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NotaPublicado: Mar Ene 21, 2014 1:35 pm 
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[center]STUG III[/center]
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Durante muchos años, casi todo lo relacionado con el material militar que, procedente de la Alemania hitleriana, se recibió en España durante el primer lustro de la década de los cuarenta, ha supuesto una incógnita poco menos que indescifrable para todos los que nos hemos zambullido en el estudio de estos temas. La dificultad de hallar información, en su día reservada y ultrasecreta, hacía que muchos estudiosos e investigadores realizaran cábalas y quinielas ya no sólo de cómo ese material recaló por estas tierras, sino incluso de la naturaleza y cantidad del mismo.
Todo eran suposiciones, algunas de ellas bien fundadas gracias al hallazgo de informaciones puntuales y siempre parciales; otras, la mayoría, procedían del terreno de la adivinación y la duda profunda, desvirtuando de esta manera el carácter científico de la investigación.
Entre la variada gama de material militar enviado a España por el Reich alemán, en función al conocido aunque poco estudiado Programa “Bär”, nos encontramos con un ingenio hasta ese momento desconocido en nuestra patria: el denominado “cañón de asalto”.

Un arma nueva: La artillería de asalto
La denominada “Artillería de Asalto” surgió en el seno de la Artillería alemana como un arma para el ataque, debido fundamentalmente a una necesidad creada en el propio campo de batalla.
Según las opiniones de algunos de los oficiales alemanes, profesores de la Escuela de Artillería de Asalto en Burg (Magdeburgo)1 las piezas de asalto se concibieron para apoyar a los carros de combate; es decir, para sustituir a la artillería de las unidades acorazadas Pero al mismo tiempo que se diseñaba la pieza de asalto, veía la luz el Carro de combate Modelo IV A (Panzerkampfwagen IV Ausf A) al que se armó con el mismo cañón de 75 mm. modelo 39, por lo que el propio carro podía hacerse el mismo apoyo artillero que iba a hacerle la pieza de asalto, quedando ésta para misiones especiales que, generalmente, consistían en batir fortines a pequeñas distancias apoyando a los zapadores de asalto encargados de volar estas fortificaciones.
La primera vez que se empleó la Artillería de Asalto en una operación militar fue en la ruptura de Sedan, donde una batería de cañones de asalto (Stug-lll Ausf A Sdkfz 142) batió uno a uno todos los nidos de ametralladoras que los franceses habían organizado en la orilla sur del Mosa, facilitando de esta forma el paso del rió por parte de las fuerzas de la 2ª División Acorazada alemana. Estamos hablando de 1940 y entonces la Artillería de Asalto sólo disponía de cuatro baterías: las numeradas 640, 659, 660 y 665.
La mayoría, sin embargo, opinaba que no era ésta ni la única ni la principal misión de la Artillería de Asalto, afirmando que la nueva especialidad surgió fundamentalmente para acompañar a la infantería, por el fuego, por el movimiento y por su fuerza de choque, misión que hasta este momento no había tenido solución satisfactoria.
En Alemania, durante la 2ª Guerra Mundial, las unidades de Artillería de Asalto, grupos, baterías o secciones, resolvieron de forma satisfactoria la crisis del acompañamiento inmediato a la infantería, y permitieron que los carros de combate no se emplearan en este cometido.
Unidades de Artillería de Asalto formaron parte de destacamentos ligeros motorizados para atacar objetivos lejanos después de la ruptura y mantener- se en ellos hasta que fueron alcanza- dos por las demás fuerzas. En combates defensivos, la “Artillería de Asalto” actuó con la Infantería, en primera línea, siendo su objetivo principal detener a la Infantería contraria y ejecutar el contraataque.
De la misma forma las piezas de asalto también tuvieron actuación en el seno del Arma Acorazada alemana, acompañando a regimientos de carros con misiones anticarro, sustituyendo en algunas ocasiones al batallón de cazadores de carros e incluso al de carros «Tiger».

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Los StuG-IIIG llegaron a España cubiertos de la pasta antimagnética “Zimmerit” y dotados de soporte para sujetar los faldones contra cargas huecas (Schürzen). Ambas estremos se aprecian perfectamente en esta instantánea[/center]


El Programa Bär
En el marco de las relaciones hispano-germanas, y en base al acuerdo comercial firmado el 1 de diciembre de 1942, verdadero punto de partida del denominado “Programa Bär”, ambos países regularon los intercambios comerciales para el año siguiente, con un compromiso expreso por parte del gobierno alemán de disminuir gradualmente los desequilibrios existentes en la balanza comercial de ambos países, llegándose el 30 de noviembre del año siguiente, fecha de finalización del Acuerdo, a un máximo de descubierto en el “Clearing” hispano-alemán de 70 millones de marcos.

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Los StuG participaron en numerosas maniobras durante su permanencia en la Batería experimental.
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Durante el primer trimestre de vigencia del acuerdo, esto es, entre el 1 de Diciembre de 1942 y el 28 de Febrero de 1943, España exportaría mercancía a Alemania por valor de 130 millones de Reichsmark (de los que 30 correspondían a naranjas), adelantando el Gobierno español a los propios exportadores españoles el valor de las mismas. Esta financiación del gobierno español haría aumentar previsiblemente el ya abultado desequilibrio anterior hasta cifras nunca alcanzadas en el comercio exterior de ambos países.

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La dotación formada delante de cada pieza. Sobre el pecho se aprecia muy bien el emblema ovalado de la unidad[/center]


Con el fin de alcanzar los objetivos previstos en el acuerdo, y teniendo en cuenta que las importaciones normales de mercancías alemanas sumadas a las importaciones de maquinaria y de armamento en curso de suministro y negociación en esos momentos no serían suficientes para compensar las exportaciones españolas previstas, parecía necesario arbitrar un mecanismo para que al llegar al final del período marcado, 30 de Noviembre de 1943, el desequilibrio fuera como máximo el pactado en el Acuerdo.
Para ello la Comisión española que tomaba parte en las negociaciones propuso a su homónima alemana que el mecanismo compensador del “Clearing” fuera una entrega de armamento alemán, que serviría al mismo tiempo para modernizar el ya en muchos casos obsoleto material español.
La proposición española, después de varias consultas del Presidente de la Comisión alemana, Sr. Sabath, con altas autoridades de Berlín, fue aprobada. Por su parte, el Presidente de la Comisión española, Sr. Taberna, a la sazón Director de Política Económica del Ministerio de Asuntos Exteriores, aclaró a los alemanes que habría que distinguir a partir de ese momento entre dos conceptos, a los que denominó Suministros Especiales” y “Armamento”.
Con la primera expresión se designaría al material militar que ya había sido o era en ese momento objeto de contratación con el gobierno español (contratos firmados o pendientes de firma); y con la segunda se haría referencia al resto de material de guerra que hasta ese momento no había sido objeto de contratación y que serviría de regulador del equilibrio en el total de los intercambios. Todo lo englobado en este segundo concepto era lo que hoy día conocemos como “Programa Bär”.
A partir de aquí los acontecimientos que suceden corresponden al procedimiento lógico de petición, contrapetición, oferta, contraoferta, viajes, reuniones, negociaciones. . . No es este el lugar pero prometo tratar más a fondo este asunto en futuras publicaciones.

Diez cañones de asalto para España
El 15 de marzo de 1943, en una de las reuniones que se celebraban en Bern para dilucidar el armamento que se podía enviar a España, la Comisión Extraordinaria para el Material de Guerra, organizada por el Gobierno español para las negociaciones del Programa Bär y presidida por el General de División D. Carlos Martínez Campos, planteó la adquisición de diverso material militar y maquinaria para la fabricación del mismo, el cual agrupó en 21 conceptos. El concepto nº 11 se refería a material acorazado y la petición española era la siguiente:
. 250 carros con cañón de 45 6 50 mm. y dos ametralladoras de 7,92 mm.
. 100 carros con cañón de 75 mm. y dos ametralladoras de 7,92 mm.
(Debido a un error, en la relación entregada a los alemanes sólo figuraban 70 de este último tipo).
La delegación alemana presidida por el General Mayor Becker contestó que era materialmente imposible acceder a las peticiones españolas pues las necesidades propias eran acuciantes en lo que a este material respecta, pero a cambio ofreció un grupo mixto compuesto en total por 30 carros.

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Sturmgeschütz III / StuG III (Carro de Asalto III del Ejercito de Tierra Español)[/center]


En el grupo mixto se incluían veinte carros Panzer IV mod. H (dos compañías) y diez cañones de asalto StuG-lll mod. G. (una batería)
Después de viajar a Madrid a consultar con sus jefes, el 29 de abril Martínez Campos envió una carta a Becker en la que le anunciaba las partidas que el Gobierno español aceptaba. Entre ellas iba incluida la referida a los 30 carros.
Poco después, el general Becker comunicaba a Martínez Campos que para entrenar a los españoles en el manejo de los nuevos carros y cañones de asalto, habrían de asistir dos comisiones a Alemania para la instrucción con las piezas: la comisión de carros de combate a la Escuela de carros de Wünsdorf y la de cañones de asalto a la Escuela de Artillería Jüteberg
La empresa que había de suministrar los cañones de asalto era la Daimler Benz A.G. de Stuttgart-Untertürkheim, y el modelo que enviarían era el Sturmgeschütz 40 Ausf G (Sd.Kfz. 142/1), como ya indicábamos anteriormente.
El vehículo sobre el que iba montada la pieza de asalto era el mismo que el carro de combate Panzer III Ausf L, con la única diferencia de que carecía de torre giratoria.
En el tercio delantero del vehículo, desplazado a la izquierda, iba situado el puesto de conducción, en el central la cámara de combate y en el trasero, la cámara de motor.
La superestructura era de planta rectangular, más larga que en las anteriores versiones debido al nuevo armamento. Sobre el techo, a la derecha, disponía de una escotilla cuadrada de doble cierre para el apuntador, y a la izquierda, en la parte posterior, una cúpula de mando con siete prismas de reflexión a través de los que se podía observar todo el campo sin necesidad de asomarse al exterior.
En la parte superior y exteriormente llevaba dos antenas, cables y ganchos para remolque, eslabones de respeto, así como repuestos de bulones, rodillos y ruedas de suspensión, accesorios para efectuar ciertas reparaciones, un extintor de incendios, un pico y una pala. Dentro de la cámara de motor, sobre el depósito de gasolina, llevaba una bomba para engrase y un desmontable de cadena.
Por su parte, el tren de rodaje llevaba a cada lado una rueda motora, una directora-tensora, seis de suspensión y tres rodillos de vuelta, guía y soporte de la cadena.
Cada cadena se componía de 92 eslabones intercambiables de 40 cm. de anchura, con un peso total entre ambas de 1.500 Kg.

El motor era un Maybach HL 120 TRM de 300 Hp, 12 cilindros en y, 12 litros de cilindrada y 6.400 revoluciones por minuto. Estaba refrigerado por aceite. Los depósitos de gasolina tenían una capacidad de 300 1. lo que permitía un recorrido de 100 a 120 km. por carretera o bien 80 por campo a través. El peso del vehículo era de 22 Tm y podía desarrollar una velocidad de 40 km/h en carretera y 20 km/h en todo terreno.
La pieza, fabricada por Rheinmetall Borsing, era la misma que montaba el carro Panzer IV Ausf H, un cañón de 75 mm. y 48 calibres modelo 42. Iba insta- lada en el vehículo en posición muy baja y desplazada ligeramente a la derecha.
En el frente del vehículo, protegiendo los órganos elásticos, la cuna y los muñones de la pieza, iba montado un escudo de 50 mm. de espesor de forma trapezoidal invertida por el que, a través de un manguito, pasaba el cañón. Este escudo estaba unido a la cureña por unos muelles amortiguadores en forma de U.
La cureña, que soportaba la masa oscilante de la pieza por las sobremuñoneras, estaba montada sobre una plataforma circular unida al fondo de la barcaza. Dicha plataforma, provista de una corona dentada, giraba sobre su eje vertical permitiendo a la pieza un sector de tiro horizontal de 10º. El cierre era de cuña con movimiento vertical y funcionamiento semiautomático. Los elementos de puntería eran: un alza de tambor con cuatro graduaciones y un anteojo panorámico SfIZF 1a, de 5 aumentos. Como medios auxiliares de observación, cada vehículo llevaba unos prismáticos 6x30 y unos anteojos de antena de 10 aumentos.

La munición que podía disparar era la siguiente:
. Granada rompedora modelo 34, de acero y 5,74 kg. de peso con espoleta AZ-34.
. Granada perforante modelo 39, con un peso de 6,8 Kg. y espoleta de culote.
. Granada perforante modelo 40, con un peso de 4,75 Kg. y sin espoleta.
. Granada hueca modelo 38 A, con un peso de 4,4 Kg.
. Granada hueca modelo 38 B, con un peso de 4,57 Kg.
. Granada de niebla similar a la rompedora modelo 34.
Desde diciembre de 1942 hasta marzo de 1945 se fabricaron en Alemania un total de 7.720 StuG lll-G y además otros 173 fueron transformados directamente de Panzer III Ausf M en 1944.

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Varios miembros de la Batería experimental posan para el fotógrafo sobre uno de los cañones de Asalto.[/center]


La Comisión visita Alemania
Siguiendo las normas dictadas por el Estado Mayor Alemán, el Ministerio del Ejército español designó una Comisión para el estudio “in situ” de la artillería de asalto alemana.
Dicha Comisión estuvo formada por los siguientes miembros:
. Comandante D. Enrique Gasset de las Morenas.
. Capitán D. Luis Mataix Lorda.
. Capitán D. José Hernández Ballesteros.
. Sargento D. Ramón Liste Cendal.
. Sargento D. Pedro Solis Barroso.
. Maestro ajustador D. José García Álvarez.
. Maestro ajustador D. Baldomero Santos Gutiérrez.
Una vez en Alemania, la Comisión se dividió en tres ponencias: una para el estudio de la organización y empleo táctico de la Artillería de Asalto, otra para la instrucción para el servicio de las piezas y otra para el estudio del material: pieza y vehículo.
Curiosamente, la llegada de los militares españoles a la Escuela de Artillería de Asalto coincidió con el traslado de la misma al pueblo de Burg, independizándose así de la Escuela de Artillería de Jüteberg, de la que dependía hasta ese momento.
La comisión española fue recibida a su llegada, el 1 de septiembre de 1943, por el director de la Escuela, teniente coronel Hoffmann-Schoenborn, caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble, quien además de su cargo en la citada Escuela, asumía el de Inspector de la Artillería de Asalto, ya que la propia Escuela además de la formación tenía la misión de organizar unidades de Artillería de Asalto listas para ser enviadas al frente.
El director del curso de los españoles, además de profesor de táctica, era el teniente movilizado Fuchs, cuya verdadera profesión era la de profesor de educación física en las Juventudes Hitlerianas. Y decimos esto pues es muy curioso el comentario que de él hizo el comandante Gasset: . . . “Su interés y el trabajo desarrollado son dignos de encomio y es de justicia añadir que desempeñó su cometido sin que se notara diferencia alguna con relación a la actuación, por ejemplo, del comandante Haarberg, Jefe de Estudios, que aunque procede de la reserva, ha hecho la campaña de Grecia y gran parte de la de Rusia...”
La enseñanza en esta Escuela se limitó a la teoría indispensable, expuesta en clase a base de los reglamentos y cuadros, y la práctica, a base de un gran número de ejercicios realizados con la Unidad de Instrucción y en el gabinete de armamento y material.
Dos de las baterías en armas se alojaban en el campamento de Alten Grabow, donde se hallaba el campo de tiro y maniobras de la escuela, y la tercera en Burg.
Después de un mes en la Escuela de Artillería de Asalto de Burg, el 1 de octubre de 1943 la Comisión española se desplazó a Gross Born para seguir un curso informativo de 15 días de duración sobre el material de la Artillería acorazada alemana, en el que además de exposiciones de material y visitas a instalaciones, se desarrollaron ejercicios sobre el plano y sobre el terreno con diverso material.

Los StuG-III llegan a España
A mediados del mes de noviembre de 1943 llegaba a la estación de Irún (número clave 1 y nombre clave “Tata”) el tren número 14 del segundo cupo del Programa Bär (Restprogramm) compuesto por 11 vagones de los cuáles 10 eran especiales portacarros —modelo FFM— y uno cubierto —modelo G—, que transportaban la partida nº 60: diez cañones de asalto StuG-IIIG, todos sus accesorios y dos dotaciones de munición (excluidas las correspondientes al cañón).
La firma alemana Schenker G.m.b.H., encargada por el Estado español para realizar todos los transportes de material correspondientes al Programa Bär, hacía entrega de la mercancía al representante del Ejército de Tierra en la Comisión receptora de material, comandante del Servicio de Estado Mayor (Ingenieros) D. Joaquín González Vidaurreta, quien dirigió las operaciones de descarga del tren alemán y carga en el español, y reexpidió la mercancía con destino a Madrid (Estación de Cuatro Vientos).
A su llegada a Cuatro Vientos, el Servicio Militar de Ferrocarriles se encargó del desembarque de las piezas, las cuáles, una vez en tierra, fueron recibidas por representantes de la Escuela de Aplicación de Tiro de Artillería, quienes firmaron el correspondiente acta de recepción. Como no se disponía de camiones capaces de transportar los vehículos hasta Campamento, éstos realizaron el recorrido por sus propios medios bajo la atenta mirada de mecánicos y especialistas en carros de combate.

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Un StuGIIIG en maniobras[/center]


Una vez que las piezas estuvieron en su alojamiento, el patio del Regimiento de Artillería a Caballo n 36, se levantó acta de recepción, que fue remitida al Estado Mayor Central a efectos de formalización de pagos.
El contrato de adquisición de estas piezas, rubricado en Berlín en representación del Ministerio del Ejército español por el Agregado Militar, teniente coronel de Ingenieros D. Carlos Marín de Bernardo, se estipulaba que el material a enviar a España lo componían: diez cañones de asalto 7,5 cm modelo G con 7,5 stuka 40 L 48 completo con acceso- nos (según anexo 1) con carruaje y superestructura, instalación eléctrica, cada carro con una ametralladora MG-34 en la cubierta, la ametralladora con una caja de repuestos (según anexo 2), dos pistolas ametralladoras MP-40 con accesorios (según anexo 3), dos cajas de herramientas y accesorios (según anexo 4), anteojo de puntería y anteojo de antenas, incluso fundas. Además cuatro cañones de asalto (carruaje n 95.767, 93.214, 95.774 y 93.263) con radio Fu 5 y Fu 2 así como un juego de accesorios de radio (según anexo 6), así como herramientas de fortificación y caja de curas de urgencia con contenido (según anexo 7). . .“
“. . . Además Daimler Benz entregará dos ejemplares de impresos, planos y folletos y descripciones redactados en alemán. . .“ A la firma del contrato el material ya había sido entregado a España.
Las diez primeras piezas recibidas, aunque provenían de los Parques de la Wehrmacht eran nuevas, estaban en perfecto estado de servicio y correspondían al mismo modelo, Ausf.G, con la única diferencia de que cuatro de ellas portaban dos aparatos de Radio –el Fu5 y el Fu2- y las otras seis llevaban solamente uno –el Fu5-.
Para las diez piezas de Asalto se contrató el suministro de dos dotaciones completas de munición, tanto para el cañón como para las ametralladoras.

Con los trenes n.º 19 y 21 se recibieron las partidas n.º 61 y 62 del 2º lote del programa Bär. En ellos llegaron 4.000 granadas rompedoras (GR.) modelo 34 y 6.100 granadas perforantes (GP.) modelo 39. Además, para las ametralladoras de los StuG, también se recibieron en esos mismos trenes 16.620 cartuchos perforantes y 16.620 cartuchos trazadores.
Con los cañones de asalto llegaron 20 pistolas ametralladoras MP-40 y 10 pistolas de señales, 20.480 cartuchos ordinarios de MP-40 (2.662,40 RM); 380 cartuchos trazadores (980 RM) y 400 cartuchos de señales, 200 verdes y 200 rojos (640 RM). La munición correspondiente a estas armas hubo que pagarla aparte puesto que no entraba en el precio de los StuG
De acuerdo con el precio fijado en las conversaciones económicas del “ B , desarrolladas en Madrid en fa primavera de 1943, cada cañón de asalto con todos los accesorios costó al Ministerio de Ejército español, 240.000 RM. Por el transporte de los diez hasta España, la casa Schenker cobró 74.175 RM
La batería de cañones de asalto de la E.A.T.A.
Una vez en España los StuG-lll, se decidió organizar una batería experimental en el seno de la Escuela de Aplicación y Tiro de Artillería (EATA), aunque mientras no se habilitaran créditos y aumentara la plantilla nada se hizo con ellas. La desesperación del General Martínez Campos al ver las piezas “tiradas” se hacía patente en una carta dirigida al General García Valiño, Jefe del Estado Mayor Central, en la que el primero ponía de manifiesto su disgusto al ver “ . . . las famosas piezas acorazadas que vinieron del extranjero, en medio del patio del Regimiento a caballo, sin que nadie se ponga en plan de utilizarlas. . .“

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La Unidad Experimental dispuso de 10 motocicletas BMW R-75 con sidecar, procedentes también del material alemán entregado con el “Programa Bär”.[/center]


Para mandar la batería fue destinado el Capitán Hernández Ballesteros y poco después, al ascender éste, tomó el mando el capitán Maestre Salinas, de la sección de campaña de la propia EATA, aunque antes de un año, en junio de 1945, le entregó el mando al capitán D. Lorenzo Uriarte Rubio, quién lo desempeñaría hasta 1950, año en el que éste oficial fue destinado a la Escuela de Geodesia y Topografía. El último jefe de la batería, hasta que ésta fue dada de baja en 1954, fue el teniente D. Cándido Estaún González.
En el Diario Oficial n 145 de 29 de junio de 1944 se publicaban vacantes para subalternos en la “ Unidad especial de Instrucción de la EATA y un mes después, el 4 de agosto, salían destinados con fecha 29 de julio y con carácter voluntario los tenientes procedentes de la Academia de Transformación:
. D. Fernando de la Haza Cañete (del RA. n 1).
. D. Luis Ortiz Pedrejón (del RA. n 1). . D. Miguel Redondo Morales (del RA. n 3).
. D. Antonio Coello de Portugal Acuña (del RA. n 7).

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Dos StuG-III en los hangares de la 3ª Compañía del Regimiento de Carros “Alcázar de Toledo”
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La batería se organizó de la siguiente manera: una pieza de mando y tres secciones de tres piezas cada una. Además se asignaron unas diez motos BMW con sidecar. Los StuG-IIl llegaron pintados en color arena medio (mittelgelb), cubiertos de pasta antimagnética (Zimmerit) con la que experimentaron los zapadores con minas magnéticas, demostrando que era eficaz. Con el paso del tiempo y los golpes, el “Zimmerit” se iba cayendo y al cabo de algunos años, el capitán Uriarte ordenó quitarlo.
También traían los faldones para cargas huecas (schürzen) montados sobre unos raíles soldados a los laterales de la estructura, pero como en España no se sabía muy bien para que sirvieran, nunca se les llegaron a montar.
Los carros fueron numerados del 1 al 10, portando cada uno de ellos el numeral correspondiente en ambos laterales de la casamata, así como también en el centro de la chapa trasera del motor, junto al tapón de puesta en marcha. Estos números iban pintados en rojo con el borde blanco.
Los integrantes de la Batería Experimental llevaban un uniforme muy similar al de carros de combate, azul con boina negra y correaje completo de cuero negro con la hebilla metálica y un emblema ovalado de la unidad a la izquierda del pecho.
La unidad, que como ya sabemos dependía de la EATA, tenía su sede en la calle Zurbano n 21 de Madrid, aunque las piezas estaban —de prestado— en los hangares de la 3 compañía del 1 batallón del Regimiento de Carros de Combate “Alcázar de Toledo”, en Campamento y la tropa en el cuartel del Regimiento de Artillería Antiaérea n 71.

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Tres vistas de dos de los StuG que se conservan en España. El de arriba en el C.M.S.A.2 (Segovia). El del medio y el de la izquierda en El Goloso (Madrid)[/center]


La batería experimental realizó continuamente ejercicios y demostraciones a los numerosos visitantes de la E.A.T.A., así como también participó en varios “Desfiles de la Victoria” por el Paseo de la Castellana de Madrid.
A finales de los cuarenta alguna de las piezas sirvió de “conejillo de indias” para experimentar proyectos españoles de piezas autopropulsadas, aunque dichos proyectos nunca se Llegaron a materializar.
Con la llegada de material de ayuda americana, las piezas de asalto alemanas StuG-III, castigados por el paso de los años y la falta total de repuestos, fueron dados de baja y la unidad que las encuadraba fue disuelta. Quizás algunas fueran vendidas a Siria en los años cincuenta. Otras quedaron como ornamentación en varios acuartelamientos españoles. Hoy día se conservan en bastante buen estado por lo menos tres de estas piezas.

(Articulo de la Revista SERGA núm. 3)

Saludos
K13

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Última edición por KIE13 el Mar Ene 21, 2014 2:49 pm, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Mar Ene 21, 2014 1:38 pm 
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Los Panzer IV del “Alcázar de Toledo” desfilan por La Castellana junto a los recién llegados M-47 de procedencia EEUU[/center]


Si hay un carro de combate que caracterice a las tropas acorazadas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, ese es el Panzerkampfwagen IV, tanto por el número de ejemplares fabricados (más de 8.500 de todas las variantes), como por su presencia en todos los frentes de combate, así como por su exportación a países amigos y aliados del III Reich.
En cualquier caso, en torno a este magnífico producto de la industria de guerra hitleriana, se ha venido manteniendo cierta confusión a la hora de determinar, tanto los orígenes como las razones de su presencia en España.
Ciertas fuentes, a las que todavía hoy se recurre en alguna ocasión cuando se trata de éste y de otros asuntos, daban como buena, con ciertas reservas —todo hay que decirlo— la tesis, por otra parte inverosímil, de que huyendo de los Aliados, cierto buque de carga alemán de nombre desconocido, arribaba a las costas españolas, concretamente a Cartagena, con una preciosa carga destinada a las míticas tropas del “África Korps” de Rommel – ¡donde estarían ya a finales de 1943 las tropas de Rommel!-. Entre esa valiosa carga que el gobierno español internó junto al buque de nombre desconocido, había una veintena de carros de combate Panzerkampfwagen IV Ausf. H, los que inmediatamente pasaron al necesitado Ejército de Tierra para engrosar su disminuido y maltrecho parque acorazado.
Pues bien; esta versión, que con algunas matizaciones podría ser una explicación posible a la presencia en España de estos artefactos de guerra, no deja de ser una fantasía producto, más de la necesidad de aproximar la constatación de un hecho evidente: la presencia física de los carros; que de intentar recomponer una historia un tanto compleja de relaciones comerciales bilaterales entre España y Alemania, en los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial.


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El General de Artillería (D.E.M.) Don Carlos Martínez de Campos fue el principal protagonista del programa Bär.[/center]


Con la vista puesta en la segunda de las opciones planteadas, nos disponemos a contar la historia de los Panzer IV alemanes en el Ejército español.
Necesidades de material acorazado
Finalizada la Guerra Civil, el parque acorazado español se componía mayoritariamente de dos modelos de carros de combate, denominados a partir de esos momentos como Tipo 1 y Tipo II.
El Tipo 1 correspondía a los modelos Panzerkampfwagen 1 y Fiat L3-35, que habían venido durante la contienda procedentes de Alemania e Italia, como ayuda al bando nacional. En ambos casos se trataba de carros ligeros, armado el alemán con dos ametralladoras de 7,92 mm emplazadas en una torrecilla giratoria y el italiano de dos ametralladoras de 7 mm en un montaje fijo delantero. Ambos estaban tripulados por dos hombres: un jefe de carro-ametrallador y un conductor.
El denominado Tipo II no era otro sino el carro T-26B, enviado por la Unión Soviética al bando republicano y capturado en grandes cantidades durante la guerra por los nacionales, que lo utilizaron con profusión. Se trataba de un moderno vehículo de combate, armado con un potente cañón de 45 mm y de una o dos ametralladoras Degtyarev de 7,92 mm (podía incluso llegar a montar tres armas de este tipo).

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Panzer IV Mod. H[/center]


Dos años y medio después de terminada la contienda, el número de carros que todavía prestaban servicio en España, ascendía a 283, correspondiendo 144 al Tipo 1 (Panzer 1 ausf A-B y Fiat L3-35) y 139 al Tipo II (T-26B) .
En este contexto, con un material viejo, cansado y totalmente superado por las propias circunstancias que imponía la Guerra Mundial, y con el agravante añadido de la crónica escasez de repuestos, parecía atisbarse una luz de esperanza cuando Alemania, presionada por la necesidad de recibir con urgencia materiales vitales para la conducción de la guerra, aceptó de manera oficial el envío de armamento para compensar la balanza negativa que ofrecían sus cuentas comerciales con la España de Franco.

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Ya hemos introducido y comentado en otros trabajos publicados en esta misma revista aunque de manera sintética, como se fraguó y lo que significó el denominado Programa “Bär”; iniciemos pues nuestro relato en Berlín el 15 de marzo de 1943, en la sala de conferencias del 0KW, donde la Delegación española presidida por el General de Artillería D. Carlos Martínez de Campos, negociaba la adquisición de material de guerra para nuestro ejército.

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Aunque de mala calidad, esta es la única fotografía conocida, de las tomadas en España, en la que se ve al Panzer IVH con faldones laterales contra cargas huecas[/center]


Las peticiones españolas, como en más de una ocasión se ha dicho, iban siempre encaminadas a conseguir una cantidad de material superior a las verdaderas necesidades del momento, sabiendo los negociadores españoles que Alemania iba a bajar, en cualquier caso, las cantidades a entregar.
En el que nos ocupa, a petición transmitida por Martínez de Campos a la Comisión alemana iba recogida en el documento: “Material y armamento que se desea adquirir. 2° Grupo, Relación n° 11: Material Acorazado.”
Dicha petición incluía 250 carros de combate con cañón de 45 ó de 50 mm. y dos ametralladoras de 7,92 mm . y 100 carros con cañón de 75 mm y dos ametralladoras de 7,92 mm Como era de esperar, la contrapropuesta germana sólo incluía en este concepto “un Grupo Mixto compuesto por 20 carros de combate M-IV y 10 cañones de asalto StuG III”. Haciendo unos sencillos cálculos se puede comprobar que, los carros ofrecidos no llegaban siquiera al seis por ciento de los solicitados por España.
Mes y medio más tarde, el 29 de abril, y después de un viaje a Madrid, realizado con objeto de exponer a sus superiores las disponibilidades alemanas de entrega de armamento, Martínez de Campos regresaba a Berlín con la correspondiente relación de “objetos” aceptados por España, entre los que, obviamente, estaban nuestros Panzer 1V. “Más vale poco que nada”, pensaría más de uno en esas circunstancias.

El Panzerkampfwagen IV-H
Dentro del proceso de rearme alemán, iniciado poco después de la llega da al poder de Hitler y su Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), los carros de combate fueron una de las prioridades fundamentales acometidas por los diseña dores de la política militar germana, con el General Lutz y el teniente coronel Guderian, como máximos exponentes de estos programas de desarrollo y evo lución del Arma Acorazada.
Una de las lógicas consecuencias del estudio y desarrollo de estos planes de preguerra fue el Carro de Combate modelo IV, producto de la Krupp-Grussonwerke AG de Magdeburgo, quien a principios de 1938 presentaba oficialmente los primeros 35 ejemplares del Modelo A, también denominado 1/BW (Vs Kfz 622). Entre abril y septiembre de ese mismo año serían 42 ejemplares del modelo B (2/BW) y al año siguiente, un total de 134 unidades del modelo C (3/BW). Estos eran todos los Panzer IV que tenía el Heer en la invasión de Polonia, así como en los primeros meses de la Campaña de Francia.
Poco a poco se sucedieron las versiones que mejoraban las cualidades de este carro de combate, pero no sería hasta la primavera de 1942 cuando las factorías de Krupp-Grussonwerke, Vomag Maschinenfabrik y Nibelungenwerke comenzaron a producir las series más amplias, potentes y longevas de todas las fabricadas hasta entonces. La serie G, de la que se construyeron 1.687 ejemplares, la H, con 3.774 y la J, con 1.758, hacían un total de 7.219.

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El arma principal en las tres versiones era un cañón de 75 mm KwK40, en la serie G dicho cañón tenía 43 calibres de longitud -L/43-, mientras que en las series H y J era de 48 calibres -L/48-. Estaba complementado con dos ametralladoras de 7,92 mm MG 34. Su planta propulsora era un potente motor de gasolina Maybach HL 120 TRM de 12 cilindros en y 300 Cv a 3.000 rpm y refrigerado por agua.
Aunque se construyeron 3.935 chasis para la versión Ausf. H, sólo 3.774 se convirtieron en carros de combate, pasando el resto a servir como base para cañones de asalto Stug IV y Brummbär.

Prácticas en Alemania
Para la instrucción del personal que había de manejar los modernos carros de combate, se solicitó a las autoridades ale manas el permiso para enviar un equipo español que adquiriera los conocimientos necesarios “in situ”. A esta petición, con testó positivamente el 0KW el 19 de mayo, adjuntando una relación del personal necesario para la instrucción. Las prácticas se llevarían a cabo en la Escuela de Carros de Wünsdorf, y el personal será el detallado a continuación.

P.M. de Batallón
• 1 Jefe
• 1 Ayudante
• 1 Oficial Auxiliar (Ordenanz Offizier)
• 1 Oficial de transmisiones
• 1 Radiotelegrafista jefe
• 6 Radiotelegrafistas
• 2 Conductores de automóvil

Sección de Taller
• 1 Oficial (Ingenieros)
• 1 Maestro de taller
• 12 Ajustadores

Grupo de Socorro (Bergegruppe)
• 3 Suboficiales
• 1 Suboficial armero
• 2 Ayudantes de armero

Cada una de las dos compañías:
Grupo de combate
• 5 Oficiales
• 25 Suboficiales
Sección de reparaciones
• 3 Suboficiales
• 10 Hombres

Tren
• 1 Brigada
• 1 Encargado de carruajes
• 1 Radiotelegrafista jefe
• 1 Suboficial armero
• 1 Contable
• 3 Ayudantes de armero

Lo cierto es que, este grupo tan numeroso quedó bastante reducido una vez se hubo planificado el curso en Alemania, ya que las autoridades españolas no consideraron conveniente el que acudiera al país teutón tal cantidad de personal, sino más bien una representación de las dos unidades de Infantería a las que, en un principio, ida destinado este material
El 5 de junio de 1943, un equipo formado por 26 españoles se presentaba en Wünsdorf, localidad situada muy cerca de la capital del Reich, don de se encontraba la Escuela de Carros de Combate y el Regimiento de Instrucción, para seguir el curso de especialización en el Parzerkampfwagen IV. (Cuadro 1)
El 23 de junio, una comunicación del 0KW a la Comisión española (núm5744/43) ponía de manifiesto que, además del suministro de los veinte carros M-IV previstos y aceptados por Alemania, el organismo correspondiente de la Wehrmacht había dado luz verde a una solicitud planteada por Martínez de Campos, relativa al envío de dos carros adicionales para la Plana Mayor del Grupo. Para este fin, el 0KW indicaba a los españoles que disponían para entre garles: “... dos carros III con cañón de 5 cm., mod. 42 (vehículo especial 267)...” La respuesta de los españoles, además de sensata fue categórica: para no diversificar aún más los modelos de carros de combate en servicio en España, sería preferible que los dos carros de mando, fueran del modelo M-lV, iguales a los veinte recibidos. Y así fue... aunque al final, para nada sirvió.

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Los contratos

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Durante más de una década, los carros alemanes fueron los más potentes del Ejército español[/center]


El Agregado Militar de la Embajada de España en Berlín, D. Carlos Marín de Bernardo, coronel del Arma de Ingenieros, fue el encargado de gestionar y firmar todos los contratos con las casas suministradoras del material militar que componía el Programa “Bär”. Para los carros de combate, se firmó un contrato de adquisición de los mismos con la casa Friedrich Krupp Aktiengesellschaft de Essen. En dicho contrato, firmado en Berlín el 9 de diciembre de 1943, se especificaba en el Artículo 1 que, “. . .el Ministerio del Ejército español concierta con Krupp el suministro de:
a) 20 carros de combate IV con cañón de 7,5 cm. L/48 (KWK.40) completos con chasis, superestructura, torre e instalación eléctrica, cada carro con una ametralla dora mod. 34 montada en torre y otra en el blindaje esférico de cañonera de la superestructura. Los veinte irán equipados con una instalación de radiotelefonía Fu 5 SE 10 U y ocho de ellos equipados además con una instalación de radiotelefonía para fines especia les Fu 2.
b) 20 juegos de herramientas y accesorios,
c) 3 juegos de repuestos
d) 3 juegos de repuestos para motor y transmisión.”
modelo 39
e) 4.000 disparos completos con granada rompedora de 7,5 cm. modelo 34
f) 127.680 cartuchos de ametralla dora, tipo S.m.K., de ellos 63.840 trazadoras
g) 20 cargas destructoras Z 85 para motor y 20 Z 72 para cañón.

Según el artículo IX del contrato, el coste de todo el material comprendido en el mismo ascendía a 7.157.078,45 Reichsmark, sin contar con los gastos de transporte y el seguro contra los “riesgos de la guerra ” Además, se especificaban las materias primas que serían necesarias para la fabricación del material que se iba a suministrar, que comprendían 8.360 Kg. de cromo, 540 Kg. de molibdeno, 1.800 Kg. de cobre, 3.060 Kg. de latón, 480 Kg. de latón rojo, 240 Kg. de bronce y 2.340 Kg. de goma bruta.

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El Cabo 1º ************, posa para la foto junto a un Panzer IV del 2º Batallón del RICC “Oviedo” N. º 63. Laucien (Marruecos), 1955[/center]


Como ampliación del anterior, se firmó en Berlín pocos días después un segundo contrato en el que Krupp se comprometía a suministrar al Ministerio del Ejército español dos carros de combate de mando modelo IV, con cañón de 7,5 cm. L/48 (KwK 40), equipados ambos con una instalación de radio para fines especiales modelo Fu 5 SE 10 U; una instalación de radio modelo Fu 8 SE 30; un juego de accesorios para carro de mando, dos juegos de accesorios y herramientas, un juego de repuestos y un juego de repuestos para motor y cañón. Con los carros, se contrató un equipo de munición para los mismos, compuesto por 600 proyectiles perforantes Mod. 39, 400 rompedores mod. 34, 6.384 disparos de 7.92 mm tipo S.m.K. (la mitad trazadores) y dos cargas destructoras de motor y otras dos de cañón.
Tanto unos como otros, constituyeron la denominada partida 59 del Restprogramm (2ª fase del “Programa Bär”).

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Varios integrantes del “Oviedo” N. º 63 se fotografían junto alguno de los Panzer IV que dotaron al citado Regimiento hasta su transformación, a mediados de 1957[/center]


Llegan los carros
En el tren n. º 17 de la 2ª fase del Programa, además de diverso material para la Marina española vinieron consignados los veinte carros de combate Panzer IV. El precio total que supuso esta adquisición, reflejado en la factura n. º 119-51/150818 de 8 de diciembre de 1943, fue de 5.260.000 RM , precio acorde con el establecido para esta clase de material en las conversaciones económicas desarrolladas en Madrid. Dicho tren llegó a la estación de Irún el día 6 de diciembre, donde el material fue recepcionado por el Comandante Vidaurreta, del Estado Mayor Central del Ejército. Una vez descargados de los vagones alemanes, la Agrupación de Movilización y Prácticas de Ferrocarriles se hizo cargo de los Panzer, montándolos en vagones españoles y evacuándolos con destino a Madrid y a Sevilla .

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Dos Panzer IV en el campo de San Gregorio (Zaragoza), durante unas maniobras celebradas en 1955.[/center]


Pero de los veinte carros que deberían haber llegado a la estación de Irún el día 6 de diciembre de 1943, sólo se recibieron dieciocho. Este hecho estaba motivado en que dos de los vagones especiales (modelo FFM) en los que venían, tuvieron problemas mecánicos, quedando por ello retenidos en Francia hasta que, una vez solventados, llegaron a la Frontera de Irún el día 15 de ese mismo mes.

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El entones Caballero Cadete del 1er Curso de la A.G.M., D. Juan Carlos de Borbón –actual Rey de España- se fotografió en el puesto de conductor de un Panzer IV del RICC “Alcázar de Toledo” N. º 61. Corría el año 1955.[/center]


Entre la carga del denominado tren n. º 19, venían las partidas n 61 y 62 contratadas por la Comisión española junto a los Panzer IV. (Factura nº 1213-51/150818 de 18-1-44 Krupp):
- 2.400 G.R. mod. 34 a 97 RM 232.800 RM
- 3.600 GP. mod. 39 a 144,5 RM .520.200 RM
- 63.840 cartuchos de 7,92 mm .10.597, 45 RM
- 63.840 cartuchos trazadores 14.344,85 RM
-20 cargas Z8S a 20RM 400 RM
- 20 cargas Z 72 a 10,5 RM 210 RM
TOTAL 778.552,30 RM

Por último, en el tren n 21 se envió el resto de las dotaciones de munición para los carros de combate, correspondiente a la factura n 1248-51/150817 de 10-3-44, por un importe global de 502.000 RM.

Los Panzer IV en España

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Varios Oficiales y Suboficiales carristas posan delante de sus Panzer. En primer termino, y a la derecha, se adivina un Jeep de la “Ayuda americana”. San Gregorio, 1955.[/center]


Inmediatamente a su recepción los veinte carros fueron asignados a la recién organizada, según patrón germano,
División Acorazada; la mitad de estos nuevos y potentes medios acorazados fueron enviados al Regimiento de Carros de Combate n° 61 “Alcázar de Toledo ”, de guarnición en Madrid.
El resto, la otra mitad, al Regimiento n 62 “Brunete” , de guarnición en Sevilla.

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La diversidad de los uniformes de los carristas es patente en ésta instantánea. Al fondo Panzer IVH.[/center]


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A los pocos días de su llegada, se organizó cierto revuelo en medios militares con el número de carros que habían de venir de Alemania. El baile de cifras que se había originado provenía de unos listados que circulaban en medios ministeriales, establecidos en las conversaciones económicas llevadas a cabo en Madrid en julio de 1943 por las subcomisiones técnicas hispano-germanas. En dichos listados, y probable mente por error, se decía que el grupo mixto de carros que se enviaría a España, constaba de 24 carros M-IV y 6 cañones de asalto StuG U. Por el contrario, las listas oficiales, así como los contra tos, como ya hemos visto, hablaban de 20 carros y 10 cañones de asalto, además de los dos de mando. Una comunicación del Agregado en Berlín dirigida al Coronel D. Jesús Aguirre, del Estado Mayor Central del Ejército, aclaraba y “desfacía el entuerto” .
En cada uno de los dos regimientos citados, se organizó una compañía a tres secciones de tres carros, y uno de mando, utilizando para este cometido uno de los carros de línea, ya que los contrata dos con Alemania nunca llegarían.
En 1949, se disolvía el Regimiento de Carros de Combate “Brunete” nº 62, pasando su nombre a la División Acorazada, y el material a los Regimientos de Carros “Alcázar de Toledo” n. º 61 y “Oviedo” nº 63, este último, de guarnición en Laucién (Marruecos), así como a varias unidades de Caballería. Los 10 Panzer IV del Regimiento nº 62 pasaron al “Alcázar de Toledo” para organizar, junto a los diez que éste poseía, el 2 Batallón acorazado, conviviendo todavía durante varios años con los vetustos T-26B soviéticos.
Después de la llegada de material acorazado norteamericano, algunos de los Panzer IV del “Alcázar de Toledo” fueron enviados al Regimiento de Carros “Oviedo” n.º 63 de Laucién quien los tendría en servicio hasta mediados de 1957, fecha en la que este Regimiento perdía la categoría de “Acorazado”, pasando a ser “Mixto de Infantería y Morteros”. A partir de esa fecha, los panzer españoles cambiarían de Arma, pasando a Caballería, quien los mantuvo en servicio en tres de sus Regimientos: “Dragones de Santiago” n. º 1, “Dragones de Almansa” n. º 5 y “Dragones de Farnesio” n. º 12. Ocho años más tarde, en 1965, 17 carros de este modelo fueron vendidos al Ejército de Siria, con el que combatieron en los Altos del Golán durante la llamada “Guerra de los Seis Días”, en junio de 1967. Era el “canto del cisne” de un magnífico material de guerra, fabricado por las industrias del extinto III Reich alemán un cuarto de siglo antes. Los otros tres carros quedaron en España adornando los acuartelamientos de las unidades carristas.
El ejército de Israel conserva, al menos un Panzer IV capturado a los sirios, en la Escuela del Cuerpo Acorazado de la Tsah Haganah Lelsrael. Otro de los carros españoles” se conserva expuesto en un museo alemán.

Quimeras
A primeros de enero de 1944, seis meses antes del desembarco de los Aliados en las playas francesas de Normandía, antes incluso de la finalización efectiva del Programa “Bär”, y a falta de llegar numeroso material contratado con la Industria germana, el Gobierno español comenzó a negociar con Alemania la adquisición de nuevo material como ampliación de Programa en curso. Como consecuencia de diversas peticiones españolas recogidas en, por lo menos, dos notas y dos telegramas cifrados enviados a Berlín, el Embajador alemán en España entregó al Ministro de Asuntos Exteriores un escrito de fecha 28 de febrero ofreciendo la posibilidad de adquirir diverso material militar. En medios oficiales españoles se comenzó a denominar al nuevo programa de adquisiciones con el nombre clave de “Ankara”. El ofrecimiento del Embajador teutón contemplaba una entrega mucho más exigua que la que se estaba desarrollando en el “Bär”, comprendiendo la misma cinco epígrafes, a saber: transmisiones, carros de combate, material antiaéreo, aviones y motocicletas .
La oferta, en lo que respecta a las competencias de su departamento, fue aceptada por el Ministro del Ejército como una ampliación del Programa “Bär” y manteniendo las mismas condiciones que las estipuladas en éste. Por lo que se refería a carros de combate diremos que la negociación incluía 33 carros de combate Panzer IV, tres de los cuales serían carros de mando, con su dotación de municiones correspondiente.
Como complemento al “Ankara” y por mediación del presidente de AGEKA Sr. Eltze, en esas mismas fechas se gestionó la adquisición de otra partida complementaria de material de guerra, consistente en 67 carros de combate modelo IV, 60 piezas de 75 mm Rheinmetall, 1 cañón de 150/52 Rheinmetall y otro de 210 mm. Skoda.

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Uno de los tres carros alemanes que se conservan, todavía hoy, en nuestro país. Está situado en el RCLAC Villaviciosa en Madrid
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Si sumamos los 33 carros del “Ankara” a los 67 del “Eltze” nos da un total de cien nuevos carros modelo IV, tremendamente necesarios para la recién organizada División Acorazada española. Para la negociación, el Agregado Militar español en Berlín consultó la organización que se iba a dar a los 100 carros solicitados, para de esta manera poder indicar que tipos y proporción de carros de mando debían figurar entre ellos. El Coronel Jefe de la 5ª Sección del Estado Mayor Central del Ejército, D. Emilio Torrente, envió a la 4ª Sección de ese mismo Organismo un completo informe con el que pretendía dar respuesta a las cuestiones planteadas por el Agregado Militar en Berlín. En este curioso informe, hasta ahora desconocido, el Coronel Torrente, además de responder a las consultas de Marín de Bernardo, dejaba en el aire preguntas tan sugerentes como: “¿... Se van a comprar carros más pesados que el M-IV, como es el Tigre, o se van a adquirir carros con cañón de 50 mm?...” y continuaba más adelante: “... La organización del batallón de carros puede ser mixta de carros ligeros y medios, si se sigue el criterio de las plantillas actuales... existiendo algunos países que llegan a mezclarlos en las Compañías. En dicho caso pudiera estar compuesto de dos o tres compañías con cañón de 50 mm y una de 75 mm, o dos de cada tipo; si se adquirieran carros Tigre podría entrar en la composición de una compañía de este tipo, más dos con cañón de 75 mm y una de 50 mm. Esta es una cuestión a estudiar más detenidamente..?.”.
Lo único que sabemos de todo este asunto es que los programas Ankara” y Eltze” murieron sin haber nacido más que en los papeles y en los deseos de los militares españoles; los cien carros Panzer IV, que estuvieron al alcance de la mano de más de uno, jamás llegaron a España, y los Tigres ni siquiera rugieron...

(De la Revista Española de Historia Militar N. º 10)

Saludos
K13

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NotaPublicado: Mié Ene 22, 2014 5:50 pm 
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Registrado: Jue Jun 03, 2010 9:03 am
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Muy interesante este tema del programa Bär, aunque su relación con la DA puede parecer pequeño, desde mi punto de vista no es así, es una parte importante de la política española de los años 42 y 43.

A la espera de próximas entregas, como el material antiaéreo, etc., sólo quiero indicar que la foto del Panzer IV con faldones, es la que figura en el manual editado por la Dirección General de Industria y Material del Ministerio del Ejército en el año 1946, numerado como R-18. Por eso la calidad, porque me quiero imaginar que es un escaneado del manual. La hoja completa:

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