chimenea, pero nunca llegó su regalo al interior de nuestras guaridas. Quiero decir que nunca había llegado.... hasta aquel día.
Los oficiales Céspedes, Santandréu y Molero no tardaron en presentarse en mi puesto de mando. Les impuse de las noticias recibidas, las órdenes por cursar y la medidas por disponer. No quise que s ijera nada a los soldados de lo que iba a ocurrir, para evitar que el pensamiento de la próxima batalla les impidiera dormir y no estuvieran en forma cuando llegara la hora de actuar. Todos los días, durante los largos meses que allí estuvimos inmovilizados, los oficiales se reunían con sus secciones y daban a la tropa clases teóricas sobre temas militares. Aquella tarde las clases versaron sobre medios de defensa en caso de ataque por fuerzas numéricamente supriores. Se redoblaron los servicios de vigilancia, ordené limpiar una trinchera medio inservible y mandé a los muchachos a dormir. A dormir..., lo que para muchos sería su último sueño.


Nuestra posición al sur de Kolpino, a un solo centenar de kilómetros de Leningrado, estaba situada en los arrabales, como quien dice, de una aldehuela en poder de nuestro Ejército: Krasny Boor. Era aquélla una llanura inmensa de hielo, sin ondulaciones ni montañas que quebraran el horizonte. Tan solo unas manchas de pinos o abetos rompían a trozos la monotonía del paisaje. Entre los pinos, las clásicas isbas rusas o casitas rurales, muy aisladas entre sí para evitar los riesgos de incendio. Constan de una sola habitación-comedor, donde duerme en el suelo toda la familia, y una cocina con estufa, donde se reúnen por las tardes. Carecen de servicios higiénicos y agua corriente. Las funciones fisiológicas se realizan en la cuadra entre los animales, engordando así el estiércol. Digo, que esto era antes, en la paz, pues ahora estaban vacías. Aunque teníamos cuatro o cinco isbas entremezcladas con los bunkers de la compañía, ni siquiera nosotros la utilizábamos, pues eran un blanco demasiado inocente para el enemigo.

800 bocas de artilleria contra la division
Aquella noche –del 9 al 10 de febrero de 1943, última noche de mi libertad- recorrí toda la posición. Antes de hacerlo me guardé una bomba de mano en el bolsillo por si surgían sorpresas en el paseo nocturno. En mi sector, el frente era continuo. Quiero decir que estaba marcado por una trinchera real, abierta a lo largo de centenares de kilómetros sin solución de continuidad. A mi batallón –el número 2 del regimiento 262- le correspondía un frente de cinco kilómetros distribuido entre tres compañías. A mi derecha estaba situada al que mandaba el capitán. Huidobro (muerto en esta operación) y a mi izquierda la que mandaba el capitán Iglesias (muerto en esta operación). Detrás de mí, y a unos 500 metros, el comandante de mi batallón, don José Payeras Alcina (muerto en esta operación), tenía establecido su puesto de mando. A la extrema izquierda de mi compañía estaba la sección que mandaba, a mis órdenes, el alférez Santandréu (muerto en esta operación); en el centro, la que mandaba el alférez Céspedes (muerto en esta operación) y a la extrema derecha la que mandaba el alférez Castillo, que horas después hubiera preferido morir como todos sus compañeros. Esta última sección era, desde un punto de vista de organización de la defensa, la más delicada, pues flanqueaba la línea de ferrocarril Moscú-Leningrado, objetivo de extraordinario valor para los atacantes, no sólo por ser lo que era, sino por estar elevada sobre el nivel del suelo unos seis metros, dominando la totalidad de m compañía. La del Capitán Huidobro y la mía enlazaban precisamente en esta línea de ferrocarril. Para evitar que los enemigos alcanzaran este objetivo establecí mi puesto de mando en la sección del alférez Castillo. Informé de ello al comandante y solicité se me enviaran granadas de mano y minas contracarros. El comandante, a su vez, las solicitó del regimiento, y a lo largo de la noche me fue llegando cuanto había pedido. De un lado, las granadas, anunciándome que en otro envío llegarían los detonadores. De otro lado cien minas contracarros, aunque sin fulminantes, pues éstos vendrían aparte. Sin embargo, ni fulminantes ni detonadores, por impedirlo seguramente el principio de la batalla, llegaron a mi poder. Tuve, pues, que limitarme a mis propios medios en minas y granadas.
Llegó la madrugada y tuve hambre. Sorbí el jugo de un limón y me guardé varis más en el bolsillo. Ya han pasado años desde entonces y aun pasarán los de mi vida entera sin que pueda borrarse de mi memoria, mientras viva aquel amanecer. El silencio –una vez concluidos los primeros preparativos- era total. La vida toda del campamento estaba paralizada. Los soldados, ignorantes de cuanto iba a ocurrir, dormían. Solo el frío esta a presente, como un testigo corpóreo, vivo. Humedecer los labios con la lengua equivalía a sentir el hielo apretándose, quebrándose contra la piel. Y empezó a clarear. Los amaneceres son largos en Rusia, como si a la luz le costra trabajo empujar a la noche, pero aquél parecía más largo que ninguno. Primero se dibujaron, como manchas borrosas de tinta, los pinos a nuestra espalda y el terraplén del ferrocarril a la derecha. Más tarde el pozo de la trinchera, culebreando en la nieve, y delante de ella, a 25 metros, las alambradas con los escuchas cuerpo a tierra, confundidos con el suelo por su camuflaje blanco. Todo estaba quieto. La quietud era la acción agazapada: el tigre inmóvil listo para saltar. ¡Y saltó!
A las siete comenzó la preparación artillera. Doscientas baterías –800 piezas de artillería- sobre un sector de 10 kilómetros machacaron la posición como lo harían 800 martillos sobre una mesa cuajada de avellanas. A las siete y diez la trinchera había desaparecido, el puesto de mando volado; el teléfono que me unía al comandante, cortado. El ruido era tan ensordecedor que en medio de aquel estruendo el estallido de una bomba de mano no sonaba más fuerte que el chasquido que produce quebrar una nuez. Era un sonido continuo, sin lugar a separar un estampido de otro. La luz de las explosiones era cegadora. Pero, aunque no lo fuera, la vista no alcanzaba a cinco palmos: era tal el espesor de la niebla formada por el hielo triturado, la tierra pulverizada, los pinos ardiendo y las armas rotas. El olor a pólvora se agarraba como difteria a la garganta y hacía insoportable la respiración. Los soldados habían aprendido bien la lección de la víspera, y, deshechos los bunkers y hundida la trinchera, se pegaban a la tierra en los propios cráteres abiertos por los obuses, esperando el momento de saltar.



Varias brigadas de esquiadores siberianos
Hora y media después el enemigo alargó el tiro, para permitir a sus tropas lanzarse sobre nosotros. Sin pérdida de tiempo ordené emplazar las armas automáticas, y no ya en los dispositivos de densa, totalmente destruidos, sino a la boca de los embudos abiertos en la tierra. De los huecos, como topos, empezaron a salir los muchachos. A uno de ellos le vi de espaldas dando tumbos de un lado a otro. Pensé que estaba borracho y, como no me gusta el valor “Domecq”, le agarré por los hombros dispuesto a castigarle. Al volverle comprendí mi error. Tenía la cara brutalmente desfigurada por la onda explosiva de n proyectil y los ojos –ciegos- llenos de sangre.
-A evacuarte...- le ordené. ¡De prisa!
-No, mi capitán, Que si no veo, palpo todavía....
Y enarbolaba un machete en la mano.
- ¡Bravo muchacho!- le dije. ¡Bravo!

Y lo mandé evacuar, no sin que protestara y hasta intentara desobedecerme. Pensé arrestarle por su desobediencia y pedir un premio para su arrojo. Se llama Lorenzo Araujo.
Una compañía enemiga se lanzó entonces al asalto en sentido diagonal frente a nosotros dirigiéndose hacia la línea de ferrocarril, que quedaba a mi derecha. Yo tenía instrucciones de lanzar un cohete rojo cuando precisara el apoyo de nuestra artillería. Debía lanzarlo precisamente en la dirección en que necesitara el refuerzo artillero. Pude hacerlo en esta ocasión y, sin embargo, no lo hice. En primer lugar, por no distraer nuestras escasísimas piezas, y en segundo término por tener la esperanza de poder machacar, por mí mismo, esta primera oleada de atacantes. Y, en efecto, el alférez castillo, que defendía esta sección, dio buena cuenta de la compañía enemiga, dejando aniquilada entre el punto de salida y la línea de ferrocarril. Por medio de Alonso Orozco-Miranda, en misión de enlace- que en nuestro vocabulario particular llamábamos “soldadograma”- yo había enviado al comandante el siguiente parte: “la compañía bien, aunque muy castigada. En este momento (8,30) el enemigo se dirige hacia la vía, pretendiendo envolver, probablemente, mi tercera sección, en la que yo, accidentalmente, he establecido mi puesto de mando. ¡Viva siempre España! Salúdale el capitán Palacios”.
Castillo Montoto, con valor singular y excepcionales dotes de mando, rechazó un segundo ataque de flanco contra la tercera sección y la línea de ferrocarril, obligando de nuevo al enemigo a replegarse. No ocurría lo mismo en todos los puntos de mi compañía. Los alféreces Santandréu y Céspedes se vieron rebasados por su izquierda, ya que la compañía que mandaba el bravo capitán Iglesias, al morir éste en los primeros minutos, fue desbordada, y el enemigo penetró en tromba por aquella brecha. A verse envueltos estos dos oficiales intentaron replegarse para hacer frente a la nueva situación y sucumbieron con sus secciones, quedando reducida mi compañía a la tercera sección y a mi Plana Mayor.
El sargento Ángel Salamanca, de la sección segunda, cayó de pronto sobre mí.
- ¿ Por qué has abandonado tu posición? – le pregunté.
Titubeó.
- ¡Estoy solo!- me dijo patéticamente.
- ¡Recupérala!
Y lo hizo.

Le vi salir lanzando bombas de mano a diestro y siniestro. Más tarde me envió un mensaje angustioso........
- Envíeme gente y podré resistir.
Entonces, sólo entonces, le ordené replegarse.
Y tomó parte conmigo en la última batalla. Fue herido en los ojos, como Araujo, y al no servir, por esta causa, como sargento para mandar tropa, siguió luchando como cargador de fusiles ametralladores. Era todo un hombre.
Envié un nuevo parte al comandante: “ Un fuerte contingente enemigo ha penetrado por el flanco izquierdo y me efectúa un cerco a larga distancia, fuera del alcance de mis armas. La primera y la segunda sección se han replegado. Continúo defendiendo la posición con mi Plana Mauro y la tercera sección. Mis bajas son numerosas. La única ametralladora de que disponía, destruida por la artillería. ¡Viva siempre España!- Palacios”.


En aquel momento, de la quinta compañía a mi mando quedaban en combate no más de treinta hombres; una parte, la más numerosa, se mantenía con un fusil ametrallador defendiendo el frente y el flanco de la línea de ferrocarril. Mi Plana Mayor, con un fusil ametrallador y varias pistolas ametralladoras, se trasladó a taponar la brecha del flanco izquierdo, situándonos en una trinchera perpendicular con la ya destruida, que no había sido utilizada desde hacía meses y que por verdadera inspiración mandé limpiar durante la noche, pues estaba cegada por la nieve. Esta segunda trinchera nunca creímos que sirviera para nada, pues, como queda dicho, no era paralela, sino transversal con la línea del frente. Ahora, en cambio que l frente había sido roto y que la infiltración se producía de flanco, daba la cara a la nueva invasión. O creo que en ella hubiéramos podido resistir si la línea de ferrocarril, defendida por el capitán Hidobreo, no hubiera sido tomada por su flanco derecho. Al igual que la de Iglesias, esta compañía fue arrollada al morir su heroico capitán.
- Lo suponía- dije cuando me informaron-, porque si viviera, los rojos no hubieran tomado por su flanco la línea del ferrocarril.

Nada pudo contra la voluntad española
Ante esta gravísima situación, dominados completamente por el enemigo establecido en la vía, di orden a todos los pelotones de resistir hasta morir.
A las once menos cuarto el enemigo lanzó sobre nosotros, por segunda vez, la artillería. Apenas se hizo el silencio, la aviación roja hizo acto de presencia y nos dio una pasada. Utilizando la frase de otro capitán algo más viejo que yo, pues luchó en Flandes en mil quinientos y pico, diré que “la tierra temblaba....como enjuagadientes en la boca”.
Entonces el enemigo reanudó el ataque. Los muertos y los heridos, entre nosotros, eran veinte veces más numerosos que los aptos para luchar. Se veía tan cerca de los atacantes que una buena pedrada podría alcanzarles. Estaban pegados a tierra, esperando el momento para saltar. Desde al altura del terraplén del ferrocarril barrían con automáticas nuestra posición. El comandante no llegó a recibir mi último parte: “La situación, desesperada. Completamente sitiados desde las 10:30, combato en todas direcciones. El enemigo me domina desde la vía y me inmoviliza. Imposible replegarse combatiendo, por carecer de armas automáticas y tener que transportar numerosos heridos. En caso que usted ordene mi repliegue, ruégole proteja mi retirada. En todo caso espero sus órdenes y continúo defendiendo la posición. Como siempre, ¡Viva España!- Palacios”.
Once años después supe que el comandante Payeras había muerto heroicamente, por heridas recibidas aquel día. Rodeados por todas partes, el cerco se fue ciñendo, apretándose en anillo sobre nosotros. Las instrucciones recibidas, como ya he dicho, habían sido las de alcanzar cohetes rojos a lo largo del combate, señalando las direcciones de ataque el enemigo, con el fin de que nuestra artillería le castigara de acuerdo con el código de señales acordado. A aquella hora, por primera vez, los utilicé y los lancé al norte, al sur, al este y al oeste. Pero nuestra infatigable artillería no existía ya. El cerco se ciñó tanto que la infantería enemiga no podía ya disparar sobre nosotros ni siquiera con armas cortas, pues corría el riesgo de causar bajas por encima nuestro a los suyos propios. Por esta cusa. Las últimas horas de combate se desarrollaron en un impresionante silencio.
-No nos quedan municiones- me dijeron.
-Preparad bolas de nieve. Sirven de piedras.

Durante todo el combate apenas tuve tiempo de atender a los heridos. Ya en esta fase di orden que los alojaran en un bunker, el único que no había sido deshecho. Era tan grande el silencio que, en esta espera angustiosa, sólo oíamos a nuestra espalda los ayes y los lamentos de los heridos del bunker. Decidí hacerles una visita y pede al alférez Castillo que me acompañara. El cuadro era tal queme duele hasta recordarlo. Algunos agonizaban. A los que habían muerto se les cubría con un saco en espera de trasladarles a mejor lugar. No llevábamos tres minutos con ellos cuando me reclamaron a gritos. Subí a la superficie y me encontré a los rojos ya encima. Castillo disparó sobre ellos el último cargador de su pistola automática y les hizo varias bajas. En oleadas, y sin disparar, pues se hubieran herido a sí mismos, cayeron físicamente sobre nosotros. Entre la capa de polvo, nieve, sudor y sangre se adivinaban los rasgos de los vencedores. Unos eran nórdicos y se diferenciaban poco de los alemanes. Otros –pómulos salientes, ojos oblicuos.- eran mongoles. Uno de los atacantes, herido en el vientre, se desplomó allí mismo ante nosotros. Un suboficial ruso le preguntó si podría levantarse, y, al contestar éste que no, le remató de un disparo en la nuca. El muerto y el matador eran compañeros de armas.
-¡Dawai!....¡pallejali!- que quiere decir: ¡Adelante!, ¡de prisa!.
La estepa se abría ante nosotros, desnuda y helada.
-¡Dawai! ¡Dawai!
La noche, a nuestra espalda, cayó como un cerrojo sobre Asia, la “cárcel infinita”.
así concluye el testimonio del capitan palacios

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NotaPublicado: Jue Feb 09, 2012 11:57 am 
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KRASNY BOR 4ª PARTE
también es de obligada referencia el testimonio que nos ofrece vadillo del zapador Antonio ponte aido los hechos se producen sobre las 4 de la tarde cuando los carros de combate rusos entran en krasny-bor aunque no conseguiran en ningun momento hacerse con la totalidad del pueblo

Sovieticos calentandose
Dice así
Los españoles replican al fuego y a los gritos. <<¡Arriba España!>>
Pero la superioridad numérica del adversario es abrumadora y caen segados por las balas. El cabo Ponte Anido tiene los ojos puestos en el T-34. Vislumbra el centelleo del cañón abriendo fuego contra la masa de españoles y, de pronto, el corazón deja de golpearle en el tórax y se siente sumido en una fría serenidad. Varias ideas cruzan su cerebro como balas trazadoras. Quizá deba obedecer la orden de su capitán, alejarse por entre las isbas de la izquierda e intentar cubrir la distancia que separa del PC del comandante Alfredo Bellod Gómez, jefe del Grupo de Zapadores de Asalto 250, para decirle: <<Mi comandante, el capitán Aramburu me manda llevar un médico a la posición. Hay muchos heridos graves...>> Pero él también está herido, le han alojado hace un rato una bala en el cuerpo y duda poder escurrirse con la necesaria rapidez por las calles infestadas de adversarios. Los ve. El cabo de enlaces los ve deambular sus sombras espectrales por entre las isbas calcinadas. Medita un instante y llega a la conclusión de que deberá optar por una de ambas soluciones: quedarse donde está y aguardar a que se despeje la situación, o intentar destruir el T-34, con lo que acoso logre salvar la vida de algunos de aquellos camaradas en apuros. Y de los heridos que tal vez continúan alojados en el edificio del hospital, hacia donde parece querer dirigirse ahora el carro de combate.

Nido de ametralladora español
Descarta la primera posibilidad, y haciendo acopio de aire en sus pulmones, se levanta y corre en línea recta. En ese momento el carro se ha detenido y gira su torreta con indecisión. Las ráfagas de pistola ametralladora y las granadas de mano que el lanzan los españoles emiten un sonido de campana al rebotar en las planchas de acero. El enlace se detiene en plena galopada, se le doblan las rodillas y cae de bruces en la nieve alcanzado por un rafagazo. <<Hurra! Hurra! Hurra!...>> Oye sus alaridos. Oye el chirriar del T-34... <<Madre, de ésta no salgo...>> Le escribió días atrás. <<Madre, estoy bien, no te preocupes, cuídate mucho...>> Tardará en llegarle la carta. <<Sra. Doña Francisca Anido Dapena...>> Luego recibirá el oficio dándole cuenta de la muerte de su hijo en acto de servicio. Sus compañeros de cuartel del Regimiento de Zapadores nº 4 de Lugo, le echarán de menos... <<Buen chico, ¡lástima de chico...!>>
Crispadas las mandíbulas por el dolor, extrae con manos ansiosas la min T del macuto, se acoda en la nieve con esfuerzo, se arrodilla, se incorpora, da unos pasos tambaleantes y se arroja de bruces junto a una de las cadenas del carro.
Le llegan unos gritos confusos:
-¡Eh, muchacho, lárgate de ahí...!
Le cuesta respirar, se siente débil, pero trata de sobreponerse. El sudor le resbala por la frente, ancha y despejada, y se le cristaliza en las mejillas. Sus ojos, grandes y soñadores, atisban desde el suelo la oruga que gira y chirría a medio metro de distancia de su rostro. Le anima la idea de que la dotación del carro no pueda verle. La mina magnética le pesa entre las manos. Inquieto, temeroso de que le flaqueen las fuerzas en el último instante, deposita la carga entre la oruga y la rueda de tracción, introduce el detonador en el mango, tira del cordel y retrocede penosamente, centímetro a centímetro, dejando en la nieve una huella de sangre oscura. Sabe que solo dispone de cinco segundos para ponerse a salvo, pero no puede moverse con l velocidad precisa. Comprende que no podrá salvarse. ¿O acaso...? <<¡Ay, madre ayúdame...!>> DE pronto se alza una llamarada deslumbrante y sus oídos parecen estallarse al estruendo de la explosión.

Guripas al rancho
-¡Muchacho...!
Alguien corre hacia él.
-Ha muerto...

El cabo de enlaces Antonio Ponte Anido, Toñín, ha muerto a las tres y cuarto de la tarde.
Refª: ...y lucharon en KRASNY BOR de Fernando Vadillo.
El 17 de febrero de 1944, el general Asensio, ministro del Ejército, firmaba la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al soldado Antonio Ponte Anido en virtud del valor llevado hasta el sacrificio de la propia vida
Volvamos a la noche del 10 de febrero
A estas alturas el mando ruso a suspendido el ataque hacia krasny-bor y ordena que se cruce el ishora a la altura de la fabrica de papel cerca de kolpino y de sus reservas. El general Esteban infantes ha previsto la jugada y ya esta preparando la defensa del subsector
En el centro de la batalla la situación es desesperada para los españoles aunque la ofensiba rusa a estas alturas esta dislocada la situación es la siguiente
Al oeste de Krasny Bor, el Batallón del Depósito Móvil esta prácticamente aniquilado, pero tres núcleos interceptan la carretera Moscú – Leningrado impidiendo que los rusos avancen en masa hacia el Ishora. Estos núcleos son los restos de la 3ª compañía del citado batallón – capitán Oroquieta - , los de la 8ª del II/262 – capitán Arozarena – y los de la 3ª del 250 batallón de zapadores – capitán Aramburu - . Junto a esta última Compañía están los supervivientes de la unidad que manda el capitán Campos. La abrumadora superioridad del enemigo les ha obligado a retroceder desde la primera línea defensiva.



Patrulla española
Entre la Carretera y el ferrocarril, los soviéticos llegan a Krasny Bor después de abrir varias brechas en las líneas españolas. La situación llegaría a ser verdaderamente desesperada al atardecer . Pero un contraataque permitiría al coronel sagrado, jefe del 262 regimiento, organizar una línea de resistencia al norte de la población de Krasny Bor. Esta línea quedaría dividida en dos sectores separados por la calle Sovietsky. El sector derecho, que se extendía desde dicha calle hasta más allá de Popovka, está a las órdenes del comandante Bellod, jefe del 250 grupo Sovietsky y la carretera Moscú – Leningrado, se encarga el comandante Reinlein, jefe del I Grupo de Regimiento de Artillería.
A la derecha de Krasny Bor, interceptando la vía férrea, todavía resisten algunos hombres de las compañías de los capitanes Palacios y Huidobro. Por lo demás, la Compañía del capitán Losada está prácticamente aniquilada, los restos de la del capitán Muñoz han tenido que replegarse hasta los sectores cubiertos por la 5ª División SS Polizei, mientras que el comandante Rubio, jefe del I/262, se ha retirado hasta la zona de Popovka para reunirse con García Ciudad, jefe del Grupo de Exploración. Desde aquel momento García Ciudad y Rubio ayudarían a Bellod a mantener el sector derecho de la línea de Krasny Bor.
Mientras tanto, los soviéticos, en lugar de continuar su avance, se centran en destruir los núcleos de resistencia. Por su parte, Esteban Infantes ha establecido su puesto de mando en Raikolowo, a donde llega el general Kleffel sobre las 11,30 horas. El jefe del L Cuerpo de Ejército ha decidido visitar al general para darle instrucciones y evaluar personalmente la situación. Durante el encuentro, Esteban Infantes no ocultó su enfado. Llevaba toda la mañana solicitando refuerzos y cobertura aérea sin resultados. Kleffel le informaría de que los refuerzos llegarían pronto, pero que de momento deberían arreglarse con sus propios medios. A continuación, el alemán telefoneó a Lindemann para solicitar apoyo aéreo. El jefe del 18º Ejército prometió enviarlo. Sin embargo y para mayor enfado de los españoles la Luftwaffe no llegaría hasta cuatro días después, mostrando sus graves carencias.

Heridos españoles esperando la evacuacion
A lo largo de la noche el coronel sagrado envia patrullas al sur de krasny-bor en demanda de los esperados refuerzos que supone deben de estar llegando al sur del bosque lo hace a través de un camino de rollizos que se ha habilitado en dias anteriores y que permite el paso de unidades de cierta envergadura, dichas patrullas consiguen contactar con un grupo de soldados del grupo de repatriación española que se han ofrecido voluntarios para regresar al frente y ayudar así a sus camardas y un batallón estonio al que con cierta picaresca consiguen convencer de que cruce el bosque y entre en krasny-bor, estas patrullas sin embargo cuando localizan los primeros elementos de la división 212 alemana se encuentran con la desagradable sorpresa de que esto se niegan a cruzar el bosque, básicamente porque el mando alemán ha decidido por su cuenta y riesgo que la resistencia española ha desaparecido esto como podreis comprender cabrea hasta limites insospechados tanto al coronel sagrado como al propio Esteban infantes. Sin embargo con los escasos refuerzos que si han cruzado por el camino de rollizos el bosque se consigue estabilizar el frente aunque de forma precaria


El grueso de los refuerzos de la agrupación hezkel quedo fuera de la batalla hasta las 11 de la mañana del dia 11 .Los españoles permaneceran en krasny-bor hasta el dia 12
En el ishora las cosas marchan algo mejor desde el principio
Pero Esteban Infantes no quiere esperar a los rusos parapetado tras el río. Cuando todavía no han llegado al Ishora todos los refuerzos, decide iniciar un contraataque para mejorar la situación táctica de la división. El objetivo es cruzar a la orilla izquierda, recuperar las posiciones defendidas por el 250 Batallón del Depósito y enlazar con los núcleos que aún resisten en la carretera Leningrado - Moscú. En esta operación se emplearían dos unidades más que acababan de llegar al Ishora: el I/263 y el II/269.
El contraataque se inicia entre las 13 y las 15 horas del 10 de febrero. Tres compañías del I/263 – la 2ª, 3ª y 4ª - cruzan el Ishora al altura de Poddolowo. Tras avanzar hacia el norte las compañías alcanzan las posiciones del 250 Batallón del Depósito. Allí resisten durante varias horas. Pero la presión del enemigo es demasiado fuerte, por lo que al llegar la madrugada decidirán retirarse hasta la “fábrica de papel”. Allende Salazar consigue llegar con su compañía a la fábrica. Sin embargo, el Rosaleny con dos compañías cae prisionero. Entretanto, sólo una Compañía del II/269, la 5ª del Capitán Blanco ha cruzado el Ishora. Pero no tendrá la posibilidad de enlazar con las fuerzas resistentes en la carretera. Con lo que también es obligada a replegarse a la “fábrica de papel”.


Aunque no se consiguen los objetivos previstos, este contraataque serviría a Esteban Infantes para ganar tiempo y seguir acumulando fuerzas en el Ishora. A las efectivos llegados desde los otros dos subsectores se unen un centenar de voluntarios del Batallón de Repatriación estacionado en Vjarjelewo, y numerosos supervivientes de las unidades aplastadas en el primer ataque ruso.
Durante la noche del 10 al 11, el Estado Mayor devisionario comunica a Esteban Infantes que la División Azul difícilmente puede ser expulsada del Ishora. El general español está repleto de optimismo. Incluso, comienza a preparar una operación para recuperar la línea en las estribaciones de Krassny Bor. El plan será posteriormente desestimado por Lindemann.
Mientras tanto, los rusos continúan su presión sobre el Ishora. Sus ataques se centran sobre la “fábrica de papel” y Ssamsanowka. Frente a esta última localidad, al otro lado del río, está la aldea de Staraja Misa. A lo largo del día 10 cambiará varias veces de manos, pero ahora se encuentra en poder de los soviéticos. Si éstos consiguen convertirla en un fortín, la línea que están construyendo los alemanes en el borde sur de Krasny Bor quedará amenazada. El día 11, Lindemann ordena a Esteban Infantes que tome Staraja Misa.
Para llevar a cabo esta operación se designa a la 1ª Compañía del I/263. La Compañía cruza el río sobre las 15 horas, consigue tomar Staraya Mysa pocas horas después. Pero la posesión de la aldea no está asegurada. Los rusos no dejan de hostigar la posición. Al anochecer, son atacados por carros soviéticos. El capitán Urbano no lo duda. Se lanza contra ellos con una mina y varias granadas. Destruye dos tanques, el tercero retrocede. Más tarde, de madrugada, la compañía 1ª es relevada por la 5 del II/269 y la 3ª del I/263. Urbano a perdido al 90 % de sus hombres. Su acción le hará merecedor de la Cruz de Hierro de 1ª Clase. Posteriormente los rusos lanzarían un contraataque que obligaría a los españoles a replegarse a Ssamsanowka. Staraja Mysa está otra vez en poder de los soviéticos.
Pasado el gran peligro la batalla concluye de la siguiente manera

Entierro de heroes

El 14 de febrero no queda ningún español en Krasny Bor. Los soviéticos han ocupado el pueblo. Sin embargo no han podido avanzar más allá. Lo que ya de por sí es un éxito para la Werhmacht. La numantina resistencia de los soldados españoles ha dado tiempo suficiente a Lindemann para organizar una línea defensiva al sur de Krasny Bor. Mientras, la línea del frente defendida por los españoles ha sido reducida. Ahora, el subsector Este de la División comienza en la orilla izquierda del Ishora. Al otro lado de la orilla del Ishora, la línea pasaría a manos de la 212 División del general Reymann.
Entre los días 15 y 19 de febrero, Esteban Infantes reorganiza a la División Azul. La línea que conforma el Ishora se divide en tres núcleos al mando del coronel Rubio. Los otros subsectores permanecen como estaban.
Por su parte, los soviéticos siguen presionando sobre el flanco derecho de la División Azul. Hasta el día 18 de marzo sus acciones se limitan a bombardeos e incursiones de rutina. Pero el día de San José lanzan otro ataque a gran escala contra los españoles y la División SS Polizei. Quieren explotar las ventajas obtenidas el 10 de febrero. No lo conseguiran. La batalla de Krasny Bor a terminado
El 9 de octubre 1943 se inicia la repatriación de la división
Esta fue la ultima gran batalla de los tercios de España, donde Españoles de los cuatro puntos cardinales de la peninsula lucharon juntos contra un enemigo comun, quisiera yo, que esta heroica accion fuera la ultima que tubieran que librar soldados españoles, que alcanzaramos la paz y la justicia social en el mundo, pero si esto no fuera asi sepan los enemigos de España que bajo la placidez é indiferencia de los españoles de hoy late una casta de guerreros sin igual que defenderan su libertad e independencia mas alla del deber.




Fdo Manuel Maqueda Lorenzo

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NotaPublicado: Jue Feb 09, 2012 11:59 am 
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Registrado: Vie Mar 20, 2009 10:46 pm
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Para ver los textos originales, con fotos y algunas cosillas mas sobre la blau

http://manuel-maqueda.blogspot.com/sear ... ion%20azul

Un saludo a todos

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NotaPublicado: Sab Feb 11, 2012 9:48 am 
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Oberst
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Registrado: Dom Ene 15, 2012 10:19 pm
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Ubicación: Guadalajara - España
He leído con atención las cuatro partes en que Maqueda a dividido su relato sobre las acciones de Krasny-Bor, y he de decir que la forma de exponer los hechos en cada una de las diferenciadas partes de la batalla, mediante las experiencias contadas por los que en ellas combatieron me ha parecido genial.

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Por campos pardos y blancos regaron tierras, tiñeron nieves.
Corazones sin descanso, almas en las que nunca llueve.


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NotaPublicado: Jue Feb 16, 2012 3:06 pm 
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Unteroffizier
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Registrado: Mié Feb 15, 2012 2:57 pm
Mensajes: 118
Ubicación: Valencia
No hay nada mejor para conocer la realidad de los hechos que ofrecer diferentes visiones de la misma cuestión. Es una técnica periodística que conozco bien y que me parece excelente. Por eso en este caso, la forma de estructurar el relato me parece tan enriquecedora. Es la primera vez que los leo casi de forma conjunta, pudiendo cotejar unos con otros.
Un trabajo excelente.

Una curiosidad. ¿Alguien sabe por qué fue tan criticado el relato del Capitán Palacios?

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Caer está permitido... levantarse es obligatorio


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