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NotaPublicado: Jue Mar 01, 2012 8:44 pm 
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El sargento baamarani Brahim uld Burhui, en Tichla

A diferencia de otros hechos narrados en este subforo, éste no pertenece a la categoría de heroico, pero sí es todo un ejemplo de lealtad a España, esa misma lealtad que hoy día se echa en falta en muchos de los españoles.

Se viene a cumplir otra vez aquél viejo dicho de que no se es español por haber nacido en España; es español el que siente a España como algo propio.

Qué era Ifni

Era un pequeño territorio de 1500 km2 (la quinta parte de la provincia de Madrid) situado al Sur de Marruecos, en la costa frente a las islas Canarias. Estaba poblado en 1964 por unos 50.000 habitantes de la tribu ait-baamarani, tribu no marroquí, sino bereber. En su capital, Sidi Ifni, se concentraba, aproximadamente, la mitad de esta población.

Se cree que este territorio, en concreto su capital, era la Santa Cruz de Mar Pequeña que fue ocupada por los castellanos en el siglo XV, en los años de la incorporación de las Canarias a la Corona de Castilla. posteriormente, fue abandonado el enclave.

Al crearse el sultanato de Marruecos (s.XVIII) este territorio se consideró perteneciente al mismo. El sultán de Marruecos Mohammed IV cedió a España el territorio de Ifni como consecuencia del Tratado de Wad-Ras, firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860. A partir de entonces, se fueron creando enclaves españoles al Sur de Ifni, en la costa del actual Sáhara Occidental: Cabo Juby (Tarfaya), Saguia el Hamra, Villa Cisneros y La Güera (Río de Oro). Todos estos asentamientos se iban levantando, pese a las reticencias y desconfianza de Francia, y quedaron legalmente asignados a España en la Conferencia de Berlín (1884), con el nombre de Sahara Español.

El 6 de abril de 1934, el general Capaz desembarcó en Ifni, y tomó oficialmente posesión de aquél territorio, así como los del Sur. Todos ellos fueron conocidos, a partir de 1946, como África Occidental Española (AOE). En 1959, los territorios españoles del golfo de Guinea, Ifni y Sahara pasaron a ser provincias españolas, con estatus jurídico idéntico a las restantes (y actuales) 50 provincias.

El comienzo de la guerra de Ifni

En 1956, Marruecos consiguió su independencia de España y Francia. En el tratado firmado por Franco y Mohammed V, dejaba claramente establecido que los territorios del Sahara Español (incluido Ifni), quedaban fuera del tratado (por supuesto, también las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y los restantes enclaves africanos en el Mediterráneo).

Sin embargo, y a pesar de lo acordado, en marzo-abril de 1957 (sólo unos meses después de firmado el tratado) aparecieron partidas armadas en el territorio de Ifni, y en Saguía el Amra (norte del Sahara). Salvo excepciones, no eran baamaranis ni saharauis, sino marroquíes de los que habían combatido contra Francia como "Ejército de Liberación marroquí" antes de la independencia. Después se supo que Hassan, hijo de Muhammed V y futuro rey Hassan II, estaba en la sombra tras aquellas partidas.

Lejos de amainar, las partidas fueron creciendo con el tiempo, y también su agresividad. España envió refuerzos a la zona. Desplazó diferentes unidades militares, entre ellas algunas banderas de la Legión, y creó una nueva bandera específica, la XIII, para residir allí. Pero no fue suficiente, y el Alto mando del territorio ordenó, en septiembre de 1957, la evacuación de los pequeños presidios militares esparcidos por Ifni, concentrando sus guarniciones en una zona de seguridad rodeando la capital, Sidi-Ifni. En Saguía el Amra (también llamada Villa Bens/Tarfaya) se hizo algo parecido (con las diferencias relativas a la disparidad de los territorios).

Pero una gran parte de estas guarniciones estaban formadas por los tábores de Tiradores de Ifni. Eran unidades similares a los regulares, con oficiales españoles (y algún indígena) y con soldados mayoritariamente baamaranis (también algunos españoles).

Muchos puestos contaban también con otra unidades 100% españolas, y con algunas de la Policía Territorial (formada por baamaranis y españoles).

Ante la orden de retirada, muchos de los soldados baamaranis (que hasta entonces habían demostrado una gran lealtad a España), desconcertados ante el abandono español, viéndose rodeados por las partidas marroquíes, y temiendo por sus familias, desertaron. La mayoría se fueron a sus poblados, y algunos -los menos- se incorporaron a las bandas invasoras marroquíes.

España tardó algún tiempo en identificar a los componentes de aquellas partidas. Se vio que eran marroquíes mayoritariamente, y no baamaranis y saharauis que querían liberar el territorio del control español, como repetía Marruecos. También se pudo conocer después que los fusiles y munición eran, en su mayoría, española, de la que se había cedido a Marruecos por el tratado de independencia de 1956.

Estos intentos de "descolonizar" esos territorios contaron con el apoyo de la ONU y, especialmente, de USA, que prohibió a España utilizar contra "su aliado" Marruecos, el material militar que había entregado a España como parte de la ayuda a cambio del uso de las bases militares en España.

Esta prohibición impidió a España la utilización de material "moderno" (excedentes de la guerra de Corea), especialmente aviones. Así, hubo que recurrir a los procedentes de la Guerra Civil: los Heinkel HE-111 renovados (los llamados "Pedros"), los Messerschmitt 109 (llamados "Buchones") y los Junkers JU-52.
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A mí me parece, Señor, que no tengo otra cosa buena sino ser español (Catalina de Erauso, "la Monja Alférez", a un Cardenal)


Última edición por Amenofis el Lun Nov 10, 2014 3:27 pm, editado 6 veces en total

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NotaPublicado: Jue Mar 01, 2012 8:49 pm 
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La gesta de Tichla

El hecho que llamó mi atención, y por eso lo cuento, ocurrió dentro de esa retirada generalizada que ordenó el alto mando español en septiembre de 1957, y que se demostró hecha con gran previsión (puesto que en Octubre se produjo una ofensiva generalizada en todo el territorio, por parte de esas fuerzas marroquíes irregulares contra el Ejército español).

El 2 de Septiembre se cumplió la orden de evacuar a las tropas de los puestos del interior. El general Gómez Zamalloa intentó que se anulara la orden, pero una comunicación urgente del Estado Mayor Central reafirmó la orden.

De las diferentes guarniciones a evacuar, Tan Tan lo fue por vía área el 3 de septiembre, y Smara lo fue por vía terrestre, mediante un convoy de 5 vehículos. Quedaron en el puesto solo un sargento y 10 soldados, todos askaris, que decidieron permanecer allí.

En esos días, el jefe del Grupo Nómada de Villa Cisneros -y a la vez, Delegado del Gobierno-, comandante Troncoso Palleiro, realizaba un reconocimiento aéreo por los puestos de su jurisdicción, verificando si se habían cumplido las órdenes, y la situación en que quedaban los puestos. Iba a bordo de un Ju-52.

Todos los puestos habían dado ya cumplimiento a la orden urgente, excepto el de Tichla. Al sobrevolarlo, vio que aún ondeaba la Bandera Española. Ante esto, el Comandante ordenó al teniente piloto que tomara tierra. Éste, con buen criterio, se negó a obedecer, haciendo ver al comandante que él era el que mandaba en el avión, y que las condiciones meteorológicas, y el estado mismo del avión (que ponía en riesgo el poder despegar de nuevo) lo desaconsejaban. El comandante insistió, ordenándole obedecer. El teniente volvió a negarse, y le recordó que en los transportes aéreos y navales, el mando lo tiene el comandante de la nave o aeronave, independientemente de la graduación de los pasajeros.

Entonces, el comandante Troncoso hizo valer su condición de Delegado gubernativo y, por tanto, representante del Gobierno. El piloto, desconcertado ante una orden política y no militar, accedió a tomar tierra, pero dejando claro que no podía parar los motores (por el riesgo de que no volvieran a ponerse en marcha) y de que concedía sólo unos minutos (por el riesgo a un cambio en el viento).

El comandante Troncoso se apeó y se acercó al puesto. Allí, su jefe, el sargento Brahim uld Burhui, había mandado formar a su tropa, y le dio novedades.

Troncoso le preguntó si no había recibido la orden de evacuar, a lo que el sargento respondió que sí. Le ordenó, entonces, recoger equipo, armas, munición y pertenencias personales y subir rápidamente al avión.

El Sargento Brahim, antes de dar la orden a los askaris, le dijo al Comandante que no podían evacuar la posición sin arriar antes la bandera, rindiendo a la misma los honores de ordenanza. Y pidió permiso para que, ya que no tenían cornetín para el toque de Bandera, le permitiera arriarla rindiendo honores mediante descargas de fusilería.

Al escuchar esto, es fácil imaginar la emoción (y quizás, incluso, la vergüenza personal) que embargó al comandante Troncoso. Aquél sargento baamarani había dado una lección inolvidable de lealtad a España, representada por la Bandera.

Este sencillo hecho encierra, en realidad, dos lecciones de honor y lealtad: la del sargento, cumpliendo con el juramento a la bandera, y la del comandante, jugándose su vida, la de la tripulación, y el propio avión, por no abandonar a sus soldados.

Si grande es el desierto, más grande es esta doble lección de lealtad a la Patria y a los propios subordinados.

Esta historia, junto a otras muchas, se contaba de un reemplazo a otro en el Sahara y en Sidi Ifni. Y aquí la dejamos para la historia, para que quede constancia de ella, y no se pierda (el español medio es muy desmemoriado, o peor aún, tiene una memoria selectiva, como estamos viendo en la reciente ley de Memoria Histórica).

Las consecuencias

Pero la historia no terminó aquí.

El piloto, cumpliendo con su obligación, citó el hecho en el parte que elevó al final del servicio. Y esta gesta, en vez de como gesta, pasó a conocerse como "el incidente de Tichla". El General-Jefe de la Zona Aérea pidió un Consejo de Guerra contra el comandante Troncoso, por haberse extralimitado con órdenes que no podía dar. El general Zamalloa, máxima autoridad militar de aquellos territorios, se puso de parte del comandante Troncoso, al que felicitó. Y esto mismo hizo el Capitán General de la zona.

El general de la Zona Aérea lo escaló al Ministerio del Aire, y lo mismo hizo el Capitán General en el ministerio del Ejército. Así, pues, se produjo una situación muy tensa entre ambos ministros, tensión que sólo el tiempo relajó.

El comandante Troncoso, desde luego, no tuvo que sufrir ningún arresto ni acudir como procesado a ningún Consejo de guerra.
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Última edición por Amenofis el Dom Sep 09, 2012 7:52 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie Mar 02, 2012 12:00 am 
Este comandante Troncoso, ¿tenía algo que ver con el más famoso comandante Julián Troncoso, espía-saboteador del Ejército Nacional que operó en el sur de Francia -con gran eficacia- durante la Guerra Civil y que, al término de ésta, fue el primer presidente de la Federación Española de Fútbol?

Sé que ingresó en el Ejército junto a tres hermanos suyos, pero no parece que por edad ninguno de ellos fuera el comandante Troconso de Ifni. En todo caso, un hijo o un sobrino suyo.


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NotaPublicado: Vie Mar 02, 2012 7:54 am 
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Este otro Troncoso, Julián Troncoso (que fue presidente de la FEF de 1937 a 1939), era ya coronel en 1952 (5 años antes de los hechos narrados), y se retiró con ese grado en 1959.

Teniendo en cuenta que no es un apellido muy frecuente, y que son muy normales las sagas de militares, es probable que el comandante Troncoso fuese pariente suyo, aunque de una generación posterior.

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NotaPublicado: Jue Mar 15, 2012 1:09 am 
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Una bonita historia Amenofis, que me ha recordado varias cosas:

1º-. El abandono con que España dejó en Marruecos a algunos de los los Alféreces y Sargentos moros de Regulares, de las Mehalas, y de las Mehaznías que se licencenciaron con motivo del fin del Protectorado, en contra de su voluntad ya que querían seguir perteneciendo al Ejército Español, en el caso de Regulares, o continuar con mandos españoles y bajo la instrucción española en en caso de las unidades jalifianas que peretenecían al Gobierno del Sultán (Mehalas y Mehaznías). Yo conocí un Alférez, al que sus paisanos maltrataron cuando lo vieron por las calles sin el uniforme, que su casa parecía un verdadero museo de Regulares y el mejor cuadro era uno donde se exponían sus credenciales y documentación, sus divisas y distintivos y las condecoraciones que había obtenido.

2º-. El paralelismo entre Ifni y el Sahara en cuanto a insurgencia guiada por Marruecos, la presión de la Onu, y la negativa de nuestros aliados de EEUU a utilizar armas y municiones de procedencia USA.

3º-. No es la primera vez que las cúpulas militares del Ejército y la Aviación se enzarzan en un fregado de competencias que llega hasta lo más alto.

Dicho esto, me imagino que al buen Sargento, alguién le premiaría y le agradecería el detalle de honor para con nuestra bandera y con su uniforme que aún seguía siendo nuestro.

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Por campos pardos y blancos regaron tierras, tiñeron nieves.
Corazones sin descanso, almas en las que nunca llueve.


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NotaPublicado: Vie Mar 16, 2012 12:54 pm 
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Entiendo que aquellos oficiales subalternos y suboficiales quisieran seguir en el Ejército español, pero hay que tener en cuenta que la Mehala era la tropa del Sultán, y la Mehaznía, la policía del Sultán. Por tanto, ambas unidades eran marroquíes; nunca habían pertenecido al Ejército español, y estos militares nunca habían sido oficiales o suboficiales de nuestro Ejército.

El caso de los Regulares era distinto. Se trataba de unidades del Ejército español. Aun así, al independizarse Marruecos, se desarmó a los tábores de Regulares como medida de precaución transitoria, antes de proceder a su reorganización (muchos ya no hacían falta, al reducirse el territorio). Un compañero mío en UNAMU era entonces (1957) alférez en la Legión en Melilla (en el 2º Tercio), y se le ordenó ir con su sección a Segangan, a desarmar el tábor que se acuartelaba allí (en el acuartelamiento, vivían los regulares con sus familias).

Una vez hecha la reorganización de los Regulares, sólo pudieron seguir en nuestro Ejército los oficiales y suboficiales con la ciudadanía española. Y casos excepcionales, como el del Teniente General Mizzian, se trataron excepcionalmente, pero siempre con el principio anterior. Él mismo pidió al Caudillo que le levantara el juramento de fidelidad a España, puesto que él se consideraba ciudadano marroquí y debía lealtad al Rey de Marruecos. Y allí volvió, llegando a ser Ministro de la Defensa (y héroe y vencedor de la guerra con Argelia de 1963).

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