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NotaPublicado: Jue Nov 10, 2011 10:12 pm 
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LAS ENFERMERAS EN LOS HOSPITALES DE LA DIVISIÓN AZUL

Las Enfermeras de la Sección Femenina y las Damas Auxiliares de Sanidad Militar se desplazaron durante toda la Campaña de Rusia a los Hospitales de la División Azul.
Por su procedencia, la mayoría de ellas, -especialmente en las dos primeras expediciones-, habían tenido experiencia cómo Enfermeras en los hospitales de retaguardia y de vanguardia –llamados de sangre- de la Guerra Civil de España, encuadradas como enfermeras de la Sección Femenina de F.E.T. y de las JONS o como Personal Femenino de los Hospitales Militares.
Todas ellas tenían experiencia en mayor o menor medida en la atención a los heridos de guerra.
¿Qué les impulsa a desplazarse a los Hospitales del Frente del Este?

- La seguridad que les proporciona su espiritualidad y una sólida convicción de servicio al prójimo herido o enfermo.
- Su convencimiento que la aplicación de los nuevos conocimientos técnicos y científicos específicos, pueden salvar muchas vidas.
- Su vocación plasmada en un enamoramiento por su profesión.

Es imprescindible, conocer lo anterior, para comprender el sentido de las numerosas demandas para cubrir el número de enfermeras que se desplazarían, y, asimismo, el interés de las responsables de los dos cuerpos, por obtener una distribución con el máximo número de plazas a cubrir por su Cuerpo.

¿Enfermeras que se desplazaron obligadas -pregunta que se plantea a menudo-?
-Ninguna. (Alguna de ellas, se desplazó en una segunda ocasión).
Las enfermeras que se desplazaron lo hicieron encuadradas orgánicamente bajo la dirección de Valentina Esteban Sainz (Tina) (Jefe de Enfermeras de la Sección Femenina) -en quién delegó Pilar Primo de Rivera- y de Mercedes Milá Nolla (Inspectora General de las Damas Auxiliares de Sanidad Militar).
En apoyo a los Hospitales de la División Azul se desplazaron un total de seis contingentes sucesivos de enfermeras.
Las seis expediciones se formaron en Madrid con enfermeras procedentes de todos los puntos cardinales del territorio y la partida de las mismas se realizó siempre desde Madrid con la incorporación a la misma de un pequeño número de enfermeras en Vitoria.
Para la primera expedición fueron nombradas jefas de expedición, las enfermeras Aurelia Segovia (por la Sección Femenina) y Maria Costí (para las Damas Auxiliares de Sanidad Militar).
El contingente inicial y los relevos posteriores partieron desde Madríd y Vitoria, vía Irún/Hendaya hacia Alemania, por Burdeos y París, y una vez en Alemania, a través de Sttugart llegaron al campamento de Grafenwörh con las vicisitudes inherentes a todos los desplazamientos que se encontraban siempre sujetos a cubrir las necesidades de la contienda.
En todos los contingentes tuvieron una presencia efectiva los dos cuerpos, el de Damas Enfermeras de la Sanidad Militar y el de Enfermeras de la Sección Femenina de F.E.T. y de las JONS., y, algunas
expediciones recibieron una formación sanitaria específica, especialmente el primer y segundo contingente, que se realizó en la sede de Madrid. (formación específica de dos semanas antes de la partida).
En el transcurso de la contienda y conforme avanzaba la guerra, hubo que adaptar la composición de los contingentes, de acuerdo con las nuevas circunstancias, y, el mayor número de hospitales , a las nuevas necesidades, modificando el número de enfermeras de cada contingente y el tiempo de permanencia de las mismas.
La organización de los contingentes y su composición respondió a la siguiente previsión: para el primer contingente era necesario dotar y revisar el despliegue de los hospitales, para ello, se precisaba un elevado número de enfermeras. En relación al tiempo de permanencia, se integraban en el Grupo de Sanidad, y, éste formaba parte de la División. De acuerdo con las previsiones iniciales de la Campaña, el primer y segundo contingente estuvo formado por un elevado número de enfermeras y un tiempo de permanencia de 11 a 14 meses en la misión.
En el momento del relevo del primer contingente, las condiciones y necesidades de los hospitales, no habían variado sustancialmente, si bien, se habían estabilizado los hospitales de retaguardia y el de convalecencia, por lo que, se mantuvo la misma estrategia para el segundo contingente.
Es a partir del segundo contingente, que se considera la posibilidad de reducir a un menor tiempo la permanencia en la misión, especialmente en relación a múltiples factores: la dureza de las condiciones climatológicas, un número máximo de donaciones de sangre, y, la dificultad que tenían las enfermeras a su regreso para recobrar su propia salud.
Todo ello unido a que, el transcurso de la contienda provoca algunas variaciones en las necesidades sanitarias de la división, y, aconseja mantener todas las camas de los hospitales de retaguardia, convalecencia y del campamento de repatriación .
A partir de ése momento, se considera más adecuado disminuir el número de meses de la misión y reducir el número de enfermeras de cada contingente.
Se produce un cambio a contingentes pequeños y con un tiempo de permanencia de 6 meses, al cabo de los cuáles regresaban a España. (Exceptuando los dos últimos contingentes, en que los regresos se adaptaron a las necesidades de repatriación de los divisionarios heridos).
Las enfermeras actuaron todo el tiempo de duración de la Campaña, bajo el auspicio de la Cruz Roja Internacional, y, siguiendo el modus operandi y costumbres de ésa Institución, en ése caso, la Cruz Roja Alemana, desde septiembre de 1941, y, se distribuyeron acorde con las necesidades de los distintos hospitales españoles y alemanes.
Durante el traslado, en su recorrido hacia los hospitales de retaguardia y vanguardia, la expedición del primer contingente, se dividió en dos grupos.
Así, el primer contingente durante su traslado hacia los hospitales, y, después de permanecer unos días en Grafenwöhr. (hasta 9 de Septiembre 1941). Se dividió en dos grupos, uno hacia Berlín, y, el otro hacía los hospitales del Frente, las enfermeras de éste último grupo, antes de llegar al Hospital de Porjov, ya se habían familiarizado con los inconvenientes de los desplazamientos al frente.
Todos los contingentes de enfermeras realizaron sus desplazamientos principales a través del ferrocarril, en todo tipo de trenes, supeditados al inmenso flujo de soldados y suministros que obligaba a adaptar una y otra vez su desplazamiento.

LOS HOSPITALES DE LA DIVISIÓN
Las enfermeras prestaron servicio en el Hospital de Porjov y Mestelewo y en otros hospitales alemanes en el que habían ingresados divisionarios heridos; en los Hospitales de retaguardia de Riga, Vilna, Königsberg; en el Hospital de convalecencia en Berlín y en el Hospital del campamento de relevos de Hof.
Aún en hospitales de retaguardia, por el diligente esfuerzo que implicaba, ellas siempre los consideraban de vanguardia y se consideraban a sí mismas cómo enfermeras de guerra.
En relación al duro invierno de 1941-42 y las pétreas condiciones climatológicas en los Hospitales, describiré las del Hospital de Porjov (16 de octubre 1941), relatado por una enfermera, que escribía lo siguiente de ése terrible invierno de 1941-42, por el intenso frío, en el Hospital de Porjov.
“Nos instalamos en el mismo a mediados de octubre de 1941, y, muy pronto, llegaron los primeros heridos al Hospital.
Las duras condiciones climatológicas, pueden reflejarse, en las del Hospital de Porjov -en él, se vislumbra toda la crudeza del invierno ruso, y, cómo Hospital de la División Azul en el Frente del Este puede ser representativo de otros hospitales del Frente-.
El frío, la nevisca y las temperaturas cercanas a 0º C, ya habían hecho su aparición a mediados de octubre, instaladas en ocasiones sin suministro eléctrico o en edificios con cristales rotos, el frío era álgido.
A finales de octubre, en Porjov ya se había alcanzado los veinte grados bajo cero ( -20º C), todos los líquidos a la intemperie se convertían en un témpano de hielo. Hasta las enfermeras hemos tenido que solicitar más ropa complementaria para los divisionarios heridos.
A pesar del equipamiento personal, destaca el frío penetrante y las adversas condiciones climatológicas”.
Nuestras enfermeras recibieron el mismo equipamiento de uniforme y
prendas que las enfermeras alemanas, equipamiento que llegó dos semanas después de instalarse. -entretanto la intendencia por parte del ejército español ya les había suministrado una equipación completa-.
Equipamiento que incluía medias, calcetines, botas, y, prendas cómo el abrigo con capucha, así como bufandas, guantes y manoplas. (1)
(1)Relato de un viaje. Mª Montserrat Romeu Fernández. Ed. Picaflor S.L. Edición única. Julio 2007

El hospital estaba compuesto de tres edificios: uno para cirugía, otro para medicina, y, el tercero para infecciosos, el cual por razones obvias, se hallaba distante de los otros dos y separado de ambos por el camposanto.
Su preocupación constante era la acomodación de los heridos en las mejores condiciones físicas posibles . El frío obligaba a modificar todas las actividades de la vida diaria, hasta las más simples se convertían en una dura tarea.
A las condiciones climatológicas extremas, desde el punto de vista sanitario había que añadir las congelaciones de todo tipo y grados, y,
las heridas de la guerra, que precisaban un tratamiento lo antes posible para evitar que derivasen en una gangrena, y, las enfermedades infecciosas, como la malaria.
En el Hospital de Porjov, éstos fueron algunos de los medicamentos, además del Suero Antitetánico y la syrette de morfina (unidosis) -para aliviar el dolor- que utilizaron habitualmente las enfermeras, medicación idéntica al resto de los hospitales divisionarios.
Otro ejemplo de su profesionalidad, antes de llegar al Hospital de Porjov, diez de ellas ya habían prestado servicio como enfermeras, durante unos días, atendiendo heridos en el Hospital en Smolensk.

ENFERMERAS DONANTES DE SANGRE
Asimismo, las enfermeras fueron unas magníficas donantes de sangre.
Cuándo a causa de las heridas sufridas o de la intervención quirúrgica, el
divisionario herido necesitaba urgentemente una transfusión sanguínea, allí estaban ellas como donantes de sangre. De ellas se conocía con exactitud el Grupo sanguíneo (Gs); y, el grupo sanguíneo del divisionario estaba grabado en la placa de identificación, o bien, se realizaban las pruebas cruzadas de sangre.
Y en ésa circunstancia, -con total naturalidad- la Enfermera insertaba la aguja en la vena de su brazo, y procedía de modo que “el líquido elemento de color rojo quemado comenzará a fluir hacia el cuerpo del divisionario”. De ése modo, cómo sin darle importancia, se procedía a la transfusión de sangre “brazo a brazo”.
No se disponía de plasma, (fracción de sangre, de la que sólo disponía Estados Unidos, a través de la Cruz Roja americana), y, se transfundía sangre completa.
Todas ellas fueron donantes de sangre, y, podemos afirmar que fueron unas honorables “Donantes de Sangre”.
Al cabo de dos décadas, todavía relataban éste mismo hecho, la donación de sangre, “ distintas voces” con un atisbo de admiración.
Dª Elisa Solá Dadin, Subinspectora de las Damas Auxiliares de Sanidad Militar y Jefe del Equipo móvil de donación de sangre de las Damas Auxiliares de Sanidad Militar, recordaba con satisfacción como un soldado de reemplazo, dudaba si realmente podrían “quitarle” la sangre, sin exponerse a morir, y, posteriormente cuándo ya había realizado “la donación de sangre”, la emotiva carta que escribió a sus padres, comentando ése acontecimiento.
Hoy la mencionada acción de la donación de sangre “brazo a brazo” nos parece “casi imposible”, pero la necesidad de hemoterapia en los Hospitales del Frente del Este, unido a la dificultad para disponer de sangre para los heridos que precisaban una transfusión hizo que éllas fueran unas pioneras, siendo de las primeras donantes altruistas de sangre, junto a médicos militares, sanitarios y los mismos divisionarios. Ésa condecoración del Servicio Oficial de Transfusión de Sangre o del Servicio de Transfusión de Sangre del Ejército, y, ésa insignia aparentemente insignificante, de la Hermandad de Donantes de Sangre, que lucían con orgullo, encierra en ella misma “mucha vida” y cómo yo siempre digo “muchas vidas”.
Hoy cada día que una persona dona altruistamente sangre, les rinde un homenaje, y, sin tener conocimiento de ello, les eleva un monumento.
Otro aspecto a mencionar es la cédula de acompañamiento de heridos.
La necesidad de unificar los registros sanitarios de heridas y cierta medicación administrada, de modo, que en los traslados, los médicos y enfermeras, tuviesen una idea rápida y clara, de las heridas y los fármacos que ya se habían administrado y la fecha de administración, especialmente del suero antitetánico, dió lugar a la Cédula de Acompañamiento de Heridos (Verwundete), que acompañaba al divisionario herido desde la primera cura hasta el alta o repatriación.
Datos que incluía la cédula, identificación del soldado herido, heridas, descripción sanitaria de las actuaciones médico-quirúrgicas y de la administración de suero antitetánico con fecha de aplicación del mismo.
Precursoras, en cierto modo, de las tarjetas de selección del triage actual, puesto que permitían distribuir a los heridos directamente a ciertos hospitales según las características de las heridas.

CONCLUSIONES
De ellas destacaría su valor, entrega y sacrificio unido a su gran amor al soldado herido.
Todas ellas fueron donantes de sangre, y, podemos afirmar que fueron unas honorables y excepcionales “Donantes de Sangre”.
Sirvieron a la sociedad española cómo enfermeras militares compartiendo misión con los divisionarios.

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"Dió a España triunfos y palmas, con felicísimas guerras, al Rey infinitas tierras y a Dios infinitas almas"
Lope de Vega


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NotaPublicado: Sab Nov 19, 2011 12:22 am 
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Oberfeldwebel

Registrado: Sab Feb 13, 2010 3:07 pm
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Carmen Collado es sin duda la mejor conocedora de esa parcela tan humana y tan especial de la historia de la División Azul.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España