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La Unificación política en la División Azul
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Autor:  Pablo Sagarra [ Mar Ago 17, 2010 11:26 am ]
Asunto:  La Unificación política en la División Azul

A instancias de Gonzalo y como quiera que en un mensaje a cuenta del fallecimiento de mi abuela Josefina Omaechevarría en el que aparezco en una foto con ella cantando canciones carlistas y llevando mi boina roja hice alusión a este tema, querría introducir este hilo por si la gente quiere aportar información y ofrecer su opinión en su caso.

Los antecedentes son conocidos. En plena Guerra Civil el Gobierno nacional dictó el Decreto nº 255 disponiendo que Falange Española y Requetés se integrasen bajo la Jefatura de S.E. el Jefe del Estado en una sola entidad política, de carácter nacional, denominada «Falange Española Tradicionalista de las JONS», quedando disueltas las demás organizaciones y partidos políticos. Dicho Decreto fue publicado en el BOE del 20 abril de 1937. Esta forzada y forzosa unificación que abarcaba a todos los partidos del bando nacional, se produjo a consecuencia de la situación bélica del momento, de la intervención de Serrano Súñer y contando con el apoyo de muchos de los militares alzados. Hay que decir que no sorprendió a los principales partidos afectados, la Comunión Tradicionalista Carlista y Falange Española de las JONS. Es evidente que Falange, con sus fundadores muertos quedó supeditada definitivamente al Régimen y a su Caudillo. El Carlismo también que tuvo que “tragar” con el Decreto a regañadientes con su rey muerto también meses antes en un desgraciado accidente… Hubo carlistas y falangistas irreductibles que no aceptaron la Unificación y que se quejan de ella y de sus consecuencias y critican a Franco por "haberles engañado"..., ya que en su Régimen ni los postulados de unos ni de los otros pudieron ponerse totalmente en práctica. Sin embargo habría que recordarles que si es verdad que sus programas no se consiguieron por completo, en cambio algunos de sus aspectos fueron promovidos e instaurados por el Régimen que no hay que olvidar tuvo que satisfacer los intereses de todas las fuerzas que apoyaron la sublevación del 36. Considero que los más perdedores fueron los falangistas a pesar de que los carlistas irredentos se quejen más... Yo no voy ahora a hacer una loa de la Unificación...; creo que fue dolorosamente necesaria para los afectados y que los intereses de España primaron en los que la urdieron y la aceptaron con mayor o menor entusiasmo...

En cualquier caso, y a los efectos que nos ocupan, cuatro años más tarde, con la Unificación aún latente, surge la División Azul. En otros apartados de este Foro se alude tangencialmente al asunto y a las particularidades del Partido unificado que habitualmente es identificado por los contemporáneos, e incluso por historiadores, como “la Falange”, cuando en realidad y en puridad, era el partido único y unificado. ¿En qué y cómo afectó la Unificación política a la División Azul? ¿Cómo se vivió en su seno? Las tensiones más conocidas son las producidas entre el Ejército y la Falange dominadora del Partido Único pero, ¿hubo tensiones dentro de la División con lo que quedaba vivo del Carlismo?; la efervescencia política entre los jerarcas y no tan jerarcas de la Falange que se alistaron era muy alta; ¿qué pasó cuando los falangistas toman contacto con el Estado alemán?; ¿qué ocurrió con la revolución nacionalsindicalista?...

Aquí hablo de Carlismo y de Falange considerando, hasta donde se puede considerar, su supervivencia al margen o sin perjuicio de la Unificación que supuso, en puridad, la desaparición oficial de sus respectivos Partidos políticos, CTC y FE-JONS, por la fusión decretada por la Unificación de 1937.

Y antes de nada creo que también es necesario advertir que la politización de los voluntarios de la División Azul era dispar predominando, a mi entender, una gran masa -también entre los afiliados a FET-JONS-, con escasa formación política y con poca consciencia sobre la trascendencia de la Unificación respecto de los intereses propios de los partidos unificados. Contaba el Caudillo y Franco, más que Falange o el Carlismo y en mucha menor medida más que la fenecida CEDA –cuyas juventudes, las de Acción Popular, estaban semidesintegradas al comienzo de la guerra ya que muchos de sus afiliados se estaban pasando a la CTC y a FE-JONS- y que otros de los antiguos partidos menores alzados contra el Frente Popular, caso del Partido Renovación Española integrado en Falange, si no me equivoco, antes ya de la Unificación. Pero junto a esa masa, hay, en especial entre los divisionarios miembros del SEU y jerarcas del Partido, un núcleo duro de voluntarios con una percepción plena y rotunda sobre la carga política que entrañaba la campaña de Rusia en orden a materializar en España la revolución nacionalsindicalista.

Desde el punto de vista carlista una primera cosa clara es que el uniforme de los voluntarios era una mezcolanza en el que se refleja la simbología del Partido Unificado, la camisa azul mahón de Falange y la boina roja del Requeté. Habrá quien piense que hubiera sido más ajustado a la realidad del momento suprimir esa boina roja y poner un gorrillo azul de Falange, y otros, y tampoco no sin razón, acaso consideren que lo más propio era haber portado un gorrillo cuartelero del ejército y punto… Pero el uniforme fue el que fue…

Y otra cosa clara es que hay que reconocer que dicha boina roja tuvo escasa virtualidad en cuanto a expresar la participación del carlismo en la empresa. Es un hecho histórico la desvinculación corporativa del carlismo respecto de la División Azul por claros motivos políticos. Yo así lo considero aunque haya habido un historiador, José Mª García Escudero, que considera que el Carlismo se apartó de la División Azul por una motivación religiosa ya que según dice este autor percibía que con esta Unidad de voluntarios se estaba ayudando al anticristiano régimen nacionalsocialista alemán. Considero que la afirmación de García Escudero no es más que especulativa y que la raíz de ese apartamiento generalizado del carlismo se debe al desacuerdo que existía al respecto en el seno de la Comunión –no hay que olvidar que entre sus militantes había una fuerte corriente aliadófila empezando por el pretendiente-, y, claramente, porque sus autoridades, con Manuel Fal Conde a la cabeza, recelaban políticamente de una Unidad militar dominada por la Falange. Pero a título individual, digamos, hubo un notable porcentaje de divisionarios de origen carlista, la mayoría, entiendo yo, son de los que habían aceptado la unificación con mayor o menor consciencia de su trascendencia, aunque los hubo también nada partidarios del Partido Único ni del Régimen. Su anticomunismo primó sobre cualquier otra consideración política a la hora de alistarse.

Desde el punto de vista más puramente falangista está claro que la División Azul suponía una oportunidad, una verdadera “cabeza de puente” para hacer en España la revolución que había quedado pendiente en la Guerra Civil. Parece claro que la Unificación de 1937 no fue del gusto de todos y reconozco que no lo fue entre muchos de los más genuinos divisionarios de raigambre falangista... En la División Azul los efectos de la Unificación son claramente visibles en el uniforme de los voluntarios y en cuanto a sus connotaciones negativas quedaron en segundo plano ya que Falange –la parte falangista dominadora del Partido único- creo yo que fue quien dominó la formación de la Unidad en cuanto al espíritu, simbología y demás. Me consta que en alguna unidad divisionaria, en Grafenwöhr concretamente, surgió algún choque entre carlistas y falangistas aunque en mucha menor medida que entre éstos y determinados mandos militares.

Pongamos caras y ejemplos concretos. José Mª Gutiérrez del Castillo, en ese momento Secretario Nacional del SEU, fue de los primeros en alistarse. Sirvió hasta julio de 1942 en el Gr. de Sanidad en la 1ª Sección de Autoambulancias. Fue de los divisionarios que participaron en el Congreso de Estudiantes Europeos celebrado en Dresden en abril de 1942. Falangista puro desde abril de 1937 fue ferviente partidario de la Unificación y su trayectoria posterior al servicio del Régimen en puestos vinculados a instituciones del Movimiento y como Procurador en Cortes lo avalan. En la época de la División Azul tal y como lo refleja su Diario personal, su visión política es profundamente falangista y su participación en la campaña es por España y la Falange. Él lucha contra el Comunismo por la Falange; por una Falange unificada y dominadora del Partido Único. Él sería un ejemplo personal de un divisionario falangista identificado con la Unificación y con el Régimen. Insisto, en su vida posterior se mantuvo firme en estos ideales y en su lealtad a Franco.

También es verdad que entre el reducido porcentaje de falangistas antifranquistas que no se sometieron al Decreto de Unificación ni a sus consecuencias durante los 40 años de Dictadura -y sin perjuicio de que otros falangistas trabajasen por el nacionalsindicalismo desde el interior del Régimen en diferentes instituciones del Movimiento-, no es raro encontrar a veteranos de la División Azul que han tratado de hacer la revolución pendiente extramuros del Régimen franquista.

Bueno las anteriores no son más que pinceladas que abren un tema un poco vidrioso, muy amplio y con muchas ramificaciones. Pero bueno, queda planteado por si acaso obtenemos más luces entre todos.

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 17, 2010 5:11 pm ]
Asunto: 

Aquél ambiente de una cierta confrontación entre carlistas y falangistas (al margen de la División Azul) queda reflejado en aquél dicho que se hizo popular:

- "¿Por qué no te pones la camisa azul?" - Le dice el falangista al carlista.

- "Porque no puedo guardar la camisa en el bolsillo del pantalón, como haces tú con la boina roja" - Le contesta el carlista.

Autor:  GONZALO [ Vie Ago 20, 2010 5:48 pm ]
Asunto: 

Ojo con el que se opusiera al Decreto de Unificación y para muestra un ejemplo:

El día de Navidad de 1941, un cañonazo mató a Vicente Gaceo, el <<pequeño y valeroso Gaceo>> como le despidió José Antonio Primo de Rivera el día que fue fusilado. Gaceo, había salido de la cárcel poco antes de formarse la Diviión Azul, tras haber sido condenado a muerte y la sentencia fue conmutada por la cárcel, por oponerse al Decreto de Unificación. La muerte de Gaceo fue comunicada a su madre por el autor del decreto que le había llevado a prisión y casi le había costado la vida ante un pelotón de ejecución de sus propios compañeros.
http://memoriablau.foros.ws/t1738/gaceo ... nte-caido/

Una idea bastante compartida es que:
La Falange estaba viendo morir a la élite de sus militantes. Habían ido a luchar y morir a Rusia, haciendo que su proyecto político fuese imposible al quedar en las estepas los únicos que verdaderamente creían en él al cien por cien.
Como señala Manuel Valdés Larrañaga, entre los fusilamientos en las cárceles rojas, en especial en la Modelo de Madrid, los paseos y las checas, los muertos en el frente durante la Guerra Civil y luego en la División Azul <<La Falange de José Antonio quedo aniquilada física y políticamente>>
http://memoriablau.foros.ws/t117/inform ... vera-quot/

Refª: Muñoz Grandes de Luis E. Togores.
Un saludo.

Autor:  GONZALO [ Vie Ago 20, 2010 7:41 pm ]
Asunto:  Re: La Unificación política en la División Azul

Pablo Sagarra escribió:
Las tensiones más conocidas son las producidas entre el Ejército y la Falange dominadora del Partido Único


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Dichas tensiones quedaron en parte disipadas de una manera expeditiva por el General Muñoz Grandes. Basta observar el detalle que porta en la manga de su guerrera para darnos cuenta a que me estoy refiriendo. El nombre de División Azul se sobrepuso y perduró al de División Española de Voluntarios para bien o para mal. :wink:
Un saludo.

Autor:  Luis Valiente [ Vie Ago 20, 2010 9:44 pm ]
Asunto: 

Yo creo que, sin perjuicio de que se puedan exponer casos concretos, esta cuestión, en lo que se refiere a la División Azul, es mera especulación presentista. No creo que hubiera tal tensión por la ecasa representación carlista en la DA, y los que fueron lo hicieron completamente integrados e identificados con el objetivo común. No sé si alguien está en condiciones de ofrecer una estadística más o menos realista de la participación en la División, pero últimamente parece que asistimos a un intento de minusvalorar el componente azul (ojo, no digo que aquí y en este hilo). Me recuerda aquel chiste que todos conocéis que descuenta de la población laboral de España a los funcionarios, el clero, los militares, los parados... y termina concluyendo que sólo trabaja el que lo cuenta. Bueno pues si Pablo tiene registrados unos quinientos miembros de Acción Católica. ¿Y tradicionalistas cuántos fueron? Entre éstos, los militares, los forzados, los rojos, etc., ¡sólo va a quedar un puñado de falangistas!... Pero fueron casi 50.000.

Recuerdo que César Ibáñez me contó un chascarrillo de la División: --A los requetés los llamábamos requetrés; por eso mismo.

Autor:  Karabiner [ Sab Ago 21, 2010 9:51 am ]
Asunto:  unificación política en la división Azul.

En el caso que me concierne, el de mi familiar, cuando consegui algunas pertenencias, me llamo la atención que entre papeles y una concesión de Falange, estuviera un pequeño calendario del Requété, con una fecha tan tardía como 1968, demostrando el hecho de la símpatia mútua de Falangistas de toda la vida, (Camisa vieja) con otros movimientos anteriores a la Unificación.

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Autor:  Amenofis [ Sab Ago 21, 2010 10:54 am ]
Asunto: 

En mi opinión, esas diferencias entre falangistas, requetés y otros grupos se daban en España, pero no en Rusia. Allí, la gente estaba pendiente de cosas más importantes (la propia vida, la derrota del comunismo,...), que no les dejaría rebajarse para meterse en estos temas, más propios de políticos que de combatientes (incluyo también en la categoría de combatientes a los intelectuales de la Blau).

Para afirmar esto, me baso en los siguientes hechos:

1) Las declaraciones que yo he escuchado a muchos combatientes. Ninguno menciona este asunto, pero todos hablan de su retorno a España. Y es fácil sacar consecuencias de la enorme diferencia entre lo que cuentan los que volvieron a lo largo del segundo semestre del 42 (incluso, el primero del 43) y los que volvieron después. Y alguno, incluso (caso de Juan Serrrano Mannara), tuvo dos regresos (el primero, en Junio 1942; el segundo, en Marzo de 1944), y él mismo ha contado las diferencias entre ambos.
Mi conclusión es que allí vivían en una cierta burbuja, con problemas más perentorios que los que se ventilaban en España en las altas instancias del Gobierno y del Movimiento.
Además, cuando alguien se emplea intensamente en algo que es ajeno a su vida habitual, se produce una transformación en sus actitudes. Esto se ve no sólo en combatientes; también en participantes en cualquier proyecto que suponga una actividad intensiva (debe ser la adrenalina, junto a otras razones).

2) Los únicos hechos de enfrentamientos que yo conozco se produjeron en España (p.ej, el de Begoña, en Bilbao). No conozco ninguno en la DEV (y, si lo hubo, sería la excepción que confirma la regla).

3) El espíritu de un combatiente, y más de combatientes idealistas, está muy lejos de estos temas. Así, y no es un caso excepcional sino habitual, el capitán Palacios, en "Embajador en el infierno", habla cómo ayudan a unos rojos que "disfrutaban" del Gulag soviético junto a ellos. El argumento que da es, más o menos: "aquí todos somos españoles; las ideologías las dejamos para España".
El mismo Dionisio García-Izquierdo cuenta en su libro cómo coinciden en Francia, a su regreso, con unos exilados rojos, con los que se van a tomar unas cervezas, como compatriotas, sin hablar de política.
Por tanto, esto es la tónica general, como lo ha sido siempre a lo largo de la historia (la Blau no es ningún caso aislado).
Y si esta actitud se daba entre enemigos ideológicos, ¿se podía esperar otra diferente entre gente afín, que tenía un proyecto común, y que estaba allí por parecidas razones?.

4) La política llegó, necesariamente, al Cuartel general de la División, y todos sus integrantes conocerían, más o menos, qué se estaba cociendo en España (y cómo Hitler buscaba, en Muñoz-Grandes, a su hombre fuerte para España), pero poco pudo trascender. El que conozca bien el Ejército sabe que hay muros estancos entre altos oficiales, oficiales, suboficiales y tropa. SOn mundos (incluso galaxias) diferentes.
Además, Muñoz-Grandes (como buen militar que era, ante todo) no estaría dispuesto a que estas cosas trascendieran a la tropa. Era, además de un buen militar, un hombre de la "Unificación" (aunque más próximo a la Falange que a los otros integrantes del Movimiento).

En fin, que como dijo el Caudillo muchos años más tarde, los combatientes no debieron meterse en política, como no se metió él (excepto en momentos muy especiales, en que le obligaron a meterse, desde fuera de España).
+++

Autor:  GONZALO [ Lun Ago 23, 2010 4:33 pm ]
Asunto: 

Asunto complejo, sin duda el que tenemos entre manos. Tras la muerte de José Antonio el 20/11/1936 la Falange se queda descabezada y eso da lugar a que surjan una serie de interpretaciones sobre su ideario o pensamiento político que es el que sustentaba a Falange Española.
Preguntaría ¿quien a modo de ver de cada uno de nosotros fue el autentico heredero del pensamiento Joseantoniano? y cuando digo Joseantoniano quiero decir falangista.
Barajemos nombres ¿Fernández Cuesta? ¿Ridruejo? ¿Arrese? ¿Hedilla? ¿Girón? ¿Salvador Merino? ¿Los hermanos de J.A., quizás? sin mencionar a Serrano Suñer, que por no ser no era ni había sido nunca falangista y en cambio tuvo culpa en parte de la paternidad de la División Azul.
Demasiados nombres, todos ellos importantes o bien en F.E. o bien en F.E.T., pero.... unos se opusieron al Decreto de Unificación lo que les costó más de un problema, otros por el contrario no vieron en ello ningún inconveniente bien por pragmatismo o por tratarse de estómagos agradecidos al nuevo Estado.

Lo que queda al final es la supresión del punto 27 del ideario, lo cual para unos fue una necesidad y para otros una traición.
Punto 27. Nos afanaremos por triunfar en la lucha con solo las fuerzas sujetas a nuestra disciplina. Pactaremos muy poco. Solo en el empuje final por la conquista del Estado gestionará el mando las colaboraciones necesarias, siempre que esté asegurado nuestro predominio.

Ante lo expuesto podemos afirmar que a la División Azul acuden o convergen divisionarios con distintas tendencias o maneras de pensar dentro de la familia falangista y que los Divisionarios fuesen falangistas o no falangistas, entre los que incluyo desde el último guripa al mismísimo Muñoz Grandes, estaban poseídos por tres objetivos o cuestiones en común:

Amor a España de manera inquebrantable; combatir para erradicar al Comunismo donde quiera que fuese. Y por último admiración, respeto y cariño por la figura y el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera. Toda vez que los dos primeros puntos estuvieron siempre presentes en el pensamiento político del líder falangista.

Un saludo.

Autor:  Detente [ Mar Ago 24, 2010 2:03 am ]
Asunto: 

El tema es complejo según desde que punto de vista se mire. Si partimos de la premisa de que la División Española de Voluntarios fue lo que fue porque así lo quiso Franco y su política exterior, el tema se simplifica enormemente.
Atrás queda el decreto de unificación de 1937 para evitar luchas fraticidas que hubieran puesto en riesgo la creación del nuevo Estado, pudiendo incurrir en los mismos errores que hicieron que el frente popular perdiera la guerra que ellos mismos provocaron.
Por tanto, la División Azul no fue más que la canalización de un sentimiento mayoritario entre la juventud española, falangista y no falangista, tradicionalista y no tradicionalista con el único ánimo de devolver la visita soviética a nuestra Patria. Una juventud unificada sin más banderías y objetivo común que la lucha contra el comunismo y que reconocía a Francisco Franco como su Caudillo, el mismo que les había conducido a la victoria en los frentes de batalla en España y que ahora lo hacía con el General Muñoz Grandes, cuya lealtad al Jefe del Estado está fuera de toda duda, manteniéndola hasta el último de sus días y desoyendo los cantos de sirena que un día falangistas germanófilos y dirigentes alemanes pudieron susurrar a su oido.
Insisto en el matiz importante de que la DEV pudo ser posible por el consentimiento de Franco a abrir banderines de enganche, dando el protagonismo parcial a FET y de las JONS, luego, como es sabido, fue el Ejército quien encuadró a todos los voluntarios. Por muchas manifestaciones anticomunistas que se hubieran producido y presiones ejercidas por sectores germanófilos, fue decisión de Franco y de su politica exterior la creación de la División, de la misma manera que no se contempló la toma militar del Peñón de Gibraltar -con ayuda alemana o sin ella- cuando casi a diario había manifestaciones enfrente de la embajada inglesa y un sentimiento también mayoritario de recuperar lo que la piratería inglesa nos usurpó.
Por tanto, si hablamos de si existe algo en común en los combatientes de la División Azul aparte de los nombrados por Gonzalo, es su fe ciega en el mando en la persona de Muñoz Grandes, y por ende, del Caudillo. Otro tema es como se desenvolvieron los acontecimientos posteriores.

Saludos.-

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 24, 2010 12:46 pm ]
Asunto: 

Los camisas viejas, en la Vieja Guardia de Madrid de FET y de las JONS, realizaban este juramento, igual para todos, tanto si procedían de FE de las JONS, del Requeté, etc:

- JURO POR DIOS darme siempre al servicio de España y su CAUDILLO.

- JURO no tener otro orgullo que el de la Patria y vivir bajo la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. con obediencia y alegría, ímpetu y paciencia, gallardía y silencio.

- JURO lealtad y sumisión a nuestros Jefes, honor a la memoria de nuestros muertos, impasible perseverancia en todas las vicisitudes.

- JURO donde quiera que esté para obedecer o mandar, respeto a nuestra jerarquía del primero al último rango.

- JURO rechazar y no dar por oída toda voz del amigo o enemigo que pueda debilitar el espíritu de nuestra Falange.

- JURO mantener sobre todas la idea de Unidad: Unidad entre las tierras de España, Unidad entre las clases de España, Unidad en el hombre y entre los hombres de España.

- JURO vivir en Santa Hermandad con todos los de Falange y prestar todo auxilio y deponer toda diferencia, siempre que me sea invocada esta Santa Hermandad.

Como se ve, ninguna mención a su origen o ideología de origen. Pero sí se resaltaba dos principios falangistas: la obediencia y lealtad al jefe, y la Unidad de los hombres y las tierras de España.

Y, como caso curioso, se resume FET y de las JONS en la palabra "Falange" (juramentos 5º y 7º), aunque se refiriera a requetés u otras procedencias diferentes de FE de las JONS.

Incluyo las fotos del carnet de la Vieja Guardia de mi padre (fallecido hace más de 20 años), en donde se ve el juramento:

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Lo firma Alfredo Jiménez-Millas, Palma de Plata junto a Guitarte y otros. Aunque no tiene fecha, es de 1939.

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 24, 2010 1:04 pm ]
Asunto: 

He sacado a colación el documento para reafirmarme en lo que ya dije, y en lo que dice detente.

Creo firmemente que en la DA, entre los combatientes, no hubo más diferencias ideológicas que las derivadas del grado de religiosidad de cada uno (relaionado, naturalmente, con su origen ideológico). Naturalmente que surgirían discusiones en las cuales se enzarzarían unos y otros amistosamente, pero nunca con un fondo distinto del de pasar el rato.

En los ambientes intelectuales seguramente habría debates ideológicos, y seguramente siempre respetuosos.

Sobre lo que se iba cociendo en España no tenían información en las cartas. Sólo la que traían los nuevos relevos o los que regresaban de algún permiso. Y de resultas de esto, seguro que en ambientes restringidos se comentó con preocupación el cambio estratégico de la política española, pero atenuado por dos razones:

1) A muchos les costaría trabajo creer que lo que les contaban era la verdad, y que no se exageraba.

2) El día a día, y la presión del frente hacía relegar estos pensamientos, y centrarse en las circunstancias de tiempo (el presente) y de lugar (el frente oriental).

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 24, 2010 2:36 pm ]
Asunto: 

Por último, diré que mi padre, falangista que se jugó la vida varias veces en la guerra, sentía un gran respeto y admiración por José Antonio.

Terminada la guerra, le decepcionó la evolución del partido único, y cómo se enchufaron en él, o gracias a él, un porcentaje no despreciable de sus antiguos camaradas. Pero esto no le impidió compaginar su respeto y admiración por Jose Antonio, con su respeto y agradecimiento al Caudillo (aunque nunca se quitó de la cabeza la idea de que pudo tener alguna responsabilidad, por omisión, en la muerte de Josá Antonio).

Fue franquista hasta el final de sus días. Cuando él y yo hacíamos cola para dar al Caudillo la última despedida, le pregunté: "Papá, cuando pasemos ante el cadáver de Franco, ¿harás el saludo romano?". Me respondió: "No, hijo. Eso pertenece al pasado. Me santiguaré y rezaré un Padrenuestro".

Creo que este comportamiento, y esta evolución, fue la dominante en los antiguos combatientes del bando nacional.

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 24, 2010 3:28 pm ]
Asunto: 

Voy a tratar de poner algunos datos. Paerte de ellos son míos. Parte, escuchados a Jaime Suárez, de Plataforma 2003, hace unos tres meses.

Advierto que los pongo de memoria, y puedo estar equivocado.

El 18 de Julio de 1936, FE de las JONS contaba con menos de 35.000 afiliados. A mediados de Agosto, eran más de 100.000, y a finales de 1936, unos 250.000.

Tras la unificación, FET y de las JONS contaba, a principio de 1938, con más de 850.000 afiliados. Y esta cifra ya evolucionó poco hasta el final de la guerra.

Vamos a ponernos, por ejemplo, el 1 de enero de 1937. De esos 250.000 afiliados, ¿cuántos respondían al ideario falangista de Julio de 1936?. Y más aún. ¿Cuál habría sido el ideario falangista en esa fecha, si José Antonio no hubiera sido asesinado?. Porque Jose Anotnio no era sólo el líder de FE de las JONS; era su alma. Y su pensamiento evolucionó muy rápidamente desde su filofascismo de 1931 al nacionalsindicalismo de 1936. ¿Cómo habría evolucionado desde Julio de 1936, al ver que los hechos pulverizaban las expectativas creadas y/o previstas?. Es IMPOSIBLE saberlo.

Pero sí podemos avanzar que entre los nuevos 215.000 alistados, pocos coincidiríanal 100% con los postulados falangistas de Julio de 1936.

Y ahora vamos al 19 de abril de 1937 (día del Decreto de Unifcación). Descontada la reacción de las primeras semanas, ¿cuántos falangistas, y cuántos requetés seguían oponiéndose?. Me atrevo a decir que un porcentaje muy bajo. Concedo un 10%, siendo generoso. Es decir, que suponiendo que hubiera unos 70.000 requetés y unos 250.000 falangistas, un 10% serían menos de 30.000.

Si ahora vamos a primeros de 1938, y comparamos esos 30.000 (cifra, insisto, muy generosa) con los 850.000 afiliados a FET y de las JONS, ¿de qué estamos hablando?.

Habrá quien piense que era un mérito pertenecer a la Vieja Guardia, y que había que concederles más peso en la nueva organización, pero la realidad es que había los afiliados que decimos, y que fuera de méritos honoríficos, no había más razones para primar a los camisas y boinas viejas dentro del nuevo Movimiento.

En definitiva. Por muchas razones (represión, reflexión, etc), a principios del 38 los contestatarios eran (suponiendo que se mantuviera esos 30.000, que ya es suponer), como mucho, algo más de un 3% de los afiliados. Entre ellos había, eso sí, un porcentaje muy alto de personal con espíritu combativo, pero eso era todo. Y si entre ellos había intelectuales, debemos decir que no en proporción superior a los que había en el conjunto del Movimiento (podemos dar nombres).

Y la prueba de que la contestación tuvo poca repercusión (pasados los primeros días de la Unifciación, en que hubo miedo a que falangistas y requetés abandonaran en masa las trincheras), es que la protesta se fue apagando con el tiempo. Revivió a partir de 1943, con el cambio estratégico en la política exterior, y tuvo ramalazos muy minoritarios a finales de los 40 (intento de refundar las viejas JONS, desde dentro del SEU, por algunos amigos y conocidos míos); otros a mediados de los 50 (junto a huelgas de mineros y protestas universitarias), y a principios de los 60. Pero fueron ramalazos que pasaron casi desapercibidos para el resto de la sociedad.

Esta es mi opinión, y creo que se ajusta bastante bien a la realidad, aunque estoy dispuestoa rectificar si se me dan datos y argumentos.

Ahora vamos a la División Azul. Hemos dicho que los contestatarios eran muy combativos. Pero no hay ninguna razón para pensar que lo fueran en mayor proporción que los que se integraron. También se habla de que el 10% de los afiliados al Movimiento era, en esa época, personal con espíritu combativo. Eso daría una cifra movilizable de unos 85.000 (de los cuales, unos 43.000, es decir, la mitad, habrían ido a la División Azul, porque esta es una cifra estimada de los divisionarios muy ideologizados.

Si suponemos que, entre los contestatarios, el porcentaje de combativos era el triple de los que aceptaron la Unificación, el 3% pasaría a ser un 9%. Es decir, menos de un 10% de los divisionarios ideologizados rechazaban la unificación.

Vuelvo a decir lo mismo de antes. Estas son unas cifras estimativas mías, que seguramente otros compañerso del foro pueden rectificar, siempre que sea con datos y argumentos.

Autor:  Pablo Sagarra [ Mar Ago 24, 2010 8:02 pm ]
Asunto:  Los datos estimativos de Amenofis me parecen acertados

El asunto tiene su molla y se puede abordar con diversos enfoques que van apareciendo en las diversas intervenciones. Me llama la atención los porcentajes de Amenofis -por cierto el carnet de la Vieja Guardia de tu padre muy bueno- y la verdad me han convencido y acepto su conclusión de que menos de un 10% de los divisionarios ideologizados (los 43.000 que él dice son una cifra elevadísima) rechazaban la unificación por lo que estamos hablando de entre 3.000-3.500 voluntarios cifra estimativa pero que bien puede acercarse a la real asumiendo que el grado de rechazo a la Unificación puede variar en cada falangista acérrimo. Amenofis admiro que te hayas metido a dar porcentajes porque sobre este tema se habla con ideas un poco semifijas asumidas por todos y que a veces cuesta ponerlas en números...

Entiendo que rechazar la Unificación es sinónimo de rechazar el liderazgo de Franco en el Partido Único... lo cual encaja con otras afirmaciones vertidas por Detente sobre la aceptación generalizada entre los demás voluntarios del Caudillo y en el General Muñoz Grandes nombrado por aquel para comandar la División Azul. A veces nos olvidamos del poder de Franco y de su intervención por asunción en la creación de la División Azul ideada por otros bajo su mando.

Las tensiones soterradas se vivían en la Patria y no en el frente porque como apunta Gonzalo el cariño a la Patria, la aversión al Comunismo y la admiración por el mitificado -con razón- José Antonio unía a todos por encima de cualquier diferencia. Pero no olvidemos que en el incidente de Begoña que en mi opinión está aún por aclarar -a ver si saca a la luz definitivamente sus memorias Virgilio Hernández Rivadulla, divisionario y encarcelado año y medio a cuenta de este asunto y que me consta que las está escribiendo- estuvieron implicados varios divisionarios recién llegados del frente.

Pero si hubo un ámbito en la España de la época en el que se respiraba falangismo sin adimentos, revolucion nacionalsindicalista con o sin Franco con o sin Partido Único ese fue la División Azul. La apertura a Europa, el contacto con Alemania y su potencia totalitaria creo que también supuso un acicate para muchos sin adhesiones al nazismo, me entendéis... Muchos de los que lo respiraban quedaron en las heladas tierras de Rusia y muchos de los que volvieron creo que quedaron quebrantados en sus aspiraciones al ver la evolución de la política exterior e interior del Régimen... Cuando en julio de 1941 marcharon de España ésta era bastante azul... un año más tarde y no digamos al final de la campaña había comenzado a desteñirse.

continuamos.
un saludo
P. S. R.

Autor:  Amenofis [ Mar Ago 24, 2010 8:21 pm ]
Asunto: 

La verdad es que he me he arriesgado a poner cifras basadas en lo que he oído, o en lo que he estimado yo después de oir diferentes versiones.

Y las pongo porque ya es hora de que, en este tema, discutamos teniendo como referencia datos tangibles (aunque cuestionables) en vez de centrarnos en hablar filosofando, como muy bien ha apuntado Pablo Sagarra.

Al menos, ahora contamos con una base sobre la que investigar u opinar que se apoya en datos, y no en filosofías, disquisiciones o verborrea.

Algunos de los datos los he inflado, porque prefiero irme al extremo para concluir que la Unificación era agua pasada en 1941-43, y que sólo se sacaba a relucir a consecuencia de los cabreos por el cambio de orientación, pero muchos de los que lo sacaban ya habían aceptado y asumido la unificación.

La verdad es que estas técnicas de estimación de datos tomados con alfileres son las que vengo utilizando en mi trabajo desde hace 40 años, y hasta ahora, mis conclusiones no se han desviado demasiado en ningún caso, por lo que creo, como Pablo Segarra, que dichas conclusiones son bastante acertadas, aunque el método deje mucho que desear.

Respecto a la reacción de muchos falangistas y requetés ante el decreto de Unificación, voy a recordar unas palabras, puestas en boca de Jose Antonio en la "Biografía apasionada" de Ximénez de Sandoval. Aproximadamente (porque cito de memoria), viene a decir que un día Jose Antonio comenta a uno de sus más allegados: "estos falangistas que ahora se están jugando la vida tendrán que perder protagonismo cuando lleguemos al poder". Y a la pregunta de por qué, contesta, más o menos: "Porque en el poder, la Falange necesitará mucha más cabeza y menos corazón".

Y esto es, precisamente, por lo que se hacía el decreto de Unificación. Franco ya tenía el poder (sólo en media España) pero la cabeza decía que hacía falta unidad no sólo en el frente, sino en todos los aspectos de la vida del nuevo Estado, para poder triunfar... Es decir, ya desde entonces, hacía falta más cabeza y menos corazón.
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