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NotaPublicado: Jue Dic 17, 2009 4:53 pm 
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En este hilo vamos a recordar una de las varias acciones gloriosas que acompañaron a aquella tragedia de Annual, que costó la vida de más de 13.000 españoles (según datos oficiales) o hasta 22.000 (según datos oficiosos) y que arruinó la imagen de Alfonso XIII.

Se trata del heroico sacrificio del Regimiento de Caballería Alcántara, al mando accidental del Teniente Coronel don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, hermano del futuro dictador, Teniente General don Miguel Primo de Rivera. Por tanto, tío de José Antonio, al ser hijo de don Miguel.

En Annual se dieron grandes sacrificios y actos heroicos, pero hay tres hechos gloriosos que destacan sobre los demás: la defensa hasta la muerte de las posiciones de Igueriben y Monte Arruit, y el sacrificio -y casi extinción- del Regimiento Alcántara cuando cubrió la retirada desordenada de las tropas españolas hacia Melilla.

Recordemos que Annual precede en una generación a la guerra civil de liberación y a la División Azul. Por tanto, muchos de sus protagonistas eran padres de los que participaron en estas últimas campañas, y muchos de los mandos militares se foguearon en las guerras marroquíes, antes de asumir mandos superiores en la División Azul.

Hechos como los que aquí relatamos fueron los que vivieron y templaron el carácter de aquellos soldados.

En homenaje a su tío, al arma de Caballería, y a los héroes de aquél regimiento, José Antonio hizo su servicio militar en un regimiento de Caballería (el de Húsares de la Princesa) unos pocos años después, alcanzando el empleo de Alférez de Complemento de Caballería.
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A mí me parece, Señor, que no tengo otra cosa buena sino ser español (Catalina de Erauso, "la Monja Alférez", a un Cardenal)


Última edición por Amenofis el Lun Nov 07, 2011 1:50 pm, editado 7 veces en total

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NotaPublicado: Jue Dic 17, 2009 5:31 pm 
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Antecedentes

El general Silvestre, gran conocedor del mundo moro (o magrebí, como prefieren decir ahora) y, especialmente, del bereber, tomaba posesión de la Comandancia General de Melilla (para la que había sido designado un mes antes) en enero de 1921. Valiente (y para muchos, temerario) y devoto monárquico (había sido ayudante de Alfonso XIII), inició un despliegue muy rápido para ocupar y pacificar la parte del Protectorado que se le había asignado. Los objetivos estratégicos, eran la pacificación y coupación rápida del territorio; los objetivos inmediatos, terminar la construcción de un ferrocarril minero que, además, mejoraría las comunicaciones en la zona.

La rapidez (mejor, precipitación) en el despliegue supuso que los diferentes puestos estuvieran excesivamente separados entre sí, y en muchos casos en ubicaciones inadecuadas: se buscaban los puntos altos, pero ello suponía que, en muchos casos, carecían de agua, y las aguadas había que hacerlas a varios kilómetros de distancia (con el consiguiente riesgo de hostigamiento por los rebeldes).

A este primer problema se añadía que, para hacer el despliegue, se había recurrido a tropas indígenas con preferencia a las españolas, pues desde la Semana Trágica de Barcelona, los políticos querían evitar protestas en España por el empleo de soldados de reemplazo en zonas tan arriesgadas.

Y el tercer problema era la corrupción generalizada en aquél ejército, en el que hubo muchos casos (según recoge el informe Picasso posterior a Annual) de venta a potenciales enemigos de material perteneciente al Ejército español (incluyendo la munición).

Y en esta situación se produjo algo que el general Silvestre, a pesar de su conocimientos de la mentalidad beréber, no había previsto: el levantamiento generalizado de las tribus del Rif en su territorio, bajo el liderazgo de Abd-El-Krim.

Muhammad Abd-El-Krim era hijo del jefe de una de las tribus de la zona, muy pro-español. Muahmmad y sus hermanos fueron a escuelas cristianas en Melilla, recibiendo la enseñanza primaria y media. Y su hermano menor vino a España a estudiar Ingeniería militar y mineralogía, con objeto de obtener el título de ingeniero de Minas, y explotar los ricos recursos mineros del Rif.

Muhammad, después de la enseñanza media, había completado su formación religiosa en una escuela coránica, y en 1916 ya era el director del suplemento árabe del diario "El telegrama del Rif". Su sentimiento antiespañol apareció cuando supo que España estaba a punto de comprar los derechos de explotación minera del territorio de una de las tribus. Se presentó allí, y consiguió paralizar la operación, que se estaba llevando en secreto.

A partir de entonces, su actitud antiespañola creció, y fue encarcelado por sus acciones de agitación. Su padre y familia tenían mucho trato con el general Silvestre.
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Última edición por Amenofis el Lun Abr 18, 2011 6:12 pm, editado 5 veces en total

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NotaPublicado: Jue Dic 17, 2009 5:33 pm 
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El desastre de Annual

La rebelión generalizada cogió desprevenidos a los españoles. Las tropas nativas, en gran medida desertaron (unos por ser partidarios de los rebeldes, otros por miedo a represalias en sus familias), y hubo que proceder a una rápida reorganización de las guarniciones, incluyendo un repliegue necesario a posiciones más próximas a Melilla.

Abarrán, la primera

El primer ataque se produjo el 1 de Junio en la posición muy avanzada de Abarrán, que el coronel Morales había aconsejado no ocupar hasta el Otoño de ese año, en que se consideraba que estarían consolidadas otras posiciones anteriores y las comunicaciones. El resultado fue el aniquilamiento de la guarnición española, y la pérdida de toda la artillería.

Lo que siguió

Los rifeños evitaban hacer prisioneros, salvo que se tratara de médicos y de artilleros, pues de ambos tipos de profesiones estaban muy necesitados.

Desde este día hasta las fechas trágicas del 22 y 23 de Julio, Silvestre reorganiza las guarniciones, pide refuerzos a su superior, el Alto Comisario, general Berenguer (que éste le niega, pues ha empezado una operación contra otro líder bereber, El Raisuni, y no pude distraer recursos), y pide que la escuadra española ocupe un punto en la costa desde el que pueda proteger la posición excesivamente avanzada de Annual, a lo que se niega la flota, por el enorme riesgo de esa acción improvisada.

Entre el 18 y el 21 de Julio trata de socorrer la siguiente posición que ha quedado aislada, la de Igueriben. Fracasa, y el día 21 cae la posición, muriendo casi todos sus defensores.

Entonces Silvestre, poniéndose en persona al frente de las operaciones, decide una retirada organizada hacia Ben-Tieb desde la siguiente posición (que ahora ha quedado en avanzada) de Annual. Pero el hostigamiento continuo de los bereberes convierte la retirada en desbandada a la altura de Izumar. Silvestre desaparece (distintos testimonios, contradictorios, dicen que muere combatiendo, o que se suicida), y las restantes posiciones caen en cascada entre el 21 y el 24. La matanza ha sido tan terrible que quedan escasas fuerzas capaces de defender Melilla, que se encuentra, así, a merced de los rifeños. Y, además, empieza a aparecer el desánimo, incluso desmoralización, en gran parte de la guarnición y en la población civil.

Y es en estos días, 22 y 23, cuando el Regimiento Alcántara, haciendo un enorme sacrificio que le lleva casi a desaparecer, consigue proteger esa retirada y hacer que lleguen a Melilla el máximo de soldados posible. Su precio, más del 90% de bajas en sus unidades de armas (también se incluyen algunas que no eran de armas), siendo la unidad europea de Caballería que más bajas ha sufrido en una única batalla a lo largo de la historia (superior a la famosa y cinematográfica carga de la Brigada ligera británica en Balaklava).

(cont.)

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Última edición por Amenofis el Sab Ago 25, 2012 8:34 pm, editado 4 veces en total

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NotaPublicado: Vie Dic 18, 2009 5:58 pm 
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Sucesión de desastres entre el 17 y el 23 de Julio

A continuación resumimos todo lo ocurrido desde el 17 de Julio hasta el desastre de Annual.

El 17 de Julio, las harkas (partidas de guerreros) de Beniurriaguel, Ammart, Beni Tuzin, Gueznaya, Targuit y Ketama lanzaron un repentino ataque a lo largo de toda la línea española. Mientras tanto, el general Berenguer declaraba al diario "El Sol" que la pacificación de Marruecos se realizaba con éxito y que no era menester el envío de nuevas tropas. Asimismo, el informe mensual de Silvestre a Berenguer solo contenía información rutinaria, sin percatarse de lo que se preparaba (así lo reveló el informe Picasso, hecho con posterioridad al desastre para depurar responsabilidades).

La primera noticia que tuvo Berenguer fue el 19 de julio. Ese día recibió de Silvestre varios telegramas angustiosos que revelaban una situación límite. Se pedía de todo: refuerzos, ataques de distracción de la Armada en Sidi Dris, apoyo aéreo, etc...

Igueriben, la segunda

Para entonces Igueriben llevaba ya dos días cercado, sin posibilidad de socorro. Una columna de 3.000 hombres que pretendía liberar a los sitiados fue frenada a poca distancia, sin conseguir su objetivo y perdiendo, además, 152 hombres en dos horas.

La sed fue una auténtica tortura para los sitiados de Igueriben. Empezaron bebiendose el jugo de las patatas estrujadas y de las latas de conserva, primero; después, la tinta de los tinteros (entonces no había bolígrafos ni plumas estilográficas) y el agua de colonia, y finalmente su propia orina, en la que disolvían azúcar y refrescaban al relente de la noche. Como ya se ha dicho, era una más de las varias posiciones que no habían considerado la necesidad de disponer de suministro de agua dentro del recinto. La aguada la hacían en el manantial más cercano, que estaba, precisamente, en Annual (a 5 Kms de distancia). Sólo consiguió llegar a la posición un pequeño convoy, protegido por el Capitán de Caballería Cebollino Von Lindeman (que se hizo, por ello, acreedor a la Cruz Laureada de San Fernando), pero fue insuficiente.

De los 800 hombres que componían la guarnición, la mayoría fueron pasados a cuchillo, incluido el heroico Comandante Benitez, jefe de la posición. Los que quedaban aptos, inutilizaron la artillería, quemaron todo lo que podía ser útil a los moros, e iniciaron la retirada. Sólo 25 supervivientes llegaron a Annual, y de ellos, 16 murieron más tarde víctimas del agotamiento y el shock que muchos sufrieron al beber de golpe gran cantidad de agua.

Por su heroísmo en la defensa de Igueriben, les fue concedida también la Cruz Laureada de San Fernando al Comandante Benítez y al Capitán de la Paz Orduña.

Annual, la tercera

Al caer Igueriben, Annual quedó en vanguardia y, a demás, en situación muy delicada. Allí estaba el general Silvestre, que convocó a sus oficiales en asamblea y, vista la situación y la escasez de municiones, ordenó la evacuación.

A las 4,55 horas del día 22, Silvestre mandó un último telegrama, anunciando que se replegaba hacia Ben-Tieb, si le era posible. Pero, iniciada la retirada, la tropa se desbandó presa del pánico que le produjo el acoso continuo. Desapareció la disciplina y la autoridad de los oficiales y suboficiales.

Fue al producirse esa avalancha cuando parece que murieron Silvestre, el Coronel Morales (Jefe de la Policía indígena) y el resto del Estado Mayor. Según la opinión más argumentada, Silvestre se suicidó (algunos -los menos- sostienen que murió luchando).

Abd-el-Krim honró la memoria del coronel Morales, entregando su cuerpo a los españoles, sin exigir rescate. Entre ambos existía una antigua y fuerte amistad, así como un aprecio mutuo, de cuando Abd-el-Krim era subordinado de Morales en la Oficina de Asuntos Indígenas.

Del cuerpo de Silvestre, sin embargo, no se ha logrado saber nada.

La avalancha humana huyó por el desfiladero de Izumar, acosados por los rifeños, que disparaban sin cesar, y sin cuidado de que se les respondiera.

Conforme los supervivientes iban alcanzando otros puestos en su retirada, iban contagiando el pánico a las guarniciones que, desmoralizadas, se incorporaban a la huída.

Según lo iban conociendo las diferentes tribus, o kábilas, aquellas que no se habían sumado a la rebelión se iban incorporando. Sólo hubo una excepción, que fue la tribu de Abd-El-Kader (que se mantuvo leal a los compromisos con España).

En la huída se mezclaban civiles (colonos, comerciantes) con los soldados. Muchos enfermos y heridos, o simplemente agotados, quedaron abandonados a merced de los rifeños.

Buy Meyan, Izumar, Yebel Ubdia y otras, las cuartas


Las posiciones de Buy Meyan, Izumar, y Yebel Ubdia fueron barridas. En Ulad Aisa, Dar Haes Busian y Terbibin las guarniciones fueron asesinadas.
Y en Dar Quebdana, la guarnición negoció su rendición, pero una vez entregaron las armas, los descuartizaron. Las guarniciones de Timyast y Sidi Abdallah huyeron hacía Tizi Johoren, pero fueron abatidos en la huida.

Los supervivientes de Ras Tikerman, Tisingar y Ain Mesanda escaparon en dirección a Sbush Sbash, donde se reunieron los pocos supervivientes.

Tampoco quedaron supervivientes de las guarniciones de Kandusi, Buhafora, Azru e Ishafen. En Yart el Bax, se sublevaron las tropas indígenas que, después de degollar a sus oficiales españoles, se unieron a los rebeldes.

En Ben Tieb la guarnición, después de destruir el polvorín, huyó a Dar Dríus, donde el General Navarro, 2º en el mando de la Comandancia de Melilla, intentaba detener y reorganizar las tropas que llegaban de todas partes. El general Navarro pensó, en un primer momento, defender Dar Dríus, puesto que disponía de tropas suficientes para ello, pero ante tal desmoralización, pánico y agotamiento físico, consideró más adecuada la retirada. Pero eligió el camino más largo, hasta Melilla, en lugar del más corto, hasta la costa, en donde la Armada, en última instancia, podía haber cubierto la retirada, y apoyado la defensa.

Monte Arruit, la quinta

Y así, el 23 de Julio se reanudó la retirada a través de la llanura de Garet, Batel y Tistutin, llegando por fin a Monte Arruit, en donde tuvo lugar la segunda gran carnicería de este desastre, en las postrimerías de Julio.

Actos heroicos


A pesar de la desbandada, hubo muchos actos heroicos. Los más importantes, los días 22 y 23, se debieron a:

- El regimiento de caballería “Cazadores de Alcántara”, que protegió, alternativamente, flancos y retaguardia de aquella columna de espectros asustados, mediante varias cargas al sable (la última, a pie), enfrentándose a la caballería cabileña de Metalsa, hasta la extenuación.

- El grupo de soldados de unidades dispersas de distintas armas y cuerpos, que consiguió reunir y organizar el Capitán Arenas. Combatieron bravamente. Y cuando su capitán cayó mortalmente herido por un francotirador cerca de Monte Arruit, sus soldados llevaron su cadáver hasta Navarro, exigiendo que se le concediera la Laureada, como así fue.

El mismo 23 cayó el puesto de Targuesit. Esa tarde, la guarnición de Sidi Dris consiguió abrir una brecha hacia la costa, consiguiendo llegar sólo unos pocos a los buques de la Armada. Por último, la guarnición de la posición costera de Afrau pudo salvarse en los buques casi en su totalidad.
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Última edición por Amenofis el Lun Abr 18, 2011 6:14 pm, editado 10 veces en total

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NotaPublicado: Vie Dic 18, 2009 6:25 pm 
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La hazaña del Alcántara

Dejo la relación de los hechos en manos de un gran amigo mío, Francisco Ángel Cañete Páez, historiador militar, Comandante de Complemento y que ha estudiado a fondo la hazaña. Lo cuenta en el siguiente artículo suyo:

LA MUERTE HEROICA DE UN EDUCANDO DE BANDA
Artículo publicado en 16/9/2007, y escrito en Junio de 2006
DEDICATORIA: A los gloriosos jinetes del Regimiento de Caballería “ALCÁNTARA” Nº14 (Veterinarios y Educandos incluidos), que en la tarde del 23 de Julio de 1921, ofrendaron su vida a la Patria, al cumplirse el LXXXV Aniversario de su heroico y sublime sacrificio.


La monjita que acompañaba al muchacho, en uno de los primeros días de Enero de 1921, hasta el acuartelamiento del Regimiento de Caballería “Cazadores de Alcántara” Nº 14, era la misma que catorce años atrás se encontraba de guardia junto al torno del hospicio donde era depositado un niño en un cesto de mimbre y con una nota escrita a lápiz donde con cierta dificultad podía leerse: “Este niño no ha sido bautizado, cuiden de él por amor de Dios y hagan que el día de mañana sea un hombre honrado y de provecho”.

Durante el trayecto, la monja iba recordando esa fria noche de Enero de 1907, cuando, medio adormilada en su guardia, creyó sentir el tintineo de la campanita, producido por el desplazamiento circular del torno al girar sobre sus goznes, así como los pasos presurosos al alejarse, de la persona que había depositado en él la cesta con el niño en su interior.

Y este era el muchacho, todavía un niño, que educado por la comunidad religiosa del benéfico centro durante sus primeros 14 años, camina hoy a su lado con cierta tristeza reflejada en sus ojos, al tener que abandonar el centro donde se crió, pero con la alegría que le producía el saber que, si todo iba bien, ese mismo día podría vestir el honroso uniforme de la Caballería Española; ya que desde meses atrás y esperando tener cumplida la edad reglamentaria, había venido manifestando su deseo de “sentar plaza” como educando de banda para luego seguir la honrosa carrera de las armas y poder alcanzar con su esfuerzo y estudio los nobles y honrados galones de Suboficial Maestro de Banda del Arma de Caballería. Empleo éste, que ya habían alcanzado varios de sus más antiguos compañeros del hospicio, para honra, satisfacción y estímulo de esta noble, caritativa y benéfica Institución.

No hubo problema alguno en la filiación del muchacho. El Coronel prometió a la monjita que podía marcharse tranquila, ya que desde ese momento el chico quedaba bajo su protección y al amparo del glorioso Estandarte del Regimiento. Reconocido por el capitán médico y declarado “útil y apto” para el servicio de las armas, el chico fue filiado como “Educando de Banda” voluntario, por un período de cuatro años y “sin opción a premio”. En el mismo acto, el Sr. Coronel ordenó al Suboficial Maestro de Banda del Regimiento que se hiciera cargo del nuevo educando, al que iniciaría en la enseñanza de los toques de clarín y de trompeta reglamentarios en la Caballería y de cuyos progresos le tuviese puntualmente informado. Esto, sin menoscabo de la asistencia del muchacho a las Academias Regimentales para que siguiera progresando en el noble arte de la escritura, la lectura y las cuatro reglas fundamentales de la aritmética. Ordena finalmente el Coronel al Subayudante, que por la sastrería del Cuerpo se le confeccione un uniforme de paseo al nuevo educando adecuado a su edad y estatura.

Han transcurrido ya seis meses desde aquél día y ahora estamos en el mes de Julio del citado año 1921. El Regimiento de Cazadores de Alcántara se encuentra destacado, en misiones de campaña, en las desérticas llanuras de Annual, Zona Oriental del Protectorado de España en el Norte de África. Durante los días 21 y 22 del citado mes de Julio –días tristísimos para la Patria- se ha producido el derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, y la propia plaza de Soberanía española ha estado a punto de caer bajo las hordas rifeñas, sublevadas contra España por el cabecilla Abd-el-Krim. De la Península, acuden en socorro de la plaza melillense varios batallones de Infantería y con la mayor urgencia se trasladan también hasta Melilla, desde la Zona Occidental del Protectorado, los Regulares de González Tablas y el TERCIO DE EXTRANJEROS al mando de su jefe, el Teniente Coronel Don José Millán Terreros (conocido, en el futuro, como Millán Astray).

En Annual nuestras tropas han sido masacradas por las cábilas de harqueños declarados en rebeldía, y la desesperación, el pánico y el desaliento han cundido entre nuestros soldados y han llevado a la deserción de la mayor parte de unidades indígenas que servían bajo nuestra bandera. El Comandante General de Melilla, Don Manuel Fernández Silvestre ha muerto, al parecer disparando su pistola contra el enemigo, aunque su cadáver nunca fue encontrado . Esforzándose en impedir esta insólita desbandada han caído con honor los coroneles Manella y Morales, encuadrados ambos a las órdenes directas del Comandante General. La palabra “Desastre”, en esta ocasión, reviste con toda intensidad su cruda acepción terminológica.

El General de Brigada de Caballería Don Felipe Navarro y Ceballos-Escalera, 2º Jefe de la Comandancia General, asume el mando y concentra las dispersas tropas en Dar Drius, para intentar desde allí la retirada a las sucesivas posiciones de El Batel y Tistutin (donde comienza el ferrocarril minero que facilitará la evacuación de heridos y enfermos hasta Melilla), para enlazar posteriormente con Monte Arruit y esperar allí, en posición defensiva, la llegada de refuerzos urgentemente solicitados.

A las tres de la tarde del día 23 de Julio, el General Navarro ordena la retirada hacia la posición de“El Batel”, si bien preocupado sobremanera por el bajo estado moral de las tropas con el consiguiente detrimento de la disciplina. De la protección de la columna encarga al Regimiento de Caballería “ALCÁNTARA” Nº 14, que tras la muerte heroica de su coronel Don Francisco Manella Corrales, ha tomado el mando el Teniente Coronel Don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, ilustre jefe del Arma de Caballería, Profesor de Equitación Militar y hermano menor del Teniente General de sus mismos apellidos.

Don Fernando sabe que la papeleta que le ha encargado el general es de difícil solución. En una palabra, el cumplimiento de la misión implica que el Regimiento se ha de sacrificar, si preciso fuere, en beneficio del resto de sus compañeros de armas. En el Regimiento, a nadie se le oculta la gravedad de la misión encomendada.

Puesta en marcha la columna, escoltada por los escuadrones del “Alcántara”, nuestras tropas avanzan sin novedad, si bien y a poco de comenzar el avance ya tiene el Regimiento que dar su primera carga, pues un pequeño convoy, con los heridos mas graves, estaba siendo atacado por los harqueños. El teniente coronel manda cargar a uno de sus escuadrones, haciendo replegarse al enemigo y consiguiendo que el convoy se abra paso y llegue sin novedad a Melilla.

Sobre las cuatro de la tarde, y tras una hora de marcha , la columna logra alcanzar el cauce del Rio Igán, que en este mes de Julio baja completamente seco. Allí han tendido los moros una emboscada a la columna y de improviso el fuego rifeño se hace patente desde los montes y laderas cercanas. El enemigo, muy superior en número y crecido por la victoria sobre nuestras tropas en Abarrán, Igueriben y Annual, ataca decidido sobre nuestros desmoralizados efectivos.

El Teniente Coronel Primo de Rivera sabe que ha llegado la hora del sacrificio. El Regimiento entero sucumbirá, si es necesario, para que la columna pueda progresar hasta alcanzar “El Batel”. Reagrupado el Regimiento, el teniente coronel manda que los escuadrones formen en “línea de a cuatro” para acto seguido, con su voz fuerte y bien timbrada, arengar a sus soldados:

“Ha llegado para nosotros la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos”.

El joven educando de nuestra historia que habíamos dejado recién filiado el día de su ingreso en el Regimiento, pese a su juventud y al corto tiempo que lleva en el mismo, actúa ya como “trompeta o clarín de órdenes”, y ocupa su puesto en formación “a dos largos de caballo y a la izquierda” del que monta el jefe, esperando con el clarín pegado a los labios la orden de este para dar los toque reglamentarios. Intuyendo que hoy va a ser un día de gloria para el Regimiento, ha adornado su clarín de mando con vestiduras de gala, figurando en su anverso bellamente bordadas las armas de la Caballería y en el reverso, sobre fondo blanco la Cruz flordelisada de la Orden de Alcántara, bordada en verde, que da nombre al Regimiento. El Teniente Coronel lo mira fijamente y compadecido quizás por su extrema juventud, le ordena retirarse a retaguardia junto al resto de la banda, pues no lo necesita, le dice, toda vez que mandará el Regimiento “a la voz”. El joven trompetilla hace como que obedece y simula retirarse, pero en su mente resuena aún con fuerza la fórmula de su reciente juramento al Estandarte, en lo que dice de “Obedecer y respetar siempre a vuestros jefes, no abandonarles nunca...”. Y si había jurado esto ¿cómo iba él a “abandonar” a su Teniente Coronel en estos momentos de peligro?. Jamás lo haría, sino podía combatir como educando lo haría como soldado, pues ya dejó de ser un niño el día que vistió el honroso uniforme de la Caballería.

Puesto el Regimiento al paso, el Teniente Coronel desenvaina y a la voz ordena a sus escuadrones: “¡Saquen... Sables!”, y los sables de los jinetes del “Alcántara” brillan refulgentes cual rayos cegadores al salir de sus vainas, mientras golpean con sus espuelas los ijares de sus caballos para pasar “al trote” y alcanzar poco después el galope. De nuevo suena potente la voz del Teniente Coronel Primo de Rivera ordenando: “¡Para cargar!”. Y acto seguido da la voz ejecutiva: “¡Carguen! ¡VIVA ESPAÑA!”.

Como un alud impetuoso la masa de jinetes arremete contra los harqueños recibiendo al descrestar un nutrido fuego de fusilería, que hace aumentar el galope hasta convertirse en un huracán desenfrenado. El combate adquiere una fiereza descomunal. Las cargas se suceden, pero el enemigo es muy superior en número y además domina perfectamente el medio y conoce palmo a palmo el terreno en que combate. Las bajas en los escuadrones empiezan a ser muy numerosas. Nuestro trompetilla de órdenes, con el clarín colgado a la espalda, clava las espuelas a su caballo y combatiendo como soldado, su sable, al que su débil brazo le cuesta trabajo sostener, se abate terrible buscando una y otra vez el cuerpo del enemigo. Pero ahora, un golpe seco en el pecho seguido de un fuerte dolor junto al corazón, le hacen tambalearse en el caballo al haber sido alcanzado por una bala rifeña . Derribado al fin, la vista se le nubla y a su mente acude la imagen de una bella mujer que le sonríe y le llama con cariño a su lado. La dama que así se le presenta en su mente febril no es otra que su madre a quien nunca conoció. Después la oscuridad, el vacío, la nada. El joven educando había dejado de existir. De su cuello aún pende su clarín engalanado, salpicado ahora por la sangre tan generosamente derramada.

A estas alturas del combate, el Regimiento ha sufrido un gran quebranto (también las bajas de los rifeños son muy numerosas). Exhaustos jinetes y caballos por las cargas que llevan dadas, el tormento de la sed se hace insoportable. Una oscura costra formada por el polvo y el sudor surcaba el curtido rostro de los jinetes de Alcántara, denotando bien a las claras las varias horas de feroz refriega soportadas bajo el ardiente sol africano. El desánimo parece que empieza a cundir entre los soldados. Y es en estos momentos de suprema angustia, cuando el Teniente Coronel Primo de Rivera, erguido majestuosamente sobre su caballo “Vendimiar”, un magnífico ejemplar español “pura sangre”, que el ilustre jefe maneja con singular maestría, arenga de nuevo a sus soldados y les pide un postrer sacrificio: el Regimiento va a dar su última carga (la octava); si bien, y dado el grado de extenuación de jinetes y caballos, se va a producir un hecho histórico en los anales de la Caballería. El Regimiento, altamente disminuido por el gran número de bajas, va a dar esta última carga con los caballos ¡al paso!.

En la extrema retaguardia se encuentra formada a caballo la banda Regimental integrada por 13 jovencísimos “Educandos de Trompeta” – de los que ya hay que deducir la baja del trompetilla de nuestra historia tan gloriosamente caído- , y al mando del Suboficial Maestro de Banda del Regimiento. Se encuentran también formados en retaguardia los tres Oficiales Veterinarios junto al Capellán y al Teniente Médico. Enfrascado el “pater” en reconfortar espiritualmente a los soldados moribundos, y esforzándose el médico en curar a los heridos y aliviar sus sufrimientos; todo ello bajo el fuego enemigo y con los precarios medios clínicos de que dispone.

Enardecidos por la vibrante arenga de su Teniente Coronel, los escuadrones de “Alcántara” vuelven de nuevo sobre los moros, pero – como se ha dicho- a estas alturas del combate, las fuerzas van faltando y los caballos apenas si responden a las espuelas de sus jinetes. Carga por última vez “al paso” el Regimiento, adentrándose con brío entre las zarzas y parapetos de los rifeños y bajo una lluvia de encendidas balas. Muchos de los jinetes caen derribados en tierra y aún se defienden, sable en mano, del enemigo que les rodea.

Atentos a la arenga del Jefe del Regimiento, y expectantes ante el cariz que está tomando la desigual pelea, los tres Alféreces Veterinarios (Veterinarios Terceros en la denominación oficial) saben que ha llegado también para ellos la hora del sacrificio. Pese a ser “Oficiales Facultativos” (sin mando de armas) tienen profundamente arraigado el sentimiento de que, por encima de todo, son Oficiales del Regimiento de “Alcántara”, que en esta tarde del 23 de Julio, y en estos momentos de gravísimo peligro para su Regimiento, van a intentar conciliar lo aprendido en sus respectivas Facultades de Veterinaria con la asignatura sublime del amor a España, representada en la defensa del glorioso Estandarte del Regimiento; y así, transformados en un momento en Oficiales de Caballería, intentan cubrir las numerosas bajas de sus compañeros del Arma, cargando con brío contra las posiciones rifeñas.

Esa tarde, el Cuerpo de Veterinaria Militar se cubrió de gloria merced al valor y al arrojo de tres de sus mas modestos representantes: Los Alféreces DON JUAN MONTERO MONTERO, DON VIDAL PLATÓN BUENO Y DON EDUARDO CABALLERO MORALES, ofrendando estos dos últimos su vida a la Patria al morir heroicamente en la acción de tan señalado día (tan sólo unos días mas tarde, y en la heroica defensa de Zeluán, encontraron también gloriosa muerte los Oficiales Veterinarios Don Enrique Ortiz de Landázuri, Don Luis del Valle Cuevas y Don Tomás López Sánchez; ¡GLORIA Y HONOR PARA ELLOS¡).

Al fin los esfuerzos de Primo de Rivera y el brío y el tesón puesto de manifiesto por los bravos soldados y oficiales de “ALCÁNTARA” se ven culminados con el éxito. Duramente quebrantados los rifeños por el férreo castigo infligido por nuestros soldados que en impetuosa carga han irrumpido de nuevo entre sus filas, les obliga a ceder ante el terreno replegándose.

Cumplida la misión, cuando ya las sombras de la noche se han hecho patentes sobre el límpido cielo africano, los escuadrones se van incorporando poco a poco hacia la posición de “El Batel” -muchos de los extenuados soldados marchan a pie, llevando de la brida a su no menos extenuado caballo- donde ya la columna del General Navarro había logrado alcanzar la posición a costa, eso sí, de la casi total destrucción de sus hermanos de Caballería.

Entre los que marchan a pie, y mezclado con sus soldados, figura el Teniente Coronel Primo de Rivera, a quien han matado a su corcel “Vendimiar” y ha rehusado aceptar las ofertas de cederle el suyo los soldados que aún lo conservan.

Al anochecer de aquel fatídico 23 de Julio de 1921 “ALCÁNTARA” había dejado de ser un Regimiento, pero el Libro de la Historia le abriría desde entonces una de sus mas brillantes páginas.

De los 691 hombres que formaban el Regimiento al toque de diana, al pasar la reglamentaria lista de Retreta en la noche de ese día 23 de Julio, 541 habían muerto en combate, 5 habían sido heridos (los moros remataron con feroz crueldad a muchos soldados heridos), y 78 quedaron prisioneros de los harqueños. TOTAL: 624 bajas. Sólo 67 jinetes extenuados consiguieron alcanzar la posición de El Batel. Entre los muertos, los 13 jovencísimos trompetas que formaban la banda, y entre ellos, como se ha relatado, el joven educando de nuestra historia.

Epílogo Emotivo.- No tardó el Teniente Coronel Primo de Rivera en acudir al encuentro de sus soldados caídos sobre las ardientes arenas marroquíes. Milagrosamente ileso (aunque una bala rifeña, como se ha visto, le mató a su caballo) en los combates del día 23 de Julio, sin embargo, tan sólo unos días más tarde y cuando se encontraba sobre el parapeto colaborando activamente en la defensa de la posición de “Monte Arruit”, una granada de cañón le destrozaba un brazo que un cirujano militar tuvo que amputarle sin anestesia ni material adecuado (parece ser que utilizó para la amputación una navaja de barbero y un hacha de carnicero) pero, declarada la gangrena, entregó su alma a Dios en la mañana del día 5 de Agosto de 1921. Recuperado su cadáver durante la reconquista llevado a cabo por las tropas españolas, fue trasladado a Madrid y recibido en la estación de Atocha con las máximos honores militares, presidiendo el duelo S.M. El Rey Don Alfonso XIII que, muy emocionado, puso sobre el féretro del heroico Teniente Coronel la Cruz Laureada de San Fernando, máxima condecoración al valor en España. Ordenó además S.M. que el nombre glorioso de Don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, figurase en lo sucesivo y a perpetuidad a la cabeza del Escalafón de los Tenientes Coroneles del Arma de Caballería.

Y a buen seguro, que al verle llegar por los confines del Cielo, el centinela celestial daría la voz de ordenanza: ”¡Guardia, a formar; el Teniente Coronel!”. Y allí, sobre la celeste bóveda sonarían con fuerza los dos puntos de trompeta,- reglamentarios para recibir a un Teniente Coronel con la guardia formada- tocados con toda la fuerza de sus pulmones etéreos, por aquél educando, casi niño, que mucho antes que para soldado había estudiado para héroe, y que ahora sonreía feliz al haber vuelto a encontrarse con su Teniente Coronel.

NOTAS

1. La “OFICIALIDAD DE COMPLEMENTO” creada por Ley de Bases de 29 de Junio de 1918, contó también con un muy digno representante en la heroica jornada del 23 de Julio de 1921. Se trata del Alférez de Complemento de Caballería DON JUAN MAROTO Y PÉREZ DEL PULGAR. Este Oficial se encontraba dicho día destinado en el Regimiento de Caballería “ALCÁNTARA” 14, y en él se cubre de gloria participando en todas las cargas contra los rifeños dadas por dicho Regimiento. Milagrosamente ileso, consigue llegar a El Batel, y al día siguiente se presenta voluntario y al mando de una sección desmontada, para acudir en auxilio del Aeródromo de Zeluán, en cuya defensa participa hasta caer gravemente herido, quedando prisionero de los rifeños y teniendo que soportar un largo y cruel cautiverio de 18 meses en las mazmorras del Rif. Liberado al fin por Abd-el-Krim (previo pago de un rescate) S.M. el Rey Don Alfonso XIII lo asciende a Teniente de Complemento de Caballería y le otorga la Cruz que lleva el nombre de la excelsa Madre del Monarca: LA CRUZ DE MARIA CRISTINA.

Fuente: Francisco Ángel Cañete

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Magnifica aportación, desde luego en las campañas de Marruecos podemos encontrar unas acciones heroicas bellísimas y dignas de una buena película, que lastima que en España no seamos como en USA, si los americanos tuviesen estas historia no quiero ni pensar la cantidad de películas que ya habrían emitido., pero en España quitando cuatro gatos el resto no saben ni que hubo guerras en Marruecos…..

Si tienes algún relato más de otras unidades por favor publicalos.
Un saludo :wink:


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NotaPublicado: Vie Dic 18, 2009 9:39 pm 
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Alcazar escribió:
si los americanos tuviesen estas historia no quiero ni pensar la cantidad de películas que ya habrían emitido

Basta pensar en el general Custer y su "mítico" (?) Séptimo de Caballería, y Little Big Horn. ¿Cuántas películas se han hecho?. Y así como convirtieron al inepto y arrogante Custer en un héroe sacrificado, el general Silvestre sería el summum.

Y también los ingleses han sacado mucho partido de su famosa "Carga de la Brigada Ligera", en Balaklava (Crimea) en guerra contra lus rusos, a mitad del s.XIX. Esa brigada contaba con unos 600 jinetes (cantidad parecida a la del Alcántara), dio una sola carga contra posiciones artilleras rusas, y su porcentaje de bajas no llegó al 90% (como sí ocurrió en el Alcántara), pero los poetas británicos lo ensalzaron y llevaron al cine en, al menos, dos ocasiones. ....A diferencia de España

.....De todas formas, no he terminado el relato.

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Síntesis de las acciones del Regimiento Alcántara en aquellos días

20 de Julio:

Dada la gravedad de la situación, el 20 de Julio, el Regimiento de Alcántara se concentra en el campamento de Drius.

21 de Julio:

El Regimiento participa sin éxito en el intento de auxilio a la posición de Igueriben.

22 de Julio:

Sin poder destacar ningún hecho aislado, la actuación del Regimiento es ejemplar, intentando poner orden en la desbandada con los pocos medios de que dispone, cubriendo los flancos y la retaguardia de la columna, hasta su llegada a Drius.

23 de Julio:

Con la retirada total hacia El Batel decretada por el General Navarro, éste ordena al Tte Col. Primo de Rivera (al saberle al frente de la única tropa organizada) apoyar el abandono de las posiciones. Se combate en muchos momentos al arma blanca.

Una vez recibida la orden, el Teniente Coronel Primo de Rivera se reunió con sus oficiales y dirigiéndose a ellos les dijo:
“La situación, como ustedes verán, es crítica. Ha llegado el momento de sacrificarse por la patria, cumpliendo la sagradísima misión de nuestra Arma. Que cada uno ocupe su puesto y cumpla con su deber”.

El Alcántara cumplió su deber de proteger los flancos y la retaguardia de la columna en retirada con constantes cargas sobre el enemigo. Pero su gesta mayor estaba aún por llegar: cuando la columna atravesaba el río Igan, se produjo un fuego intensísimo de fuerzas rifeñas emboscadas. El Alcántara cargó con sus escuadrones sobre el flanco izquierdo, mientras la columna vadeaba el río. Fue en este momento cuando Primo de Rivera, pistola en mano, sabiendo a lo que se enfrentaba, arengó a sus jinetes con estas palabras, ya citadas anteriormente:
"¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos".

Y aquí es donde tuvo lugar una de las más épicas actuaciones de la Caballería Española a lo largo de su historia. De las ocho cargas que dieron ese día los jinetes del Alcántara, cuatro se produjeron aquí. Y fue aquí donde los jinetes y caballos agotados, dieron su última carga al paso, y después pie a tierra.

Y fue en estas últimas cargas, y ante lo menguado de las fuerzas, debido al desgaste continuo, cuando los oficiales veterinarios y los jovencísimos educandos de banda se incorporaron y cayeron junto a sus compañeros.

Al finalizar esa jornada, el Regimiento de Alcántara había dejado de existir como Unidad militar operativa, aunque seguía existiendo en Melilla un escuadrón de Destinos, y una pequeña parte de la Plana Mayor (que era todo lo que había quedado): Los pocos supervivientes, por su parte, no llegaron a Melilla; formaron parte de la guarnición que defendió heroicamente monte Arruit, hasta la muerte.

Y días después aún fallecieron algunos de los supervivientes. Entre ellos, el propio Teniente Coronel Primo de Rivera a causa de la gangrena producida al amputarle un brazo tras ser alcanzado por un proyectil de cañón en la defensa de Monte Arruit.

Por todos estos hechos, se inició el trámite para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento de Alcántara, con el siguiente dictamen del juez instructor:

"... En virtud de estas situaciones donde resplandece de forma brillante la conducta de este Regimiento de la que el clamor público y muy especialmente de los residentes en esta Plaza que vivieron y sufrieron aquellos días de angustia y que son los más fieles juzgadores de la actuación de este Cuerpo hizo ya sus galas juzgándolas sin pasiones como heroicas y definitivas en aquellos sucesos pasándolas a la historia para enaltecer y perdurar las glorias de España y su Ejército y el Arma de Caballería; el Juez que tiene el honor de informar es de parecer que en pocos casos como el presente está tan claro el derecho a tan apreciada recompensa como el del Regimiento de Alcántara comprendido en el artículo 55 del vigente reglamento."
Melilla a 8 de Febrero de 1.933


Pero la unidad había sido disuelta en 1932, como consecuencia de la aplicación del plan Azaña. Por eso se paralizó el expediente, y nunca se llegó a conceder la Laureada colectiva al Regimiento, quedando como una deuda pendiente a esos heroicos jinetes que lo dieron todo para defender a sus compañeros y a España y su honor.

A fe que, al entregar su vida, cumplieron hasta el fin sus compromisos como soldados españoles y -nunca mejor dicho- como caballeros.
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Breve reseña histórica del Regimiento Alcántara

En la actualidad, esta unidad lleva el nombre de "Regimiento de Caballería Acorazado "Alcántara" nº 10", y pertenece a la Brigada de Caballería “Castillejos” II (que desciende del llamado “Trozo de Milán”, creado en esa ciudad italiana el 4 de Abril de 1661).

NOTA: "Trozo" es el nombre que se daba a las unidades tácticas de Caballería en los siglos XVI y XVII, al igual que los Tercios eran las de Infantería (y como nota curiosa, hasta muy entrado el s.XVI, las unidades equivalentes a los posteriores escuadrones de caballería se llamaban "cornetas"). En el siglo XVIII, tanto las anteriores como las de artillería se organizaron en Regimientos. El nombre de "trozo" aún se utiliza en la Infantería de Marina.

El Regimiento Alcántara tuvo su origen en el 19 de Febrero de 1656, con el nombre de "TROZO DE NESTIEN", llamado así por ser éste su primer Maestre de Campo. Quedó establecido en el Estado de Bruselas.

En 1696 se estacionó en Cataluña. Posteriormente, con el nombre de Regto. da Caballería Cecile (por su coronel D. Alejandro Cecile), pasó a Lombardía (italia), destacando en las batallas de Luzara, San Sebastiano y Monte-Deuzo.

En 1706 vuelve a los paises Bajos, para reforzar las Unidades españolas de defensa, interviniendo en las últimas acciones españolas en este territorio, como la reconquista de Brujas.

En 1710, España comienza la evacuación de Flandes. El Regimiento llega a Cataluña y Aragón y termina en Extremadura, en donde recibe hombres y caballos.

En 1714 vuelve a Cataluña, interviniendo en las últimas acciones finales de la guerra de SUcesión.

En 1718, recibe el nombre de "Alcántara", nº 7, como consecuencia de la siguiente Real Ordenanza de 10 de Febrero:
"Don Felipe V,... por cuanto por Ordenanza de 28 de Febrero de 1.707 establecí los nombres perpetuos que habían de tener mis Regimientos.... ; y conviniendo a Mi servicio, que se restablezca esta regla y sea general para todos los Cuerpos de Infantería, Caballería y Dragones que me sirven en mis dominios de Europa y África, sin que los referidos nombres se varíen, aunque se muden los Coroneles, ni por otros motivos; he resuelto, que todos los Regimientos que se incluyen en esta Ordenanza se nombren perpetuamente en adelante en la conformidad que se sigue: Coronel Alejandro Cecile, Nombre que tenía “Cecile”, Nombre definitivo “Alcántara", siendo su número el 7º”.

En 1733 vuelve a Italia, a Toscana, formando parte del ejército del Conde de Montemar, se acantona en Florencia e interviene en varias acciones. En 1738, se traslada a Tarento, y en 1740 regresa a España. Reside primero en Fuente de Cantos (Badajoz), y después en Zamora.

En 1762 toma parte en la ocupación de Braganza y Almeida, en la campaña de Portugal.

En 1769 se le fusiona el Regimiento de Caballería Brabante. En 1786 está acantonado en las plazas de Loja y Alcalá la Mayor (distrito de Granada). Después pasa a Extremadura.

En 1793 forma parte del Ejército del Rosellón que, bajo el mando del general Ricardos, invade Francia, iniciándose la guerra de la Convención. El Regimiento interviene en el ataque de Treserres.

En 1797, después de finalizar la guerra anterior, se le destina al Puerto de Santa María (Cádiz) para proteger de los intentos de desembarco ingleses. En 1800 vuelve a Extremadura, estableciéndose en Badajoz y Olivença. En 1805 vuelve a Cádiz, acantonándose en San Roque, Tarifa y Ronda.

En 1808 forma parte del Ejército del General Castaños. Durante la guerra interviene en la defensa de Somosierra conta Napoleón, y en otras acciones posteriores. En 1.812 defiende la Plaza de Valencia. Después, se traslada a Murcia.

Después figura de guarnición en Sevilla y otras plazas de Andalucía, Extremadura y Castilla la Nueva.

En 1851 pasa a denominarse "Regimiento 16º de Lanceros". Pasa por las plazas de Alcalá de Henares, Vicálvaro, Sevilla, Alcalá de Henares (otra vez) y Madrid (presta servicio en el Real Palacio y en la plaza).

En 1860 está en Puerto de Santa María. Después, en Ciudad Real, Madrid (dejando un escuadrón en Almagro), Alcalá de Henares, Madrid (cuartel Conde Duque), Vitoria, Zaragoza, Barcelona (cuartel de Atarazanas).

Entre 1872 y 1876 interviene en muchas operaciones de la tercera guerra carlista, y en la última batalla (la de Peña Plata). Después, pasa a la plaza de Lérida y vuelve a Barcelona (con destacamentos en Gerona, Figueras y Villanueva y Geltrú, y, posteriormente, también a Olot).

En 1895, una unidad expedicionaria se incorpora a los Regimientos de Talavera, Tetuán y Treviño para marchar a Cuba. En 1896 se incorpora un escuadrón completo como escuadrón expedicionario, y en 1898 una pequeña unidad se incorpora al nuevo Regimiento de Caballería bayona nº 33, destinado a Cuba.

En 1899 se acantona en Valencia.

En 1911 se traslada, como regimiento expedicionario, a Melilla (zonas de ZELUAN, RIO KERT Y ZAIO). Interviene en numerosas acciones de la Campaña de Kert, destacando la de RAS-EL-MEDUA.

En 1912 participa en la ocupación de Monte Arruit. Y en 1913-14, en numerosas operaciones. Sus escuadrones cambian de ubicación en función del desarrollo de la guerra. Desde 1912, su residencia está en Melilla, junto a otro regimientod e Caballería: el "Taxdirt".

En 1920, interviene en la ocupación de CHEIF y Tafersit (entre otras).

En 1921 (como ya se ha descrito) participa en Annual y desaparece como unidad operativa a finales de Julio. Con sus restos y algunos refuerzos, se crea un "Escuadrón Provisional", que se estaciona el día 24 (el siguiente al desastre) en ZELUAN y MONTE ARRUIT. La defensa de la primera de estas posiciones termina el 3 de Agosto con la muerte de prácticamente la totalidad de las fuerzas defensoras. La defensa de la segunda se prolonga hasta el 9 de Agosto, en que se rinden y son masacrados al salir de la posición. De toda la guarnición se salvaron sólo 600 hombres que fueron hechos prisioneros.

Después de su sacrificio, a finales de Julio, aún quedaba el Escuadrón de Destinos del regimiento, que estaba en Melilla, y que tomó parte en la defensa de la ciudad.

Un mes después, a finales de Agosto, se incorpora el Coronel D. Emilio Fernández como nuevo jefe del Regimiento. Durante Septiembre se reciben nuevos hombres y caballos que permiten organizar dos Escuadrones. El regimiento vuelve a existir, y participa en las operaciones de reconquista.

En 1922 ya dispone de personal suficiente para organizar cinco Escuadrones y el de Ametralladoras, destacándose a distintos puntos del territorio.

En 1924 el Regimiento está acantonado en DAR-DRIUSS (ya reconquistada), pero mantiene dos escuadrones en Melilla: uno de Armas, y otro de Destinos. HAsta el final de la guerra (1926), el Regimiento realiza operaciones de escolta y seguridad de convoyes y protección de columnas.

En 1927 se dan de baja los Regimientos de Caballería “Vitoria 28” y “Taxdirt 29”, quedando únicamente en Marruecos el “Alcántara 14”, organizado con una Plana mayor y un Grupo en Ceuta, otro Grupo en Melilla, y un tercero en Larache.

En 1930, el "Alcántara" absorbe al regimiento "Villarrobledo 23”, que deja de existir. Pasa de guarnición a Badajoz.

En 1931 se disuelve el Regimiento con la reforma Azaña. Sus efectivos pasan a formar parte del llamado Grupo de Auto-ametralladoras cañón.

En 1944 se reorganiza sobre la base del Regimiento de Caballería Mecanizado Nº 19, y recupera su nombre, ahora en la forma de “Regimiento Dragones de Alcántara Nº 15”. Recoge el historial del Regimiento “Cazadores de Vitoria”, y queda de guarnición en Melilla.

En 1958, como consecuencia de la independencia de Marruecos, se disuelven los tábores de Regulares de Caballería 1 y 2, y su historial pasa al Alcántara, que recibe un nuevo nombre: Regimiento de “Cazadores de Alcántara Nº 15”.

En 1959 se traslada a Jaén, tomando el nombre de “Agrupación Blindada Alcántara Nº 15 de Caballería”.

En 1963, toma el nombre de Regimiento de “Caballería Blindado Alcántara Nº 15”.

En 1966, el Grupo Ligero Blindado de Caballería II, de guarnición en Melilla se transforma en el “Regimiento Ligero Acorazado de Caballería Alcántara Nº 10”.

En 1974, pasa a llamarse "Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara Nº 10” (que mantiene hasta el presente).

En 1991 recibe la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla, en reconocimiento a su entrega heroica en los sucesos de 1.921, y por la labor humanitaria prestada por el mismo en las inundaciones de 1.985.

En 1994 su acuartelamiento, conocido como "Hipódromo", pasa a denominarse "Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera"

En 1999 el Regimiento se hermana con la Orden de Alcántara en un acto celebrado en el pueblo del mismo nombre.
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En honor al heroismo en 1921, el escultor Benlliure (gran patriota, nacido en Valencia, y autor de muchos monumentos a patriotas) creó un grupo escultórico bellísimo, que figura en el paseo Zorrila de Valladolid, frente a la fachada principal de la Academia de Caballería, y frente a los jardines de Campo Grande.
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Escudo del Regimiento (es el de la Orden de Alcántara):
http://img686.imageshack.us/img686/4387 ... antara.jpg

Lema del Regimiento: "HOEC NUBILA TOLLUNT OBSTANTIA SICUT SOL" (“cabalga como el sol: disipa las nubes a su paso”)
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También ha quedado la hazaña inmortalizada en la pintura.
Como ejemplo, este cuadro de Ferrer-Dalmau:
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Citas sobre la hazaña

Los hechos narrados tuvieron un impacto muy fuerte en la sociedad española, aunque quedaron atenuados por la magnitud de la catástrofe de Annual, que dejó en evidencia la incompetencia de muchos mandos miitares (suplida con el heroismo de otros mandos y soldados), la corrupción general del Ejército, y la implicación (activa o pasiva) de Alfonso XIII. ¡Y todo ello sólo 20 años después de la pérdida del Imperio en 1898!.

Vamos a poner primero algunas citas de reconocimiento a los actos heroicos.

"Por supuesto que en medio de este horror hubo también innumerables casos de increíble heroísmo. Como los 690 jinetes del regimiento de Alcántara, por ejemplo, que cargaron una y otra vez contra el enemigo para proteger la retirada de las tropas. La última carga la hicieron al paso, porque ya ni caballos ni jinetes tenían fuerzas para nada más. Cayó el 90 por 100 del regimiento, el mayor porcentaje de bajas que jamás ha tenido una unidad de Caballería europea; cuando el ejército español reconquistó el Rif encontraron los cadáveres del regimiento de Alcántara tal y como murieron, aún en formación de combate."
(de la novela "LA HIJA CANIBAL" de Rosa Montero).

"... la desbandada es protegida por las cargas de los escuadrones de Caballería de Alcántara, las únicas unidades que conservaron conciencia de su deber y contaron con jefes conscientes de su responsabilidad."
(del historiador Gaya Nuño, en su obra "Historia del Cautivo").

".. la retaguardia (en la cual, y quiero salvar una omisión que indeliberadamente cometí), se distinguió, cumpliendo con su deber, la fuerza de caballería de Alcántara."
(palabras del diputado socialista Indalecio Prieto, en octubre de 1921 en el Congreso de los Diputados).
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Y ahora, añadamos algunas citas sobre las críticas a lo que pasó (muchas, de las declaraciones de militares a la Comisión Picasso):

"... la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el Mando ..." Comandante D. Julio Benítez Benítez, muerto en Igueriben al mando de la posición tras cinco días de asedio (21 de julio de 1921).

"... fatal consecuencia de errores que son de todos y de los que la oficialidad del Ejército, ni aún muriendo, puede redimir a éste ... hemos sido, como de costumbre, víctimas de nuestra falta de preparación, de nuestro afán de improvisarlo todo y de no proveer nada, de nuestro exceso de confianza, y todo ello constituye una grave responsabilidad ..."
Teniente coronel D. Ricardo Fernández Tamarit, jefe del 3° Batallón del Rgto. de Infantería "África" núm. 68. Declaración ante el general Picasso, al folio 1.197.

"... una equivocada actuación política y militar, unida a una desorganización, o por lo menos, mala organización militar y política."
Coronel D. Enrique Salcedo Molinero, coronel jefe del Rgto. de Infantería "San Fernando" núm. 11. Declaración ante el general Picasso, al folio 654.
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Biografía del Teniente Coronel don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja

Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 30 de Julio de 1879. Murió en Monte Arruit el 5 de Agosto de 1921. Era hermano menor del Teniente general y dictador don Miguel.

Perteneció a la Promoción de 1898 de la Academia de Caballería, se formó en la Academia de Caballería francesa de Saumur y era campeón de esgrima.

Tras diversos destinos en la península española y ser ascendido a capitán, es destinado a Melilla, al mando del 2º Escuadrón de Cazadores de Taxdirt. Recibió su bautismo de fuego en 1912 en la acción del Zoco de Tarrain con su escuadrón, por cuya actuación se le propuso para la cruz del Mérito Militar. Ese mismo año tomó a la carga el poblado de Ulad Garen, acción que le valió el ascenso a Comandante y ser recompensado con la cruz de María Cristina.

En 1920 se incorporó en Melilla al Regimiento de Cazadores "Alcántara" núm. 10, ya con el empleo de Teniente Coronel, destino que ocupaba en calidad de segundo jefe del regimiento cuando acaeció el desastre de Annual.

Los hechos de 22 y 23 de julio de 1921 ya se han descrito.

Superviviente de estos hechos, el teniente coronel se posicionó en Monte Arruit junto con los supervivientes del Alcántara, a los que se encomendó -por su valía–, la defensa del sector de mayor riesgo, la puerta principal. Como posteriormente relataría un superviviente, fue el alma de la defensa, infundiendo ánimo en todo momento, pasando la mayor parte del tiempo en los parapetos junto a los suyos.

Allí fue gravemente herido el 31 de Julio por un casco de granada de la artillería enemiga que le llevó el brazo derecho estando observando el luego de cañón desde el parapeto, y por la cual hubo de amputársele el brazo con los escasos medios sanitarios que había en la posición (se le amputó con una navaja barbera, y quizás un hacha, y sin anestesia).

Durante el resto del asedio se comportó brillantemente, siempre en constante combate, dirigiendo y animando a todos con su heroico ejemplo.

Murió cinco días después de ser herido a consecuencia de la gangrena que se le presentó. Su muerte le evitó presenciar la rendición de la posición el día 9, a él, que había sido el alma de la resistencia mientras vivió.

Fue recompensado con la Cruz de San Fernando de 2ª Clase, Laureada. Concedida por Real Orden de 12 de noviembre de 1923 (Diario Oficial n�m. 252) por el valor demostrado al frente la carga que protegió la retirada de la columna de Chaif sobre Dar Dríus a Batel el 23 de julio de 1921.

El teniente coronel D. Fernando Primo de Ribera y Orbaneja figura desde entonces como número uno de los tenientes coroneles de la Caballería española.

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Monumento al Teniente Coronel en el patio de la Academia de Caballería
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Fotografía del Teniente Coronel don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja

El Tte Col fue enterrado en el mismo Monte Arruit, a unos pocos centímetros bajo la superficie (la tierra estaba muy dura, y tampoco tenían tiempo para cavar). Fue un acto emotivo, y con el entierro de su jefe, los escasos supervivientes del Alcántara que estaban allí vieron desvanecerse sus esperanzas. La ceremonia, austera por militar, consistió en que sus soldados, por turno, arrojaran puñados de tierra sobre su cadáver (se trata de una tradición de nuestra Caballería).

Los rifeños lo desenterraron, como dice la cita siguiente, de Juan Pando en su libro "Historia secreta de Annual":

“ … los rifeños le habían desenterrado. No les costó mucho: el cuerpo estaba casi al ras del suelo. Sus soldados le habían cubierto con un puñado de tierra, que antes pasaban, con incontenible emoción, por los labios. Rígido, conciso en su fin y ya libre, al aire fétido de Arruit, Primo de Rivera debió parecer a los rifeños más invencible muerto que vivo.
Intrigados por saber más de aquel hombre, el coloso que había cargado contra ellos, sable y grito en alto, por cuatro veces, en las asesinas márgenes del Igán, rodearon sus restos. Necesitaban saber cómo era. Respetuosos de su valor, no le tocaron. Se limitaron a contemplarlo”.


NOTA: Se resalta el hecho de que su cadáver fuera respetado, porque los moros solían cortar a los enemigos muertos la lengua y los testículos, para asimilar sus virtudes. A algunos, pero ya por odio sádico, les sacaban los ojos o les violaban con estacas. Y sin embargo, a los jefes carismáticos enemigos les respetaban con veneración, en una mezcla de admiración caballeresca y de superstición, pues pensaban que eran seres sobrenaturales que podían hacerles daño. Esta admiración hacia el valor es la que llevaba a los rifeños que combatían a favor de los españoles a respetar y obedecer ciegamente a los jefes que demostraban valor... Y más aún si, además de valor, tenían "baraka" (de ahí viene nuestra palabra lúdica "baraja"), que para ellos era una especie de suerte sobrenatural ante las balas enemigas, que los respetaban en su trayectoria.

Cuando se reconquistó la posición, se recuperaron los cadáveres, pero muy pocos pudieron identificarse, pues el calor (que hacía que reventaran los vientres), aparte de las mutilaciones rituales, les hacía irreconocibles. Sin embargo, Primo de Rivera fue identificado sin dudas. Ayudó su uniforme, con los distintivos de grado, el hecho de que le faltara un brazo, y de que lo hubieran respetado sus enemigos.

Y varios años después de estos hechos, fue enterrado de nuevo con los
más altos honores militares. La ceremonia fue presidida por el Rey en Madrid, quien impuso al féretro la Laureada de San Fernando a título póstumo. Previamente a este acto, se había organizado la Capilla Ardiente y el velatorio en el Salón de Fiestas del Ayuntamiento de Málaga, tan pronto llegó en barco el féretro.

Pero el verdadero homenaje es aquél sencillo que le habían tributado el día de su muerte sus leales soldados (la mayoría de ellos dejó su vida días después) en aquellas tierras, sedientas de agua y de sangre, en Monte Arruit.

Cadáver del Teniente Coronel, tal como fue encontrado en Monte Arruit, después de la reconquista por España:
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Última edición por Amenofis el Lun Abr 18, 2011 5:59 pm, editado 4 veces en total

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Bibliografía:

- RCAC "Alcántara" nº 10 (web del Mº de Defensa)
- MORIR EN MONTE ARRUIT, de Luis Miguel Francisco.
- Desastre de Annual (Wikipedia).
- Memorial de Caballería (artículo del Coronel D. Francisco Saro Gandarillas)
- La muerte heroica de un educando de banda (relato de don Francisco Ángel Páez Cañete, Comandante de Complemento de Infantería)
- Biografía del Tte Col don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja (Wikipedia)
- La historia secreta de Annual, por Juan Pando. Ediciones Temas de Hoy. Colección: Historia. Madrid, 1999.
- Las imágenes del desastre. Annual 1921, por Antonio Carrasco García. Almena Ediciones. Madrid, 1999. ISBN 84-96170-20-9.
- Annual 1921. 80 años del desastre, por Juan Tomás Palma Moreno. Almena Ediciones. Madrid, 2001. ISBN 84-930713-9-0.
- En memoria del Tcol. D. Fernando Primo de Rivera y los Cazadores de Alcántara, por José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría, Coronel de Caballería
- La carga del Regimiento Alcántara en Dar Drius (
http://www.mundosgm.com/smf/index.php?topic=4950.0;wap2)
- El desastre d'Annual.(1921). Recuerdos de un cenetista (1909-1931), por Adolfo Bueso. 1976.
- Annual 1921: el desastre de España en el Rif. Por Manuel Leguineche. Ed. Alfaguara. 1996. ISBN 84-204-8235-8.
- Annual 1921, crónica de un desastre. Francisco, Luis Miguel (2005)
- El desastre de Annual y la crisis de la Restauración en España (1921-1923). Por Pablo La Porte Fernández-Alfaro. 2003. Alcalá de henares, UCM.
- Del Rif a Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos. Por Lorenzo Silva. 2001.
- Expediente Picasso (Wikipedia)
- El expediente Picasso: las sombras de Annual. Almena, Madrid, 2004. ISBN 84-96170-01-2
- EL DESASTRE DE ANNUAL (17-Julio / 9-Agosto de 1921); enlace: http://www.geocities.com/annual_1921/
- Desastre de Annual; http://desastredeannual.blogspot.com/

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Última edición por Amenofis el Jue Dic 30, 2010 9:26 am, editado 1 vez en total

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Aún recuerdo a mi abuelo contándome todas las historia de la Guerra de Marruecos, el formaba parte de un Regimiento de Artillería de Montaña de Barcelona (no recuerdo que Regimiento). La poca documentación de que dispongo (recortes de periódico, algún libro, fotografías....) la tengo en la casa del pueblo y no puedo precisar más. También recuerdo cuando me contaba la atrocidad de Monte Arruit, así como hablaba de Segangán, Dar Drius, Nador, Monte Gurugú.... Después de pasar tres años en la Guerra de Marruecos y tras varios años de su regreso a España, concretamente en el año 1.934 se afilió a Falange Española, siendo perseguido él y toda mi familia a partir del año 1.936 a manos del "luchador de la libertad" André Marty. Terminada la Guerra Civil también tuvo algún "pequeño problema" por su ideólogia JoseAntoniana contraria al General Franco. Darte las gracias Amenofis por este excelente trabajo (de verdad eres un auténtico "fuera de serie") y que a mi me ha refrescado la "Memoria", ese de la que ningún español deberíamos de olvidarnos.


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Enlaces:

Fotos:


http://sbhac.net/Republica/Imagenes/Ent ... Africa.htm
http://poetasmuertosjinetes.blogspot.co ... ntara.html
http://www.20minutos.es/museo-virtual/f ... cada/1920/
http://album-agujero-negro.blogspot.com ... e-una.html
http://www.fotosconhistoria.canalhistor ... to_id=1845
http://es.wikipedia.org/wiki/Desastre_de_Annual

Videos:


http://www.youtube.com/watch?v=O3Y1FDtZCJ8 (Annual)
http://www.youtube.com/watch?v=Dl74nMv0 ... re=related (testigo de Annual)
+++

Y, para terminar, y buscando las semejanzas y diferencias entre la Blau y el Alcántara, sólo unas cuantas reflexiones:

1) La División Azul se sacrificó gloriosamente por España. El Regimiento Alcántara, también (por España, y por sus camaradas).

2) La peor amenaza a la que hubo de hacer frente la Blau fue el frío (sin menospreciar al enemigo). La peor amenaza de nuestros guripas en Marruecos fue la sed.

3) La División Azul era una unidad de combate formada por voluntarios, altamente ideologizada, y que sabía por qué combatía. Nuestros guripas en Marruecos iban forzosos, estaban mal entrenados y pertrechados, y no sabían por qué combatían.

4) En ambos casos se luchó bravamente, haciendo honor a nuestra historia y a nuestros valores, que José Antonio calificó de eternos.

5) Y, sobre el mando, en ambos casos se hizo buena, de nuevo, aquella frase del Poema de Mío Cid: "Dios, qué buen vasallo, si hubiese buen señor". Comparemos, por un lado, a los generales de la DEV con los generales Berenguer, Silvestre y Navarro. Y, por otro, los mandos tácticos en las unidades tipo regimiento y batallón, los demás mandos y toda la tropa. En el caso de los generales, tenemos la cara y cruz de la moneda (cara, en la DEV, cruz en Marruecos). En el caso del resto, supieron dar la talla en ambas ocasiones.
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Última edición por Amenofis el Lun Abr 18, 2011 6:03 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Vie Jun 04, 2010 4:33 pm 
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Aunque no pertenecen al Regimiento Alcántara 14, las siguientes poesías sí son representativas de lo que supuso el desastre de Annual para España, tanto en sufrimiento, como en el resurgir de sentimientos patrióticos (han pasado casi 90, y seguimos poniéndonos vez al borde del abismo una y otra vez).

Por eso pongo, a continuación, algunas poesías de César de Medina Bocos. Este poeta vallisoletano (de Pedrajas de San Esteban) dedicó varias poesías a España, y a su hijo Antonio, teniente de Artillería, muerto en Marruecos en 1921, en la posición "A", Peña Tahuarda.

Los títulos de las poesías son de mi invención, al no encontrar los que les puso su autor.
[center]
A Antonio, muerto defendiendo la bandera


¡Bendito seas, hijo idolatrado,
que en medio de un ejército espantado
tú conservaste el ánimo sereno!.
Como buen español y buen soldado,
no dejaste tu puesto abandonado.
Cumpliste como bueno,
sabiendo tú que el honor obliga.
Antes que dar la espalda al enemigo,
preferiste morir. ¡Dios te bendiga,
como yo te bendigo!.
+++

En homenaje a Antonio


Pero quiero cantar, porque mi canto
brota del manantial do brota el llanto
en que me anega mi destino adverso
Y parece que encuentro alguna calma
cuando brota del fondo de mi alma
mojado por las lágrimas, el verso
+++

La Patria y la bandera


De España nos protege la bandera
-dijiste cierto día a tus soldados-
y si fuésemos muertos o ultrajados
a vengarnos vendría España entera”

En lucha desigual, terrible y fiera,
peleasteis valientes y esforzados,
¡y hoy cubren vuestros huesos dispersados
Del monte Tahuarda la ladera!

¿Y España? ¿dónde está? ¿qué es lo que hace?
Con gemir y llorar se satisface,
haciendo enmudecer a sus cañones.

Guiada por espíritus mezquinos
halaga a vuestros viles asesinos...
¡y les paga su crimen con millones!
+++

Indignación


¡Cuántos en la jornada desastrosa,
en fuga vergonzosa!.
Lo mismo que un rebaño de corderos,
muertos o prisioneros,
cayeron del rifeño al duro encono.
Que la fama su nombre no pregone,
y que Dios les perdone,
como yo les perdono.
+++
(cont)[/center]

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Última edición por Amenofis el Mié Feb 15, 2012 11:48 pm, editado 1 vez en total

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