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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:27 pm 
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Noval Ferrao , Luis (cabo)

Estamos ante un nuevo caso de heroísmo, de esos que se producen en momentos extremos y que, fuera de esas condiciones, nadie es capaz de predecir su propio comportamiento.

¿Fue sólo heroísmo?. ¿Hubo también sentido de la responsabilidad, compañerismo, honor,...?. Quizás un conjunto de todas. Lo que es evidente (y de ello puedo yo dar fe, por haber estado en alguna situación parecida), es que en esos momentos la mente trabaja con una rapidez asombrosa, y que lo mismo es capaz, en un segundo de reloj, de recorrer con la memoria toda una vida, que de analizar una situación complicada y decidir rápidamente cuál de las alternativas se va a tomar.

Lo cierto es que la decisión heroica de este cabo de reemplazo, que estaba haciendo su servicio militar obligatorio, salvó la vida a sus compañeros, y la posición para España. ¿A cambio?. Pagó con su propia vida su acto de nobleza.

De todas formas, la historia que vamos a recordar no ha sido la única de este tipo en nuestra historia militar. Basta con rememorar, en nuestra guerra civil, aquél mensaje que el Coronel Pinilla, jefe de los defensores nacionales del cuartel Simancas de Gijón, envían a la flota nacional cuando las milicias del Frente Popular ya han entrado en el cuartel: "Disparad sobre nosotros: el enemigo está dentro".
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Última edición por Amenofis el Lun Oct 31, 2011 4:42 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:29 pm 
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Los hechos

Aunque algunos cambian su segundo apellido en Farrás, Ferral y Terros, su verdadero nombre era el de Luis Noval Ferrao.

Estamos en enésima Guerra de Marruecos (o de África). El Cabo Luis Noval Ferrao está cumpliendo el servicio militar obligatorio en el regimiento de Infantería El Príncipe nº 3 (al que fue destinado el 4 de marzo de 1.909).
La brigada Brualla, a la que pertenecía este regimiento, había ocupado los días 22-23 de Septiembre de 1909 el Zoco-el-Had, extensa meseta desprovista de vegetación que domina los valles de la kábila del mismo nombre y de Frajana. Al norte de esta posición emplazó su campamento el primer batallón, destacando la tercera compañía (a la que pertenece el Cabo Noval) a un pequeño reducto de tierra, rodeado de una débil alambrada y situado al NE.

En la madrugada del 28 de septiembre de 1.909, el cabo Luis Noval atraviesa las alambradas para realizar su ronda por los puestos de escucha. Pero la noche es muy cerrada; se ve con dificultad y, probablemente, Noval se desorienta al intentar volver a sus líneas.

De pronto siente un golpe y un empujón que le tira al suelo y unas manos que le sujetan con fuerza y le tapan la boca. Una voz, casi un susurro, le dice al oído: “Tú estar quieto, paisa, y callar”, al tiempo que siente una gumía sobre su garganta.

Noval tiene miedo, mucho miedo. El moro le da a elegir: “Tú llevarnos a la posición y decir santo y seña; nosotros gritar que ser españoles, si no, matarte.”

Al acercarse a la posición española, él va pensando sobre sus posibilidades. Sabe que, de obedecer a los que le han apresado, él, cabo del Ejército Español, será quien les va a proporcionar la matanza de sus compañeros y la victoria en la posición. Y no puede hacer eso. Más aún; siempre ha admirado las hazañas heroicas que oía de niño y luego había estudiado en la escuela.

Piensa en aquellos españoles de otra época, que habían sido consecuentes consigo mismo. Habían demostrado repetidas veces que sabían pelear y, si era necesario, sabían morir.

A Noval ya se le ha pasado el miedo. De repente, alguien da las voces reglamentarias de alto desde la posición: “¡Alto!, ¿quién vive?. ¡Santo y seña!”.

Y Luis Noval Ferrao, el tímido e introvertido, y también el cabo del Ejército español, contesta con toda su alma: “¡Tirad sobre nosotros, que los moros vienen conmigo! Fuego! ¡Viva España!”.

Su cadáver fue descubierto aferrado fuertemente a su fusil y a su lado dos rifeños, uno de ellos con el pecho atravesado de un bayonetazo. Todos se dan cuenta de la heroica gesta protagonizada por el cabo.
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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:31 pm 
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Otra versión de los hechos: carta que envía el coronel del Regimiento, don Julio Molo, a Fermín Canellas, cronista de Oviedo, publicada en «El Correo de Asturias» de 15 de octubre de 1909

El coronel del regimiento del Príncipe, en esta carta que envía al cronista de Oviedo para conocimiento del pueblo ovetense, daba los siguientes detalles de aquel sacrificio heroico:

«Se encontraba el cabo Luis Noval, a las 2:30 de la mañana del 28 de septiembre, recorriendo la línea de escuchas, y sin duda debido a la oscuridad de la noche, se alejó más de lo conveniente, en el momento en que fue atacado el campamento por nuestros enemigos; un grupo numeroso de los cuales condujo a dicha clase hasta cerca de la alambrada del reducto ocupado por la tercera compañía gritando:

"¡Alto el fuego que somos españoles!",

a cuyas voces el primer teniente Evaristo Álvarez, al distinguir al cabo Noval que llegó hasta las alambradas, mandó hacer alto el fuego, lo que oído por el cabo, gritó seguidamente:

"¡Tirar, que vengo entre moros! ¡fuego! ¡viva España!"

Roto el fuego, se rechazó al enemigo con grandes pérdidas, y hecha la descubierta al amanecer, se encontró el cadáver del heroico Noval, abrazado a su fusil, con la bayoneta calada teñida en sangre, y próximo al mismo un moro muerto, que entre otras heridas de arma de fuego, tenía atravesado el pecho de un bayonetazo. A corta distancia había otro cadáver moro, que el enemigo no pudo retirar en su precipitada huida.

Otros hechos distinguidos tuvieron lugar en esta jornada, en el brusco ataque al campamento ocupado por las tres compañías del primer batallón, y no alcanzando la importancia del relatado, merecen sólo los honores de figurar en la historia del Cuerpo, por cuya razón los omito. Al propio tiempo, tengo el gusto de participarle que en el regimiento se ha abierto una suscripción con objeto de perpetuar la memoria de este heroico soldado, y si esa querida provincia estima que debe hacerse algo en favor del mismo, cuenten siempre con el que suscribe y todos los jefes, oficiales e individuos de tropa a sus órdenes».

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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:33 pm 
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El reconocimiento llega rápidamente

La infortunada muerte de Noval, cuyo arrojo rápidamente se equiparó con la hazaña del héroe de Cascorro en la guerra de Cuba de un decenio atrás, desató riadas de tributos espontáneos, sobre todo, por parte de sus paisanos, que proponían diversos actos que testimoniaran «el orgullo que sus paisanos sienten por el malogrado Luis y perpetúen su memoria».

Fueron sus paisanos quienes propusieron erigirle un monumento en uno de los lugares céntricos de Oviedo.

También iniciaron una suscripción popular para su familia (que pasaba bastante penuria económica), además de solicitar que se les concediera una pensión vitalicia a sus padres.

También se propuso colocar una lápida en su casa natal.

El poeta Pepín Quevedo le dedicó un poema en lengua asturiana, llamado “El Cahu Noval”.

El director de la Banda de Música de Gijón compuso un pasodoble titulado 'El cabo Noval', pasodoble que se estrenó el domingo, 10 de octubre de 1909.

Se solicitó para él la Cruz Laureada de San Fernando, el considerar que la gesta era «modelo grandioso que imitar» y el pueblo raso constataría «con orgullo que uno de los suyos ha merecido los honores de vivir eternamente en la gratitud de sus patriotas». La Laureada le fue concedida a título póstumo, por Real Orden de 19 de febrero de 1910.

Hubo varios escritores que, en sus obras, tomaron la figura de Luis Noval como prototipo de soldado digno de emular en sus virtudes castrenses. Entre ellas, destacan:
- El 'Poema de guerra', que León Castillo publicó en 1910 en Gijón en la Tipografía de Lino V. Sangenís con prólogo de Luis Huerta
- 'El cabo Noval (Episodio trágico de la guerra de Melilla)', drama en dos actos y en verso de Francisco Jiménez, aparecido en Madrid en 1911 en la imprenta de Gabriel López del Horno
- 'El cabo Noval (Episodio histórico)', pieza dramática en un prólogo y un acto dividido en dos cuadros, de Tomás Perrín, que se estrenó en el Teatro Principal de México el 25 de febrero de 1910.

Por último, en 1.912 se inauguró en la plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real, una estatua realizada por Benlliure.
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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:34 pm 
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Biografía

Luis Noval Ferrao nació en Oviedo el 15 noviembre de 1.887, y falleció en el-Had de Benisicar (Marruecos, cerca de Melilla) el 28 de septiembre de 1909.

Ha pasado a la historia como militar español (aun siendo soldado de reemplazo), con el nombre de Cabo Noval.

Nació en la ovetense calle de Santa Susana, en el número 10, y fue bautizado en la iglesia de San Isidoro. Sus padres fueron Ramón Noval Suárez, carretero del Ayuntamiento de Oviedo nacido en Valdesoto (Asturias), y Perfecta Ferrao Sordo, natural de Piloña (Asturias). Era el mayor de tres hermanos.

A pesar de los pocos recursos económicos de la familia, los padres consiguieron dar a sus hijos una buena educación, asistiendo al colegio de El Fontán para los estudios de Primaria.

Después, Luis ingresó en la Escuela de Artes e Industrias de Oviedo, donde se formó como ebanista, oficio al que se dedicó intensamente desde los 15 años, al tener muchos encargos dada su profesionalidad. Al mismo tiempo, asistía a clases nocturnas de Dibujo en la Escuela de Bellas Artes de la capital.

Se trataba de «un muchacho imberbe, tímido y apocado como un niño» (según le definió el periódico gijonés 'El Principado').

De la quinta de 1908, el 4 de marzo de 1909 empezó su servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería El Príncipe nº 3.

En la revista de septiembre fue promovido a cabo y el día 9 de dicho mes salió de Oviedo con la expedición de su regimiento destinada a combatir en Marruecos.

El día 14 desembarcó con su batallón en Melilla, y una semana después (festividad de San Mateo) ya tomó parte en el duro combate de Taxdirt, del cual, con fecha 25, refería pormenores en carta dirigida a su padre, en la que no dejaba de añorar las fiestas locales de Oviedo. El día 22 asistió también a la toma del zoco de el-Had de Benisicar, donde acampó su batallón y donde, seis días después, halló la muerte.

Había estado en África 14 días solamente, y allí encontró la muerte. Y allí se le enterró hasta que, el 24 de octubre de 1916, regresaron sus restos a Oviedo. Y allí se le enterró, bajo el monumento que se le había dedicado, levantado en el cementerio del Salvador, obra de Víctor Hevia.

Descanse en paz.
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NotaPublicado: Lun Abr 26, 2010 8:53 pm 
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Artículo publicado en “El Comercio” en el centenario de los hechos

Luis Noval, el cabo que murió en Melilla

http://www.elcomerciodigital.com/200909 ... 90928.html

HOY SE CUMPLEN CIEN AÑOS de la muerte del cabo Luis Noval. Su fallecimiento cerca del campamento español de El Had, en Melilla, tras caer en manos enemigas, se convirtió en una heroica gesta que aún se recuerda.

Cuentan las crónicas de entonces que el cabo, al que el ejército enemigo quería usar de cebo para invadir el campamento, gritó a sus compañeros: «Soy Noval, tirad fuerte y bien pues conmigo vienen muchos moros».

28.09.09 -
«Exclamó: 'Soy Noval; tirad fuerte y bien pues vienen conmigo muchos moros'»
«Se le encontró abrazado a su fusil con la bayoneta teñida en sangre»
«La gesta del cabo insufló de esperanza a muchos políticos»

La madrugada del 28 de septiembre de 1909 caía fulminado en África el cabo Luis Noval. Hacía pocos meses que se había reactivado la campaña beligerante de los rifeños en el territorio de Melilla y el soldado asturiano fue una de las víctimas que alcanzarían, con el tiempo, mayor renombre en nuestra región, alimentado por los ribetes heroicos que se asignaron a su actuación.

Definido como «muchacho imberbe, tímido y apocado como un niño», al decir del periódico gijonés 'El Principado', Luis Noval Ferrao, el mayor de tres hermanos, había nacido en el número 10 de la ovetense calle de Santa Susana el 15 de noviembre de 1887 y tras cumplimentar sus estudios primarios se dedicó a labores de ebanista mientras asistía a clases nocturnas de Dibujo en la Escuela de Bellas Artes de la capital. Quinto de 1908, Noval ingresó en las filas del Regimiento del Príncipe número 3 en febrero de 1909 y desembarcó como combatiente de la tercera compañía del primer batallón dos semanas antes de su desgraciada y temprana muerte.

La situación del frente marroquí en aquellas cruciales jornadas, así como los pormenores de la acción desarrollada por el cabo asturiano, llegó muy pronto a divulgarse por la prensa provincial y nacional, acudiendo sus responsables a testimonios supuestamente de primera mano, si bien cediendo a una cierta y lógica, dadas las circunstancias, fabulación encomiástica. El coronel del mismo Regimiento del Príncipe Julio Molo, en carta dirigida al rector Fermín Canella del 10 de octubre de 1909, describe el emplazamiento bélico de este modo: «La Brigada Brualla había ocupado el día 23 el Zoco-el-Had, extensa meseta desprovista de vegetación que domina los valles de dicha kábila y Frajana. Al norte de esta posición emplazó su campamento el primer batallón, destacando la tercera compañía a un pequeño reducto de tierra, rodeado de una débil alambrada y situado al NE».

Cae en manos enemigas

Por su lado, el cronista desplazado a la zona de guerra por el diario 'España Nueva' nos trasladaba, bajo el encabezamiento 'La odisea de un cabo', un vehemente e hiperbólico memorando de los hechos en los términos siguientes: «Los moros, valiéndose de mil argucias, lograron apoderarse del cabo y después de desarmarle, se lo llevaron prisionero a uno de los aduares, donde se reunieron los jefes de la jarca para discutir la clase de muerte que habrían de aplicar al desventurado Noval; pero se conoce que uno de los jefes, pensándolo mejor, propuso a sus compañeros utilizar al cabo para intentar sorprender al campamento.

Conducirían al cabo frente a las avanzadas del campamento, y allí, con amenazas de infligirle los más terribles tormentos, le obligarían a gritar a los españoles que no disparasen y les dejasen acercar. Lo propusieron al cabo; en el pecho de Noval se entabló una lucha horrible; de una parte, el instinto de conservación; de otra, la voz del patriotismo, que le imponía su martirio; pudo más la primera y Noval se mostró dispuesto a acompañar a los rifeños, quienes, tan pronto como la noche tendió su velo, se acercaron al campamento del Had precedidos por Noval. El centinela les dio la voz de alta; los moros que conducían a Noval le dijeron: '¡Grita lo que hemos convenido!'. El desventurado cabo estaba entre la vida y la muerte; volvió la vista atrás y vio que los rifeños, en número considerable, subían a gatas por las laderas, próximos a caer sobre los españoles mediante su traición; tuvo un momento de verdadera angustia; sintió que su pecho se ensanchaba más y más al impulso de un sentimiento para él desconocido; se adelantó dos pasos y con voz ardiente exclamó, dirigiéndose hacia los españoles: '¡Soy Noval; tirad fuerte y bien pues vienen conmigo muchos moros!'». Otros testimonios añaden a esta declaración vivas a España.

Murió de cinco balazos


Lo que ocurrió tras la descarga de fusilería subsiguiente al grito que haría famoso al joven oficial, el cual pereció de cinco balazos máuser según las crónicas de la época, nos lo relata el propio Molo: «Hecha la descubierta al amanecer, se encontró el cadáver del heroico Noval abrazado a su fusil con la bayoneta calada teñida en sangre y próximo al mismo un moro muerto, que, entre otras heridas de arma de fuego, tenía atravesado el pecho de un bayonetazo». La gesta o sacrificio del cabo Noval insufló de esperanza a muchos sectores políticos ya que se evaluó como el episodio más valeroso de la campaña de Melilla hasta entonces.

El diputado tradicionalista Joaquín Lloréns Fernández de Córdova, por ejemplo, manifestó en un artículo de 'El Correo Español' que «el hecho llevado a cabo por Luis Noval tiene relieve tan alto, que no es fácil se realice otro que le quite la supremacía».

Los homenajes


La fogosa movilización de la ciudadanía se verificó en una serie de gestiones inmediatas al conocimiento de lo acaecido en Benisicar, tales como erigirle un monumento en uno de los lugares céntricos de Oviedo, concederle una pensión vitalicia a sus padres, colocar una lápida en su casa natal y poner en marcha diversos actos que testimoniaran, se leía en 'El Principado', «el orgullo que sus paisanos sienten por el malogrado Luis y perpetúen su memoria», llegando a solicitarse para él la cruz laureada de San Fernando, dado que, apuntaba EL COMERCIO al conocer la valerosa proeza, la figura del asturiano era «modelo grandioso que imitar» y el pueblo raso constataría «con orgullo que uno de los suyos ha merecido los honores de vivir eternamente en la gratitud de sus patriotas». La penuria económica de la familia, por lo demás, se vio aliviada por suscripciones populares como las llevadas a cabo por particulares, militares y alumnos de la Facultad de Derecho ovetense.

La infortunada muerte de Noval, cuyo arrojo rápidamente se equiparó con la hazaña del héroe de Cascorro en la guerra de Cuba de una década atrás, desató riadas de tributos espontáneos, como el conocido poema en bable de Pepín Quevedo a él dedicado o el pasodoble titulado 'El cabo Noval', que a principios de octubre de 1909 estaba componiendo el director de la Banda de Música de Gijón para estrenarlo el domingo 10 de dicho mes.

Entre las producciones literarias que tomaron la figura de Luis Noval como prototipo de soldado digno de emular en sus virtudes castrenses merecerían destacarse tres: el 'Poema de guerra', que León Castillo publicó en 1910 en Gijón en la Tipografía de Lino V. Sangenís con prólogo de Luis Huerta; y dos obras teatrales: 'El cabo Noval (Episodio trágico de la guerra de Melilla)', drama en dos actos y en verso de Francisco Jiménez, aparecido en Madrid en 1911 en la imprenta de Gabriel López del Horno, y la pieza dramática, en un prólogo y un acto dividido en dos cuadros, de Tomás Perrín titulada 'El cabo Noval (Episodio histórico)' , que subió al escenario del teatro Principal de México el 25 de febrero de 1910, el mismo año en que lo editó la casa azteca de Eusebio Gómez de la Puente. Esta repercusión literaria habla bien a las claras de la trascendencia que alcanzó el luctuoso hecho protagonizado, hace ya un siglo, por el cabo Luis Noval.

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NotaPublicado: Vie Abr 30, 2010 9:20 pm 
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En la imagen anterior aparece su segundo apellido como Terros, pero como muy bien explicaba Amenofis anteriormente su segundo apellido era Ferrao. En el artículo publicado por el diario REGION de Oviedo así lo indica.

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Ambos artículos están extraidos de la revista ESPAÑA EN SUS HEROES Nº 5 dedicada integramente a este héroe.

Un saludo.


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NotaPublicado: Lun Oct 01, 2018 7:30 am 
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Registrado: Jue Feb 08, 2018 8:36 am
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Noval Ferrao, Luis. El cabu Noval. Oviedo (Asturias), 16.XI.1887 – Zoco el Had de Beni-Sicar (Melilla), 28.IX.1909. Militar.

Nació en el seno de una familia humilde; sus padres, Ramón Noval Suárez y Josefa Ferrao, estaban avecindados en la ciudad de Oviedo, y su hijo Luis nació el día 16 de noviembre de 1887, vecino de la calle de Santa Susana, n.º 10.

Con veintiún años entró en el reemplazo de 1908, teniendo entrada en Caja el 1 de agosto, habiéndole correspondido el número 148, hasta que el 4 de marzo fue llamado a filas, incorporándose al Regimiento de Infantería del Príncipe n.º 3, donde fue destinado, causando alta en marzo de 1909. Su lugar de trabajo fue la 3.ª compañía del 2.º batallón, quedando de instrucción y guarnición en la misma ciudad de Oviedo.

El 11 de abril de 1909 prestó juramento de fidelidad a la bandera, ascendió por elección a cabo en el mes de septiembre. El día 10 de dicho mes salió de Oviedo con dirección hacia Melilla, a las órdenes del coronel del regimiento Julio Moló Sanz; tras pernoctar en Madrid y continuar su viaje, embarcó en el Ciudad de Cádiz, llevándole a su destino de la plaza de Melilla el día 14 de septiembre.

El 9 de julio de 1909 se comunicó desde Melilla al Ministerio de la Guerra que unos grupos de moros habían atacado de improviso a los obreros españoles que trabajaban en las vías férreas en construcción, causando varios muertos; tropas de Melilla salieron para realizar batidas que costaron un gran número de bajas. Las hostilidades entre las kabilas del Rif estallaron el 9 de julio, el mismo día en que el embajador del Sultán llegaba a Madrid, era recibido por el ministro de Estado Allendesalazar; el Gobierno español se daba prisa en comunicar a el-Guebbas, delegado del Sultán en Tánger, los enfrentamientos con las cábilas de Kelaia. El general Marina hizo ocupar posiciones estratégicas que permitieron extender el dominio directo hasta la provincia de Kelaya. El lugar donde había sido la agresión quedaba rodeado de cuatro posiciones defensivas: dos en vanguardia (El Atalayón y Sidi Ahmed el Hach) y otras dos en la retaguardia (Segunda Caseta y Sidi Musa). En favor de una gran ofensiva española estuvieron con todos sus medios de propaganda los interesados accionistas de los yacimientos mineros del Rif, los Güell, Comillas, Macpherson y Romanones, sin contar la prensa oficial y la oficiosa que hizo todo lo que estuvo en su poder para exaltar las pasiones populares en nombre del honor y la gloria de la Nación, a fin de que se alistasen de cualquier manera como reservistas dispuestos al sacrificio. En respuesta a la ofensiva iniciada desde Melilla, se organizó la resistencia de los kabileños, que eran reforzados sin cesar por los contingentes del interior. Se produjo en las filas españolas el desastre militar del Barranco del Lobo, y se consideró luego como una proeza la conquista del Gurugú, aunque para ello hubo un gran número de muertos y heridos, entre ellos el general Pintos.

Empezó a hacerse presente una protesta generalizada contra la guerra de Marruecos y contra el envío de reservistas. Este movimiento opuesto al belicismo, tal como iban los resultados, que eran muy negativos, lo formaron conjuntamente anarquistas, socialistas, republicanos, obreros, burgueses, intelectuales. Era un hecho consumado la tragedia y el desastre español. Sobraba el sentido victorioso de 1859 y se empezaba a pensar que lo ocurrido en 1893 había sido una prórroga. El desastre de 1909 era otra Cuba ya que Marruecos en sí sería, por algunos años, la pesadilla de España. La respuesta popular más cruenta ante el problema marroquí se daba en Barcelona: el 28 de julio de 1909 se declaró el estado de guerra en Barcelona, Gerona y Tarragona, y el mismo día, por otro decreto, se extendió a todo el país la supresión de las garantías constitucionales.

Tras llegar a Melilla, el cabo Noval marchó con su compañía al fuerte de Cabrerizas Altas, posteriormente, el día 20, asistió con su regimiento a la batalla de Taxdirt, concurriendo bajo las órdenes del general Fernando Álvarez de Sotomayor, a la toma del Zoco el Had de Beni-Sicar; era una importante posición que dominaba los valles de Río de Oro y Frajana. Una vez tomada la posición se produjeron los correspondientes trabajos de fortificación y vigilancia; su columna formó además la vanguardia de avance, acampando a lo largo de los días 23 al 27 de septiembre en la posición nombrada, a las órdenes de la División Sotomayor. Si bien se había producido una serie de operaciones de reconocimiento en la región de Kebdana con el fin de controlar la llanura situada al sur de Mar Chica, ahora se trataba de avanzar hacia el Norte, para ocupar el territorio situado entre el monte Gurugú y el cabo de Tres Forcas. La harka rifeña, que reunía un contingente considerable, estaba dividida en dos partes, una situada en Beni Bu Ifrur y la otra en Beni Sicar. Había empezado una peregrinación, reclutando soldados por los zocos de las cabilas de Beni-Said, Beni-Tuzin, Tamsaman y Beni-Ulechek; el jefe marroquí Mizzian sabía que las divisiones de Orozco y Tovar estaban en Nador, pensando así atacar por sorpresa la posición de Beni Sicar. En la madrugada del 28 de septiembre es encargado al cabo Luis Noval para la realización del servicio de guardia en el flanco derecho del campamento. Tras producirse un ataque enemigo, el cabo Noval se retiró hacia posiciones fortificadas y al no encontrar la puerta de las alambradas, fue capturado por los rifeños; Noval es tomado prisionero por un enemigo que le obligó, tras estar inmovilizado, al avance con el salvoconducto de su persona, hasta las posiciones españolas, intentando así suspender el fuego y entrar en la avanzadilla. El cabo Noval gritó para advertir que eran enemigos los que se acercaban, además de animar a la tropa española para que abriera fuego, como así lo hizo. Al amanecer encontraron el cadáver del cabo Noval con su armamento reglamentario, junto a dos soldados enemigos. Los soldados Ortiz y Rico recogieron el cuerpo sin vida de Noval, examinándolo el médico Gaspar Araujo y Lucas, quien encontró tres heridas mortales, hechas por disparos de máuser. Por este suceso, de singular valentía, según testificaron sus compañeros, los soldados Manuel Patiño Barbeito y Honorato Martínez Montes, el cabo Saturnino Camarero y el sargento Joaquín Álvarez Lorenzo le fue concedida, a título póstumo, al cabo Noval la Cruz de 2.ª Clase Laureada de San Fernando, con una pensión anual de 400 pesetas para sus padres, por Real Orden Circular de 19 de febrero de 1910. El expediente instruido sobre el juicio contradictorio para la concesión de la citada condecoración, una vez depurado el mérito contraído, fue iniciado el 23 de octubre de 1909, en él se detalla minuciosamente el suceso, así el general Brualla, jefe del sector a que pertenecía el campamento declaró que hasta la mañana siguiente no tuvo noticia del hecho, limitándose a transmitir el parte por escrito recibido del coronel del regimiento; a su vez, el capitán ayudante, señor Rosa se enteró por referencias, de manera que disparando una sección oyeron voces de “¡Alto el fuego!”, mientras que el jefe de otras de las secciones oyó a Noval decir : “¡Vengo entre moros! ¡Tirar! ¡Viva España!”. Algunos testimonios más, el del teniente Álvarez desde su sección del ángulo derecho o el teniente Armendariz, desde el ángulo izquierdo, oyeron voces y vieron el trasiego de individuos. En última instancia, el juez instructor, en un detenido resumen, aprecia que según las declaraciones tomadas, los hechos, si bien no se desarrollaran exactamente en la forma consignada en el parte, son suficientes y verosímiles, exponiéndolos en diversos apartados.

Por todo ello, lo acontecido fue calificado de heroico y digno para la concesión de tan preciada distinción; y así, el cabo Noval, estando de servicio avanzado, equivalente al de centinela, cumplió lo establecido en el artículo 42 del Título Primero del Tratado Segundo de las Ordenanzas, siendo el mayor esfuerzo que se puede pedir a un soldado, calificando de heroica su actuación, por la Ley de 18 de marzo de 1862.

La euforia del heroísmo popular en la figura del cabo Noval es traducida con varios monumentos que se erigieron: en Madrid, levantado en la plaza de Oriente, por suscripción entre las madres españolas el día 7 de julio de 1912; Oviedo (cuartel del Regimiento de Milán n.º 3); en Valencia, Su Majestad el Rey puso en mayo de 1910 la primera piedra de un monumento conmemorativo; en Barcelona se inaugura una lápida en su honor el 24 de octubre de 1910 en el local de Academias del Regimiento n.º 63. Así como se dio su nombre a una de las calles de su ciudad natal (desde el 15 de abril de 1910 sería la de Martínez Marina).

Otra iniciativa es la creación del héroe de Melilla: el cabo Noval, Laureado de San Fernando, que consigue aglutinar en su mito la defensa del honor patrio. Y así, en 1910 se crea la mentalización y tradición popular suficientes para la realización de un programa literario dedicado al príncipe de Asturias y a su regimiento vencedor en África. El acto se realizaría en Gijón, el 1 de mayo de 1910. Constaría de un discurso preliminar y de dos partes. La primera, dividida en dos sesiones: el llamado “grito de guerra” y las consiguientes vistas cinematográficas; en cuanto a la segunda, estaría compuesta por una serie de escenas dramáticas. Posteriormente, en el intento de perpetuar en la conciencia popular el héroe de Melilla, aparecen en 1912 dos gacetas tituladas El eco de Noval; se publicaría una vez al mes y el director fue Julio Sánchez Godínez. Estas publicaciones pretenden crear una publicación periódica, algún monumento público, una obligada fundación que ayude a mantener presente el sentido patriótico y los pretendidos intereses españoles en Marruecos, aunque se vea limitado a las coplas y al recuerdo oral del castizo soneto al cabo Luis Noval.

Por último, dentro del entusiasmo popular, están los telegramas de adhesión y felicitación, junto con las suscripciones realizadas en favor de la campaña de 1909. Quizá, dentro de estas últimas, la más importante sea la iniciada por Su Majestad la reina Victoria Eugenia en favor de las familias de los reservistas y de los soldados heridos o muertos en la guerra del Rif, en la llamada Asociación de Señoras, siendo la tesorera de la Junta de Damas María Bernar Allendesalazar.

El cabo Luis Noval fue inicialmente sepultado en una fosa común, junto a un sargento y cuatro soldados del Regimiento del Príncipe, posteriormente los restos fueron exhumados el 21 de junio de 1915, depositándose en el panteón de las víctimas de la campaña del Rif, en Melilla. En 1916 fueron llevados definitivamente a Oviedo. Su traslado fue acordado con fecha de 13 de junio de 1916, donde sería transportado desde el cementerio de dicha plaza a la ciudad de Oviedo, pueblo de su naturaleza, con el acompañamiento eclesiástico y de comisiones del Ejército presididas por el sargento mayor de la plaza, haciéndose entrega de los citados restos al capitán del barco que a su vez los entregará al del barco Españoleto hasta Gijón. Los gastos del traslado fueron sufragados en parte por el Ministerio de la Guerra y en parte por la Corporación Municipal de Oviedo. Además, el citado Ayuntamiento acordó erigir un modesto mausoleo que perpetuase la memoria del cabo Noval. Una vez llegado el féretro a la ciudad de Oviedo se engalanaron los balcones de las casas del tránsito: Uria, Fruela, Jesús, Plaza Mayor, Magdalena, Arzobispo Guisasola, Luneta y San Roque. Finalmente, sus cenizas fueron depositadas en el cementerio de San Salvador.

Fuentes y bibl.: Archivo General de Palacio, Fondo Reinados, Reinado de Alfonso XIII, caja 12.811/10, caja 12.954/7, caja 15.509/4, caja 15.808/16; Archivo General Militar (Segovia), Célebres, caja 118, exp. 1.

El Correo de Asturias, 15 de octubre de 1909; P. Luis de Gálvez y F. Martínez, Por los que lloran (Apuntes de la guerra), Madrid, Imprenta de Gabriel López del Horno, 1910; “El cabo Noval ha caído prisionero”, en España en sus héroes: Historia bélica del siglo xx, t. 1, n.º 5 (1969), págs. 131-160; M. R. de Madariaga, España en el Rif, Ciudad Autónoma de Melilla, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1999; J. Ramiro de la Mata, Origen y dinámica del colonialismo español en Marruecos, Ciudad Autónoma de Ceuta, Archivo Central, 2001.

Javier Ramiro de la Mata

http://dbe.rah.es/biografias/7020/luis-noval-ferrao

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