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Hola amigos.
He decidido iniciar esta sección donde podemos comentar los libros sobre esta temática.
Espero que sea participativo.



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"David contra Goliat".

La Letonia de la II Guerra Mundial aportó al esfuerzo de guerra de Hitler, tres divisiones que en proporción a la población del país da que pensar. Los voluntarios lucharon contra el comunismo en el Frente del Este. Ahora puede conocer su historia.

Autor: Carlos Caballero Jurado. García Hispán Editor.



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"RAZA DE VIKINGOS". La División SS Nordland. (1943-1945)
Autor: Erik Norling. García Hispán Editor.


La Segunda Guerra Mundial fue mucho más que un conflicto entre Alemania, por un lado, y los aliados por el otro. Fue ante todo un choque entre dos concepciones diferentes de ver la vida. En esta denominada Cruzada por Europa sintieron la llamada de los ideales representados por las Waffen-SS, cientos de millares de voluntarios europeos que, abandonando sus hogares, trabajos y familias, dejaron su sangre en las duras tierras de Europa del Este, defendiendo la Europa que ellos concebían como la única justa y auténtica.
Este trabajo de S. Erik Norling, considerable ampliación y continuación de su pionero Viento del Norte que apareciera en esta misma editorial en 1990, nos presenta a una de las unidades más internacionales que tuvo las Waffen-SS y que serviría durante sus escasos dos años de existencia en las batallas más cruentas y sangrientas que se libraron contra los invasores rusos en el Frente del Este. Voluntarios venidos de toda Europa occidental, en especial de los países escandinavos, inmortalizarían la división SS Nordland para la posteridad defendiendo la causa de la Nueva Europa en Oranienbaum; en Narwa, bautizada la Batalla de las SS Europeas por el gran número de nacionalidades allí presentes y caídas; en Letonia y Curlandia; en Pomerania y, finalmente, en Berlín donde combatirán codo a codo con los españoles y franceses, incorporados a la división, en la última batalla de la guerra en Europa. Su epopeya bien merece estas líneas de admiración y reconocimiento.
Se ha escrito mucho sobre esta unidad y las batallas a las que nos referimos antes pero poco en lengua española y por ello creemos que la publicación de este trabajo por nuestra editorial cubre un importante hueco para los amantes de la historia de nuestro continente que podrán así tener una visión más de conjunto del movimiento voluntario europeo contra el Comunismo durante la II Guerra Mundial y de una de sus unidades más emblemáticas donde voluntarios de al menos una docena de países vistieron el mismo uniforme defendiendo un ideal común.

El Editor.





PROLOGO DEL DIRECTOR DE LA COLECCIÓN

No es la primera vez que, en esta colección que tengo la eran suerte de dirigir, se publica un libro de Erik Norling sobre la División SS "Nordland". Hace seis años ya publicamos su libro "Viento del Norte. La División SS Nordland, 1943-45. Epopeya y Muerte". El nuevo libro que el lector tiene en sus manos, ¿es simplemente una versión corregida y aumentada de aquella obra?. Desde luego que no. Desde la aparición del antes citado libro de Norling hasta hoy, la colección "Legionarios Europeos" ha cambiado substantivamente en sus planteamientos. Nuestros primeros títulos ("David contra Goliat", "Cruces de Abedul", "Ajedrez Rojo", "Viento del Norte") apenas tenían un centenar de páginas. No pretendían otra cosa que ser obras de introducción a los temas abordados. Suponíamos que, dada la inexistencia en español de libros sobre esta temática, esos pequeños libros satisfacerían de sobras las demandas de nuestros potenciales lectores. Pero no fue así.
Para nuestra sorpresa, nuestros lectores, nuestros fieles lectores, no se contentaron con esto y nos pidieron libros más detallados, más exhaustivos, más completos. Recogimos ese desafío y empezamos a editar obras de mucho más volumen, orientadas no a una difusión de carácter generalista, sino a dar a conocer el resultado de investigaciones en profundidad. Fruto de estos nuevos planteamientos son obras como "La Espada del Islam", "Rompiendo las Cadenas", "La Estirpe de Thor", "El Regreso de las Legiones", "Comandos en el Cáucaso" y "Sangre en la Nieve". Mientras que los cuatro primeros títulos arriba citados eran fundamentalmente obras elaboradas a partir de bibliografía en lenguas extranjeras, los seis citados ahora son ya propiamente obras de investigación.
Esta nueva obra de Erik Norling no es, por tanto, una edición "corregida y aumentada" de la obra anterior, sino que se trata de un libro nuevo y las similitudes que se puedan encontrar entre una y otra se deben simplemente a que, en definitiva, el tema abordado es el mismo. Mientras que para la redacción de la obra anterior Norling se valió, en buena medida, de bibliografía ya editada, aunque inaccesible al público español, en la obra que tengo la satisfacción de prologar el hilo argumental y la exposición histórica se construye fundamentalmente en base a documentación de archivos y a entrevistas personales con los supervivientes de la División SS "Nordland". Una diferencia sustancial, ya que el texto que así se ofrece es substancialmente inédito. Y esto hasta tal punto que, de ahora en adelante, a los autores extranjeros que decidan tratar sobre la División SS "Nordland" les resultará imprescindible la consulta de esta obra, invirtiéndose así la tendencia habitual, es decir, que los autores españoles, especializados en estos temas seamos deudores de autores extranjeros. El dominio que el autor posee de varios idiomas escandinavos, una cualidad no muy común, no ya en España, sino en realidad en el conjunto de Europa, le ha abierto posibilidades de investigación impensables para otros muchos autores especialistas.
Habrá algún lector que se pregunte si, no obstante, no resulta superfluo dedicar otro libro a la División SS "Nordland" ya que, en definitiva, existía ya "Viento del Norte". Hemos creído que no resultaba superfluo, aunque es cierto que aún haya multitud de capítulos de la historia del Movimiento de Voluntarios Europeos (o, si se prefiere, de las Brigadas Internacionales del Antimarxismo) que nuestra colección aún no ha abordado. Es comprensible que algunos lectores hubieran preferido un volumen sobre los voluntarios anticomunistas franceses o turquestanos, por citar dos casos. Pero en realidad la historia de la División SS "Nordland" es absolutamente fundamental para conocer a fondo la esencia de esas "Brigadas Internacionales del Antimarxismo". Desde 1936 con el inicio de la Guerra Civil Española hasta la capitulación alemana de 1945 fueron muchos los europeos que, en España, en Finlandia, y fundamentalmente en el Frente del Este se comprometieron voluntariamente para luchar contra el stalinismo. Pero en la historia de este Movimiento de Voluntarios Europeos no cabe duda que un lugar central lo ocupa la internacionalización de las Waffen SS, que pasaron de ser una guardia pretoriana a convertirse en lo más parecido que ha existido hasta la fecha a un Ejército Paneuropeo. Estudiar cómo se produjo la internacionalización de ese cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas alemanas, las Waffen SS. es comprender la esencia del problema cómo se debían superar los estrechos nacionalismos para alcanzar la idea de que sólo una Europa genuinamente hermanada podía enfrentarse al peligro atroz del stalinismo.
En el estudio de esa evolución dos unidades de las Waffen SS resultan decisiva: la División SS "Wiking" y la División SS "Nordland". Ambas unidades son el microcosmos donde mejor se puede estudiar los problemas que debían enfrentar el Movimiento de Voluntarios Europeos, así como las potencialidades que este encerraba. La División SS "Wiking"- (cuyo estudio es una de las grandes asignaturas pendientes de esta colección) inauguró el proceso de genuina internacionalización de las Waffen SS, pero en 1943 se había convertido en una unidad básicamente alemana en su composición. El relevo en su carácter de "probeta de experimentación" de la viabilidad de unidades combatientes internacionales fue asumido por la División SS 'Nordland". A diferencia de otras unidades extranjeras de las Waffen SS que tenían un neto carácter nacional (letonas o bosniacas, francesas o ucranianas) la División SS "Norland" era absoluta y genuinamente internacional. Escandinavos, alemanes del Reich y miembros de las minorías étnicas alemanas de la Europa balcánica se codeaban con otras nacionalidades en cada una de las unidades de la División, que era un auténtico Ejército internacional en miniatura.
Un experimento de este tipo puede resultar militarmente un fracaso. O puede que no hubiera llegado a tener tiempo para manifestar sus posibilidades. Al estudiar el caso de muchas unidades extranjeras de las Waffen SS nos encontramos a menudo con un descorazonador "demasiado tarde, demasiado poco". Formadas a última hora, apenas pudieron demostrar su capacidad de combate, que por tanto queda dentro de los márgenes de la especulación. En el caso de la División SS "Norland", ésta dispuso del margen de tiempo necesario para mostrar todo lo que podía dar de si en el campo de batalla, incluso en unas fechas en las que las tropas del Reich ya no encajaban más que derrotas. En realidad la hoja de servicios de la División SS "Nordland" es tan brillante que autoriza a reflexionar sobre el excelente resultado que podían haber obtenido otras muchas unidades extranjeras de las Waffen SS si se hubiese dispuesto del tiempo necesario para una organización, instrucción y equipamiento como era debido.
Estas cualidades castrenses de la División SS "Norland" quedaron perfectamente demostradas en la batalla de Narwa. Desde un punto de vista estrictamentre técnico, esta batalla no sería más que uno más de los innumerables combates defensivos que debieron librar en el Frente del Este las fuerzas del Eje. Sin embargo, la batalla de Narwa, también conocida como "la Batalla de las SS europeas" tiene un interés que trasciende los aspectos puramente tácticos o estratégicos. En ningún lugar del frente se había producido anteriormente tal concentración de unidades de combatientes voluntarios europeos encuadrados en unidades de combate de las Waffen SS. En torno a Narwa iban a combatir, junto a los soldados alemanes, combatientes voluntarios daneses y holandeses, estonios y noruegos, flamencos y suecos. De hecho, el peso de los combates recaía en unidades no-alemanas, que de esta manera dejaron de ser modestos auxiliares de las grandes unidades germanas para convertirse en protagonistas indiscutibles e indiscutidos de una batalla que alcanzó la más épica de las dimensiones. Lo que allí ocurrió no iba a cambiar el curso de la guerra, desde luego, pero es altamente significativo y revelador sobre el sentido que, para los voluntarios europeos, tenía su participación en el conflicto. El que, por poner un ejemplo, los holandeses se dejaran masacrar por defender la para ellos remotísima ciudad de Narwa demuestra hasta que punto esos voluntarios europeos estaban poniendo, por encima de sus estrechos intereses nacionales propios, los intereses globales de Europa. En este nuevo libro, Norling nos ofrece, por vez primera en lengua española, una descripción minuciosa de tan singular batalla.
Fueran estas características las que nos llevaron a considerar, más que oportuno, necesario, editar este libro que el lector tiene ahora entre sus manos, y cuyo contenido le invito a leer.

Carlos Caballero Jurado.








Saludos.

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Siempre está una oración por delante de una novedad,
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NotaPublicado: Jue Mar 05, 2009 8:32 pm 
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"EL EJÉRCITO NACIONAL RUMANO". Voluntarios Rumanos en las Waffen SS 1944-1945.

Autores: Carlos Caballero Jurado y Richard Landwehr. García Hispán Editor.



PRÓLOGO DEL EDITOR.

En su obra "Las SS. Tropas escogidas de Hitler duran­te la guerra, 1939-1945" (que hoy es ya un clásico entre las obras de Historia Militar dedicadas a la II Guerra Mundial), el historiador norteamericano George H. Stein escribía: "De las 38 Divisiones SS existentes en 1945, ninguna de ellas estaba formada exclusivamente por alemanes y al menos 19 de ellas consistían principalmente en personal extranjero. Servían en las Waffen SS: holandeses, noruegos, daneses, finlandeses, suizos, suecos, flamencos, valones, franceses y algunos britá­nicos, así como también letones, estonios, ucranianos, croatas, bosnios, italianos, albaneses, caucasianos, rusos, tártaros, turcos, azeríes, rumanos, búlgaros, húngaros y algunos indios (...) Es muy posible que las Waffen SS fueran el más amplio Ejército multinacional que jamás luchó bajo una sola bandera".
Sin embargo, no todas las nacionalidades presentes en las Waffen SS han recibido la misma atención por parte de los especialistas en Historia Militar. Un ejemplo elocuente de ello es el caso de los rumanos. Hasta la aparición de la obra de Richard Landwehr "Romanian Volunteers of the Waffen SS", en 1991, poco -casi nada- era lo que se sabía del contingente rumano de ese Ejército Paneuropeo que -hacia el final de la guerra- eran las Waffen SS.
En el capítulo de agradecimientos que aparecía en su obra, Landwehr mostraba su "especial gratitud para Carlos Caballero Jurado, sin cuya asistencia este libro no habría apa­recido este libro". En efecto, gracias a una antigua y estrecha colaboración, Caballero facilitó a Landwehr buena parte de la documentación y la mayor parte del material gráfico que aparecían en su libro. A este respecto resulta significativo el hecho de que ni en las más exhaustivas obras gráficas dedicadas a las Waffen SS hubiera aparecido -hasta la edición del libro de Landwehr- ninguna foto que mostrara al contingente rumano de las Waffen SS.
Inicialmente fue nuestro propósito editar este libro como una simple traducción de la obra de Landwehr. Sin embargo, finalmente hemos decidido ampliar notablemente su contenido y por tanto Landwehr y Caballero aparecen como coautores, ya que el libro resultante es substancialmente distinto a la obra original de Landwehr.
Además del prólogo de los autores, el libro incluye también otro que nos escribió el líder rumano Horia Sima antes de su muerte, cuando le anunciamos nuestro propósito de traducir la obra de Landwehr al castellano. Lamentablemente, la muerte de Sima, acaecida el 25 de mayo de 1993, le impedirá ver esta obra que el tan amablemente prologó.
Finalmente añadir que, tal y como hizo Richard Landwehr en su obra en inglés, hemos considerado oportuno el estudiar también aquí la historia del contingente búlgaro que sirvió en las Waffen SS, cuya historia es menos conocida aun que la de los rumanos, pero con la cual guarda un extraordinario paralelismo.

José García Hispan.
Director de la Editorial.






PRÓLOGO DE LOS AUTORES

Aunque todavía sigue siendo desconocido, el contin­gente rumano del Ejército internacional europeo conocido como Waffen SS, fue único en muchos aspectos. Representó la última y simbólica formación militar de Rumania en la lucha contra el comunismo stalinista en el frente del Este, hasta 1945. Esta lucha la había iniciado Rumania, a la vez que Alemania, el 22 de junio de 1941 y es oportuno señalar que el Ejército rumano era el segundo en importancia entre los que operaban contra la Unión Soviética. Los voluntarios rumanos del período comprendido entre agosto de 1944 y mayo de 1945 continuaron el ejemplo de los cientos de miles de compatrio­tas que habían caído en la lucha contra los soviéticos, tanto en combate como en los "campos de la muerte" reservados para los soldados del Eje capturados.
Cuando el Gobierno de Rumania fue derrocado el 23 de agosto de 1944 por el Rey Mihail y sus corruptos asesores, los soviéticos fueron inmediatamente invitados a entrar en el país. Realizaron una sangrienta purga en el Ejército rumano (arrestando a miles de militares) y situaron en su lugar a sus propios "Consejeros", "Oficiales de Enlace" y Comisarios Políticos para dirigir a las tropas restantes.
Tan pronto como se produjo el cambio de campo pro­piciado por el nuevo Gobierno rumano, todo el sector sur del frente del Este quedó colapsado en unos pocos días, atra­pando a cientos de miles de soldados alemanes, casi la totali­dad del Grupo de Ejércitos "Ucrania Sur". Este desastre abrió las puertas de los Balcanes a los soviéticos y ciertamente aceleró el final de la guerra en una considerable cantidad de tiempo. De hecho las fuerzas del Eje se vieron obligadas a abandonar Bulgaria, Grecia, Serbia y Albania, además de Rumania, como consecuencia de la traición cometida por el Rey Mihail. Lo que quizás no podían imaginar entonces ni el Rey Mihail ni el resto de aprendices de brujo que habían realizado el Golpe de Estado contra Antonescu era el destino que les espe­raba, a ellos mismos y a Rumania.
Los rumanos se vieron atrapados en un dilema. El Mariscal Antonescu, el duro y competente (aunque políti­camente de estrechas miras) líder rumano, fue hecho pri­sionero por los soviéticos. Fue enviado rápidamente a la tristemente célebre prisión de la Lubianka, en Moscú, donde fue torturado durante un año, antes de ser devuelto al régimen traidor de Rumania para ser ejecutado. Pero no iba a ser solo Antonescu la víctima. Toda Rumania sería, de hecho, escla­vizada por las tropas de Stalin. Una feroz dictadura comunis­ta iba a ser instalada muy pronto en el país, dictadura que Rumania habría de padecer hasta que el siniestro Ceaucescu fuera depuesto mediante un episodio que fue a medias una conspiración palaciega y a medias una revuelta popular en las Navidades de 1989. El patético Rey Mihail fue obligado a exi­liarse y el mismo destino o la cárcel fue lo que recibieron como premio muchos de los que habían depuesto a Antonescu. Tuvieron muchos motivos para lamentarse, y durante largo tiempo.
Pero hemos ido demasiado lejos. Volvamos al otoño de 1944. A muchos rumanos, civiles y militares, les repugna­ba el control que los comunistas (que además representaban al enemigo hereditario, Rusia) tenían sobre su país y su Ejército. Pero se encontraban en una situación muy complicada Literalmente los rumanos se encontraron cogidos de pies y manos. Para los soldados era una situación difícil: si no se unían a sus nuevos amos soviéticos, sus familias y parientes podían estar en peligro.
Sin embargo, mientras fue posible, grupos de soldados rumanos escaparon hacia el lado alemán. Para los perseguidos activistas políticos de la Guardia de Hierro (o Legión de San Miguel Arcángel) que habían visto cómo sus jefes eran encarcelados por el III Reich, la situación era igualmente difí­cil: Antonescu les había perseguido y Alemania los había encarcelado. Pero sus profundas convicciones éticas les impedían mantenerse cruzados de brazos mientras su país era fagocitado por Stalin. Afortunadamente, los líderes de la Guardia de Hierro fueron inmediatamente excarcela­dos por los alemanes y se les permitió libertad de acción. Esto animó a sus seguidores en Rumania a continuar la lucha en la Patria y -cuando ello era posible- salir del país para pro­seguir la lucha militar en el frente.
Con soldados rumanos y activistas políticos, tanto los que ya se encontraban en Alemania como los que huyeron hacia ese país, se planeó formar una División entera, pero el Reichsführer SS y el Alto Mando SS fueron flexibles en la materia: dependería de las circunstancias que esto pudiera lle­gar a cumplirse.
El resultado final fue la creación de un gran y competente Regimiento de combate, junto con unidades de "comandos", personal de distintos "Grupos de Combate" y batallones de construcciones militares de campaña.
A pesar de que se trató de un típico caso de "dema­siado poco, demasiado tarde", dada la terrible situación de Alemania y sus aliados en 1944-45, las tropas rumanas siguie­ron constituyendo un contingente potencialmente valioso para las Waffen SS.
La actitud y las actividades de esta valiente vanguardia quedaron plenamente justificadas cuando el mundo pudo finalmente contemplar cómo era de verdad el régimen comu­nista que torturaba a Rumania, con motivo de la dramática caída de Ceaucescu. La bárbara camarilla comunista que estrangulaba el país fue finalmente aplastada, pero no sin antes haber llevado el dolor y la miseria a millones de seres. Las tropas rumanas de las Waffen SS fueron parte de un gran intento para evitar que todo esto sucediera, luchando con­tra un gran peligro que amenazaba con extenderse por todo el mundo. ¡Sus esfuerzos y hechos son dignos de ser preservados y recordados!


Carlos Caballero - Richard Landwehr





Saludos.

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"Enhorabuena teniente, siempre primero el recuerdo al caído.
Siempre está una oración por delante de una novedad,
siempre un héroe por delante de un general".
Generalleutnant Muñoz Grandes.


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NotaPublicado: Vie Mar 06, 2009 5:51 pm 
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Mercenarios de Hitler. Tropas extranjeras al servicio del Tercer Reich
Autor Christopher Ailsby
Edita Libsa. Madrid, 2006.

Con 192 páginas y multitud de fotos el libro podría haber sido una interesante fuente de datos e información sobre el tema pero se queda en un "quiero y no puedo", plagado de errores, de malinterpretaciones y tergiversaciones de todo tipo. Además la traducción deja mucho que desear.
El mismo título ya es en sí una manipulación, pues tacha de mercenarios a personas que en su inmensa mayoría lucharon por un ideal.
Tras analizar el nuevo orden europeo surgido de las conquistas alemanas de los primeros años de la contienda mundial, se habla del reclutamiento y el entrenamiento de los voluntarios, para analizar después capítulo a capítulo a los voluntarios de las distintas regiones europeas, prestándodose especial atención a los procedentes del imperio británico (ingleses e indios) a los que se dedican dos capítulos enteros a pesar de su escaso número e importancia, mientras que a la División Azul, por ejemplo, la despacha en poco más de 4 páginas, y además de mala manera.
Como decía los errores son continuos, llegando incluso a los pies de foto. Como caso curioso en este sentido, el autor pone una foto de un acto falangista donde aparece la bandera carlista y dice tranquilamente que son voluntarios belgas. También dice que la medalla de los divisionarios españoles fabricada por Diez y Compañía SA es de fabricación alemana.
Se atreve a decir que en principio solo se consiguieron 4000 voluntarios para la División Azul, o que nada más llegar al frente la División participó en la ofensiva sobre Leningrado y que las bajas fueron tantas que desde Madrid se pensaba ya que la División se iba a desintegrar. También mezcla a las compañías 101 y 102 de voluntarios en el Heer de 1944 con las SS y acaba elevando a un batallón las fuerzas de Ezquerra en Berlín.
En fin, que como veis no merece la pena tenerlo en vuestras bibliotecas.

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NotaPublicado: Vie Mar 06, 2009 6:33 pm 
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Para ilustrar lo que dice Oscar:

http://memoriablau.foros.ws/t141/fotos-de-espanoles-con-uniforme-de-las-waffen-ss/30/



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NotaPublicado: Vie Mar 06, 2009 6:39 pm 
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"SANGRE EN LA NIEVE". Voluntarios europeos en el Ejército Finlandés y las Waffen SS en el Frente de Finlandia (1939-1945)

Autor: Eric Norling. García Hispán Editor.


Finlandia es el único país, junto a España, que ha vencido militarmente al Comunismo en un conflicto abierto y que ha logrado mantener su independencia viendo caer al coloso soviético tras casi ocho décadas ele un permanente conflicto entre ambos, que hunde sus raí­ces en tradiciones centenarias. Para nosotros este pequeño país del norte de Europa nos evoca sus extensos bosques, sus blancos y nevados inviernos, sus miles de lagos, pero son muchos los que desconocen que este pueblo supo plantar cara al Comunismo en tres ocasiones: primero en 1917, después en la Guerra de Invierno en 1939 - 1940 y finalmente en la Guerra de Continuación 1941 - 1944. Apenas unos millones de habitantes enfrentados a un imperio demostraron que los pequeños pueblos son. capaces de defender su libertad cuando está en juego. Y que siempre hay otros pueblos her­manos que se apresuran a combatir por los mismos ideales de liber­tad y justicia cuando éstos peligran.
En el presente volumen, el joven historiador hispano-sueco Erik Norling (1964) nos presenta un trabajo de investigación histórica, al cuál le ha dedicado media década de trabajo y que finalmente sale a la luz. En el libro repasa la historia de los más de 20.000 voluntarios europeos que se alistaron durante el conflicto para- combatir al Comunismo en un frente, el finlandés, que ha sido prácticamente olvidado por los libros de historia de la Segunda Guerra Mundial. Suecos, noruegos, daneses, estonios, húngaros y hasta británicos (dos compañías enteras) hasta completar más de 26 nacionalidades, combatieron al lado de sus hermanos de armas finlandeses contra un enemigo inmensamente superior pero falto de coraje y moral, en una guerra cruenta y sangrienta en una esquina olvidada de Europa, guerra sobre esquíes y de trincheras en los poblados bosques. Tras la Guerra de Invierno, muchos de estos voluntarios se les encontrará en las filas de la Waffen SS europeas, como muchos que habían esta­do antes en España en el bando nacionalista: un mismo ideal, un mismo enemigo, diferentes frentes de una misma guerra.
Este trabajo, el segundo que publica Erik Norling en esta colección (el primero fue "Viento del Norte. La división SS Norland 1943-1945" cuya segunda edición, corregida y ampliada, ya anunciamos desde aquí), tiene además un doble valor. En primer lugar porque el autor ha trabajado con fuentes directas, gracias a su dominio de las lenguas escandinavas, haciendo de éste trabajo uno pionero en la materia, y en segundo por la gran aportación que ha recibido de los ex-combatientes, que le han asistido a lo largo de su investigación con sus recuerdos y aclaraciones, y que sin esta ayuda no habría podido escribirse el libro que tienen Vds. entre sus manos.





PRÓLOGO

Noruega, como país, es una estrecha y larga franja costera de dos mil kilómetros de largo, al oeste del continente eurasiático. Junto a Suecia constituye la península Escandinava, entre 1814 y 1905 fueron dos países unidos al Rey de Suecia. Desde 1905 es Noruega un reino independiente. Durante la última guerra mundial Noruega fue ocu­pada por tropas alemanas.
Aparte de la frontera con Suecia, tiene el país fronteras con Finlandia y, al norte, una corta frontera con la Unión Soviética. Entre las dos guerras mundiales era solo con Finlandia, al tener este país una fran­ja que alcanzaba el Mar, pero tuvo que ceder este territorio a los Soviéticos en 1944.
Finlandia dependió mucho tiempo de Suecia y tiene una minoría sueca muy fuerte (Sueco-finlandeses). En 1809 el país fue cedido a Rusia, y se decidió que la frontera estaría en el istmo de Carelia, a tan solo treinta kilómetros de San Petersburgo como se le llamaba por aquel entonces (*). En 1917, justo después de la Primera Guerra mundial, se convirtió Finlandia en un país independiente (como República).
Finlandia se presenta como el escudo natural entre la península Escandinava y la poderosa Unión Soviética. Es natural que en Noruega se observe con interés lo que ocurre en nuestro país vecino. En Noruega la población se siente muy identificada con la finlande­sa, al ser ambos países nórdicos con escaso número de habitantes, casi el mismo número.
Al principio de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética reconsideró sus fronteras con Finlandia y decidió que no estaba con­forme con tenerla en el istmo de Carelia, demasiado cerca de la segunda ciudad soviética en importancia. Después de unas negocia­ciones en el otoño de 1939 se llegó al conflicto que al final debió per­der Finlandia, y la frontera del Istmo de Carelia se trasladó a cien kilómetros de Leningrado, como se llamaba ahora. Cuando Alemania atacó, en 1941, a la Unión Soviética, Finlandia se unió al III Reich para recuperar lo perdido (La guerra de Continuación la lla­maron los finlandeses). Después de unos avances importantes al prin­cipio de la guerra, también Finlandia se hundió en la derrota alema­na y no solo no pudo recuperar sus fronteras, sino que también per­dió su salida al mar en el norte.
La cuestión de cómo ayudar a su país vecino se discutió vivamen­te en Noruega. Durante la Guerra de Invierno, el ambiente era vio­lentamente a favor de colaborar, pero políticamente era imposible y la única ayuda consistió en remitir donativos (mochilas con ayuda) y unos pocos voluntarios, que eran reclutados para servir en unidades suecas. Cuando comenzó la Guerra de Continuación la situación en Noruega había cambiado de manera importante, con la ocupación alemana del país y un gobierno noruego exiliado en Londres, que consideraba que estábamos en guerra con Alemania. La ayuda a Finlandia solo podía provenir con el consentimiento de los alema­nes, y por medio del gobierno colaboracionista en Noruega de Quisling (que no reconocía la legitimidad del gobierno de Londres) y que, por el contrario, consideraba la lucha contra el Bolchevismo como primordial. Los voluntarios que fluyeron esta vez eran en su mayoría jóvenes idealistas, seguidores de Quisling. Debieron opo­nerse en parte a una opinión pública noruega que se mantenía dis­tante de toda colaboración militar con el ocupante.
Además, Finlandia se distanciaba políticamente de Alemania y tan solo deseaba estar en guerra con la Unión Soviética. No era una gue­rra contra Inglaterra y América; en Helsinki se proyectaban las pelí­culas de guerra americanas sobre el frente del Pacífico en 1943. Y los finlandeses eran muy cautos y no deseaban tomar partido por uno u otro de los gobiernos noruegos. El resultado fue que la participación noruega debió realizarse en la zona alemana del frente: en Leningrado y en el sector de Louhio en Finlandia.
Este libro se refiere (en parte) a las unidades puramente noruegas, compuestas por voluntarios, que participaron en el frente del Este (Las unidades mixtas- alemanes, las ha tratado el autor ya en su obra Viento del Norte publicada en la misma editorial). El autor ha reunido una imponente cantidad de detalles, con un gran registro de nombres y personas. La cuestión del reclutamiento y organización de las unidades ha sido magníficamente expuesta así como los vivos relatos detallados de los combates. La obra se refiere mucho al invierno y a las carreras sobres los esquíes, y agradezco desde aquí al autor por su inmejorable trabajo para sacar a la luz pública este libro para que nuestros problemas nórdicos sean conocidos en la caliente España.


Oslo, Enero de 1991.
Frode HALLE (+)
SS-Sturmbannführer
Comandante del Batallón de Esquiadores SS Norge.





Saludos.

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"COMANDOS EN EL CÁUCASO". La Unidad especial Bergmann - Voluntarios Caucasianos en el Ejército Alemán, 1941-45.

Autor: Carlos Caballero Jurado. García Hispán Editor.


En el presente volumen, Carlos Caballero va mucho más allá de lo que sugiere el título. No sólo estudia la Unidad Especial Bergmann sino todos los Batallones formados por azeríes, armenios, georgianos y pueblos norcaucasianos que intervinieron en la campaña del Cáucaso. Porque ésta es una notable peculiaridad de esta campaña: la intervención en primera línea, en las más avanzadas vanguardias, de unidades de voluntarios reclutadas entre los pueblos sometidos de la hoy extinta URSS.
La aparición de este libro coincide, como ya viene siendo habitual en esta colección, con una situación de crisis, en este caso la existencia de varios conflictos armados en la región del Cáucaso. Por esta razón el lector encontrará, junto a la descripción de lo ocurrido en la época de la II Guerra Mundial, mucha información que le permita comprender los hechos actuales. Un valor añadido, así pues, para este texto que tengo el honor de presentar.
Otro elemento a destacar es que, por vez primera, se publica -al menos en castellano- la historia pormenorizada de una formación de voluntarios del Este relativamente pequeña. Este es, si se me permite señalarlo, un gran defecto de la historiografía consagrada al Movimiento de Voluntarios Europeos en la Segunda Guerra Mundial: desde hace tiempo disponemos de historias minuciosas y detalladas sobre tal Batallón flamenco o tal Regimiento holandés. Sin embargo, cuando se habla de los voluntarios reclutados en la URSS, con la única excepción del caso de los bálticos, solo nos encontramos con historias llenas de generalidades, poco detalladas y -a menudo- contradictorias. Aquí, y repito, por vez primera, se ofrece la completa historia de una formación integrada por voluntarios del Cáucaso, desde sus orígenes en 1941, hasta su trágico final en 1945.





PRÓLOGO DEL EDITOR

La colección "Legionarios Europeos en la II Guerra Mundial" alcanza con este volumen, el VIII, su plena madurez. Desde nuestro primer título, consagrado a los voluntarios de Letonia, nos hemos esforzado por mejorar cada vez que llegábamos a nuestros lectores. Tipografía, fotografía, cartografía, pero también calidad en el contenido y solvencia en la información histórica. La fidelidad con que nos siguen nuestros lectores es nuestro mejor premio.
En el presente volumen, Carlos Caballero va mucho más allá de lo que sugiere el título. No sólo estudia la Unidad Especial Bergmann sino todos los Batallones formados por azeríes, armenios, georgianos y pueblos norcaucasianos que intervinieron en la campaña del Cáucaso. Porque ésta es una notable peculiaridad de esta campaña: la intervención, en primera línea, en las más avanzadas vanguardias, de unidades de voluntarios reclutadas entre los pueblos sometidos de la hoy extinta URSS.
La aparición de este libro coincide, como ya viene siendo habitual en esta colección, con una situación de crisis, en este caso la existencia de varios conflictos armados en la región del Cáucaso. Por esta razón el lector encontrará, junto a la descripción de la ocurrido en la época de la II Guerra Mundial, mucha información que le permita comprender los hechos actuales. Un valor añadido, así pues, para este texto que tengo el honor de presentar.
Otro elemento a destacar es que, por vez primera, se publica -al menos en castellano- la historia pormenorizada de una formación de voluntarios del Este relativamente pequeña. Este es, si se me permite señalarlo, un gran defecto de la historiografía consagrada al Movimiento de Voluntarios Europeos en la Segunda Guerra Mundial: desde hace tiempo disponemos de historias minuciosas y detalladas sobre tal Batallón flamenco o tal Regimiento holandés. Sin embargo, cuando se habla de los voluntarios reclutados en la URSS, con la única excepción del caso de los bálticos, solo nos encontramos con historias llenas de generalidades, poco detalladas y -a menudo- contradictorias. Aquí, y repito, por vez primera, se ofrece la completa historia de una formación, integrada por voluntarios del Cáucaso, desde sus orígenes en 1941, hasta su trágico final en 1945.
Y aún debo señalar algo más. Cuando hablamos de voluntarios europeos, casi inevitablemente, pensamos en las Waffen SS. En realidad, como veremos en este libro, el origen de algunas formaciones esta en un organismo muy distinto, el "Abwehr": el Servicio de Información Militar germano. Esta perspectiva, a menudo ignorada, es puesta muy de relieve en las páginas que siguen.
La cuidada cartografía de Carlos Sampedro y un material fotográfico de gran rareza redondean, finalmente, esta obra que seguramente leeréis con pasión.

José García Hispan.
Director de la Editorial.

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"DE LOS FIORDOS A LAS ESTEPAS". La Legión SS Noruega en el Frente del Este (1941-1943)

Autor: Eric Norling. García Hispán Editor.




INTRODUCCIÓN.

Berlín, mayo de 1945; un grupo de soldados de la Waffen-SS se mueven entre las ruinas de lo que fue capital del todopoderoso Tercer Reich. El "Führer", Adolf Hitler, acaba de morir en la Cancillería, "cara al enemigo bolchevique en el puesto de honor" reza la portada de numerosos periódicos europeos que aún defienden la memoria del que fuera el comandante en jefe de la mayor aventura político-militar jamás iniciada en Europa. Saben solo estos hombres, ajenos a la satisfac­ción que la muerte de Hitler ha causado en muchos lugares del orbe, que los rusos han conquistado la ciudad, que todo ha acabado, pero están dispuestos ha resistir hasta el final, por algo su lema es "Mi honor se llama fidelidad". Aunque no sean alemanes, sienten que su Patria también está amenazada por los rusos, ahora más que nunca.
Se trata de un puñado de voluntarios noruegos. Algunos de ellos son jóvenes muchachos que se alistaron hace unos meses, decididos a parti­cipar aunque todos -sus amigos, la familia, sus maestros- le intentasen convencer de quedarse en casa esperando como todo acababa. Otros, aguerridos veteranos, han recorrido los caminos de Europa durante cinco años vestidos con el uniforme feldgrau y las runas de la SS, partícipes, cuán cruzados de una nueva Orden de caballería que dirigie­ra Himmler. Vieron caer a su lado a muchos camaradas; otros muchos han quedado inválidos pero lo peor está aún por llegar: la llamada "Liberación" para unos, que será el infierno para estos soldados, y la larga posguerra, que pasarán muchos de ellos en campos de concentración soviéticos. Junto a ellos hay otros voluntarios procedentes de todos los rincones de Europa: franceses, holandeses, flamencos, daneses, leto­nes, suecos y hasta un puñado de aguerridos españoles.
La aventura de estos voluntarios europeos contra el Comunismo comenzó, para los noruegos, en 1940, cuando se les autorizó a alistarse en la Waffen-SS, primero para la división SS Wiking, y después -ya en 1941- en la Legión Noruega. La historia de la internacional y emblemá­tica División de la Waffen-SS Wiking es muy conocida, habiendo sido objeto de numerosos estudios y trabajos, incluso en español, pero la de la Legión Noruega ha pasado prácticamente desapercibida para los his­toriadores que se han adentrado en el movimiento voluntario contra el comunismo.
Nacida en julio de 1941 como una unidad enteramente noruega, dependiente del gobierno noruego -de hecho nunca se le denominó oficialmente Legión SS -, aunque estuviera bajo la dirección de la Waffen-SS, servirá durante dos largos inviernos en un frente estático como el de Leningrado, sufriendo un elevado número de bajas. Su historia nos ilustrará sobre los motivos y las circunstancias que confluyeron para que miles de jóvenes europeos decidieran arriesgar sus vidas en el frente del Este. A diferencia de los primeros voluntarios de la Wiking (cuyas simpatías por el nacionalsocialismo alemán era obvias) en la Legión Noruega primó ante todo el sentimiento patriótico. Muchos de los vo­luntarios, aunque militantes del partido de Quisling, no necesariamente aprobaban la ideología hitleriana y su decisión de alistarse estuvo más influida por el deseo de participar en la defensa de su Patria frente al comunismo que por otros motivos. Por sus filas pasarán casi 1.500 voluntarios de los cuáles unos 180 quedarán enterrados en Rusia y muchos más volverán heridos e inválidos, lo que da unos porcentajes de caídos de más del 10% y de heridos cercano al 60%.
1 Comparando con otras unidades Waffen-SS como la Leibstandarte o la Wiking, el índice de bajas no es impresionante a primera vista, pero si lo comparamos con las pérdidas de otros ejércitos (exceptuando el ruso) es muy elevada. Recordemos que una guerra tan dramática y sangrienta como la de Vietnam únicamente supuso un 2,5% de caídos para los soldados americanos allí implicados.
Relatar su epopeya era una de las tareas que me había propuesto y que seguía pendiente. Efectivamente, cuando comencé a estudiar a los voluntarios europeos, los veteranos noruegos fueron los primeros en apoyarme y allanarme el camino. Durante casi quince años me han abierto sus casas, sus baúles de los recuerdos y, ante todo, sus corazo­nes. Han tenido que pasar todos estos años antes de decidirme a plasmar estas vivencias en el papel, quizás por el respeto que me imponían.
Muchos de ellos eran inválidos, otros habían sufrido en sus propias carnes la incomprensión y la intolerancia de sus convecinos tras la guerra. Fueron acusados y señalados como traidores, cuan parias, cuan­do su único delito fue el de creer en un ideal y alistarse en la Cruzada contra el Comunismo, el siniestro sistema político que amenazaba con arrasar Europa. Triste destino y cruel paradoja la de unos hombres que se mantuvieron fieles a sus ideales, vertiendo incluso su propia sangre en la defensa de lo más sagrado, su Patria, y que por su fidelidad fueron perseguidos con saña. Digo hombres, pero también debo hablar de las quinientas voluntarias noruegas de la Cruz Roja (muchas de ellas falle­cieron en bombardeos o durante las batallas) que partieron hacia el Frente y que recibieron un trato peor si cabe que el de los hombres en la postguerra, cuando incluso la Cruz Roja noruega renegó de estas voluntarias, cuyo único deseo había sido el de aliviar el dolor de los heridos en los combates.
Recuerdo con cariño ese primer encuentro con un veterano de la Legión Noruega, una gélida tarde de invierno nórdico. Yo apenas tenía veinte años cumplidos, y enfrente me encontré un grupo de entrañables jubilados (aún jóvenes entonces pero que para mí me parecieron perso­nas muy mayores) que me contaron su historia. Después me presenta­ron a otros, y éstos a su vez a otros. La lista de amigos que he hecho durante estos años, cerca de veinte, muchos de ellos ya fallecidos, es interminable. Con el tiempo -no puedo negarlo y aunque la tarea del historiador es ser imparcial- me compenetré con ellos hasta convertirme en uno de ellos. En Oslo tienen en los momentos en que se escriben estas líneas, y desde hace ya más de cuatro décadas, un instituto dedica­do a preservar la memoria de lo que significó la aventura que tuvieron la suerte, o desgracia, de vivir en su juventud. Me refiero al INO -Instituto para la Historia de la Ocupación en Noruega- que ha construido un archivo único, que permitirá a las futuras generaciones saber con más exactitud lo que sucedió y no tener que atenerse a las fuentes de los historiadores antifascistas que tergiversan la historia tanto o más que los agitadores propagandistas. Desgraciadamente con el paso de los años, y la falta de relevo generacional, esta institución está llamada a desaparecer.
La apertura de los archivos de los países comunistas, ya por suerte desaparecidos los regímenes que les oprimían, también nos permitió recuperar gran cantidad de material sobre las unidades de voluntarios donde combatieron noruegos en la Segunda Guerra Mundial. Tuve el honor, y así me lo atribuyo, de ser el primero en visitar el Archivo Militar de Praga para buscar material sobre los noruegos, donde encon­tré varias cajas con material sobre la Legión Noruega que tras fotocopiar deposité en el INO, que a su vez lo ha entregado al Archivo Histórico Nacional noruego. Documentación para este trabajo también ha sido recopilado en los archivos alemanes sobre personal militar fallecido durante el conflicto; en el "Berlín Document Center" (hoy devuel­to a las autoridades alemanas) donde se custodió todo lo relativo a las unidades y personal que sirvió en la Waffen SS; además de otros archi­vos europeos (Bruselas, Roma, Copenhague, Estocolmo, etc.) Pero ante lodo los National Archives de Estados Unidos, siempre dispuestos a colaborar con los investigadores.
Pero si no publicaba todos mis descubrimientos corría el riesgo de convertirme en un mero coleccionista de recuerdos. Y esa tampoco es la misión del historiador. Por eso me dediqué a investigar y preparar un trabajo sobre una de las unidades más desconocidas de la Segunda Guerra Mundial. Si existe poco escrito sobre la Legión Noruega, incluso en noruego u otra lengua, menos había en castellano. La dificultad del idioma, el hecho de que Noruega sea un país que despierta poco interés (apenas si tiene cuatro millones de habitantes en total), y la eficaz propaganda de postguerra de los vencedores se coaligaron para rodear de un velo de misterio y sombras la participación de voluntarios norue­gos en el bando del Eje durante la contienda.
En mi periplo legionario he recibido colaboración de cerca de un centenar de veteranos, mencionaré tan sólo unos cuantos que me vienen en estos momentos a la memoria, algunos de ellos ya tristemente des­aparecidos:

Bjórn Ostring, jefe de las juventudes del Partido de Quisling y oficial en la Legión, uno de los mayores animadores para que escribiera su historia.
Knut Baardseth, legionario y después voluntario en el regimiento SS Norge hasta la batalla de Berlín, presidente durante muchos años del INO, verdadero artífice del archivo sobre los veteranos que hay en el instituto.
Frode Halle, SS-Sturmbannführer y comandante del Batallón SS de Esquiadores noruegos en Finlandia tras haber servido como oficial tanto en la Legión como en el regimiento Norge; autor de varios trabajos que dieron a conocer la tragedia de los voluntarios noruegos.
Olaf Lindvig, jefe de compañía legionaria, herido en varias ocasiones, jefe de las SS Germánicas.
Sigmund Knutsen, presidente de la asociación de veteranos legiona­rios, suboficial.
Sverre Kjelstrup, alférez legionario, hijo del fundador de la Legión y autor de varios trabajos sobre esta unidad y sobre el Batallón SS de Esquiadores noruegos, donde sirvió como oficial tras pasar por la Academia de Bad Tólz.
Sin ellos, y muchos otros, mi trabajo se habría basado en fríos documentos, pero tengo la suerte de haberme inmerso en la vida legio­naria, pudiendo "vivir" los recuerdos y los relatos de sus protagonistas.
En el apartado documental y archivístico, como ya mencioné antes, he podido disponer de un material inédito y que cubre gran parte de la historia de la Legión, desde el punto de vista de los alemanes (el archivo de la Plana Mayor de Enlace alemana, descubierto en Praga) y de los noruegos (INO dispone de la documentación e informes de la Plana Mayor legionaria de Oslo y de memorias de los protagonistas). Ello unido a numerosas memorias y diarios inéditos de voluntarios, que han puesto a mi disposición así como sus recuerdos (tarjetas de felicitación, cartas a casa, cartillas militares, recortes de prensa, etc) que fueron recopilando durante su estancia en la Legión SS Noruega. Tampoco debe olvidarse la importancia de la prensa, en noruego y alemán, que a diario incorporaba artículos sobre los voluntarios noruegos en el frente del Este. INO dispone de colecciones completas de dicha prensa en su hemeroteca. Sin la colaboración del INO de Oslo este libro habría resultado necesariamente incompleto y debo agradecerles su inestimable ayuda.
Con todo este bagaje, mi primera aportación consistió en traducir, con la ayuda y permiso del autor, una breve historia de la Legión Noruega, que apareció en dos entregas en 1989 en la revista Feldgrau de Cádiz, dedicada al coleccionismo militar. El autor era Sverre Kjelstrup, hijo del fundador de la Legión y él mismo oficial de la Waffen SS, por lo que tenía mucho que narrar. Recuerdo como muchos lectores se extrañaron al saber que había una unidad de noruegos, comandados por noruegos, pero vestidos con uniforme de las SS que habían combatido en el Frente del Este. Más les sorprendió saber que fue una compañía de esta Legión Noruega la que combatió con los españoles de la Divi­sión Azul en la épica batalla de Krassny Bor en febrero de 1943. Pero teníamos mucho más en común: tanto los divisionarios, fueran un cam­pesino gallego o un marino andaluz, como los legionarios noruegos, campesinos y marinos también muchos de ellos, habían partido todos hacia el Frente del Este con una misma meta: derrotar al Comunismo. Intentar hoy distinguir entre los que fueron o no fueron "nazis" es irrelevante cuando se estuvo en la misma trinchera. Después escribí sendos libros sobre los noruegos que combatieron en Finlandia, encuadrados con otros europeos (Sangre en la Nieve, 1996) y en la división Nordland (Raza de Vikingos, 1997), ambos aparecidos en la misma colección donde aparece este trabajo hoy. Me quedaba, pues, una deuda de reconocimiento hacia los primeros voluntarios, a los que se encuadra­ron en la Legión Noruega que sirvió de tronco y primera unidad para los que después encontraremos en otras unidades.
Entre 1941 y 1943 la Legión Noruega escribió una página de honor en la historia militar y política de Noruega, un país que casi nunca había estado en guerra con nadie y tiene pocas batallas entre sus capítulos históricos. Se puede considerar que su eficacia militar (si la comparamos con otras unidades de la Waffen-SS) fue ciertamente limitada, pero su misión era distinta. La política alemana en cuanto a las legiones naciona­les de voluntarios anticomunistas era la de mantenerles en frentes estáti­cos, de poca actividad, donde las bajas fueran limitadas y las posibles carencias organizativas (y de material, no lo olvidemos) no fueran tan graves. La experiencia demostrará que fue una decisión equivocada, pues el número de bajas fue muy elevado, la moral de los soldados cayó y los oficiales nacionales -que no habían estado en el frente antes muchos de ellos- no dieron la talla en cuanto a pericia profesional, aunque supieron demostrar un valor inusual.
Así pues, Himmler, aconsejado por sus asesores en la cuestión de los voluntarios germánicos, decidió a principios de 1943 disolver estas uni­dades, evitar la concentración nacional (es decir voluntarios de un mis­mo país en una misma unidad) y crear un cuerpo de oficiales y jefes de estas nacionalidades mediante el envío de miles de voluntarios no ale­manes a las academias de oficiales de la Waffen SS, preferentemente a Bad Tölz en Baviera. La historia demostraría que el "Reichsführer" no se equivocó pues el número de bajas descendió comparativamente -aunque aumentaría en cifras absolutas, a la par que la eficacia rusa aumentaba-, los oficiales no alemanes instruidos en las Academias SS asumían puestos de mando incluso de unidades SS alemanas, los éxitos propagandísticos en los países ocupados mejoraron.
La odisea de la Legión Noruega transcurre en tres etapas claramente diferenciadas en lo cronológico y en lo organizativo. La primera etapa, antes de partir hacia el frente, de organización e instrucción entre junio 1941 y febrero 1942. Una segunda, ya en el frente de Leningrado, que va desde febrero de 1942 hasta marzo de 1943. Y la tercera y última, en la que la unidad es disuelta y sus efectivos vuelven a la Patria o se reenganchan en otras unidades de voluntarios. A la Legión le seguirán unidades míticas de este ejército paneuropeo que fueron la Waffen-SS donde servirán noruegos: el Regimiento SS Norge, el Batallón SS de Esquiadores noruegos en el frente de Finlandia y los que se quedaron en la división Wiking.
Cuando la guerra finalizó los noruegos prefirieron olvidar que hubo "Otra" Noruega, aparte de la oficial, que se presentaba como resistencialista y pro-Aliados. El 8 de mayo de 1945 el país se despertó "libera­do" de la ocupación alemana y al mismo tiempo todos se apresuraban por colgarse medallas de resistentes, mientras que los miembros del partido de Quisling eran encarcelados y perseguidos, especialmente los que habían sido voluntarios de la Waffen-SS. Nadie quería recordar que mientras los caídos noruegos en el bando aliado apenas llegan a unas decenas, los caídos noruegos vistiendo el uniforme europeo de la Waffen SS son más de un millar; que mientras los voluntarios noruegos en el bando aliado, bien en Inglaterra, bien en Suecia (otra de esas historias que habrá que escribir algún día, la de la supuesta neutralidad sueca) disfrutaban de todas las ventajas y privilegios, sus compatriotas en el frente del Este vivieron las batallas más sangrientas jamás contadas en la historia militar mundial: noruegos encontramos en Tcherkassy, en Stalingrado, en Narwa, en Ucrania, en Budapest, en Berlín. No es pues una casualidad que hoy en las academias militares noruegas la historia de los Frontkjemper (combatientes del frente) como se les llama, sea hoy asig­natura obligada para todos, aunque oficialmente no se les pueda admi­rar, pues, al fin y al cabo eran unos "traidores". Pero eso lo deberán juzgar ustedes mismos y creo saber cuál será la respuesta.


Erik Norling Fuengirola (Málaga),
Noviembre 2.000









Saludos.

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LOS MALDITOS * LA BATALLA DE BERLIN* - Saint-Paulien.
Fermín Uriarte Editor (1965)
Os encontrais ante casi el culpable de que hoy en día me encuentre por estas latitudes, aquí entre vosotros. ¿Franceses luchando al lado de los alemanes? ¿de que se trata? ¿por qué? interrogantes, que como chaval me planteaba. Todo lo demás pudo venir después, cada duda era una nueva busqueda y los libros me fueron aportando las respuestas.
Como orientación deciros que me costó en su momento 15 pesetas, y por aquél entonces yo todavía era un chaval de los que usaban pantalón corto. Tiene un sitio preferente en mi biblioteca, desde hace tantos años está conmigo y no me desprendería de él por nada. Después vendrían algunos más :lol:

LOS MALDITOS.
EN MEMORIA
de
ROBERT DEQUID

miembro de la Unión Popular de la Juventud Francesa,
muerto en el campo del honor en el bosque de Warndt,
en septiembre de 1940.

Y DE
FRANCOIS SABIANI,
HIJO DE SIMON,

muerto en el campo del honor ante Moscú el 2 de
junio de 1942

"No, amigo mío; seremos comparados a los seres que nosotros odiamos más... A los peores individuos de la Gestapo, a los espías, a los traficantes y a los vividores más indeseables, a los chivatos, a los que se han dedicado a denunciar a los traidores más viles... Pero los sinvergüenzas encontrarán defensores: tienen dinero y, a veces incluso compinches en el otro lado. En cambio, nosotros no tenemos dinero ni cómplices; no hemos jugado a dos o tres barajas. Por eso nadie nos defenderá..."
Con la transcripción e esta frase de Christian Gauvin, protagonista principal de Los Malditos, creemos queda resumida la tragedia y el problema moral que Saint Paulien no hace vivir en esta novela que, a poco que en ella ahonde el lector verá se encuentra ante un documento histórico tan vigoroso, tan fiel y tan biográfico -no autobiográfico- como Los proscritos de Ernst von Salomon.
Los "malditos" de Saint Paulien -"malditos" para quienes les ha interesado llamarles "malditos"- son los heroicos- este adjetivo ni aun quienes les llamaron "malditos" ha podido discutírselo- soldados de la Legión de Voluntarios franceses posteriormente convertida en la 33ª Waffen S.S. División "Charlemagne", que lucharon contra el bolchevismo junto a los alemanes hasta el último minuto de la Segunda Guerra Mundial.
Impresiona este libro por el verismo con que el gran novelista que es Saint-Paulien narra escena de tanta violencia como la lucha cuerpo a cuerpo en los túneles del Metro de Berlín, en que la Guardia Roja cargó a la bayoneta alumbrándose con reflectores y entonando el canto A Vorochilof, y la encarnizada, heroica, suicida, defensa palmo a palmo que le ofreció la División "Charlomagne". Quizás resulte sorprendente al lector enterarse que el último combate callejero -cuando ya se había iniciado entre el Alto Mando alemán y el mariscal Tchikov conversaciones encaminadas a una tregua o armisticio. Lo libraron en las ruinas de Berlín los franceses, y que la última bandera y el último cántico que flotaron entre la humareda de los incendios fue una bandera francesa y la Ajaccienne.
Además de ofrecernos con los malditos una gran novela y un valioso documento histórico, Saint-Paulien nos ofrece una novela verdaderamente original pues nos demuestra que pueden escribirse novelas -y buenas novelas- de la Segunda Guerra Mundial sin recurrir a feroces alemanes matando niños judíos.
Servirá también este libro para demostrar que los "malditos" no fueron tales "malditos" aunque para demostrarlo basta con transcribir esta sorprendente frase del general De Gaulle, pronunciada el 21 de junio de 1961: "por el simple hecho de que Alemania y Francia se unan, Europa comienza a ser Europa."
Después de esta frase de Charles De Gaulle, es probable que Los malditos sean incluidos en el género tragedia.
Un saludo.

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"Guerreros de Borgoña". Autor Erik Norling. García Hispán Editor.


La 28 SS Freiwilligen-Grenadier-Division Wallonien tuvo el honor de combatir en los frentes más importantes y en las batallas más heroicas que se dieron en el Frente del Este. Y allí siempre, junto a sus camaradas, estaba Degrelle. Ucrania, Tcherkassy, Estonia, Stargard, el Oder, Altdamm, etc, son páginas gloriosas que describen una fuerza y tesón sin parangón en nuestros días.
Sin duda es este un libro dedicado a LEON DEGRELLE, pero también a sus miles de camaradas que le siguieron en fe ciega al más duro combate de todos los tiempos y en las más difíciles de las condiciones, y principalmente a aquellos que quedaron bajo el frío suelo ruso, muertos en plena juventud y cuyas almas aun hoy perviven en nuestra memoria como guía sagrada en la guerra que aun hoy continúa contra el mismo enemigo.







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"La espada del Islam". Autor Caballero Jurado. García Hispán Editor.


¿Conocía usted que existió una unidad de voluntarios arabes en la Werhmacht durante la II Guerra Mundial? Una de las historias menos conocidas de este periodo de nuestra reciente historia sale ahora a la luz: arabes involucrados en una lucha sin cuartel contra el capitalismo y el comunismo.






Saludos.

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"La estirpe de Thor". Autor: Richard Landwehr. García Hispán Editor.


El cuerpo franco danés en la campaña de Rusia, 1941-1943. Edición española corregida y ampliada por Erik Norling y Carlos Caballero.
El autor Landwehr es uno de los principales especialistas mundiales de la historia de las Waffen SS. Es un autor meticuloso que desciende hasta el menor de los detalles y desarrolla con gran plasticidad la evolución de las batallas. El rigor de sus datos va unido a una sorprendente capacidad para hacer sentir al lector en el mismo centro de la zona de combate.




Saludos.

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Última edición por vonder el Jue Feb 14, 2013 6:23 pm, editado 1 vez en total

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El día 29 de Marzo de 2006 fallecía el escritor e historiador francés Jean Mabire. A muchos de nosotros o a casi nadie, este nombre no nos dirá nada. Nació en 1927 en Normandía, ejerció la profesión de periodista más de veinte años. Después de haber publicado un ensayo sobre Driue La Rochelle, una novela al margen de la guerra de Argelia; Los fuera de la ley, una historia de samuráis, Jean Mabire se interesa por los soldados perdidos del Baltikum, a los kamikazes. Por este motivo a Jean Mabire se le conoce realmente porque fue uno de los grandes estudiosos de la historia de los voluntarios europeos en la Campaña de Rusia, tema al que dedicó numerosos libros entre ellos Morir en Berlín. En total publicó más de 70 libros, muchos de ellos sobre tropas de elite de la segunda Guerra Mundial, especialmente de las Waffen SS, paracaidistas y tropas de montaña. También fue autor de un elevado número de artículos. Nunca escribió, lamentablemente sobre la División Azul, aunque me consta que el tema le interesaba mucho, y hay algunas referencias a la Blau en algunas de sus obras. No sólo fue un hombre de letras, también fue un buen soldado, que combatió en la Guerra de Argelia

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Este es otro los libros que me fue dando respuestas a mi cada vez mayor curiosidad por saber algo más de estos franceses. Recientemente se ha reeditado, pero yo os presento la portada de la edición de 1976 de A.Q. Ediciones, que es la que yo poseo.

[center]COMENTARIO DE LA EDITORIAL[/center]
El primer día de primavera de 1945, unos centenares de SS franceses de la división Charlemagne lograron escapar a la encerrona d Pomerania, en la que murieron muchos de sus camaradas en el transcurso de la batalla de Körlin y Belgard. Una vez reagrupados en el Mecklembourg, les dan la alternativa de abandonar la lucha o unirse a un batallón de trabajadores. La mayoría decide proseguir luchando hasta el final, y prestan de nuevo el juramento de la SS de servir "con fidelidad y valentía hasta la muerte". Por orden de la Cancillería, trescientos de ellos alcanzaron la capital del Reich en el momento en que las fuerzas soviéticas apretaban la tenaza sobre la ciudad, que los voluntarios franceses cruzaron cantando bajo las miradas de una población pasmada. Lanzados al combate en el sector de Neukölln, los hombres del batallón de asalto Charlemagne consiguen tomar algunos bloques de casas, pero se ven obligados a replegarse en la Hermannplatz para evitar quedar cercados.
Fueron organizados en comandos de choque antitanques y encargados de defender las arterias de la ciudad que conducían a la plaza de Belle-Alliance a la puerta de Brandebourg y al bunker de la Cancillería, en el que Adolf Hitler vivía sus últimos momentos. En la capital en ruinas, defendida tan solo por los viejos y los niños de la Volkssturm, no quedan más que algunas unidades alemanas desmanteladas. Durante una terrible semana, el empuje de las fuerzas soviéticas hacia el centro de la capital fue contenido por los voluntarios europeos de la Waffen SS, en especial, los holandeses, los británicos, los noruegos, los daneses de la división Norland, así como los franceses del batallón Charlomagne. Después de haber puesto fuera de combate a más de setenta tanques rusos, serán los últimos en rendirse el 2 de mayo de 1945, día en capitularon las fuerzas alemanas. De los trescientos franceses que partieron a "morir en Berlín", sólo quedaron unos treinta, que vieron derrumbarse el universo nacional-socialista en el vivo decorado del crepúsculo de los dioses.

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Última edición por GONZALO el Mar Mar 10, 2009 9:10 pm, editado 2 veces en total

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Una lista de sus libros de tematica militar:

Les Hors-la-loi, Paris, Robert Laffont, 1968 (réédition sous le titre Commando de chasse : Presses de la Cité, 1976 ; Presses-Pocket, 1978 ; France-Loisirs, 1979)
Les Samouraï, en collaboration avec Yves Bréhéret, Paris, Balland, 1971 (réédition : France-Loisirs, 1978 ; Presses-Pocket, 1987)
La Brigade Frankreich, Paris, Fayard, 1973 (réédition : Grancher, 2005)
Ungern, le Baron fou, Paris, Balland, 1973 ( réédition corrigée sous le titre Ungern, le dieu de la guerre, Art et Histoire d'Europe, 1987 ; sous le titre Ungern, l'héritier blanc de Genghis Khan : Veilleur de proue, 1997)
La Division Charlemagne, Paris, Fayard, 1974 (réédition : Grancher, 2005)
Les Waffen SS, sous le pseudonyme d'Henri Landemer, Paris, Balland, 1974
Mourir à Berlin, Paris, Fayard, 1975 (réédition : Grancher, 1995)
Les Jeunes Fauves du Fürher. La division SS Hitlerjugend en Normandie, Paris, Fayard, 1976 (réédition : Grancher, 2000)
L'Été rouge de Pékin, Paris, Fayard, 1978 (réédition : Le Rocher, 2006)
La Division « Wiking », Paris, Fayard, 1980
Les Paras du matin rouge (Presses de la Cité, 1981) ;
Chasseurs alpins. Des Vosges aux Djebels (Presses de la Cité, 1984) : prix des Écrivains Combattants ;
Les Diables verts de Cassino (Presses de la Cité, 1991) ;
Les Guerriers de la plus grande Asie (Dualpha, 2004).

Creo que solo uno de ellos ha sido traducido al español y es "Morir en Berlin".

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"Dió a España triunfos y palmas, con felicísimas guerras, al Rey infinitas tierras y a Dios infinitas almas"
Lope de Vega


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NotaPublicado: Mié Mar 11, 2009 7:57 am 
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Volchov1941 escribió:
Una lista de sus libros de tematica militar:
*La Brigade Frankreich, Paris, Fayard, 1973 (réédition : Grancher, 2005)
*La Division Charlemagne, Paris, Fayard, 1974 (réédition : Grancher, 2005)
*Mourir à Berlin, Paris, Fayard, 1975 (réédition : Grancher, 1995)
Creo que solo uno de ellos ha sido traducido al español y es "Morir en Berlin".

En el libro anteriormente citado hace indicación que es el último escrito por Mabire dedicado a los SS franceses de una trilogía y que Volchov1941 nos ha facilitado los titulos que la componen.
No tengo conocimiento de que se haya traducido ninguno más al español de los dedicados a las Waffenn SS francesas . Por otra parte una lástima dada la calidad del autor.
Sobre otros temas concretamente el de La Batalla de Narvik también se encuentra publicado en nuestro idioma.
Un saludo.

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Última edición por GONZALO el Mié Mar 11, 2009 8:47 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mié Mar 11, 2009 6:23 pm 
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Aliados de Alemania en el Frente del Este, 1941-45
Texto Peter Abbott y Nigel Thomas
Ilustraciones en color Mike Chappell
Edita en España en 1999 RBA Coleccionables (es el nº 14 de la colección Carros de Combate) Versión resumida a 48 páginas del libro Germany´s Eastern Front Allies 1941-45, de Osprey Publishing (1982)
Se trata de un libro que nunca entendí porqué se publicaba en una colección dedicada a los carros de combate. La versión en español pierde bastante, pues para acomodarlo al formato de la colección le han quitado algunas páginas del original de Osprey.
Tras una introducción sobre los países satélites que ayudaron a los alemanes en el Este, se hace un repaso por la contribución de Finlandia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Italia y Croacia. No aparece ni la División Azul ni otros voluntarios de países ocupados o neutrales, pues se centra como digo en países que fueron casi marionetas del Reich, quizás con la salvedad de Finlandia. Aparecen listas resumidas de las unidades de cada país participantes en la campaña, laminas con las insignias de cada ejército y las típicas láminas a color detalladas a las que nos tiene acostumbrados Osprey.
A pesar de ser una obra con las lógicas limitaciones de espacio que le imprime el estar diseñado en 48 páginas, no desmerece una biblioteca.

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NotaPublicado: Jue Mar 12, 2009 8:50 pm 
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[center]los voluntarios
Saint-Loup[/center]
En 1941, en el momento en que el Ejército alemán se precipitaba hacia Moscú, los dirigentes de los partidos políticos de la Francia ocupada formaron la Legión de Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo. Se presentaron más de diez mil hombres. Procedían de todas las clases de la sociedad francesa de la época y se alistaban impulsados por los más diversos motivos. Unos tres mil fueron juzgados aptos para combatir en Rusia al lado de los alemanes. Entre ellos se encontraban licenciados en letras, ingenieros, falsos príncipes y verdaderos marqueses, vagabundo y héroes de la guerra del 1914-18, antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales y partidarios de Franco, acróbatas motociclistas, verdaderos curas y falsos obispos.
Llegaron a acampar a cincuenta kilómetros de Moscú, y fueron barridos por el más terrible invierno del siglo. Lucharon con heroísmo e ingenio contra los partisanos rusos que les oponían un heroísmo y un ingenio de la misma calidad. Fueron vencidos y expulsados de Rusia en 1944.
Saint Loup, el novelista de los rasgos heroicos, el biógrafo de los hombres de dimensiones sobrehumanas, cuenta en LOS VOLUNTARIOS esta extraordinaria aventura, rica en sangre, en ideal, en insólita voluptuosidad, en muertos sublimes, en luchas internas a veces mezquinas, con la objetividad que marca su obra histórica. Ha logrado elevarse por encima de las pasiones políticas que pesaron sobre la aventura de la L.V.F antes, durante y después de su creación. El monumento que yergue con este libro, lleva una inscripción:
Los que han dado libremente su sangre para defender la fama de los guerreros de Francia, duermen en paz.

Saint-Loup además de un viejo conocido nuestro por haber sido el autor del libro:
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Nació en Burdeos (Francia). Escritor prolífico, combatiente y aventurero en el sentido más amplio del término. En 1941 devolvió a los rusos la visita que estos hicieron a los españoles en 1936. Por ello puede relatar con fundamento la historia de la División Azul. En 1940, exiliado en la República Argentina en donde llegó a coronel en el ejército del general Perón, se consagra a la búsqueda de los supervivientes del Tercer Reich.
De esta permanente aventura nació una obra literari tan vasta como lo fué su vida misma, con ventisite obras que van desde "La noche comienza en el cabo Horn" hasta "Los Voluntarios" "Los Heréticos", "Los Nostálgicos" y "Los SS del Toison de Oro" que con la "División Azul" suponen el fresco histórico más amplio que jamás se publicó sobre las participaciones extranjeras en el conflicto germano-ruso.
Madrid, mayo de 1980.
Un saludo.

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