Fecha actual Vie Oct 19, 2018 8:40 am

Todos los horarios son UTC + 1 hora




Nuevo tema Responder al tema  [ 219 mensajes ]  Ir a página Anterior  1 ... 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto:
NotaPublicado: Mié May 23, 2012 7:47 pm 
Desconectado
Generalmajor
Generalmajor
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 23, 2011 5:24 pm
Mensajes: 2832
Ubicación: Sevilla
Ya en una ocasión expuse mi opinión sobre el tema, estoy dispuesto a considerar los múltiples factores que llevan a un soldado a desertar pero lo que no es de recibo es que te lleve cualquier cosa que ayude al enemigo en contra de tus compañeros, y no digo camaradas solo compañeros. No creo, y no soy especialista, que la fatiga de combate te lleva a la deserción.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagen

“Las guerras no acaban hasta que no se entierra el último de los caídos”.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Mié May 23, 2012 7:55 pm 
Desconectado
Generalmajor
Generalmajor
Avatar de Usuario

Registrado: Dom Ene 23, 2011 5:24 pm
Mensajes: 2832
Ubicación: Sevilla
Por cierto algo para mi más importante sabemos el nombre del soldado de la derecha que murió.

Un saludo desde Isbilia.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagen

“Las guerras no acaban hasta que no se entierra el último de los caídos”.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Mié May 23, 2012 9:44 pm 
Desconectado
Oberstleutnant
Oberstleutnant

Registrado: Vie Feb 15, 2008 8:10 pm
Mensajes: 826
Es bueno que cada uno de su opinión respecto a esta foto, porque siempre hay tiempo para aprender.
he leido esto:
"el que abandona a un compañero herido a una suerte incierta"
y hay muchos casos de esto, pero hay que tener en cuenta que a veces es m,as importante la misión que tus propios compañeros y en otras no puedes contigo mismo, es algo dificil y creo que no se olvida, pero son cosas que pasan, con esto no justifico a los camilleros.
Y AHORA LEER UN CASO REAL EN LA BATALLA DE KRASNYBOOR.
Me consta que hay gente del foro que pueda acreditar la veracidad por si alguien tiene alguna duda, pero sintiendolo mucho no puedo dar mas datos.
UN OFICIAL AVANZA EN LA BATALLA........
La 3ª ha desaparecido íntegra con el teniente Rosaleny, lo mismo que el teniente Martín con su Sección. A mi me falta entera la escuadra del sargento X excepto X que ha llegado renqueando con un pie congelado. De la 2ª también falta gente. Desde luego los heridos que no podían marcharse por sus propios medios, han quedado allí. Es muy triste, pero era humanamente imposible hacer nada. También han desaparecido todos los camilleros y todos los que han intentado ayudar a algún herido


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 4:50 pm 
Desconectado
Stabsfeldwebel
Stabsfeldwebel
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Ene 24, 2012 9:41 am
Mensajes: 360
Antes que nada, quiero significar, Manu, que me parece un comportamiento valiente por tu parte hablar como lo haces (superando lo superficial del delito para entrar en la “psique” de su sujeto) de algo que, como es la deserción, normalmente se asocia a cobardía, y más aún porque lo haces en este ámbito que es “memoriablau” en el que, por saberse tanto de heroísmo, alguien podría malinterpretar tu reflexión.

Creo que no has podido exponer mejor la esencia de la fotografía que cuando escribes que “ésta es de las fotos que no se pueden ver en 3 segundos y pasar página, creo que hay que dedicarle un tiempo a pensar y razonar”, y es que, tratándose de una foto tan tremendamente humana, comprendo perfectamente que al “repasar de arriba abajo” al desertor capturado no hayas podido evitar intentar hacer una introspección en su mente poniéndote en su lugar, y ello te haya llevado al terreno de los móviles de la deserción y de su comprensión intelectual, que no –como ya aclaras- justificación.

También quiero resaltar que aunque a partir de la foto en este hilo se han vertido opiniones variadas sobre la deserción, éstas, lejos de ser tan dispares como pudiera parecer, son por el contrario perfectamente conciliables. Y es que cada una de esas distintas consideraciones no es más que uno de los diferentes lados que presenta el fenómeno de la deserción que, como un poliedro, puede ser analizado desde diversos puntos de vista.

Así, entiendo que Manu lo ha hecho desde la perspectiva de la psicología y sociología criminales (resortes psicológicos y sociales de entorno que llevaron al desertor a ello), otros desde el punto de vista del interés militar (puesta en peligro de la misión), otros desde la más pura axiología o plano de los valores (valor, compañerismo, lealtad…); pero por eso mismo, porque la motivación que puede llevar a la deserción es sólo una de “las caras del poliedro”, comprender que tales motivos existen y conocer cuáles sean (carácter personal resultante de una educación determinada, simple miedo, crisis de pánico, responsabilidad familiar, ideología, etc.) no es incompatible con esa otra perspectiva desde la que puede contemplarse este delito y que es la jurídico penal, conforme a la cual al desertor se le debe aplicar la previsión legalmente prevista para su conducta.

Por ahora sólo quería, por un lado, agradecer a Manu que haya llamado nuestra atención para que, como ha hecho él, no dejemos de mirar “a través” del cartón de esa foto, y por otro, destacar la idea de que “comprender” al personaje central de la imagen no implica su justificación ni por tanto su impunidad, por lo que una vez hecho esto, y a pesar de que las intervenciones han suscitado varias cuestiones sobre las que me gustaría comentar algunas cosas, dejo esos comentarios para otro post porque si alargo más éste, ¡¡“DESERTÁIS” DEL HILO…!! :)

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 6:23 pm 
Desconectado
Oberst
Oberst
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 23, 2011 5:42 pm
Mensajes: 1136
djedefre escribió:
Por cierto algo para mi más importante sabemos el nombre del soldado de la derecha que murió.


Disculpa que no te contestase antes, pero no había visto tu mensaje hasta ahora. De momento sólo puedo decirte que era asturiano y lo llamaban "El Neñu" ("el Niño", en bable), pero es posible que en un tiempo pueda saber los nombres de los tres, entonces lo pondré en el foro.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 6:55 pm 
Desconectado
Oberst
Oberst
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Jul 23, 2011 5:42 pm
Mensajes: 1136
Respecto a las reflexiones de Manu, de Langen y de otros compañeros del foro, el hecho de colgar esta foto no es la simple curiosidad, ni la primicia de ver la cara a un desertor. Me parece una de las fotos más impresionantes que he visto sobre la Blau, si no la que más, exceptuando las de los enterramientos.

Tampoco hay fotos disponibles sobre heridos graves, ni cadáveres de soldados, propios o enemigos, que reflejen la crudeza de la guerra, si exceptuamos las de los mutilados, pero no son tan expresivas.

La guerra es el fracaso total de la sociedad, de la comunidad humana. Pero existe desde que existen los grupos humanos, las sociedades, y es una realidad. Hay fotos terribles pero muy gráficas de la crudeza de la guerra, de todas las guerras, y desde luego las hay de la SGM, quizas el enfrentamiento bélico más profusamente fotografiado y analizado a través de fotografís y documentos.

La foto del desertor tiene una importancia y un valor como documento gráfico porque el protagonista está vivo, no es un nombre en una lista ni es la foto de un cadáver, ni de una persona ejecutada.

La deserción en sí no me parece algo tan simplde como para llamarlo un acto de cobardía. Lo es de traición, y se puede analizar de muchas maneras y llegar a muchas conclusiones distintas y dispares sobre ella. Desertar, dando la espalda a las líneas propias desde las que te pueden disparar, y dirigiéndote a las enemigas, desde las que no sabes qué van a hacer, es una aventura suicida. Es producto de una lucha interior, de la desesperación, de la inseguridad, del miedo a la muerte o a un futuro incierto y de no saber cuál es tu lugar en el mundo, al menos en esa situación, la de un frente de combate, por no identificarte plenamente con el bando en elque te encuentras. El llevar un plano con las posiciones propias puede ser por varias razones: convicción de pasarse al enemigo, o para buscar su favor, o para que puedan castigar a quienes estaban contigo. Si te cogen los tuyos, es un pasaporte hacia la muerte o una severísima pena de cárcel. Pero no lo es tan seguro como para esperar una vida tranquila tras las líneas enemigas.

Tus compañeros, que dejan de serlo -porque tú lo has decidido así- en cuanto intentas desertar, nunca más confiarán en tí. El enemigo, si consigues pasarte, no tiene por qué hacerlo, no te conoce, tampoco conoce la razón por la que te quieres pasar y no vas a convencerlo con una mera "explicación". Tus mandos, lógicamente, querrán y deben castigarte severamente, y el castigo debe ser ejemplar: ya sabías a qué te exponías.

De todos modos, por distintas razones me parece una foto muy triste: lo que más me llama la atención, cada vez que la miro, es el rostro de ese desertor, esa expresión, la incógnita sobre sus pensamientos en ese momento. Me recuerda mucho a otra que colgó Spanier sobre prisionerosespañoles de la Blau en un campo ruso. Ambas reflejan el fracaso y la incertidumbre en situaciones críticas de unos seres humanos que se ven en un lugar y un momento ajenos a su voluntad.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 7:53 pm 
Desconectado
Feldwebel
Feldwebel

Registrado: Vie Ene 15, 2010 7:24 pm
Mensajes: 237
Me ha gustado la reflexión de Julian Sorel al hilo de la fotografía que publicó. Lo he escrito muchas veces: qué fácil es juzgar desde el sillón a unos hombres que combatieron en condiciones extremas.

De sobra sabemos que hubo muy pocos desertores en la División. Entre los que desertaron, entre los que lo intentaron y entre los que lo hicieron hacia las filas propias, probablemente no lleguen a doscientos casos.

¿Cúantos de los que desertaron lo hicieron por razón ideológica? ¿Cuántos como fruto de una decisión previamente adoptada al alistarse? Muy pocos. Los rusos no creyeron que fueran más de una veintena y aún así con prevención.

Tengo para mí que la inmensa mayoría de los desertores lo fueron como consecuencia de la dureza de los combates. Habla Juan Sorel de las fotos que no vemos, pero esas existen en la retina de muchos combatientes.

En aquellas condiciones la frontera entre el heroísmo y la deserción es muy tenue. Voy a contar algunas confesiones de esas que no suelen incorporarse a los libros con respecto a Possad (cuarenta grados bajo cero, sin equipo, cercados, con una muerte cierta).

Me contaba un divisionario cómo en el refugio lloraban (¿miedo, nervios, añoranza, la sombra de la muerte?), aunque después se batieran con valentía. Me contraba otro como a un compañero, falangista, tuvieron que agarrarle del cinturón porque desertaba, dos días después, el siete se batió como un jabato y fue condecorado.

¡Qué fácil es juzgar! ¿Cobardes? Recuerdo cómo, con petición expresa de no precisarlo, un voluntario vio caer a su lado al camarada y amigo, cómo el fuego enemigo rompía una y otra vez el cadáver y el frío cogelaba unos trozos que le caían encima... ¿Cómo no perder los nervios?
¿Cómo aguantar cuando se recogen los trozos en una sábana?

¿Cómo no perder los nervios cuándo acabas de dejar en lugar seguro a un camarda herido y alcanzado arde por los cuatro costados?

¿Cómo no perder los nervios cuando tienes diecisiete o dieciocho encima y la guerra deja de ser la imagen romántica que muchas veces nos invade, cuando los nervios te pueden y te disparas para salir del frente? Y esto le sucedió a un muchacho del SEU, valiente, pero.... Y le fusilaron.... Tenemos derecho a referir su nombre cuando, como es usual, a la familia se le remitió que haía caído gloriosamente.... Como me decía un voluntario falangista que pasó por el lugar donde le fusilaron "¡Aquello nos marcó!". Él año después entendía que era la disciplina pero se preguntaba por qué se le aplicó de modo tan fulminante...

He visto unos cuantos expedientes de deserción.... en algunos casos hasta es dudoso afirmarlo...

Insisto, me sumo a las palabras y la reflexión de Julián Sorel, este es un tema delicado porque afecta a la naturaleza humana y quitando esa decena de casos de indeseables que todos conocemos, en los demás es preferible y probablemente más honesto y veraz referirse al drama en vez de recurrir a la fácil imagen del cobarde.

_________________
ImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 8:15 pm 
Desconectado
Oberst
Oberst

Registrado: Sab Mar 31, 2012 1:03 pm
Mensajes: 1299
Ubicación: Madrid
Coincido con las reflexiones aquí expuestas Julian_Sorel y FTorres.
Como dije desde el principio, la foto es extraordinaria.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen

"Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar."----Pedro Calderón de la Barca, soldado de Infantería Española.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom May 27, 2012 11:37 pm 
Desconectado
Stabsfeldwebel
Stabsfeldwebel
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Ene 24, 2012 9:41 am
Mensajes: 360
DESERCION, CROQUIS Y PLANOS, ESPIONAJE Y TRAICION EN EL CODIGO DE JUSTICIA MILITAR DE LA BLAU

Enfoques muy interesantes los de Julián Sorel y FTORRES en esa misma línea de la psicología y sociología criminales abierta por Manu. Y unos testimonios de gran valor histórico los que aportáis (Manu el del abandono de los heridos en Krasny Bor –del que efectivamente los dos conocemos su origen fiable- y FTORRES los de tentativa de deserción del falangista en el Voljov y del SEUísta fusilado por dispararse para ser evacuado). Lo racional y desapasionado de vuestras exposiciones, unido a estos testimonios que las respaldan, hacen de este hilo un buen exponente de la calidad y fiabilidad de “memoriablau”.

Y es que, además por supuesto de la extraordinaria información sobre desertores vertida a lo largo del hilo, en las intervenciones surgidas tras la publicación de la ya “famosa” fotografía, más o menos conscientemente, se han dicho cosas que finalmente resultan muy acertadas:

Julián Sorel al definir a este desertor –con tanta intensidad en la misericordia como en el reproche- como “un pobre diablo”, me ha recordado a la más pura y prestigiosa Escuela Correccionalista penal española de principios del s. XX de Dorado Montero y Concepción Arenal cuya idea esencial se resume en la famosa frase de esta última “odia el delito y compadece al delincuente” y que supuso una loable humanización del Derecho Penal.

Aspa Roja al afirmar que “lo de llevar los planos de las posiciones propias para entregarlas al enemigo, con gravísimo riesgo para las vidas de sus compañeros. Es otra historia” da realmente “en el clavo” desde el punto de vista jurídico porque el Código de Justicia Militar de 1890 –que era el que se aplicó en la División Azul- en su artículo 228 tipificaba dicha conducta de forma independiente y separada de la deserción, concretamente como delito de espionaje, al establecer en su artículo 228.3 que “Incurrirá en la pena de muerte, previa degradación, si fuere militar,… 3º El que en tiempo de guerra, sin la competente autorización…levante planos o saque croquis de… puestos militares… que pertenezcan a la zona de las operaciones militares, sea cualquiera la forma en que lo ejecute.” Y si con independencia de que los hubiese levantado o no él, más allá de esa acción se probase que los llevaba para facilitárselos al enemigo, su acción pasaba a ser considerada traición de su artículo 223.1º castigado con “cadena perpetua a muerte, previa degradación en su caso”.

Como curiosidad histórica, el comportamiento de aquel guripa desertando llevando planos es una conducta ya prevista en el Derecho Romano, que para tal caso y como indicio de su mayor gravedad, disponía que la pena de muerte debía ejecutarse en la horca o en la hoguera.

Cuando Camarada dice que “el desertor es un traidor a su causa, a su Patria…”, también acierta pero no en el sentido tan genérico en el que él lo afirma, sino sólo si la deserción es para unirse al enemigo, porque para aquel CJM de 1890 al que estaba sujeta la Blau, la “fuga en dirección al enemigo” por quien estuviera “en acción de guerra o dispuesto a entrar en ella” (no así otras modalidades de deserción), dejaba de considerarse técnicamente como tal “deserción” para pasar a ser considerada “Delito de traición” castigado en el artículo 222.6º con la pena de muerte, previa degradación en su caso. Por tanto, muy probablemente este hombre, de ser culpable, no fue un “desertor” sino un “traidor” en el sentido técnico jurídico de la palabra, tanto por fugarse en dirección al enemigo como por portar los planos para favorecerlo.

Y como es tarde :?, tengo que dejar para otro post el referirme a los acertados comentarios de otros foristas como Margarita y Pablo Sagarra sobre el caso, zzzzzzzzzzz :wink:

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: Mar May 29, 2012 8:11 pm 
Desconectado
Stabsfeldwebel
Stabsfeldwebel
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Ene 24, 2012 9:41 am
Mensajes: 360
Pablo Sagarra escribió:
no creo que fuera ejecutado en dos horas,... por lo menos entre la formación del tribunal etc., proceso, dictado de la sentencia y remisión de la sentencia al Cuartel General y confirmación del general tardaría bastante más tiempo.


Qué tiempo le quedase de vida en aquel momento dependerá de si la foto se le hizo recién capturado (y pendiente por tanto de ser puesto a disposición judicial) o incluso cuando el proceso se estaba instruyendo, o si, por el contrario, la instantánea fue tomada una vez juzgado y condenado por sentencia firme y estando ya por tanto el reo, sólo a la espera de la ejecución; sólo si Julián Sorel nos dice en qué circunstancia o momento se hizo la foto (durante la instrucción del proceso o una vez dictada sentencia firme) podremos saber cuán cerca de la muerte posaba aquel “pobre diablo”.

Y es que la duración de una y otra fase procesal (instrucción hasta sentencia firme, y desde ésta hasta su ejecución), aún dentro de un procedimiento sumarísimo, era distinta.

El procedimiento sumarísimo

Como premisa hemos de abandonar la idea de que juicio sumarísimo es sinónimo del coloquial “aquí te cojo aquí te mato” acribillando al reo tras hacerle la misma fuerza captora unas preguntas de trámite sobre el terreno en un paripé de juicio exclusivamente oral en el que de antemano daba igual lo que contestase. Es cierto que “sumario” significa “breve”, “rápido”, y “sumarísimo” pues su superlativo, es decir, “brevísimo”, pero aún así este proceso tenía una tramitación que por legalmente regulada, debía ser observada.

El CJM de 1890 –el Código de la Blau- dedicaba trece artículos al juicio sumarísimo, concretamente desde el 649 al 662, y aunque no es momento de explicarlos en detalle, sí creo necesario destacar que, como adelantó Pablo Sagarra en su post, la tramitación en ellos prevista y que comprende esos “pasos” que citó, excede desde luego de las dos horas. Y es que el sumarísimo no fijaba plazo máximo de duración salvo para dos trámites que eran el traslado de lo actuado, primero al Fiscal y seguidamente al defensor, quienes como máximo disponían de un plazo de tres horas cada uno para instruirse antes de la celebración del Consejo de Guerra, cuyos miembros ya debían haber sido designados en un momento anterior. Fuera de esos dos traslados por un total máximo de seis horas, el resto de actuaciones del sumarísimo (incoación, declaración de testigos, careo en su caso, incorporación de informe de concepto por el superior inmediato, y paso de todo ello al General con su Auditor para resolver si estaba completo y procedía pasar o no a la calificación por el Fiscal y correlativo escrito de defensa, y ulteriormente a juicio oral ante Consejo de Guerra) se preveía por el Código sólo que precisamente por ser sumarísimo, fuesen abreviadas o aligeradas, disponiendo así, p. ej. que el acta de declaración fuera “breve”, que sólo declarasen los testigos principales, que la elevación de lo actuado al general fuese inmediata…

Pero en cualquier caso eran actuaciones que debían practicarse, y que como véis vertebraban un proceso detallado hasta un punto que por ello parece no responder a la idea que normalmente se tiene de un juicio sumarísimo.

Por eso, si nuestro guripa de la foto acababa de ser capturado, o en el momento de la foto estaba incurso en la instrucción del proceso, si las cosas se hicieron bien y le aplicaron el CJM, desde luego le quedaban más de dos horas para ser ejecutado.

De la ejecución de la sentencia

Bajo esta rúbrica literal, el CJM de 1890 al que estaba sujeta la División Azul regulaba la forma en que se debía dar cumplimiento a las distintas penas previstas en él, desde las más livianas como eran las de arresto o destino a cuerpo de disciplina, hasta la de muerte.

No obstante, partiendo de la suposición de que el guripa de la foto fue condenado a la pena capital, tan sólo me referiré a esta última y, dentro de ella, principalmente a lo relativo al tiempo empleado en su ejecución, pues es lo que aquí se ha suscitado: cuán cerca estaba de la muerte en aquel momento de la foto.

La regla general sobre el tiempo en que la pena de muerte debía ejecutarse era la contenida en los artículos 634 y 635, que disponían que en tiempo de paz la pena de muerte se ejecutaría de día, con publicidad y a las veinticuatro horas de notificada la sentencia, previa comunicación de ésta al Gobierno para que diese el “enterado”, y nunca en día de fiesta religiosa o nacional.

Sin embargo, esa generalidad no regía “en campaña, en lugar declarado en estado de guerra, o cuando lo requiera la pronta ejemplaridad del castigo”, casos en los que el segundo párrafo de aquel artículo 635 disponía que “podrá reducirse el plazo señalado (el de 24 horas desde la notificación de la sentencia) y tener lugar la ejecución a la hora que se designe”.

Pero aún así esto no quería decir que en el ámbito de la ejecución de la pena de muerte en tiempo de guerra la rapidez fuese sinónimo de pura vía de hecho sino que, por el contrario, otros artículos del Código se preocupaban de conformar aún ciertas garantías para el reo como eran la diligencia de “entrada en capilla” momento en el cual era en el que se le notificaba la pena de muerte mediante su lectura íntegra, “facilitándole los auxilios religiosos, los que necesitare para otorgar testamento y los demás compatibles con su situación”.

Sólo después de todo esto, las reglas 5ª y 6ª del artículo 636 disponían que “a la hora designada, el reo, de uniforme… y reconciliado éste brevemente, si lo deseare, con el sacerdote que le acompañe, será pasado por las armas”.

¿Todo esto en dos horas?...¿incluso menos?... bien, eso sí es posible.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Jun 04, 2012 7:53 am 
Desconectado
Oberschütze
Oberschütze

Registrado: Vie Ene 06, 2012 3:49 am
Mensajes: 29
Un excelente tema realmente. Y efectivamente en mi opinión como ya alguien lo menciona, el ser un desertor se debe de entender como alguien que deja de luchar y se rinde al enemigo; pero aquel que se rinde llevando información que puede ser útil al enemigo es un verdadero traidor y eso si no tiene perdón en mi opinión.

Si uno no es leal a su país, al menos debes de serlo a tus compañeros de armas que sufren y viven las mismas miserias que uno.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Lun Jun 04, 2012 7:50 pm 
Desconectado
Stabsfeldwebel
Stabsfeldwebel
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Ene 24, 2012 9:41 am
Mensajes: 360
Margarita escribió:
Una deserción no tiene justificación, se mire por donde se mire. Es un acto de lo más reprobable. Esta es mi opinión.


Sólo por terminar de comentar las alusiones que algunos miembros del foro hicieron sobre la deserción, quería hacer una referencia a esta frase de Margarita pues suscita el tema de si el ordenamiento jurídico al que estaba sujeta la Blau preveía o no alguna justificación para este comportamiento de huida hacia el enemigo con el propósito de unirse a él.

Para hallar la respuesta hemos de acudir al Código de Justicia Militar (CJM) de 1890, que fue el aplicado a los divisionarios, pero se da la particularidad de que aquel CJM no contenía un catálogo de circunstancias eximentes, sino que su artículo 172 remitía a las establecidas en el “Código penal ordinario”, al que por tanto nos reenvía.

Se ha discutido entre los autores si el Código Penal ordinario vigente en el nuevo Estado surgido del Alzamiento Nacional fue el republicano de 1932 o el anterior a éste, de 1928 que, de hecho, curiosamente fue el que se exigió en muchos programas de oposiciones tras el Alzamiento, obviando al Código Penal de la República. Pero lo cierto es que el C.P. de 1932 - aunque desde el 18 de julio de 1936 ya fue objeto de numerosas modificaciones parciales- no fue sustituido hasta el C.P. de 1944, y totalmente derogado por el Texto Refundido de 1973, por lo que, paradójicamente, por muy de la II República que fuese, fue el que la División se llevó a Rusia “en la mochila”.

Pues bien, aquel código daba entrada y relevancia penal al miedo a través de dos eximentes que fueron el “trastorno mental transitorio” y el “miedo insuperable”, de las que, al menos en teoría, podían beneficiarse también los divisionarios y por tanto “nuestro hombre de la foto”.

Pero digo que podían beneficiarse “en teoría” porque en cuanto a la primera eximente, aunque el Código Penal de 1932 disponía efectivamente en su artículo 8.1º que estaba exento de responsabilidad criminal “el que se halle en situación de trastorno mental transitorio”, lo cierto es que para acogerse a esta exención la jurisprudencia exigió -como sigue exigiendo hoy- una patología preexistente en el sujeto –generalmente psicótica- y que dicha patología previa se hubiere agravado por esa situación de pánico, siendo aquel “estado morboso” previo, y no tanto el miedo, el que le debía haber llevado a no comprender la ilicitud de sus actos o a, aún comprendiéndola, a no poder sujetar su conducta a la prohibición.

Dado que cabe pensar era de muy difícil prueba -si no imposible (“probatio diabólica”)-, diagnosticar una psicosis previa con los servicios sanitarios y circunstancias propios del frente, puede concluirse que la aplicación de esta eximente en el frente ruso, si es que alguna vez llegó a apreciarse, debió ser excepcional.

Y la segunda vía por la que el Código Penal de 1932 otorgó relevancia al miedo fue la eximente de “miedo insuperable” al considerar en su artículo 8.10 que está exento de responsabilidad criminal “el que obra impulsado por un miedo insuperable de un mal igual o mayor”.

Sin embargo, han de significarse dos consideraciones que impedirían la aplicación también de esta eximente de miedo al caso que aquí nos trae:

    Una es que tal eximente de miedo insuperable del CP de 1932 estaba condicionaba a que el miedo fuese de “un mal igual o mayor” y nunca se ha entendido por la jurisdicción militar que los riesgos del combate, incluida la muerte, sean males superiores a los que pueden derivarse de un acto de traición.

    Y la otra consideración que también excluye la aplicabilidad de la eximente es que, aunque esto no estuviese recogido en el articulado del CP de 1932, la jurisprudencia militar, salvo rara excepción incluso luego revocada por el Consejo Supremo, siempre vino manteniendo el criterio de considerar inaplicable la eximente de miedo en los delitos castrenses por estimar que la preparación específica que recibe el militar le faculta para vencerlo, perdiendo por tanto para él, ese miedo natural, la cualidad de “insuperable” que era la que lo erigía en causa de exención de responsabilidad criminal. Precisamente, este criterio jurisprudencial constante pero nunca escrito, de que el militar está profesionalmente instruido para superar el miedo, y de que por tanto no le es aplicable esta eximente fue el que posteriormente fue incorporado a la letra del CJM de 1945 a través de su artículo 185.


Por tanto, en Rusia, con improbables posibilidades técnico sanitarias para detectar en el frente una psicosis u otra enfermedad que agudizada por el miedo pudiese servir de base a una eximente de “trastorno mental transitorio”, y con una jurisprudencia tan firme como la que, por definición, excluye de la condición de “insuperable” el miedo que naturalmente puede sufrir un militar, muy, pero que muy difícil, debió tenerlo el defensor de ese guripa presunto traidor de la foto, que 70 años después tanto nos ha impresionado con su mirada, circunstancia y ademanes.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Mar Jun 05, 2012 1:55 pm 
Desconectado
Hauptgefreiter
Hauptgefreiter

Registrado: Mar Nov 24, 2009 1:55 pm
Mensajes: 80
Buenas

Como quiera que hay al parecer un gran entendido en la justicia militar (Auditor de guerra), aprovecho la ocasión para hacerle una pregunta a ver
si me contesta, él u otro forista.

tengo entendido que en SEMIRAMIS volvieron varios desertores de la división (10 u 11 creo que eran) , quisiera saber que pasó juridicamente con estos individuos. Supongo que al desertar les declararian eso, desertores, y los juzgarian en rebeldia con la consiguiente pena, la mayoria condenados a muerte, asi pues que alguién tenga la amabilidad de aclarar su destino.

Saludos y gracias

_________________
Imagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Jue Jun 07, 2012 12:32 pm 
Desconectado
Oberfeldwebel
Oberfeldwebel

Registrado: Mar Nov 11, 2008 1:34 pm
Mensajes: 289
No se si seria mejor poner esto en libros o aqui, que el moderador decida:
En el libro "El Missager del Fred", se cita en las paginas 185 y 186 a un tal Casto Perez como desertor de la DA, al que remiten al autor del libro desde la embajada Rusa.
El tal Casto Perez (ya fallecido según el libro), del partido comunista según el autor del libro era desertor de la DA, y regreso a España tras la muerte de Franco, estableciendose en Madrid, mientras vivio en Moscu, dice que fue presidente de la Asociación de Desertores de la División Azul (no tenia ni idea de su existencia) y, al parecer era muy amigo de Cesar Astor.
Este ultimo, Cesar Astor, cita a un desertor de Barcelona que se llamaba Mas de apellido, no aportando ningún dato mas, salvo que era muy bromista.
Ni el tal Casto Perez, ni el tal Mas, ni mucho menos la asociación de desertores me suenan de ningún lado.
¿Alguien puede aportar algún dato mas? .
Un saludo.

Fernando Oriente Coromina
Barcelona

_________________
ImagenImagenImagen

A MALA SUERTE CORAZÓN DE HIERRO


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto:
NotaPublicado: Dom Jun 10, 2012 7:41 pm 
Desconectado
Stabsfeldwebel
Stabsfeldwebel
Avatar de Usuario

Registrado: Mar Ene 24, 2012 9:41 am
Mensajes: 360
Melladiusss, aunque parezca una sola, planteas dos cuestiones:

    cómo se procedió judicialmente la División –en el mismo frente ruso por tanto- contra los desertores que allí no pudieron ser detenidos, y

    qué pasó en la práctica con esos desertores cuando algunos de ellos volvieron en el Semíramis y, concretamente, si a su regreso se ejecutaron o no esas penas de muerte que tú das por hecho que les habían sido impuestas en rebeldía.


Sobre cómo se procedió judicialmente en el mismo frente con los desertores que allí no pudieron ser detenidos, lo primero a aclarar es que tu premisa de que fueron juzgados en rebeldía y condenados en ausencia a penas de muerte cuya ejecución les aguardaría a su regreso a España, es equivocada.

Y es que este caso estaba previsto de otra forma en los artículos 663 y ss. del CJM de 1890 los cuales, bajo la rúbrica “DEL PROCEDIMIENTO CONTRA REOS AUSENTES” disponían que “el presunto reo que no fuere habido y cuyo paradero se ignorase” primero sería llamado por requisitoria; y si transcurrido el plazo que se le fijase en ella para presentación “el procesado ausente no compareciese o no fuere habido, se le declarará rebelde”.

Una vez efectuada esta declaración de rebeldía, el CJM –en contra de lo que apuntas- impedía que el procedimiento continuase mediante un juicio al desertor y se le condenase en ausencia, pues su artículo 665 disponía que en tal caso la causa continuaría SÓLO hasta la terminación de la fase de instrucción, momento en el que las actuaciones debían suspenderse y archivarse hasta que el reo fuese habido. La ausencia vetaba así el paso a la fase de calificación y de celebración del Consejo de Guerra, y excluía consiguientemente la posibilidad de que el desertor fuese juzgado y condenado en rebeldía.

Por tanto, a los desertores que volvieron en el Semíramis -como regla general- no les esperaban penas pendientes de ejecución sino sólo la reapertura, para su continuación, del procedimiento que en su caso cada uno tuviera provisionalmente archivado.

Quiero hacer notar aquí que la promesa de perdón del que habló el Tte. Salamanca se refería a un compromiso entre los prisioneros de olvidar los comportamientos reprobables que hubieren observado durante el cautiverio, pero en modo alguno debe entenderse como un perdón judicial por el delito de deserción cometido en su día, y por el que se deberían continuar los correspondientes juicios.

Sin embargo, sobre lo que judicialmente ocurrió en el procedimiento de cada uno de aquellos desertores a partir de su llegada a España, carezco de datos, y salvo que alguno de los historiadores e investigadores que participan en “memoriablau” apunte lo contrario, creo que es un tema pendiente de investigación.

_________________
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 219 mensajes ]  Ir a página Anterior  1 ... 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15  Siguiente

Todos los horarios son UTC + 1 hora


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puedes abrir nuevos temas en este Foro
No puedes responder a temas en este Foro
No puedes editar tus mensajes en este Foro
No puedes borrar tus mensajes en este Foro
No puedes enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  

Páginas Amigas

Hermandad Nacional División Azul    GALLAND BOOKS - Tu librería on-line de confianza   A.D.A.R.H - Agrupación Capitán Urbano  Hermandad de Combatientes de la División Azul de Barcelona  Wehrmachtbericht  Augusto Ferrer-Dalmau

Desarrollado por phpBB® Forum Software © phpBB Group
Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España