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https://es.rbth.com/historia/84947-espa ... ra-mundial

Cuando los españoles lucharon por (y contra) la URSS en la Segunda Guerra Mundial
HISTORIA
30 MARZO 2020
BORIS EGOROV

Miles de españoles continuaron luchando entre ellos, exportando su guerra civil a las vastas extensiones de la Unión Soviética. Los republicanos, que habían sido derrotados en España, pudieron finalmente vengarse de los franquistas.
En la primavera de 1939, la brutal y sangrienta guerra civil española había terminado. Pero los españoles no depusieron las armas. Aunque en la guerra mundial que pronto estalló el país proclamó su neutralidad, miles de españoles combatieron en los campos de batalla de Europa.
Allí, una vez más se encontraron en bandos opuestos. Algunos se unieron a los ejércitos aliados para vengarse de los italianos y los alemanes por la aniquilación de la República, en la que estos dos países habían jugado un papel nada baladí. Otros, sin embargo, se unieron al ejército alemán que avanzaba en el territorio la URSS, impulsados por el deseo de vengarse de los comunistas por su interferencia en los asuntos españoles durante la guerra civil.
Venganza contra los bolcheviques
La invasión alemana de la Unión Soviética el 22 de junio de 1941 causó un gran revuelo en España. El mismo día, el Ministro de Asuntos Exteriores Serrano Suñer informó al embajador alemán en Madrid que su país recibía con satisfacción la noticia del ataque y estaba dispuesto a ayudar al Tercer Reich con voluntarios.
La motivación de los voluntarios que se inscribieron para ir al Frente Oriental fue variada. Algunos querían vengarse de los rusos por su intervención en los asuntos españoles; otros odiaban sinceramente el comunismo. También había quienes trataban así de limpiar su pasado republicano, e incluso aquellos que, permaneciendo en secreto fieles a la derrotada República, esperaban desertar al Ejército Rojo una vez que estuvieran en el frente.
El primer contingente, con más de 18.000 voluntarios, partió hacia Alemania ya el 13 de julio de 1941. En total, durante la guerra contra la URSS, entre 50.000 y 70.000 voluntarios españoles sirvieron en la 250 División de Infantería, también conocida como División de Voluntarios Españoles, o simplemente División Azul. Además, una escuadrilla azul operó en los cielos de Rusia, derribando un total de 150 aviones soviéticos.
Indisciplinados y valientes
Los alemanes tuvieron opiniones encontradas sobre sus aliados españoles. Por un lado, criticaron su completa falta de disciplina y orden. Por otro lado, admiraban su gran valor. “No se puede imaginar un compañero más intrépido. Apenas se ponen a cubierto. Se burlan de la muerte. Sé, en todo caso, que nuestros hombres siempre se alegran de tener a españoles como vecinos en su sector... Son muy valientes y resistentes, pero son totalmente indisciplinados”, dijo Adolf Hitler en 1942. (Svetlana Pozharskaia. Francisco Franco y su tiempo, M., 2014) De igual manera, el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Franz Halder, señaló: “Si ves a un soldado con uniforme alemán sin afeitar, con la chaqueta desabrochada y borracho, no te apresures a arrestarlo, lo más probable es que se trate de un héroe español”.
En un principio, los comandantes soviéticos despreciaron a las unidades españolas, considerándolas un eslabón débil de las defensas enemigas y lanzándoles con los ataques más fuertes. “Esta chusma, cobarde, piojosa y congelada, maldecirá el día en que se vieron en Rusia”, dijo el comandante del 55º Ejército, Vladímir Sviridov, al planificar la Operación Estrella Polar para poner fin al asedio de Leningrado (B. Bichevski. Front City. Leningrado, 1967).
De hecho, los españoles no eran tan débiles. Durante los combates de febrero de 1943, consiguieron detener a tropas soviéticas muy superiores cerca del pueblo de Krasni Bor y resistir hasta que les llegaron refuerzos. Sin embargo, sufrieron pérdidas colosales: batallones enteros fueron aniquilados.
Despiadados asesinos
La División Azul, sin embargo, fue “famosa” no sólo por su valor. Cuando el pueblo de Dubrovka, en la región de Nóvgorod fue liberado de los invasores, se hallaron cuerpos de soldados soviéticos torturados por los españoles: “A ambos cadáveres les había sido arrancado el cuero cabelludo... uno tenía los huesos de la cara aplastados, las uñas arrancadas, las manos con marcas de quemaduras. A cada cuerpo se le sacó un ojo y se le cortaron las orejas. Todas estas atrocidades fueron llevadas a cabo por matones de la División Azul Española”, informó el periódico Izvestia desde el frente.
El Ejército Rojo pagó a los españoles con la misma moneda. “Una división que luchaba contra nosotros tenía muchos españoles en ella. Luchaban del lado de los alemanes, y nuestros soldados los odiaban. Si eran enviados a escoltar a cautivos españoles, nuestros soldados a menudo los ejecutaban a lo largo del trayecto. Bueno, ya que están luchando por los alemanes, y nuestro pueblo luchó en España por la libertad, eso significa que son fascistas,” recordó un sargento de la 196ª División de Infantería, Nikolái Kovrukov.
En otoño de 1943, Francisco Franco, viendo cómo cambiaba el curso de la guerra, decidió retirar sus tropas de la URSS. Sin embargo, algunos de los españoles decidieron quedarse en el Frente Oriental. Extraoficialmente, nuevos voluntarios siguieron llegando desde España. Al final, durante el asalto a Berlín, la capital del Tercer Reich fue defendida por unos 7.000 soldados españoles.
General de tres ejércitos
Tras la caída de la República y la victoria de Franco, decenas de miles de españoles se dispersaron por todo el mundo. Más de 6.000 de ellos, en su mayoría comunistas, terminaron en la Unión Soviética.
Enrique Líster estuvo en la URSS incluso antes de eso. A principios de los años 30, estudió en la Academia Militar Frunze de Moscú y participó en la construcción del metro de la capital rusa. “En el primer mes, gané el título de trabajador de choque (udarnik), superando el objetivo marcado en un 132 por ciento. A partir de entonces, mi rendimiento nunca fue menor, y en los meses siguientes fue aún mejor”, escribió en sus memorias Nuestra Guerra, que se publicaron en París en 1966.
Siendo uno de los oficiales militares mejor entrenados de España al comienzo de la guerra civil, Líster fue responsable de crear la milicia popular. La derrota de los republicanos le obligó a volver a la Unión Soviética, donde pronto le esperarían más combates.
En 1944, Enrique Líster ascendió al rango de general de división del Ejército Rojo. Participó en las operaciones destinadas a poner fin al asedio de Leningrado, donde se encontró con sus “viejos amigos” de la época de la guerra civil española, que ahora servían en la División Azul.
Habiéndose establecido después de la guerra en Yugoslavia, Líster estableció un récord histórico. Es la única persona del siglo XX que fue general en tres ejércitos diferentes: el español, el soviético y el yugoslavo.
Héroe de la Unión Soviética
Uno de los españoles más conocidos por luchar contra los nazis fue Rubén Ruiz Ibárruri, hijo de una de las líderes del movimiento comunista en España, Dolores Ibárruri. De adolescente, luchó en la guerra civil y fue capturado por los franquistas.
Por decreto personal de Stalin, un grupo de asalto soviético intentó rescatarlo, pero todos murieron durante la operación. Al final, Ruiz Ibárruri fue liberado gracias a la mediación de la Cruz Roja, después de que se pagara un rescate.
El comandante de la compañía de ametralladoras del Ejército Rojo, Rubén Ruiz Ibárruri, de 22 años de edad, resultó muerto durante la batalla de Stalingrado. En 1956, se le concedió el título de Héroe de la Unión Soviética.
Pilotos españoles en el cielo soviético
Inicialmente, el comando soviético planeó crear un escuadrón o incluso un regimiento compuesto por pilotos españoles (como el regimiento francés Normandie-Niemen en 1942). Sin embargo, como España era un país neutral, la idea fue abandonada.
La unidad más “española” de la Fuerza Aérea Soviética fue el 439º Regimiento de Aviación de Caza, que tuvo nueve españoles en sus filas. Los españoles servían tanto en aviones de bombardeo como de transporte.
Desde los primeros meses de la guerra, los pilotos españoles participaron en casi todas las grandes batallas aéreas a lo largo de todo el frente soviético-germano. Durante la batalla de Kursk, tanto los españoles soviéticos como los pilotos del Escuadrón Azul participaron en la lucha. Sin embargo, no se sabe si se enfrentaron en batallas aéreas.
Hacia el final de la guerra, pilotos españoles fueron reclutados para enseñar en las escuelas de vuelo. Por ejemplo, el Mayor Manuel Rovira Orozco fue considerado uno de los mejores instructores en tácticas de combate nocturno, y entrenó a muchos pilotos soviéticos de la caza nocturna.
Tras las líneas enemigas
La mayoría de los españoles, sin embargo, combatieron en unidades de guerrilla y sabotaje. En agosto de 1941, la mayor unidad española de la URSS se fundó en las afueras de Moscú, conocida como el destacamento de guerrilla internacional de Kliment Voroshilov. De sus 133 miembros, 32 eran españoles. El comandante de la unidad también era español, Francisco Gullón. La principal tarea de este destacamento era reclutar a miembros de la División Azul. Cuando esta última fue transferida a Leningrado, los partisanos se pusieron a ello.
En el otoño de 1942, los combatientes de Gullon fueron enviados tras las líneas enemigas en la región de Leningrado. Debido a errores de los pilotos, los partisanos acabaron a gran distancia unos de otros. Durante más de seis meses, realizaron actos de sabotaje y descarrilaron trenes alemanes. Cuando en marzo de 1943 el destacamento logró unirse a las fuerzas soviéticas, sólo quedaban cuatro miembros: dos rusos y dos españoles.
El mejor operador de radio de un escuadrón de reconocimiento y sabotaje “Victoriosos” que operaba en Ucrania era una joven española con un nombre exótico, África En 1944, África de las Heras Gavilán fue reclutada por la inteligencia extranjera soviética. Las operaciones de posguerra del Coronel África siguen estando clasificadas hoy en día.

ME ABSTENGO DE COMENTAR....

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No es la primera vez que RUSSIA BEYOND se ocupa de la DA.

Me abstengo de comentar las opiniones que se vierten en estos textos, que se comentan por si mismas.

Esto es del 2011

https://es.rbth.com/articles/2011/06/24 ... iets_12571

Españolitos contra soviets
HISTORIA
24 JUNIO 2011
FRANCISCO MARTINEZ
PARA RBTH

Lidia (superviviente del cerco a Leningrado) pregunta a su nieta si en España se celebra el fin de la 2ª Guerra Mundial, ya que para ella el 8 de mayo es una fecha muy importante. La nieta, sorprendida por la demanda, le responde que el país ibérico no participó en los combates, y que por lo tanto no entiende que celebren nada.
“Pues sí, es lógico que no lo celebren, pero exactamente por lo contrario, porque lucharon con los fascistas”. La nieta, turbada, le explica a su abuela que en los libros de la escuela no aparece nada de eso. “Porque después cambiaron de bando, pero yo recuerdo perfectamente a los soldados españoles. Escucha, cuando nos evacuaron de Leningrado caímos en manos de las fuerzas fascistas, y de entre todos los soldados, rumanos, alemanes, bálticos… los españoles eran los más simpáticos ¡una vez incluso nos dieron caramelos!”, recuerda. Y así fue. Soldados españoles participaron en la 2ª Guerra Mundial en las listas de la División Azul, una unidad de “voluntarios” que se integró en la Wehrmacht y juró obediencia al Fuhrer. La 250, también conocida como Blaue Division o Einheit Spanischer Freiwilliger, luchó principalmente en Bielorrusia y en la región de Leningrado, el lago Ladoga, Riga y Nóvgorod.
Los combates no fueron una guerra de caramelos, bizcochos y confeti; como relataba Luis García Berlanga con tanta gracia en su biografía, los soldados tenían que perseguir gallinas para poder comer, sufrían un frío carnívoro y cambiaban la letra a canciones patríoticas alemanas por otras más banales y escatológicas.
Este verano se cumplen 70 años de la creación de dicha unidad de combate, compuesta por voluntarios y con la que Franco quería legitimar sus aspiraciones de incorporar Gibraltar y las posesiones francesas en el norte de África. No obstante, muchos claroscuros siguen rodeando la creación, mandato y disolución de la División Azul, por lo que coincidiendo con el 70 aniversario se prepara una película de Gerardo Herrero con Carmelo Gómez y Juan Diego Botto, “Sangre en la nieve”, y se han publicado, además, tres estupendos libros sobre los españolitos que lucharon contra los soviets junto a las tropas Nazis.
- “La División Azul. Rusia, 1941-1944”, (Editorial RBA). Libro en el que el periodista e historiador Jorge M. Reverte analiza cómo se creó y por qué se alistaron los voluntarios.
- “Añoranza de guerra” (La esfera de los libros). Novela del escritor Blanco Corredoira en la que refleja cómo fue la vida en el frente y qué ocurrió con los soldados que cayeron en manos bolcheviques.
- “La división azul. Estructura de una fuerza de combate” (Galland Books). Ensayo histórico-militar del especialista Carlos Caballero Jurado, en el que repasa las batallas más importantes en las que participó la División Azul y explica cómo se integró en la Wehrmacht. Todos estos libros ahondan en cuestiones no resueltas sobre la División Azul, un tema que se volvió escabroso e incómodo para el régimen franquista. “Aun quedan muchas cosas sin respuesta -reconoce Jorge M. Reverte- sobre todo los sentimientos que se trajeron escondidos después de haber visto la barbarie de los nazis. Porque, aunque ellos no participaron en las matanzas, eran los aliados del ejército criminal que estaba arrasando Rusia”.
Entre esos “voluntarios” estaba además su padre, por lo que esta investigación adquirió un carácter muy personal para él. De hecho, fue “el intento de comprender qué llevó a casi 50 mil hombres a luchar a seis mil kilómetros de casa, tras una guerra civil de tres años” lo que más le motivó duranté la escritura del libro.
Pero también hay otras razones que hacen atractivo el tema, como la fascinación por aventuras en tierras lejanas: ”Ya de pequeño me sentía impresionado cuando conocía a algún señor del que me decían que había estado en Rusia; que había ido a luchar a Rusia. El simple nombre es muy evocador”, comparte el escritor Blanco Corredoira.
El nombre de División Azul se lo puso el falangista José Luís Arrese y los primeros 18 mil soldados partieron de Madrid en julio de 1941, con temperaturas de 40º y hacinados en vagones para ganado. Al llegar a la frontera francesa les asearon, les entregaron el uniforme nazi y los enviaron en un tren de pasajeros al campo de entrenamiento de Grafenwöhr, al norte de Múnich, donde los voluntarios aprendieron a utilizar el armamento alemán y juraron lealtad a Hitler.
"Voluntario alegre, que a Rusia te vas, con rancho de hierro para caminar" iban cantando. El 50% de los voluntarios eran en realidad militares de carrera en busca de gloria y ascensos. En el resto de destacados se mezclaban falangistas, estudiantes universitarios y jornaleros sin recursos. Así mismo, las motivaciones para el alistamiento también eran muy dispares, ya que iban desde el anticomunismo, la necesidad de demostrar lealtad al régimen franquista, la pobreza o el querer impresionar a una novia, como relató el recientemente desaparecido Luis García Berlanga.
”En los últimos días de Junio de 1941 muchos españoles creyeron que alistándose en la División Azul participarían de la gloria de armas que suponía ayudar a acabar con el comunismo. En aquel comienzo de la guerra del este todos creyeron que los ejércitos alemanes desfilarían en unas semanas en la Plaza Roja de Moscú. También es cierto que dentro de un contingente de 47.000 soldados (este es el número aproximado de los que fueron a Rusia en sucesivos reemplazos) hubo muy diversas motivaciones personales: la voluntad de hacer carrera; el escapar del hambre; el ánimo de aventura; el deseo de ganarse una acreditación ideológica para aquellos que habían hecho la guerra española en el bando republicano... De todo hubo. Pero en un primer momento el ideal esencial era el anticomunismo que tanto había crecido a raíz de la guerra civil española”, nos explica Blanco Corredoira.
Mejor morir de un tiro en el frente que de hambre
No todos habían hecho la guerra. Iban a probarse y no intuían lo duro que podía ser el combate. El idealismo, la miseria y el hacerse perdonar tras haber luchado por la república están detrás de la decisión de ir al frente según Jorge M. Reverte, quien recalca la dureza de la guerra y las penalidades que pasaron los soldados de la División Azul, y recuerda que la idea de creación surgió en una reunión mantenida en el hotel Ritz de Madrid por Serrano Suñer, ministro de exteriores, y los falangistas Dionisio Ridruejo y Mora Figueroa. El ejército Nazi aun parecía imparable en el 41 y los voluntarios pensaban que en seguida llegarían a Moscú y volverían triunfantes y entre aplausos a España. Sin embargo fueron destinados al frente de Leningrado y en lugar de los tres meses previstos estuvieron tres años. ”Los voluntarios creían que iban a acabar con el comunismo y se encontraron con que el objetivo era tomar un gran territorio con el que expandir Alemania, convertir en esclavos a los sub-humanos que pensaban que eran los rusos y liquidar a los judíos, primero uno a uno y más tarde en los campos de concentración. Eso ellos no lo vieron, evidentemente, pero tuvieron suficientes indicios para ver qué se estaba haciendo. Asistieron como invitados de segunda clase a una de las mayores canalladas de la historia de la Humanidad”, añade Reverte.
Pero la ayuda del gobierno franquista a Hitler resultó ser cada vez más incómoda y difícil de explicar diplomáticamente, sobre todo una vez que la Alemania Nazi empezó a perder batallas (Stalingrado y Leningrado). Así, a los primeros combatientes que vinieron tras el reemplazo se les recibió como a héroes, mientras que los últimos fueron casi escondidos. Jorge M. Reverte lo explica de esta forma: ”Al principio, en 1941, la prensa hablaba de los voluntarios como los grandes héroes que iban a ayudar a liquidar al comunismo (al que identificaban con Rusia y el judaísmo). Luego, según el resultado de la guerra se fue volviendo favorable a Rusia y sus aliados, la prensa casi dejó de hablar de los voluntarios”.
Durante dos años la División Azul contribuyó al cerco de Leningrado. No obtuvo ninguna gran victoria, y su actuación militar se limitó a pequeños combates locales y a una épica defensa de la posición alemana en Krasni-Bor, en la que la unidad española registró más de mil doscientos muertos, cuatro cientos prisioneros y otros mil heridos en un sólo día: el 10 de febrero de 1943.
Fue también en 1943 cuando el gobierno español decidió disolver la División Azul. Franco entendió que la supervivencia del régimen pasaba por distanciarse de Hitler, ya que el rumbo de la guerra había cambiado y la derrota nazi parecía cada vez más probable. Los aliados ya habían empezado a presionar en Madrid para la retirada de la División Azul, a través del embajador norte-americano y del británico. Así, el 24 de septiembre se aprobó en el consejo de ministros la disolución de la unidad de voluntarios, y una semana más tarde Hitler accedió a la repatriación escalonada de los soldados españoles. Aun así, unos 2 mil combatientes se negaron a volver a España y continuaron luchando junto a los nazis en una nueva unidad llamada ”Legión Azul”.
En total, 47 mil soldados lucharon en las filas de la División Azul; de entre ellos murieron unos 5 mil, 8 mil fueron heridos y 372 acabaron en GULAGs soviéticos, siendo obligados a trabajos forzados. De los supervivientes, 219 fueron repatriados a Barcelona desde Odessa el 2 de abril de 1954, mientras que cerca de 80 prefirieron quedarse en la ciudad ucraniana de Krasnopole. La mitad de los voluntarios que cayeron en combate fueron enterrados en la zona, al resto simplemente se les dio por desaparecidos. A la ferocidad del ejército rojo, hay que añadir la falta de ropa de abrigo adecuada y la temeridad del general español al mando, Muñoz Grandes, quien pretendía ganarse el respeto alemán a base de bajas.
El escritor Blanco Corredoira comenta para RBTH en qué condiciones estuvieron recluidos en Rusia los soldados de la División Azul; ”Los prisioneros españoles fueron sometidos por el régimen de Stalin a un trato muy singular: por un lado se les mantuvo incomunicados con España.

Fueron de los pocos prisioneros de guerra que no pudieron mandar ni recibir cartas de los suyos. Pero se les mantuvo relativamente agrupados, de forma que no cayeron en manos de los blatnoi y otras bandas de hampones. Casi siempre en lagers o campos de trabajo para prisioneros de guerra. Llegaron, eso sí, a convivir con "los otros españoles", los prisioneros republicanos españoles (aviadores, marinos, niños de la guerra española) que habían caído en desgracia y eran perseguidos por el régimen. Juntos, los españoles, hicieron causa común. Protagonizaron sonadas huelgas de hambre, como en Borovichi en 1951. Se les retuvo en la Unión Soviética más tiempo del admisible. Sólo a partir de la muerte de Stalin se suavizó el trato y se agilizó la repatriación”.
Y añade Corredoira: ”La vuelta a España tuvo el carácter de una resurrección. Las imágenes de la llegada al puerto de Barcelona en el barco fletado por la Cruz Roja, el Semíramis, son muy emocionantes porque muchos de aquellos hombres habían sido dados por muertos. El recibimiento fue espectacular, pero luego tuvieron que rehacer su vida. Se encontraron una España muy mejorada pero que ya estaba en la órbita de los Estados Unidos. El régimen no hizo gestos que pudieran incomodar a los nuevos aliados. Y, en general, aquellos hombres no quisieron hablar de la guerra, trataron de olvidar”.
Empatía hispano-rusa
No obstante, resulta curioso que la mayoría de los historiadores coincidan en el fácil entendimiento entre españoles y rusos, y eso a pesar de las penurias y de encontrarse en una guerra tan cruenta. En este sentido Jorge M. Reverte explica que ”la impresión humana fue muy positiva. Todos volvieron hablando de los campesinos rusos (sólo conocieron a campesinos) como gentes maravillosas, aunque ignorantes. Les impresionaban las condiciones de vida en esos lugares que pasaban tantos meses enterrados bajo la nieve. Les impresionaba mucho el arte bizantino de las iglesias ortodoxas. Novgorod, las cúpulas de su catedral... Y les impresionó de una forma brutal los palacios de los alrededores de Leningrado. El paisaje, sin montañas, de los inmensos bosques y lagos les acababa por parecer monótono”. También Blanco Corredoira es de esta opinión, y recuerda que ”hay cientos de libros de memorias. Ello evidencia que la experiencia impresionó mucho a los españoles. La enormidad del paisaje; el incomensurable rigor del invierno; la profundidad de sus bosques...; la dureza y pobreza de la vida rural en Rusia; la belleza de su música; la bondad de sus gentes; el carácter pacífico de los prisioneros soviéticos; la fácil convivencia con la población rusa. En su mayoría mujeres, ya que muchos hombres estaban movilizados. Puedo asegurar que el español llegó a amar al pueblo ruso. Existe una atracción, un respeto y un cariño que se mantiene. Creo sinceramente que somos los dos polos y refugios sentimentales de Europa, y como tal nos atraemos”.
Para más información tenemos los tres libros recomendados y una sala en el Museo del Ejército español, recientemente abierto en el Alcázar de Toledo.
Para la División Azul también se compuso una canción, con letra de Agustín de Foxá y José María Alfaro, y música de Juan Tellería. El himno fue interpretado por primera vez en el Teatro Calderón de Madrid el 8 de diciembre de 1941.

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Esto es del 2015


https://es.rbth.com/internacional/2015/ ... dial_49301

La participación española en la Segunda Guerra Mundial
HISTORIA
08 MAYO 2015
ANTONIO FERNÁNDEZ ORTIZ
Además de la conocida División Azul enviada por Franco para luchar en el frente oriental contra la URSS, hubo cientos de voluntarios en el Ejército Rojo. Entre ellos, decenas de 'niños de la guerra' y exiliados de la Guerra Civil.
Durante la Gran Guerra Patriótica en la Unión Soviética, España combatió en los dos frentes. Por un lado el cuerpo expedicionario enviado por el régimen de Franco conocido como División Azul, que comprendía además una unidad de aviación conocida como Escuadrilla Azul. El contingente permanente en el frente fue de unas 22.000 personas y en total se calcula que llegaron a pasar por la división Azul unos 47.000 soldados y oficiales. El número de bajas en el frente fue de 4.954 muertos y unos 8.700 heridos, de los cuales 2.137 quedaron mutilados.
En cuanto al número de prisioneros, en una Nota Informativa de la Dirección General para Asuntos de los Prisioneros de Guerra e Internados del Ministerio del Interior de la URSS (GUPVI según su siglas en ruso), fechada en enero de 1949, se dice que el número total de prisioneros españoles durante la guerra ascendió a 464, de los cuales, para aquellas fechas quedaban en los campos de internamiento un total de 304.
Las repatriaciones comenzaron muy pronto, aunque en cantidades muy pequeñas. Así, 1945 fueron repatriados dos prisioneros de guerra. En el año 1946 lo fueron 21. Y en el año 1948, siete. Hubo que esperar hasta abril de 1954 para que llegaran a Barcelona 219 prisioneros de la División Azul en el barco francés Semiramis.
De estos 464 prisioneros de guerra, una cantidad que osciló entre las 65 y 70 personas se acogieron a las campañas de concienciación antifascista y rehabilitación, siendo autorizados a quedarse a vivir en la URSS previa solicitud de la ciudadanía soviética. Los testimonios de muchos de ellos sirvieron para depurar responsabilidades por crímenes de guerra cometidos por los alemanes, por lo que muchos temieron sufrir duras represalias en caso de su regreso a España.
El grueso de la División Azul estuvo en combate hasta que Franco dio orden de su retirada del frente y su traslado a España el 12 de octubre de 1943. No obstante un grupo importante de soldados y oficiales que osciló entre los 1.500 y los 3.000 decidieron quedarse, constituyendo la Legión Azul, la cual también fue repatriada a España en marzo de 1944. Los últimos voluntarios españoles encuadrados en unidades de las SS para extranjeros aguantaron hasta el final de la guerra, de ellos destaca un grupo de unas 120 personas que combatieron en ciudad de Berlín hasta la toma de la misma por las tropas soviéticas en abril-mayo de 1945.
Por otro lado, los soldados españoles combatientes en el Ejército Rojo fueron todos voluntarios y procedían de dos contingentes principales:
Los exiliados procedentes de la España republicana, alrededor de unas 4.000 personas, que encontraron refugio en la URSS tras la derrota en el año 1939. Entre ellos se encontraban oficiales y soldados de diferentes armas del Ejército de la República y no pocos aviadores que pasaron a formar parte, por su experiencia en combate, de unidades de élite de la aviación soviética.
Al mismo tiempo, jóvenes procedentes del contingente de los 'niños de la guerra'. Muchos de ellos falsificaron su edad de nacimiento para poder alistarse, ya que no contaban con la edad mínima para el alistamiento voluntario.
Los españoles combatieron en diferentes frentes: en la defensa de Leningrado, en la defensa de Moscú, Stalingrado, etc. Se tiene constancia documental de 46 aviadores que se incorporaron al frente en septiembre de 1941. También hay constancia de un grupo de españoles que dentro del contingente militar de la NKVD se encargó de la defensa del Kremlin en 1941-1942. También participaron los españoles en grupos de partisanos en Bielorrusia y Ucrania.
Muchos fueron condecorados, destacando el caso de Rubén Ibárruri, caído en la batalla de Stalingrado y condecorado como Héroe de la Unión Soviética. Las cifras de fallecidos en combate, procedentes de los dos contingentes, no son todavía exactas ni definitivas, oscilando entre los 207 y los 283 muertos en acciones de guerra (de los cuales unos 75 eran niños de la Guerra).
España es el único país extranjero que tiene el honor de contar con un monumento propio en el Parque de la Victoria (Park Pobedi) en la ciudad de Moscú, un lugar de gran valor simbólico. Ello se debe al eterno agradecimiento y reconocimiento del pueblo ruso hacia los voluntarios españoles que partieron al frente para combatir junto a los soviéticos contra la ocupación alemana.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España